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Actualizado el 2015-02-27 a horas: 15:49:15

Optimismo del “Evonomics”: La muleta del populismo y rentismo

Carlos Jahnsen Gutierrez*

El Ministro de Finanzas Arce Catacora, posiblemente el rostro más amable, optimista y menos totalitario del actual gobierno, concedió una entrevista el Viernes, 13 de Febrero del 2015 publicada en: http://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/ministro-de-finanzas-de-bolivia la cual es reveladora en doble sentido.

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En primer lugar, porque su pensamiento económico está claramente encuadrado dentro de un populismo estructuralista y keynesiano (tradicional). En segundo, porque apoyado en muletas de la teoría económica, al presentar “la magia y secreto del “evonomics”, él reproduce conceptualmente un esquema de políticas económicas ortodoxas ya muy bien conocidas en la historia económica de Bolivia y del mundo.

Desde su punto de vista de pedagogo petulante, el que enseña a los privados, a la banca y a los pequeños industriales, lo que es crédito y economía y, desde su punto de vista, de ser el único ministro de finanzas que hace varios años vive en continuas Navidades distribuyendo auge, es humanamente posible comprender su regocijo. Empero, desde el punto de vista de una discusión económica seria que rompa el esquema del populismo, esto es difícil.

El ministro Arce, en vez de presentar los fundamentos innovadores de una nueva estrategia de desarrollo económico al universo de la economía y que tal vez tendría algún potencial para enriquecer con verdaderas alternativas a las estrategias de desarrollo económico, ya bien conocidas, él con su pensamiento destapa más bien, con una plausibilidad presumida, en lo que se refiere al crecimiento, al desarrollo, a la economía, conceptos económico-teóricos, llenos de “cascarones de huevo” clásico-neoclásicos y neoliberales, que en términos de superación del subdesarrollo, en el marco vigente de la economía mundial liberal, en verdad no fueron exitosos ni sostenibles.

Pero tanto el optimismo de un ministro, como la plausibilidad presumida de su razonamiento son una equivocación para la ciencia económica, en términos metodológicos. ¡Sabemos que plausible no es sinónimo de correcto, plausibilidad es parte esencial de un decisionismo político a falta de una estrategia de desarrollo alternativo!

Una estrategia de desarrollo y políticas económicas que tengan como objetivo no solo fundamentar correctamente conceptos económicos y delinear estrategias de desarrollo que sean una alternativa con el objetivo de perseguir seriamente la superación del subdesarrollo económico y social, son ajenas a un decisionismo político. Sin embargo, el gobierno del MAS y el ministro Arce se empecinan en esta última práctica que, terminará plantando en la economía boliviana las semillas de una futura crisis y la prolongación de dependencia y subdesarrollo.

En el centro de esta discusión no está la expectativa de una caída inmediata de la economía del “evonomics” cuando los precios internacionales de las materias primas caigan posiblemente a niveles más bajos. Más bien se avista la alta probabilidad de un panzazo en el largo plazo, a la realidad del subdesarrollo de una economía de consumo y del rentismo, posiblemente en el siguiente quinquenio. La realidad de las condiciones de funcionamiento de la economía capitalista será un intruso en las fantasías del “evonomics”.

El desarrollo y el crecimiento económico de Bolivia se mueven de esta manera, sobre la dinámica inercial de un auge que se desvanece. La alta dependencia de los ingresos de los hidrocarburos con la alta vulnerabilidad que apunta a más de la mitad del presupuesto de la Nación, la creciente dependencia del capital externo para un iniciar un proceso de industrialización que favorece a monopolios estatales ineficientes, el concepto incipiente de parques industriales que en los pases pujantes del Asia no sería visto como algo serio, la falta de productos exportables alternativos y competitivos para el mercado mundial, las exageradas expectativas de grupos sociales respecto de un Estado benefactor que sobrepasa la capacidad de generación de ingreso del mismo, la dependencia del poder político del poder de la economía de la coca-cocaína, etc. Todo esto lleva en si el potencial para que el “evo-nomics” experimente una metamorfosis hacia un “evo-comics”. Se mueven hacia un punto de inflexión de lo que hubiese sido posible o sería posible, o sea, haber podido generar una economía y sociedad de inversión con diversificación, hacia lo que es puro optimismo, o sea pretender salir del subdesarrollo con una economía rentista y de consumo.

Tomando todo esto en cuenta, no se puede negar que el esquema político-económico y de desarrollo que rige actualmente a Bolivia “recoge los errores y las deficiencias de la economía de mercado neoliberal del pasado”, como enfatiza el ministro en su entrevista, pero para caer de voltereta retro, consciente o inconscientemente, en la fosa del nada novedoso populismo y el keynesianismo tradicional.

El ministro es la personalización optimista de una reivindicación y prolongación del corporativismo emenerrista y banzerista bajo otros signos políticos y bajo otra coyuntura económica con un discurso populista y un ejercicio autoritario. O citando a Juan Antonio Quiroga de su artículo “Todo Cambia” publicado hace poco en Pagina Siete: “El rol protagónico del Estado en la economía combina la regulación cada vez mayor de las actividades privadas con la creación de empresas públicas, algunas de ellas exitosas. Pero en ello no hay novedad alguna. El actual SIDEM prolonga la concepción y las tareas de la Corporación Boliviana de Fomento (CBF) creada por el MNR: de PIL a Lacteosbol; de Guabirá a San Buenaventura; de Lloyd a BoA; de la fábrica metalmecánica a la de cartones; del Banco Agrícola al Banco de Desarrollo Productivo; de la Planta Beneficiadora de Castaña a EBA, etc.”

En lo que se refiere a la administración pública y a la institucionalidad en este gobierno existe un retroceso comparado con la época neoliberal. No es profesional, es supernumeraria, es ineficiente y persistentemente plagada por patronaje y clientelismo al más puro estilo de “dueño de hacienda latifundista”.

Siendo tan exitosos económicamente, como se pinta este gobierno, entonces una de las preguntas de fondo que el ministro Arce y el gobierno del MAS tienen que poder responder con su modelo económico en mano es: ¿En qué centenario quieren que el desarrollo económico de Bolivia este al nivel del de Corea de Sur? ¡Si Evo Morales ya dijo el 2006 que 15 años más tarde Bolivia será Suiza! Pero Bolivia no es Suiza y no lo será ni en un centenario, simplemente porque la constelación de una economía desarrollada, acreedora y madura le permite a Suiza imponer una constelación económica con una moneda fuerte que le permite financiar sus importaciones y que a Bolivia solo le causaría como efecto, la prolongación del subdesarrollo económico y de una situación de deudor y país consumidor. En otras palabras Evo Morales y su gobierno, no tienen idea de lo que es ser Suiza significa en términos de desarrollo y económico-monetarios. Y por lo que parece él y su gabinete no tienen idea, de que constelación económica-monetaria es necesaria para que Bolivia sea solamente Bolivia ¡pero una desarrollada, digamos el 2045!

Vayamos por partes.

En un primer paso, resumimos el contenido principal de la entrevista del ministro Arce estructurando a su entrevista, en base a los conceptos y criterios económicos utilizados que reflejan y apoyan los pilares del modelo económico del gobierno. En un segundo paso, discutiremos estos pilares y sus conceptos, contraponiéndolos frente a otra explicación de desarrollo económico, basado en el keynesianismo monetario apuntando hacia una constelación económica ortodoxa, cuyo núcleo, se encuentra también en el Modelo Económico Social Comunitario y Productivo y está representado por la importación de capital, política de estabilización e industrialización. Esto nos permitirá “ver al rey sin ropa”, destapando la incoherencia conceptual teórica económica y la insostenibilidad del modelo económico del gobierno respecto de la superación del subdesarrollo.

1. El puro optimismo, desarrollo en base al rentismo y una economía de consumo 1.1. La entrevista (la citas de la entrevista están en negrillas)

La entrevista del ministro se la podría resumir en dos oraciones: El exitoso y audaz Estado boliviano que enseña a hacer economía, en base a un modelo económico inclusivo y plural propiamente edificado, a falta de empresarios, es la locomotora del crecimiento en la economía. Por medio de un modelo innovador de incubadoras y de redistribución se convirtió a Bolivia en una “islita” de bienestar y estabilidad blindada contra shocks externos y que en medio de las debilidades regionales y mundiales, aún tiene por vivir un momento de inflexión hacia arriba en su desarrollo y crecimiento a partir del 2016.

Su entrevista deja entrever un pensamiento relacionado a varias causalidades económicas importantes, por lo que el resumen de esta será más extendido.

1.2. El nuevo modelo de gestión interna

El ministro Arce explica que el MAS edificó el 2005 su propio modelo económico. El cual es “completamente inclusivo y por eso se llama: Modelo Económico Social Comunitario y Productivo en el que “existen y coexisten la forma capitalista de producción tradicional, con la relación obrero-patrón, pero también existen las relaciones pre capitalistas, en el campo particularmente. Hay relaciones inclusive hasta “salvajes” (….). Se trata (…) de conseguir eso que hemos llamado Economía Plural, una cancha de fútbol en la que todos participen.”

Este modelo tiene cuatro pilares. El primero “es que los bolivianos vamos a desarrollarnos y crecer en base al aprovechamiento de nuestros recursos naturales.” El segundo pilar, es “la apropiación por parte del Estado del ente económico, (…) es el que lleva las riendas de la economía, es la locomotora del crecimiento”. El tercer es “la redistribución”. Para él “son procesos redistributivos del ingreso que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos y que generan el fortalecimiento de la demanda interna, que no teníamos. Los bolivianos empezamos a vivir mejor, a tener dinero, a construir.” El cuarto pilar es la consecuencia del tercer pilar del modelo “que es eliminar la pobreza extrema, la desigualdad y la falta de oportunidades en el país.”

A continuación se presentan los conceptos y causalidades mencionados dentro de los pilares del “Modelo Económico Social Comunitario y Productivo”

1.3. El Estado y la Redistribución

El ministro habla de la riqueza, es decir del plus valor (en términos marxistas), o el valor agregado (en términos macroeconómicos) generado por los bolivianos la cual es redistribuida “a través del Estado entre la gente, a través de los bonos y las subvenciones cruzadas. Explica que son procesos redistributivos “del ingreso” (mejor sería decir de la renta) que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos y que generan el fortalecimiento de la demanda interna, que no teníamos. Los bolivianos empezamos a vivir mejor, a tener dinero, a construir.”

De acuerdo al ministro Arce, no solamente el valor de exportaciones de gas, sino también la parte salarial apoyan el modelo económico del gobierno. Indica que se tomaron medidas para superar la demanda reprimida por el neoliberalismo, por medio del descongelamiento del salario mínimo, lo cual llevo a que la demanda interna se incremente por medio del consumo, por ejemplo, de servicios básicos.

El ministro Arce no ve un escenario adverso para la economía de Bolivia que afecte negativamente al Modelo Económico Social Comunitario y Productivo, como producto de la caída de los precios de las materias primas que el gobierno la viene observando desde el 2010. Según el, es un escenario que ya se lo experimento antes y por lo tanto ya se comenzaron a tomar precauciones, por ejemplo en la proyección del Presupuesto General de la Nación en el que se calcula una caída del precio de exportación del gas a la Argentina y al Brasil. Él cree además que el precio del petróleo se estabilizará en los 70 dólares y China a pesar de la desaceleración de su crecimiento, a 6 – 7% y “(…) una economía como esa (que) crezca así arrastra mucho.” De acuerdo al ministro, todo ese escenario adverso no afectara al crecimiento de la economía de Bolivia que será del 5,9% el año 2105.

Él explica cuál es la diferencia entre la “islita en medio de todo”, con el resto del mundo: “Es el modelo de gestión interna, el contexto internacional es totalmente adverso, pero el modelo al que hemos apostado hará que Bolivia siga creciendo.” Sin señalar explícitamente, recalca que la inversión es central en el modelo de gestión interna indicando un crecimiento de la inversión dese el año 2005 de 629 millones hasta el año 2014 de 4.500 millones y anunciando que este año 2015 se invertirán 6.179 millones de dólares “como sector público”. El piensa, o mejor dicho, tiene la esperanza que “cada vez llega más inversión extranjera al país, ojalá que cumplan su palabra los privados y aumenten su inversión de 1.100 a 2.000 millones, ojalá.”

Pero él tiene un naipe escondido en su manga y cuando lo destapa no deja de asombrar “(…) yo les digo a aquellos que piensan que estamos bien, todavía Bolivia no ha empezado a disfrutar de un solo dólar de la industrialización.” Según mis cálculos este año vamos a salir bien y el 2016, cuando empiecen realmente a afectarnos los precios, empezaremos a recibir los ingresos por la generación de energía eléctrica, empezaremos a recibir los réditos de la minería, el litio, así que los que están pensando que crecimos gracias a las materias primas y nos caeremos con los precios, solo puedo decirles: no, señores. Vamos a crecer y habrá un punto de inflexión, pero hacia arriba”.

1.4. El Estado y las empresas

Para este modelo, de acuerdo al ministro, “el Estado se encarga de ser el engranaje para que todas las piezas de la economía del sistema capitalista tradicional interactúen con las sociedades cooperativas.”

Es un ente aglutinador que trabaja con toda le economía plural y las integra. Este trabajo integrador tiene “un beneficio social porque al incorporarlas económicamente resuelven las unidades productivas sus problemas.” Este el principio de subsidiariedad ya aplicado en la Participación Popular.

En lo que se refiere a la relación Estado-empresas, el ministro es claro en señalar que el Estado como impulsor y engranaje de la economía toma la iniciativa económica subrayando en la función del Estado como líder, que “si no lo hacen ellos, lo vamos a hacer nosotros.” Añade además que los grandes éxitos económicos “son porque el Estado está detrás” y toma como ejemplo exitoso los créditos para pequeñas y micro empresas por medio de la banca, la cual tuvo que aprender de la enseñanza del Ministro de Economía “a hacer créditos de ese tipo”. Concluye que “empresariado boliviano solo no lo va a poder hacer, hasta ahora no pudo hacerlo, le falta audacia, le falta esa claridad para ver hacia dónde vamos.”

Se refiere a los sectores estratégicos y energéticos que para el ministro “eran” fundamentales. Ahora es turno del sector agropecuario que con su producción “nos podría sacar de la pobreza”, pero lamenta que ese sector hace que el país tenga “la peor productividad de tierra” El señala que “en la industria vamos a enseñar cómo se organiza a los más pequeños.”

La pregunta respecto de balance de las empresas estatales, el ministro no niega que si bien, en general, las empresas estatales “están bien, hemos tenido algunos dolores de cabeza como Papelbol, pero ya pasaron y en los próximos meses empezarán a salir de la incubadora.” Él se refiere al papel de las incubadoras de empresas creadas con inversiones públicas: “hasta que estén listas para salir a competir.” Con Papelbol, Huanuni, Enatex se tuvo problemas.” Subraya que “tenemos varias fabriquitas incubándose todavía, por ejemplo Cartonbol, Papelbol y la empresa estatal de lácteos que ya salen al mercado.” Afirma luego que” “ahora son empresas probadas, que producen bien, que tienen ganancias, que son competitivas, que tienen una buena tecnología.”

1.5. Empleo e inflación

Respondiendo a la pregunta si existe un peligro de recalentamiento, el ministro Arce concluye que Bolivia no corre ese peligro “ya que, aquí todavía tenemos desempleo, tenemos pobreza”. Es más él subraya que en Bolivia la actividad “se tiene que acelerar a fondo” con el objetivo de “jalar el carro y sacar a la gente de la pobreza.” El considera que primero se tiene que resolver el problema de la pobreza y el problema del desempleo, es decir movilizar todos los recursos humanos, naturales y económicos ociosos, y que recién entonces se tendría un sobrecalentamiento (pleno empleo). Apuntando al aspecto de la estabilidad económica y monetaria, él dice “que no tenemos inflación, porque las inyecciones de dinero están muy bien puestas, el Banco Central coordina directamente con el Ministerio de Economía para el control, con esa fórmula hemos tenido éxito y sin la presencia del FMI.”

1.6. Industrialización

En la parte de su entrevista en la que se refiere al proceso industrializador, el indica que el gobierno ya ha puesto la base para este proceso. Señala que “teníamos que dar el primer paso que era la construcción de la industria básica.” Referente a la materia prima de los hidrocarburos, de la minería, de la parte agropecuaria que hemos impulsado, entonces tenemos el gran desafío, tanto el Estado boliviano como el sector privado, de llevar adelante la segunda parte de la industrialización que tiene que ver con la industria liviana, alrededor de la famosa industria vertical.”

Habla del experimento para los micro productores, el “Kallutaca” un parque industrial en La Paz. La idea detrás es “juntar a todos.” Como ejemplo da a los buenos artesanos y productores de chamarras que La Paz o Bolivia tiene pero que no tienen producción a escala, los cuales solo producen de 50 a 200 unidades. Con la mira n los mercados del Brasil, la Argentina o Europa (no menciona a los USA) se necesita una producción “de 500 mil 400 mil unidades/mes” y ahí nuestro productor se queda inmovilizado. “Por eso el BDP va a tener un galpón en Kallutaca, va a comprar la mejor maquinaria, la más moderna y va a arrendarla, por ejemplo, a los productores de cuero, ellos se van a organizar y someter a un control de calidad. Así, con esa maquinaria, con la materia prima propia, el microempresario llegará a las 200 chamarras que produce normalmente, luego vendrá otro micro productor e irán sumándose las unidades hasta llegar a las que necesitamos para surtir un pedido en el extranjero.”

2. Lo que sería posible, desarrollo en base a una economía de inversiones y de creación de ingreso 2.1. La otra explicación de desarrollo económico. Una contraposición al núcleo ortodoxo y populista del “evonomics” del MAS

Desde luego que aquí no se trata de negar o rechazar el legítimo derecho humano de todos, de poder vivir con un empleo e ingreso digno, libre de pobreza, con perspectivas reales de desarrollo humano. No se trata de negar o estar en contra de políticas redistributivas de la riqueza, generada por la economía de un país productor, y tampoco se trata de negar el papel importante que el Estado puede y tiene que jugar en la economía, siendo uno de los principales actores del mercado.

Se trata de mostrar que no existe una linealidad de subdesarrollo económico a desarrollo solo apoyados en el rentismo, la repartición y la demanda interna. El ministro Arce y el gobierno de Bolivia no solo presuponen sino que apuestan que con un ingreso creciente, también el consumo crece y de esta manera, incondicionalmente, la demanda interna continúe estimulándose. De no considerar un específico uso del ingreso, este modelo termina en un proceso que finalmente se caracteriza por importaciones superavitarias y la sobrevaluación de la moneda. Una época de superávits en la cuenta corriente como en los últimos 10 años es sin duda una buena base para establecer una constelación que apoye una estrategia de superación del desarrollo. No se puede ignorar que estos superávits fueron resultado de factores que el gobierno no influencia ni determina y no son resultado de una estrategia de desarrollo distinta.

En una época de auge y júbilo, todo ministro de finanzas es optimista porque obviamente repartir auge es inmensamente más fácil que repartir escasez. Es muy sencillo usar al crecimiento y al desarrollo como sinónimos como lo hace el a pesar que esto es un error. En euforia es también muy simple invertir la relación causa-efecto de la dinámica económica de desarrollo y crecimiento.

Solo para recordar, después de la Segunda Guerra Mundial, un desarrollo económico exitoso que lleve a una economía subdesarrollada, de un estado agrario hacia una economía desarrollada industrializada, no fue posible para ningún país populista, esto solo ha sido posible en muy pocos países, como ser el caso de Corea del Sur. Pero este éxito es la excepción y no la regla en el mercado mundial capitalista. Esto se debe a que solo pocos países pudieron imponerse en el mercado capitalista mundial por medio de una política “mercantilista”.

El modelo económico del gobierno del MAS se diferencia claramente del modelo económico practicado por Corea del Sur. Primero, porque el gobierno del MAS quiere generar crecimiento por medio de las inversiones públicas, mientras en Corea del Sur las inversiones públicas fueron realizadas esencialmente una vez que se alcanzaron altas tasas de crecimiento.

Mientras el gobierno de Bolivia busca con la lupa ideológica y política a los cuellos de botella en el sector privado (que sin duda existen y que son disfuncionales), en Corea del Sur, en cambio se persiguió la estrategia de esperar en la fase de creación de ingreso y crecimiento, donde aparecerían los cuellos de botella dentro del proceso de inversiones privadas.

Es interesante que el ministro Arce no considere adecuadamente en su pensamiento otro factor importante para el crecimiento de toda economía en general y el de la economía de Bolivia en particular. Se trata del crecimiento del crédito del sistema bancario que desde 2006 hasta el 2013 más que se duplicó, partiendo de aproximadamente 4 mil millones para llegar a más de 10 mil millones de dólares. Este elemento central y bien capitalista, si es el componente endógeno importante en el Modelo Económico Social Comunitario y Productivo. Y si no lo es, entonces que el gobierno del MAS explique cómo funciona el sistema monetario-financiero “no capitalista” del Modelo Económico Social Comunitario y Productivo.

Pero todo lo discutido en los párrafos anteriores no le interesa al gobierno del MAS, mientras las arcas del Estado estén llenas. Esta es la lógica de: ¿Déficits?, ¿superávits?, a quien le importa esto, si la suma al final siempre da cero. El populismo es especialmente subyugado frente a este fenómeno, que seduce a repartir a manos llenas el producto de la riqueza, sin importar su sostenibilidad y si coyunturalmente hablando, ésta sólo podría reflejar a un ciclo corto y muy particular en el mercado mundial.

Desde luego, la coyuntura favorable de precios internacionales de materias primas no se le puede echar en cara al ministro Arce. Pero sí se le tiene que echar en cara, porque con su estrategia de desarrollo, diez años después, el rentismo aún sigue siendo más importante en la economía de Bolivia que la creación de ingresos en un sector industrial. Sus incubadoras no son laboratorios de innovación, son verdaderamente una guarida de la incapacidad.

En la historia económica de Latinoamérica, como también en otras regiones en las que se aplicó el marco conceptual del populismo y se aplicaron políticas fiscales de un keynesianismo tradicional malinterpretado, se observa una transición de la economía, de acuerdo a Gary Rodríguez (citado del interesante artículo de Armando Méndes, “Estatismo y Populismo”), de un estado de júbilo, al de saturación, al de descontrol y al de la crisis. Cada uno de estos momentos tiene, desde el punto de vista macroeconómico, su propia huella, en los que el decisionismo político del populismo, siempre quiere imponerse sobre los resultados de mercado, pero termina perdiendo. Si aquí se trataría de una partida de cacho, uno a lo mucho movería las cejas, pero tratándose de una economía que apuesta con la perspectiva de vida de millones de almas, el coste de este obscurantismo puede ser muy alto.

Para un desarrollo exitoso se necesita una disciplina de la parte del uso de los ingresos y una dinámica de inversiones que lleven a una subvaloración de la moneda. Se necesita la transformación de una economía y sociedad rentista y de consumo en una de inversión y producción y un nivel de consumo bajo (en relación al potencial real) para que con este se establezca el espacio para la creación de ingreso con estabilidad estricta de precios.

2.2. Inversiones e Importación de capital

Para el modelo económico del MAS, si bien las inversiones públicas son centrales, el “ojalá” del ministro Arce a un incremento de la inversión privada, deja entrever que la importación de capital es una variable esencial en su cálculo. Desde ya, la importación de capital no satisface en si la necesidad de capital. Esta demuestra más bien que existe una discrepancia entre el uso del ingreso y la obtención o fuente de ingresos, lo cual se expresa en inversión como consumo.

Si bien un incremento de la inversión pública en Bolivia de 4,500 millones en 2014 a 6.179 millones de dólares en 2015 es considerable, se debe recordarle al ministro Arce que el criterio clave para que las inversiones apoyen o inicien un desarrollo económico es la capacidad de mercado del resultado de estas inversiones. El aporte de inversiones “Johnny Walker, etiqueta azul” al desarrollo es sin duda despreciable. El resultado de las mismas demostrara si, por ejemplo, las empresas que se encuentran “en la incubadora” del Estado se convertirán en ruinas de inversión pública o se transformen en “carritos Hanne” o en “pollos para el consumo de la corrupción hambrienta”.

El resultado del mercado demostrara si estas inversiones (con casi cero transparencia), son inversiones de protagonismo y prestigio, o si son relevantes para la superación del subdesarrollo considerando la rentabilidad, ya sea en términos sociales o privados. No existe garantía alguna que la gran parte de las inversiones públicas en la época actual de un auge de inversiones públicas se concentren racionalmente en cuellos de botella de la economía o en proyectos de infraestructura que tengan un alto retorno económico.

Es un secreto, cual es el porcentaje de las 28 corporaciones no-financieras y financieras con o cerca al 100% de participación del Estado, con una contribución de capital total de 13,167 millones de Bolivianos, que efectivamente cumple con todos los criterios de rentabilidad.

Los descabellados planes, que más parece reflejan a una ansiedad de poder machista, de construir una planta atómica, además de tragarse miles de millones, también se tragará a la Pachamama. O también actuales comportamientos “disfuncionales” en el sector estatal, como por ejemplo en el Fondo de Desarrollo Indígena Originario Campesino (Fondioc) o la situación actual incierta de Bulo Bulo (el proyecto de industrialización bandera de este gobierno), invitan a tener serias dudas de la seriedad, efectividad, eficiencia y honestidad del Estado como gerente que gasta los recursos del pueblo.

Considerando que el 40% de los ingresos en el presupuesto vienen de las exportaciones de gas, no se necesita ser mago, para ver que con una caída de los precios de las materias primas, solo por medio de un déficit fiscal creciente, se podrá apoyar a las empresas estatales, dándose el caso, que todas o gran parte no cumplan con el retornó económico esperado por el ministro Arce.

El punto de “inflexión hacia arriba”, el que menciona el ministro Arce, implica necesariamente que el Estado ya tiene que tener la capacidad de reemplazar la reducción de las entradas al Tesoro o pérdidas del Estado debido a la baja de los precios de materias primas, con ingresos iguales o superiores provenientes de la actividad económica exportadora de las empresas estatales.

Esto requiere necesariamente que estas empresas sean rentables y competitivas en el largo plazo y que ellas mismas no se conviertan en una carga más para el presupuesto del Estado. De darse el improbable caso que todas estas empresas sean rentables y competitivas en el largo plazo y aporten al presupuesto por medio de exportaciones, esto si sería una diferencia con el “emenerrismo” o el “banzerismo”, pero no una conceptual, sino una gerencial. Se podría decir entonces que el destilado de la revolución del MAS seria la generación de buenos gerentes. Un resultado sui generis, para tanta bulla revolucionaria, ¡bueno, algo es algo!

De no lograrse capacidades exportables adicionales en la economía de Bolivia para equilibrar en la cuenta corriente el efecto de la caída de los precios de las materias primas, el modelo económico del MAS solo lograra crear una constelación en la que importaciones superavitarias coincidan con inversiones (especialmente públicas).

Usando la terminología del ministro Arce, ahora el “evonomics” tiene que decidir si en esta cancha de futbol, es decir en el mercado mundial, en la que Bolivia se encuentra, así al gobierno no le deleite, se juega produciendo competitivamente o se farrea.

El modelo económico del gobierno no es magia, a lo sumo un implante de la teoría “big-push”. Sus prioridades estratégicas no son inconsistentes con una economía de mercado liberal, a la que tanto ataca. La dinámica económica basada en inversión pública e impulsada con la repartición es causal. Las inversiones públicas crecientes estimulan a la demanda efectiva especialmente en economías que operan por debajo de su capacidad, y con ella a la demanda de importaciones.

En una situación de importaciones superavitarias, se reproducirán las fallas y los errores del “emenerrismo”, del “banzerismo” (el que tuvo la meta de incrementar la inversión pública a 70% del PIB), del neoliberalismo gonista y por lo que se puede observar ahora, el “evonomics-masista” comete el error de basar el desarrollo en una economía de consumo. ¡El neoliberalismo rentista está muerto, que viva el neo-extractivismo rentista!

Esta es la reproducción de una sociedad rentista en vez de la creación de una sociedad de inversiones o inversionistas. Es una sociedad y una economía en la que los rentistas viven cada vez mejor y no una economía y sociedad en la que todos viven bien, gracias a la creación de ingreso y de empleo. Es la sociedad y la economía rentista, en la que monetariamente hablando, por ejemplo, el rentista cocalero se hecha sobre sus espaldas contando su dólares ilegales y pronto financiará el déficit del Estado y en la que el fantasma grande de la pobreza vuelve a rondar.

Todos estos “modelos” iniciaron procesos de inversiones públicas, en el contexto de los recursos disponibles de diferente envergadura que se movían entre alrededor del 5% al 12% del PIB con los que generaron una dinámica de crecimiento que es típica de un auge coyuntural de corto plazo y de distinto alcance. Pero un auge coyuntural basado en el extractivismo apoyado por inversiones públicas que fomentan el consumo, no llena necesariamente los requisitos que las condiciones para un desarrollo económico necesitan, sino más bien, logran que el desarrollo económico y social entre a un callejón sin salida, o con salida, pero en crisis.

Este callejón puede ser expresado como una situación de sobrevaluación e inflación. Con una sobrevaluación de la moneda, el comercio exterior deja de ser una fuente de ingreso de divisas para las necesidades y obligaciones de la economía. Aquí solo consideramos únicamente el comercio exterior legal. El ilegal, dominado por cocaína y contrabando, genera su propia fuente de divisas y su dinámica de ingresos dentro de la economía utilizando diferentes sectores y rubros para su lavado, como ser el de construcciones y que tiene el potencial de amortiguar en cierta proporción el componente del consumo de la demanda interna, debido a la caída de ingresos de divisas en el comercio exterior legal de Bolivia.

En ese sentido el doble efecto, por un lado, sobre el ingreso por parte del auge coyuntural de los precios de las materias primas que se acaba, traducido en parte, en repartición, las remesas que llegan a Bolivia y; por el otro, el auge de la economía de la cocaína gracias a su liberalización por este gobierno, tienen un fuerte efecto multiplicador en la demanda interna que se traduce en crecimiento, como se ve el en la actualidad en Bolivia, pero que también crea inevitablemente las condiciones para el desarrollo de una estructura deficitaria de la cuenta corriente, que en Bolivia está ahora al alcance de la mano.

La dinámica de inversiones junto a un proceso del uso mayor del ingreso crea presiones inflacionarias crecientes, las cuales tienen el efecto de demandar más importaciones. Dependiendo de la presión inflacionaria y del nivel del déficit en cuenta corriente alcanzado, la consecuencia es la traducción de este déficit en una presión de devaluación creciente de la moneda. Actualmente la sostenibilidad del sistema financiero y la sostenibilidad de deuda están asegurados en Bolivia, parecería inclusive en caso de un shock externo que devalúe a la moneda boliviana en un 30%.

Teniendo esto en cuenta, lo importante aquí, es poner la atención en los procesos acumulativos de los factores que apoyen el desencadenamiento de una crisis y que comienza con un creciente déficit de la cuenta corriente y con crecientes déficits fiscales. En ese sentido, el pecho del gobierno del MAS no es tan ancho, como sueña, para soportar en un futuro posibles fuertes embates del sector monetario-financiero en épocas de crecientes desfases.

2.3. Política de Estabilización

La política de estabilización del gobierno del MAS no es muy diferente de la de los gobiernos neoliberales. Apunta como esos al volumen del dinero, a la política monetaria en otras palabras. Es como las anteriores, una política que centra su atención en la política de lucha contra la inflación.

No es el resultado de políticas de ingresos que evitan a la inflación. Tanto Evo Morales como Goni, tanto el ministro Arce como el ministro de finanzas del último gobierno de Goni asumen que la estabilidad es la condición para el desarrollo. No ven en absoluto que la estabilidad debería ser la consecuencia y el resultado del desarrollo económico.

De forma estilizada, se podría decir que también Jeffrey Sachs es el arquitecto de la estabilidad económica del gobierno del MAS, el ministro Arce y el gobierno del MAS son solo los “albañiles” dentro de la construcción que dejo Sachs, ya que ellos solo tumban muros para unir o separar habitaciones, pero no tocan las estructuras centrales establecidas durante el neoliberalismo.

Indudablemente, la ventaja de esta “división de trabajo” entre Sachs y el gobierno del MAS, es que se evitó seguir por el sendero del descalabro económico a Venezuela. Sin la experiencia histórica del descalabro hiperinflacionario de la UDP en Bolivia, posiblemente el ministro Arce hubiese copiado el modelo venezolano. El pragmatismo mostrado, que sin duda sorprendió a los actores económicos privados en Bolivia, es también indudablemente visto, en términos de políticas de estabilidad, como una señal de continuidad del neoliberalismo en el “evonomics-masista”.

La política de estabilidad ortodoxa del neoliberalismo y del MAS queda pegada al marco normativo de la estabilización del nivel de precios. Esto significa en su debido momento económico, que en vez de evitar inflación para asegurar los procesos de la creación de ingreso en la economía, se frena a la creación de ingresos para ganar la lucha sobre la inflación.

En lo que se refiere a la lucha contra la inflación, ¿acaso una reducción de la inflación de 25% al 6% o del 10% a 5% significa ya de hecho tener a una moneda dura, con capacidad contractual internacional? ¡De ninguna manera! La política de estabilidad del neoliberalismo no logro, en veinte años, crear a una moneda dura, la política de estabilización del masismo, como su continuidad, tampoco lo logrará. La política monetaria reacciona frente a la abundancia de dinero con medidas e instrumentos monetarios cuya consecuencia es no poder evitar o eliminar a la sobrevaluación de la moneda sino en el mejor de los casos reprimirla.

Aquí es necesario recalcar que el autor no es de ninguna manera contrario a una estabilidad de la moneda y de precios, sino que para él, más bien es esencial el establecimiento de una estabilidad de precios por medio de una política de ingresos.

En ese sentido, la política monetaria apunta a los mercados de activos financieros, mientras que la política de ingresos apunta al mercado de bienes en el cual se forma el nivel de precios.

Como se vio en muchos países latinoamericanos y también en Bolivia, el mantenimiento de una política de estabilidad que apunta únicamente a la política monetaria, debido presiones inflacionarias permanentes y crecientes, se llega a una situación en la que las monedas débiles como el Boliviano, sufren bajo una presión de devaluación creciente.

Esto lleva a que monedas fuertes con calidad contractual internacional como el dólar americano, “subyuguen” a las monedas débiles bajo su régimen. Si existe algo bueno, y que el autor ya recomendó con sus artículos y comentarios durante el periodo neoliberal, es la implementación de bolivianización del sistema monetario en Bolivia con este gobierno. Bolivia, en términos monetarios, ya no es el Estado número 53 de los EE.UU. Esto es definitivamente una mejora en la capacidad el Banco Central de imponer una política monetaria y es también un aporte a la mejora de la calidad del Boliviano como moneda. Esto no significa para nada que con el grado alcanzado de la bolivianización del sistema, el Boliviano este liberado de las fuerzas de mercado del “imperialismo monetario” de las monedas fuertes del planeta, tampoco significa que el Boliviano es ahora una moneda dura.

Empero esta situación no remplaza a que el núcleo de una política exitosa de estabilización de precios tiene que ser resultado de una política de ingresos logrando una moneda subvaluada, es decir un mercantilismo monetario, y que tiene que apoyar una constelación de inversiones y exportaciones superavitarias para que Bolivia deje de ser la periferia subdesarrollada de la economía capitalista.

Desde ya, una vez que el Boliviano comience a sufrir una presión de devaluación creciente, el logro de la bolivianización del sistema monetario comenzaría también a desvanecerse.

Industrialización

Este aspecto es indudablemente uno esencial para un proceso de desarrollo. En el pensamiento del ministro Arce, industrialización o política industrial es igual a política de desarrollo más transferencia de capital o ayuda de capital. Dentro de esta lógica obviamente que la coincidencia entre eficiencia y crecimiento juegan un papel central, ya que solo a partir de esta coincidencia se puede asumir implícitamente, como el ministro Arce lo hace que la industrialización es y tiene que ser, el iniciador de procesos de creación de ingreso.

La experiencia de Corea del Sur nos muestra en cambio que la industrialización exitosa es el resultado de procesos de creación de ingreso. Más allá de un aparente juego semántico, el profundo significado de esta relación, que subraya una constelación de mercado refleja un uso específico del ingreso. Este aspecto se lo entiende mejor al observar la experiencia fallida de industrialización de muchos países de ingreso medio, que terminaron siendo una especie de “garaje de producción” de los países industrializados, en vez de haberse industrializado de tal manera, que esta industrialización les hubiese posibilitado un verdadero desarrollo.

De no considerarse este aspecto esencial, el “Kallutaca” o el nombre que se cree para designar el proceso de industrialización del gobierno del MAS, terminará siendo un simple “garajito de producción” de los países industrializados en los que solo se explotará la mano de obra barata que será cementada.

Considerando y anticipando que todo lo que no sale bien es culpa del “imperio”, en este caso, la posible explotación y/o el aprovechamiento de la mano barata por parte de los países industrializados, no debe verse entonces, como una acción “imperialista” de los países capitalistas, sino más bien como el resultado de una política y práctica errada “pro-imperialista” del gobierno del MAS, que ignora que una industrialización no se la puede construir sobre diferenciales de salarios.

Políticamente hablando si el “Kallutaca” se convierte en el garajito del “capitalismo imperialista”, el gobierno del MAS, al ignorar la especifica constelación del uso del ingreso, es decir la relación esencial entre beneficios, inversiones y cuenta corriente, para lograr una industrialización que signifique desarrollo; sería el secuaz de ese “capitalismo imperialista”, que solo aportaría a cementar procesos económicos que tengan como consecuencia la reproducción de salarios bajos y el subdesarrollo.

Teniendo estos diferentes aspectos en mente, se debería estudiar con mucho cuidado la inteligente experiencia del Japón después de la Segunda Guerra Mundial. De cualquier manera, análogamente a la situación de uno o veinte “Kallutacas” como garajes de producción de los países industrializados, basados en mano de obra barata, la superación de esta situación para la economía de Bolivia en su totalidad, exige necesariamente una disciplina monetaria estricta para poder establecer la estructura especifica del uso del ingreso, la cual tenga la capacidad de enlazar una dinámica de inversiones con una fuerte orientación exportadora. No existe otro camino como participante del mercado internacional para lograr desarrollarse en un proceso que tiene que durar por lo menos cuatro décadas.

Más allá de esto, si bien el ministro Arce toca un aspecto importante para el sector de micro- y pequeños empresarios, el acceso al crédito, el ignora dos problemas esenciales y de mayor envergadura que el acceso al crédito, que obstruyen y destrozan toda iniciativa privada o cooperativa de empresa, y son: el problema de la corrupción y el problema del sector informal con su prácticas desleales de competencia. Utilizando la metáfora del ministro Arce, en la cancha de futbol plural, al que todos tienen acceso, los primeros quieren jugar un futbol limpio usando los pies, en cambio los otros usan rodillas y uñas

En ese sentido se tiene que subrayar que para la economía liberal mundial, dentro de la cual también se encuentra Bolivia, el comercio exterior se basa sobre diferentes 16

condiciones de producción. Este no reproduce los niveles de desarrollo caracterizados por diferenciales en los salarios reales.

El nivel de desarrollo de Bolivia respecto de otros países de la región y del mundo está caracterizado por diferencias en la productividad. Este nivel de desarrollo diferente, hace que los precios de los distintos bienes diverjan. Aquí entra en acción el mecanismo de la competencia que impone precios más caros a productos que son producidos de forma menos productiva y competitiva y precios baratos a productos producidos con una mayor productividad. Los precios de los bienes reflejan entonces, las diferencias de productividad. Un decisionismo político del gobierno del MAS no puede cambiar esta relación.

Si bien el incremento salarial que impone el gobierno está dentro del marco redistributivo de la riqueza y tiene como meta, superar la pobreza y estimular la demanda. Estos incrementos no cambian en absoluto la relación existente en el mercado internacional de la diferenciación de los salarios reales entre los países, entre Bolivia y los EE.UU, Japón, Alemania, Corea del Sur, etc. ¿Porque? Simplemente porque por medio de estos incrementos en Bolivia no se cambia la existente baja productividad de valor. Y es esta productividad de valor baja, la que determina que Bolivia siga siendo periferia subdesarrollada a pesar del “audaz” modelo económico del gobierno. Solo una productividad de valor alta se puede cristalizar en salarios reales elevados.

Ahora bien, la “Kallutaka” es una nueva incubadora del gobierno que en suma pretende viabilizar procesos de producción en masa. Implícitamente, aquí, el ministro Arce calcula que por medio de la tecnología que se pondría a disposición de los productores, los precios de los factores se adapten al desarrollo de la productividad. Una estrategia de desarrollo exitosa no puede pararse solamente sobre la ventaja comparativa de uno o veinte “Kallutacas” que en el fondo solo podrá traducir producción en masa, basado en mano de obra barata, para cementarla en un nivel bajo. Si bien es loable que posiblemente 20,000 cooperativas que produzcan 500,000 chamaras, para el mercado de Europa tendrán un ingreso, esto no cambia la situación que estas cooperativas serán parte de la división internacional del trabajo. Y si estas no logran dar un salto en productividad y en tecnología, desarrollando su propia industria competitiva a nivel internacional que les permita también superación de los diferenciales de los salarios, entonces este experimento terminara cementando mano de obra barata y periferia.

Este experimento “Kallutaca” solo podría tener éxito en términos de superación de subdesarrollo, si se lo entiende solo como un paso intermedio dentro de la división internacional del trabajo, persiguiendo la meta de una industrialización. Esta industrialización significa, en otras palabras que se tendría que lograr que las fuerzas de mercado de este proceso industrializador impongan en el tiempo, una igualación de los valores de los productos marginales de los factores (trabajo), (o sea el producto marginal, valorado por el precio del bien producido) y de esta manera lograr en el 17

tiempo una igualación de los salarios reales en contexto internacional. Sería saludable para el desarrollo que el ministro comprenda que la existencia de diferenciales de salarios no expresa nada más y nada menos, que el proceso de mercado, a nivel nacional o internacional no ajusta a los precios, sino los salarios son ajustados e igualados al nivel de la productividad.

El momento en que se “juega” a industrializar una economía, en ese momento esa economía es parte de la división internacional de trabajo y está sometida a la competencia con los países industrializados. De acuerdo a la estrategia de desarrollo económico que se elija, se cementa la dependencia, el rentismo y el subdesarrollo, o se logra la superación paulatina del subdesarrollo. Para ello se tiene que imponer una constelación de competitividad productiva, la que se tiene que materializar con exportaciones superavitarias junto a una la competitividad monetaria, apoyada en una moneda sólida y subvaluada y junto a una industrialización que sea resultado de la creación de ingresos. Por lo que el ministro declara, su gobierno no eligió ir por este camino, sino que parece que prefiere ir por el sendero que prolongara el subdesarrollo y el rentismo.

Parafraseando a Wittgenstein, filósofo alemán, que dijo: “Los límites de mi habla son los límites de mi mundo.”, los límites de su estrategia económica de desarrollo son los límites de su ideología ortodoxa y subdesarrollada.

Conclusión

1. El optimismo de un ministro no es una base sólida y sostenible para una estrategia de desarrollo alternativo. El Modelo Económico Social Comunitario y Productivo es la prolongación del corporativismo “emenerrista” y “banzerista”. Este modelo no es magia, es un implante de la teoría “big-push”.

2. El gobierno del MAS está caminando por el sendero populista de una prolongación de una economía de consumo y rentismo.

3. Debido a la caída de los precios internacionales de las materias primas no se espera una caída inmediata de la economía del “evonomics”. De no cumplirse con la función específica del uso de ingresos, se avista en cambio un panzazo a la realidad del subdesarrollo de una economía de consumo y del rentismo, en el siguiente quinquenio. Existe el potencial que el “evonomics” se transforme en un “evocomics”.

4. La dinámica inercial de un auge que se desvanece. Un ciclo de superávits en la cuenta corriente que obedece a factores externos que el gobierno no determina no es suficiente para una estrategia económica que supere al subdesarrollo. Las tendencias para una caída de la cuenta corriente a un estado deficitario son inminentes. La economía se mueve hacia un punto de inflexión de haber podido generar una economía de inversión y producción, hacia lo que es puro optimismo, pretendiendo salir del subdesarrollo con una economía rentista.

5. El criterio clave para que las inversiones apoyen o inicien un desarrollo económico es la capacidad de mercado y del resultado de estas inversiones.

6. El punto de “inflexión hacia arriba” requiere, entre otros, de un Estado que ya tiene que tener la capacidad de reemplazar la reducción de las entradas al Tesoro o pérdidas del Estado debido a la baja de los precios de materias primas, con ingresos iguales o superiores provenientes de la actividad económica exportadora de las empresas estatales.

7. El ministro Arce no solo presupone, sino que apuesta a que con un ingreso creciente, también el consumo crece y de esta manera, incondicionalmente, la demanda interna continúe estimulándose. Este modelo terminará en un proceso determinado por importaciones superavitarias y una sobrevaluación de la moneda.

8. En una situación de importaciones superavitarias, se reproducirán las fallas y los errores del “emenerrismo”, del “banzerismo”, del neoliberalismo gonista basando el desarrollo en una economía de consumo con una moneda sobrevaluada.

9. Se reproducirá a una economía rentista en vez de la creación de una sociedad de inversiones o inversionistas. Es una economía en la que los rentistas viven cada vez mejor y no una economía y sociedad en la que todos viven bien debido a la creación de ingreso y empleo.

10. Un auge coyuntural basado en el extractivismo no llena necesariamente los requisitos que las condiciones para un desarrollo, más bien se logra que el desarrollo económico y social entre a un callejón sin salida, o con salida en crisis, en una situación de sobrevaluación e inflación.

11. Para un desarrollo económico exitoso se necesita una disciplina de la parte de los ingresos y una dinámica de inversiones que lleven a una subvaloración de la moneda. Se necesita la transformación de una economía y sociedad rentista en una de inversión y producción.

12. Tanto Evo Morales como Goni, y sus ministros de finanzas asumieron/asumen que la estabilidad es la condición para el desarrollo. No ven que la estabilidad debería ser la consecuencia y el resultado del desarrollo económico.

13. El ministro Arce está convencido que su incipiente industrialización es el iniciador de procesos de creación de ingreso. La experiencia de Corea del Sur nos muestra en cambio que la industrialización exitosa es más bien el resultado de procesos de creación de ingreso. De no considerarse este aspecto esencial, el “Kallutaca” terminara siendo un simple “garajito de producción” de los países industrializados en los que solo se explotará la mano de obra barata.

14. La productividad de valor baja, es la que determina que Bolivia siga siendo periferia subdesarrollada a pesar y debido al Modelo Económico Social Comunitario y Productivo.

15. Depende de la estrategia de desarrollo que se aplique para que se cemente la dependencia, el rentismo y el subdesarrollo, o se logre la superación paulatina del subdesarrollo cumpliendo condiciones específicas. Se tiene que imponer una constelación de competitividad productiva, la que se la tiene que materializar con exportaciones superavitarias junto a una la competitividad monetaria, apoyada en una moneda sólida y subvaluada y junto a una industrialización que sea resultado de la creación de ingresos.

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*jahnsenca@gmail.com

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