Martes 13 de noviembre del 2018
 
x

¿Olvidó su contraseña?

Área: Cultura >> Varios
Actualizado el 2014-03-27 a horas: 20:20:28

El segundo altar en la curva del diablo

Víctor Montoya

De un tiempo a esta parte, atraído como siempre por las creencias y leyendas urbanas, me di una vuelta por el nuevo altar en la Curva del Diablo, que desde hace más de un año se encuentra enfrente del primero. Es cuestión de cruzar la carretera de la Autopista para internarse en una zona boscosa, por donde pasa un pequeño río, y dar con el tabernáculo de adoración a Satanás, que tiene una altura de aproximadamente dos metros y una estructura parecida a una cueva.

Víctor Montoya

Víctor MontoyaNació en La Paz, en 1958. Escritor, periodista cultural y pedagogo. Vivió en las poblaciones mineras de Siglo XX y Llallagua. En 1976, como consecuencia de sus actividades políticas, fue perseguido, torturado y encarcelado. Estando en el Panóptico Nacional de San Pedro y en el campo de concentración de Chonchocoro-Viacha, escribió su libro de testimonio ?Huelga y represión?, hasta que en 1977, tras ser liberado de la prisión por una campaña de Amnistía Internacional, llegó exiliado a Suecia.

Cursó estudios de pedagogía en la Escuela Superior de Profesores, en Estocolmo. Dictó lecciones de quechua en institutos, coordinó proyectos culturales en una biblioteca y ejerció la docencia durante varios años. Ha publicado: ?Días y noches de angustia? (premio nacional de cuento, UTO, 1984), ?Cuentos Violentos? (1991), ?El laberinto del pecado? (1993), ?El eco de la conciencia? (1994), ?Antología del cuento latinoamericano en Suecia? (1995), ?Palabra encendida? (1996), ?El niño en el cuento boliviano? (1999), ?Cuentos de la mina? (2000), ?Entre tumbas y pesadillas? (2002) y ?Fugas y socavones? (2002). Dirigió las revistas literarias ?PuertAbierta? y ?Contraluz?. Escribe para una veintena de publicaciones en América Latina y Europa.

Es miembro de la Asociación de Escritores Suecos y del PEN-Club Internacional. Participó en el Primer Encuentro Hispanoamericano de Jóvenes Creadores, Madrid, 1985, y fue uno de los principales organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa, Estocolmo, 1991.

Su obra mereció premios y becas literarias. Tiene cuentos traducidos y publicados en antologías internacionales. Es redactor responsable de la edición digital de Narradores Latinoamericanos en Suecia: http://www.narradores.cjb.net.

Contactos con el autor
close

Contacto con Víctor Montoya




11 - 2 = echchange

Con el uso de ese servicio Ud. acepta:
Su dirección E-Mail y la del destinatario serán utilizados sólo para avisar al destinatario sobre el envío. Para evitar el mal uso del servicio, Bolpress registrará el IP del emisor del mensaje.

Lo cierto es que una vez que el primer altar en la Curva del Diablo fue destruido con una excavadora por órdenes de la municipalidad de La Paz, arguyendo que allí se realizaban conjuros de brujería y ritos satánicos, los fieles adoradores del príncipe de las tinieblas no demoraron en trasladar sus ofrendas a este sitio montañoso de la misma zona, donde prosiguieron con las ch’allas y las k’oas en honor del diablo que, según la visión de sus devotos, no sólo representa a las fuerzas del Mal, sino también a los espíritus del Bien.

Alrededor del pedregoso altar, que no presenta la imagen tallada de un diablo en roca como en la de enfrente, están esparcidas cenizas de fogatas, restos de velas blancas, negra y verdes, hojas de coca, botellas plásticas de alcohol, latas de cerveza, colillas de cigarrillos, masitas dulces, mixtura y, para completar el escenario, una botella de vino tinto, en cuya etiqueta se lee: “Vino para ch’allar a la Pachamama”.

Otras pruebas de que aquí se realizan ofrendas y rituales, casi siempre después del ocaso, preferentemente los días martes y viernes, son los olores a coca, alcohol e incienso, que parecen haberse perpetuado al pie del nuevo altar, donde se encuentran pedazos de ropas quemadas, debido a que no faltan personas que, cargadas de bateas y baldes con agua, lavan las prendas de sus difuntos y las queman al amparo de la noche.

Para algunos, el diablo que apareció en esta zona, desde antes de que se asfaltara la Autopista, tiene las mismas características que el Tío de la mina, quien exige tributos tanto para él como para la Pachamama. En cambio para otros, estos altares en la Curva del Diablo sólo sirven para practicar rituales satánicos y ejecutar sortilegios de brujería; más todavía, no pocos piensan que las personas que ostentan poder económico, y que lo demuestran a través de suntuosas joyas y autos de lujo aparcados a un costado de la carretera, vendieron su alma al diablo a cambio de riquezas.

Las personas que transitan por la Autopista, cerca del altar y a cualquier hora del día, cuentan que no es raro ver a gente rezándole al diablo, como suplicándole que los ayude en los negocios, la vida personal y profesional. Entre sus fieles se encuentran los comerciantes y transportistas, quienes, debido a los accidentes que se registraron a la altura de la Curva del Diablo, acuden a pedirle protección, convencidos de que los accidentes no se deben a fallas técnicas ni humanas, sino a los enojos del diablo, quien suele castigar de manera cruel a los que reúsan entregarle ofrendas para saciar su sed y su hambre.

“Por eso le rendimos culto, porque es como un dios que nos ampara de los peligros y evita que muera mucha gente”, declaró un chófer que, pijchando hojas de coca y rociando aguardiente alrededor del altar, no dudaba en que el diablo tenía poderes sobrenaturales y que sus vibraciones se sentían a varios metros a la redonda. Luego añadió: “Él fue también en su época un ángel bello y poderoso, y sólo porque quiso ser más que Dios, lo condenaron al infierno y lo mandaron para abajo”.

Está claro que en este lugar se dan cita personas de distintas condiciones sociales, desde los profesionales de vida convencional hasta los “cogoteros” más avezados. Asimismo, es un nido de alcohólicos, prostitutas y delincuentes del más diverso calibre, acostumbrados a cometer robos a mano armada y a plena luz del día. No en vano la policía recibe denuncias de personas que fueron asaltadas por los maleantes de caras cubiertas con pasamontañas y armados con pistolas, cuchillos y machetes.

La Curva del Diablo es también frecuentada por individuos que, cada primer viernes del mes, sacrifican animales en un ritual supuestamente satánico. Se trata en su generalidad de adolescentes que, ataviados de negro y portando amuletos que simbolizan los poderes de Satanás, celebran una suerte de misas negras, más con fines de entretenimiento y rebeldía, que por una convicción relacionada con los verdaderos ritos que emulan o parodian a la misa cristiana.

En las ceremonias esotéricas, de acuerdo a los testigos, se invierten todos los signos cristianos por signos satánicos y, en lugar de consagrar el pan y el vino, se consagra la sangre de un animal sacrificado, con la finalidad de reafirmar la naturaleza salvaje del ser humano. En consecuencia, no es casual que en el lugar se adviertan huellas de animales sacrificados en honor de Satanás.

Los adolescentes involucrados en estos actos esotéricos, en los que exhiben el pentagrama invertido, actúan inspirados por las bandas del género musical derivado del “Heavy Metal”, llamado también “Black Metal”, cuyos integrantes no sólo se definen como satánicos, sino que interpretan músicas estridentes, acompañadas de textos que exaltan los ideales de rebelión, anarquía, desacato a la autoridad y blasfemias del anticristo.

No se descarta el hecho de que estos adolescentes presenten problemas psicosociales o sean adictos a ciertas sustancias controladas, como el alcohol y las drogas, y que su conducta de apostasía sea el resultado de la marginación social en la que viven. Tampoco se excluye la posibilidad de que algunos de ellos se definan como adoradores de Satanás y que incluso hayan leído la “Biblia satánica” del ocultista Anton Szvandor Lavey.

De todos modos, el luciferismo, a diferencia del satanismo, puede entenderse más como un sistema de creencias que venera las características esenciales adheridas a Lucifer. Las personas que adoran y rinden pleitesía a Satanás, como a una deidad mitológica contraria a las concepciones religiosas, identifican a Lucifer como el portador más liviano y positivo del satanismo, debido a que Lucifer, en cierta medida, es un personaje que encarna algunos aspectos profundos del subconsciente colectivo.

Sin embargo, cabe remarcar que la mayoría de las personas, en lugar de ver al diablo como a un ente malhechor, lo ven como al Tío de la mina que, siendo dios y diablo a la vez, es un ser protector y benefactor. De ahí que no es casual que los mineros relocalizados, que hoy forman parte de la urbe alteña, conformen un estamento especial en la Curva del Diablo, ya que ellos son quienes más ch’allan y k’oan al pie del altar, pidiendo que el Tío haga realidad sus sueños y deseos.

Quizás por eso una mujer, entrevistada por la prensa paceña, manifestó que ella asistía a la Curva del Diablo para agradecerle al Tío por los favores que recibió en su vida. “Aunque no soy adoradora del Mal –dijo–, vengo con mucha fe ante el Tío, porque él me cumplió muchas cosas. En mi vida han pasado muchas cosas malas, tenía mucha pena y él me ayudó a aliviarla con sus poderes mágicos”.

Otro testimonio da cuenta de que el Tío no es malo sino milagroso, que protege a los necesitados, a quienes son víctimas de maldiciones, a quienes padecen de enfermedades terminales o sufren de otros males. “A mí me ayudó mucho. Era alcohólico y ahora dejé la bebida gracias a él”, confesó un joven alteño, mientras ch’allaba y prendía una vela blanca como retribución por el apoyo y los presuntos favores recibidos.

Las supersticiones, casi siempre contrarias a la fe religiosa y la razón, son inherentes a la mentalidad ecléctica de una gran parte de los habitantes de la ciudad de El Alto, donde se ensamblan las concepciones católicas con las visiones paganas de las culturas ancestrales, que sostienen la creencia de que las deidades del subsuelo, como es el caso del Supay (diablo), no sólo tiene atributos de maldad, sino también de bondad, exactamente como el Tío de la mina, a quien los trabajadores le rinden pleitesía tributándole hojas de coca, cigarrillos y aguardiente.

A poco de retirarme del lugar, donde la gente se reúne como por arte de hechicería, sólo atiné a pensar en que a las autoridades de la municipalidad no se les ocurra, como en el año de 2011, destruir con una excavadora mecánica este segundo altar, porque los peregrinos a la Curva del Diablo no se darán por vencidos y, en menos de que cante un gallo, construirán un nuevo altar en algún otro sitio de la Autopista que conecta a ciudad de La Paz con El Alto, convencidos de allí donde manda el diablo no manda Dios y mucho menos las autoridades ediles de la sede de gobierno.

Volver atrás
Enviar el artículo por E-mail
close



8 + 6 = echchange

Con el uso de ese servicio Ud. acepta:
Su dirección E-Mail y la del destinatario serán utilizados sólo para avisar al destinatario sobre el envío. Para evitar el mal uso del servicio, Bolpress registrará el IP del emisor del mensaje.

Compartir el artículo en Facebook Versión para mprimir
+ Restaurar tamaño del texto -
Contactar al autor
Uhr 8

min.

... a fondo

La influencia histórica de la convicción patriótica

Eduardo Paz Rada

La historia de la sociedad boliviana ha estado marcada por la dinámica y las contradicciones de las relaciones con las potencias capitalistas mundiales en torno a la explotación de los recursos naturales acompañada con la dominación política e ideológica sobre el conjunto de América Latina. En este contexto, los estudios, aportes y (...) :: Más detalles

Otros artículos de análisis

El gobierno de Evo Morales acelera el montaje de la planta nuclear

AnaliaPandoCabildeo

¿Por qué el gobierno de Evo Morales quiere gastar más de 2 mil millones de dólares en la construcción de (...)

Elites económicas y decadencia sistémica

Jorge Beinstein

A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la (...)

El gobierno del MAS se hunde en un mar de mentiras

AmaliaPandoCabildeo

El gobierno del MAS ha perdido tres elecciones consecutivas desde 2014 porque las grandes mayorías, sobre todo urbanas, ya no creen (...)

Quintana tiene el hábito de desviar fondos públicos y de impartir “línea” a los periodistas

Wilson García Mérida

La difusión de un audio que registra una reunión “de trabajo” entre el ministro de la Presidencia Juan (...)

la frase

Álvaro García ha leído pocos libros Cita a Hegel pero leyó citas de citas nada más Por eso carece de espíritu humanista y sufre acomplejamiento social e intelectual

Wálter Chávez, ex asesor del MAS

¿Cuál es el principal desafío del nuevo gobierno

  • Seguridad ciudadana
  • Lucha contra el narcotráfico
  • Industrialización
  • Empleo y educación
  • Otros

Encuesta vigente desde el 13-10-2014

Encuesta anterior:

Por quién votará en las elecciones de 2014