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Actualizado el 2013-12-28 a horas: 01:52:00

Abultado déficit fiscal, inflación que roza los dos dígitos y depreciación de la rupia

Acrecentadas las dudas sobre el milagro económico indio en 2013

Alberto Salazar Gutierrez *

Nueva Delhi (PL).- En los dos anteriores años fiscales la economía india creció a duras penas, 6% y 5%, unas cotas de ensueño para otros países, pero consideradas alarmantemente magras en la emergente nación surasiática. Las noticias de 2013 pintan peor: varios organismos calificadores internacionales sostienen que esa es una tendencia y que con mucha probabilidad al cierre del actual ejercicio, en marzo del 2014, la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) no llegará al 5%.

India llama a un gurú de la economía mundial a rescatar la rupia

El 4 de septiembre la India puso al frente de su Banco de la Reserva (BRI) al economista Raghuram Rajan, quien predijo la crisis financiera global, con la esperanza de reanimar su alicaída economía y detener la caída de la rupia.  De 50 años y, al decir de la prensa local con una imagen de estrella de rock, Rajan asumió el puesto de gobernador del BRI y, como por ensalmo, la Bolsa de Mumbai marcó una subida del 1,83% luego de tres semanas de continuos bajones.

El 27 de agosto la rupia cayó a mínimo histórico de 65,71 por dólar estadounidense, una depreciación de casi el 20% desde mayo, y agudizó el escepticismo sobre la capacidad de la nación surasiática de alcanzar el milagro económico que se le auguraba hasta muy recién.  Según analistas del mercado bursátil, una de las causas del fenómeno es el anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de que dejará de comprar bonos, lo que ha movido a muchos inversores a irse de los países emergentes.

Raghuram Rajan fue nombrado gobernador del BIR con la esperanza de detener la caída de la rupia, pero antes de la asunción advirtió que “no hay una varita mágica” para superar la frágil situación de la tercera economía de Asia, cuyo síntoma más visible quizás sea la caída de la rupia. “Tenemos ideas suficientes, pero queda mucho por hacer. Las mejoras no llegarán de inmediato, pero nos aseguraremos de que sean diarias”, dijo el visionario economista, citado por la agencia de noticias Press Trust of India.

Rajan se formó en los Institutos de Tecnología de Nueva Delhi y Massachusetts (Estados Unidos) y fue asesor y economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) entre 2003 y 2006. Llamado a regresar al país por el primer ministro Manmohan Singh, hasta hace poco se desempeñó como asesor principal del Ministerio de Finanzas.

En su libro “Grietas del sistema: Por qué la economía mundial sigue amenazada”, el experto auguró que el modelo financiero mundial podría originar una grave crisis mundial. El desastre ocurrió tres años después. La India atribuye a ese fenómeno la depreciación de la rupia y el preocupante comportamiento de otros vitales indicadores, pero no ignora que la situación también está generada por diversos factores internos. La gran pregunta es si bastará con un gurú de primer rango para salir del bache.

Algunos analistas comparan la volatilidad del mercado de divisas con la crisis en la balanza de pagos de 1991, cuando la nación surasiática se vio obligada a poner en garantía sus reservas de oro ante el FMI para pagar las facturas de importación. Aunque a menor nivel, el país vuelve a mostrar un elevado déficit en su balanza de pagos y no ha sido capaz de atraerse un mayor volumen de capitales extranjeros pese a que inicios de este mes flexibilizó como nunca las normas que rigen ese proceso.

Tampoco ha rendido los resultados apetecidos la decisión del Gobierno y del BRI de imponer mayores aranceles a la importación de oro y restringir las inversiones de ciudadanos indios en el exterior, entre otras medidas enfiladas a detener el desplome de la rupia. La opinión más generalizada entre los expertos es que la India he entrado en un terreno financiero muy movedizo donde están quedando entrampadas sus otrora dinámicas posibilidades de crecimiento económico.

Una desconfianza que se acrecienta por la vecindad de las elecciones generales (primavera del 2014) y su incierto desenlace, incluida la durabilidad de las medidas neoliberales activadas bajo la administración de Singh. En 2008 el jefe de Gobierno pronosticó un crecimiento sostenido de la economía nacional del ocho al nuevo por ciento y el inicio de un período en que se pondría fin a la pobreza crónica, el hambre, el analfabetismo y las enfermedades que por siglos han marcado el destino de millones de indios.

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En la continuación de una tendencia que erosiona sus calificaciones de potencia emergente, la India recibió en febrero de este año preocupantes noticias económicas en gran medida relacionadas con la crisis que afecta a sus socios occidentales. La Oficina Central de Estadística pronosticó que el PIB solo aumentaría 5% en el año fiscal 2012-2013 con cierre en marzo. Sería el más bajo crecimiento de la tercera economía de Asia en la última década.

En el anterior ejercicio fiscal la expansión del PIB fue del 6,2%, una cifra que muchas naciones envidiarían, pero considerada baja en este país donde lo “normal” en los últimos tiempos es que la economía crezca 8,4%, como hizo en 2010-2011 y 2009-2010. De hecho, la economía india no crecía 5% o menos desde 2002-2003 (4%), pero en el siguiente llegó al 8,1%.

Como en los anteriores, este año las locomotoras del PIB serían las actividades ligadas al sector terciario, como las finanzas y los negocios, la construcción y los servicios comunitarios, sociales y personales, cuyas cotas de crecimiento se estimaban por encima del 6%. Pero por debajo de lo esperado estarían sectores esenciales como el agrícola (ocupa a la mayor parte de la población del país), el fundamental ramo de las manufacturas y la minería, con expansiones calculadas en el 1,8, el 1,9 y el 0,4%, respectivamente.

Otra “bomba” cayó a mediados de febrero: el país continuó importando mucho más de lo que exporta y el déficit comercial en enero rozó los 20 mil millones de dólares, desde los 17,7 mil millones de diciembre de 2012. Ese desbalance entre compras y ventas fue el peor en la historia reciente de la India tras el de casi 21 mil millones registrado en octubre del año pasado. El fenómeno, persistente, se atribuye a la débil demanda de bienes y servicios desde Estados Unidos y Europa, dos de los socios clave de Nueva Delhi. (1)

Visto el déficit en la cuenta corriente, el Banco de Reserva rebajó en enero las tasas de interés en 0,25%, pero advirtió que nuevos recortes dependerían del propio déficit en cuenta corriente y del comportamiento de la inflación. La rupia india llegó a su menor nivel a principios de enero al cotizarse a 55,38 por dólar, pero se ha recuperado algo con la entrada de algunos capitales frescos.

Otra noticia vino a aumentar las preocupaciones: el índice de producción industrial (IIP) se contrajo 0,6% en diciembre en relación con su similar de 2011 debido a una desaceleración de los sectores minero y manufacturero. La Oficina Central de Estadística precisó que el crecimiento del IIP en el lapso abril-diciembre se situó en 0,7% frente a su similar de 2011-2012.

En diciembre, el sector manufacturero -representa las tres cuartas partes del índice- cayó 0,7% en compañía del minero (cuatro por ciento menos), mientras el eléctrico subió cuatro. En resumen: solo 10 de los 22 grupos industriales tuvieron un comportamiento positivo, liderados por el acápite “Instrumentos médicos, de precisión y ópticos”, que aumentó 27,4%.

Las malas noticias siguieron: se informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) había aumentado 10,79% en enero. Dicho así suena a estadística vacía, pero en la vida real esa cifra se deriva de hechos tan terrenales como tener que pagar 26,11% más por las verduras; 14,90% más por los aceites y grasas comestibles; 14,98% más por los cereales; 12,95% más por el azúcar, 12,76% más por las legumbres...

Crece la deuda externa

La deuda externa de la India creció 12,9% en el año fiscal concluido en marzo y se situó en 390 mil millones de dólares, en medio de una preocupante elevación del déficit en cuenta corriente. El gobierno explicó que el fenómeno se debió principalmente a un aumento de los créditos a corto plazo, de los préstamos comerciales y de los depósitos de los indios no residentes.

La deuda externa de la India registra una tendencia alcista y coincide con un elevado nivel del déficit de cuenta corriente, que tocó un máximo histórico del 4,8% del PIB en 2012-13, y con un incremento de las necesidades globales de financiación exterior. El gobierno admitió que esos factores, junto a la desaceleración de la economía y la depreciación de la rupia, deterioraron los indicadores clave de la deuda externa.

Añadió, empero, que la relación de servicio de la deuda, medido por la proporción del total de pagos a ingresos corrientes (menos las transferencias oficiales), mostró cierta mejoría respecto a fines de marzo de 2012, al bajar de 6,0 a 5,9%. La deuda externa del país se ha mantenido dentro de límites manejables, como indica su relación con el PIB, que fue del 21,2% el año pasado, agregó.

En términos de proporción, el mayor peso recayó en la deuda comercial (31%), la deuda a corto plazo (24,8%), los depósitos de los ciudadanos no residentes (18,2%) y la deuda multilateral (13,2%). La deuda pública externa (soberana) bajó a 81,7 mil millones de dólares (81,9 mil millones un año antes), mientras también se redujo la participación de la deuda externa del gobierno (del 23,7 al 20,9%).

En comparación con otros países en desarrollo endeudados, la India sigue siendo uno de los menos vulnerables a sus indicadores de deuda externa. Según las últimas estadísticas del Banco Mundial (compila los datos de 2011), la nación surasiática ocupa la cuarta posición en términos de deuda absoluta entre los 20 principales países deudores en desarrollo, pero en relación con el PIB solo es la tercera más baja.

Días de malas noticias económicas en la India

Trimestre a trimestre, el augurio se va confirmando. En el que terminó en septiembre la economía nacional mostró un leve repunte (4,8%), pero así y todo, completó un año natural por debajo del 5% planificado. El gobierno atribuyó ese pobre desempeño a una combinación de factores internacionales y domésticos.

Entre los primeros se cuentan la crisis económica y financiera en Occidente y el constante encarecimiento del petróleo, del cual importa casi el 80% de los volúmenes que consume. En el plano interno, los principales frenos son el abultado déficit fiscal; una inflación que ha estado rozando los dos dígitos, básicamente por el encarecimiento de los combustibles y los alimentos; y la depreciación de la rupia, la cual en agosto cayó a un mínimo histórico de 68,85 contra el dólar estadounidense. (Ver cuadro)

Una baja del 1,76% en las exportaciones y un ligero aumento de las importaciones en el año fiscal que concluyó en marzo agrandaron el déficit comercial de la India hasta un récord de 190.910 millones de dólares. En ese período las ventas al exterior cayeron a 300.600 millones de dólares, un fenómeno que el ministro de Comercio Anand Sharma atribuyó a un retraimiento de la demanda desde mercados de tanto peso como Estados Unidos y la Unión Europea.

En ese lapso las importaciones crecieron 0,44% al llegar a 491.480 millones de dólares, básicamente a causa de un aumento del 9,22% en las compras de petróleo, que se colocaron por encima de los 169 mil millones de dólares. También crecieron significativamente las adquisiciones de metales preciosos, carbón y maquinaria. Si en el anterior año fiscal el déficit comercial indio ascendió a la cifra récord de 183.400 millones de dólares, en este año fue 4,1% superior. (2)

El ministro de Comercio e Industria Anand Sharma precisó que las naciones con las que se registra un mayor déficit comercial son China, Suiza, Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Catar, Venezuela, Nigeria, Australia e Indonesia. La participación de estos 10 países a nuestro déficit comercial es del 76,5%, indicó.

De acuerdo con un estudio del Consejo Nacional de Investigaciones Aplicadas a la Economía (Ncaer), esos y otros factores denotan que la economía india está en crisis. El Ncaer hizo notar que el déficit en cuenta corriente alcanzó a una cota récord de 6,7% en el último trimestre de 2012, en gran parte debido a la disminución de las exportaciones y el aumento de las importaciones de petróleo, carbón y oro. Alertó que seguir en ese rumbo comporta “un gran riesgo macroeconómico” en tanto elevará las preocupaciones sobre la capacidad de la economía india para cumplir con sus obligaciones de pagos externos y minará la confianza de prestamistas y potenciales inversores.

Varias veces a lo largo del año el primer ministro, Manmohan Singh, y el presidente, Pranab Mukherjee, expresaron sus esperanzas en que la economía nacional vuelva a crecer 8% como promedio anual, pero también advirtieron que para ello deberán adoptarse “decisiones difíciles”. El gobierno indio está empeñado en un programa de corte neoliberal que entre otras reformas plantea la apertura del comercio minorista multimarca a las inversiones extranjeras directas, una decisión aprobada por el Parlamento a fines del 2012, pero repudiada por la oposición y los pequeños comerciantes.

Según analistas políticos, en este año terminó por configurarse una situación que podría pasarle factura al gobernante Partido del Congreso en las elecciones generales de mayo de 2014. La imagen del gobierno también se ha visto empañada por varios multimillonarios escándalos de corrupción, uno de los cuales -relacionado con la licitación irregular de minas de carbón- salpica incluso al primer ministro. (3)

En medio de ese complejo panorama, la India siguió avanzando en el campo de las investigaciones y la tecnología. Un hito en ese dominio lo constituyó el lanzamiento, el pasado 1 de diciembre, de una nave no tripulada hacia Marte. La sonda debe de entrar en la órbita del planeta rojo en septiembre de 2014 con el objetivo de buscar metano, agua y otros elementos sustentadores de vida en su superficie.

En el terreno militar, la nación surasiática probó con éxito en septiembre su misil Agni V, capaz de portar ojivas nucleares de más de una tonelada y de golpear objetivos a más de cinco mil kilómetros. Cuando el cohete esté operativo dentro de dos o tres años, la India ampliará notablemente sus opciones estratégicas e ingresará al club de naciones con medios balísticos intercontinentales, integrado por Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y, presumiblemente, Israel.

Este año, en agosto, ya entró al grupo de países capaces de fabricar portaviones al botar en un astillero del sur su primer buque de ese tipo. En la actualidad solo Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China poseen la tecnología necesaria para acometer un empeño de tal naturaleza. Hambrienta de energía, a mediados de julio la India inauguró en el sureño estado de Tamil Nadu el primer reactor de la electronuclear de Kudankulam, en medio de las protestas de los pobladores del territorio, temerosos de un desastre como el de Fukushima, Japón.

En 2013 empeoraron las relaciones India-Pakistán a causa del diferendo por Cachemira, donde hubo unos 200 tiroteos a través de la Línea de Control. Antes de fin de año debe haber una reunión entre los respectivos directores generales de operaciones militares a fin de aliviar tensiones en esa disputada región.

Los disensos fronterizos con China, en cambio, encontraron una válvula de escape gracias a los frecuentes contactos entre altos jefes militares y gubernamentales. En octubre, en Beijing, el primer ministro Manmohan Singh y su par chino, Li Keqiang, favorecieron la firma de un Acuerdo de Cooperación de Defensa, para contribuir a la construcción de un clima de confianza y relajamiento entre dos países que, con o sin razón, suelen verse como rivales.

Notas:

1. Según un reporte del Ministerio de Comercio, en enero las exportaciones tuvieron una variación anual del 0,8% al llegar a 25.590 millones de dólares, mientras las importaciones aumentaron 6% con 45.580 millones. Las compras de petróleo -ineludibles en una nación con aspiraciones de potencia económica de primer orden, pero carente de ese vital recurso- fueron decisivas en el déficit comercial al aumentar 6,9% con respecto al año anterior y colocarse al borde de los 16 mil millones de dólares.

2. La India redujo su déficit comercial a 10.900 millones de dólares en agosto, pero la cifra aún asusta. Las importaciones en ese mes se redujeron 0,68% y totalizaron algo más de 37 mil millones de dólares, pero es necesario mantenerse en esa línea y aún reforzarla, dijo el ministro de Comercio e Industria Anand Sharma, quien explicó que buena parte de la reducción del desbalance comercial -en julio fue de 12.270 mil dólares- se debió a que de un mes a otro las compras de oro, gravadas con un mayor impuesto, bajaron de 2.200 mil dólares a 650 millones. Al descenso del déficit comercial también ayudó un aumento del 12,97% de las exportaciones, que sobrepasaron los 26 mil millones de dólares. Fue el segundo mes consecutivo en que las ventas al exterior sobrepasaron los dos dígitos (11,64% en julio). El valor acumulado de las exportaciones en los primeros cinco meses del año fiscal (comienza en abril) fue de 124.420 mil dólares, 3,89% más que en igual lapso de 2012, mientras las importaciones subieron 1,72% y se situaron en 197.790 mil dólares.

3. Por presumibles cálculos electorales y bajo la presión de la oposición y la sociedad civil, el Partido del Congreso dejó de bloquear en el Parlamento una ley que propone estructuras y disposiciones más severas contra la corrupción. Desde hacía 46 años el país estaba por dotarse de un Ombudsman o Defensor del Pueblo con capacidad para investigar a todas las instituciones y servidores públicos sospechosos de corrupción. Ahora, hasta el primer ministro estará al alcance del llamado Lokpal.

* Corresponsal jefe de Prensa Latina en India.

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