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Área: Cultura >> Música
Actualizado el 2013-11-03 a horas: 04:37:15

Ranking de R&P y antiranking de Tren Agitrop

El hardcore mestizo boliviano discriminado por la industria del rock “jailón”

(Revista Tren Agitprop).- La revista R&P publicó hace poco un cuestionable y sesgado ranking de los 30 mejores discos del rock boliviano. Inexplicablemente, no figuran destacadas bandas como Dixi, Trilogía y Dies Irae, entre muchas otras. Lo peor de todo es que para la industria del rock “jailón”, demasiado acostumbrada al remedo, el hardcore mestizo politizado ni siquiera existe.

Los 30 mejores discos del rock boliviano, según la revista Rock & Pop

1. WARA- Inca 16

2. LOU KASS- Akasa

3. LLEGAS - Pesanervios

4. TRACK – Ave Fenix

5. Octavia - Aura

6. CLIMAX – Gusano mecánico

7. WARA – Maya

8. ATAJO – Personajes Paceños

9. CODA 3 - 2387

10. GOGO BLUES – Atrapados en la máquina del tiempo

11. UNIT- Beware of the dog

12. SACRILEGIO – Y si te va la vida

13. OCTAVIA – Ciclos

14. PATEANDO AL PERRO – Disfrazados

15. MATAMBA – Estilo dread

16. 50 DE MARZO – CICERON

17. LAPSUS – Umar Mash

18. PATEANDO AL PERRO – Desmayo

19. LLEGAS – Almaqueloide

20. LLEGAS – Huye al sol

21. GOGO BLUES – Hoy

22. OIL – Guns

23. MAMMUT – El mundo es un día gris

24. ALCOHOLICA – NACIÓN ALCOHÓLICA

25. HATE – Ángel oscuro

26. UNIT – Red holocaust

27. QUIRQUIÑA – 25

28. VADIK – Astronauta

29. RAGGA KI – Ragga Ki

30. Oscar García /J.C. Orihuela – Debajo la gotera.

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El desarrollo de la industria cultural ha tenido que ser un proceso paulatino; la dinámica del mercado exige a las industrias culturales la misma actitud que a cualquier otra industria: tener la capacidad de captar o mantener su mercado en base a estrategias de marquetin que permitan el consumo del producto en la masa.

La industria musical ha pasado por este proceso también. La invención de estrellas artísticas puede ser un ejemplo de cómo se crea condiciones de consumo para la música y, además, que a la comercialización se suman elementos mercantiles nuevos para generar más ganancia (poleras estampadas, firmas, entrevistas, líneas de ropa, etc.). Entre otras estrategias que se usan para incrementar el consumo están los famosos rankings, y queremos partir de la siguiente idea general: los rankings más que una comparación odiosa significan una estrategia de marquetin para impulsar el consumo de cierto producto de la industria musical. Las demás aristas son secundarias.

Cabe aclarar que si bien la valoración estética de una obra musical es posible, en concreto (los melómanos lo sabrán) es casi imposible configurar una comparación bajo una parámetro vertical de primero, segundo, tercero, cuarto, etc., sin cometer injusticias y arbitrariedades, ya que cada obra es distinta esencialmente, por más que pertenezca al mismo género; no se puede obrar como la valoración de dos bloques de madera cortadas por una misma sierra. En una obra musical confluyen distintas variables, es un craso error reducirla a un parámetro, o más bien en este caso es un error intencionado que recorre una actitud funcionalista, la obra como mercancía que debe venderse por el santo requisito de generar valor del capital invertido.

Las transnacionales dominan la producción musical a nivel mundial, y prácticamente un puñado de empresas controlan la producción global; claro que toda hegemonía aunque en su mínima expresión debe mantener su contradicción para ser tal. Últimamente la producción de discos se ha masificado, conforme el acceso a la tecnología se ha hecho más fácil; es relativamente menos costoso que hace 30 años montar hoy un estudio de grabación y producción musical, hecho que ha disparado la producción independiente.

En el país ocurre el siguiente fenómeno: las empresas discográficas “clásicas” Discolandia, Lauro, etc., están agonizando o simplemente dejaron de existir; los factores son múltiples pero se van imponiendo los estudios pequeños que han surgido en gran cantidad. El mercado de consumo de productos musicales en el país es limitado, las condiciones económicas han configurado un país que consume música a través de alternativas del mercado capitalista como la piratería, y el consumo de originales es mínimo.

En este escenario, ¿qué función cumplen los rankings en el país?, para poder responder a esta pregunta tomaremos como ejemplo uno que publicó la revista Rock and Pop en su número 8.

El ranking de R&P

La revista R&P sacó una edición haciendo un conteo de los 30 mejores discos del rock boliviano, y para darle cierta “imparcialidad” consultó a los músicos más importantes del rock boliviano, a reconocidos periodistas, productores y empresarios de la cultura. Es necesario hacer notar que en las revisiones de cada uno de los discos se nota una disparidad en los criterios de selección, desde popularidad de las canciones, concepto de la obra, calidad del sonido, etc.

Entendemos que en el país hasta el día de hoy no se ha podido configurar un movimiento rockero y claro mucho menos de algún estilo en particular; el espectro de producciones discográficas en el país no es muy amplio y creemos que las omisiones en la selección, sin exagerar, serían una excusa. Pero veamos que nos presentó la revista.

De principio creemos que es una exageración seleccionar la discografía entera de una banda, que si bien es importante para el rock boliviano tomando seriamente el criterio de la revista nos llevaría a la conclusión de que la banda que ha merecido insertar su discografía completa en el ranking llegaría a ser la médula espinal de nuestro rock. Que no exista un disco que no merezca estar fuera del ranking convierte a Go Go Blues y su precedente Pateando al Perro en la banda ícono del rock boliviano; dejen de mamar.

Otra banda fundamental, según nuestros estimados de la R&P, es Unit. No pretendemos ser esquemáticos ni localistas pero cuando uno está recorriendo al azar por el dial de la radio y encuentra que está sonando esta banda, pasa desapercibida o uno la confunde con algún inédito de Pearl Jam. La acostumbrada pose del rock boliviano de pretender mostrar como una necesidad estética el uso del inglés es falsa, tiene que ver con la realidad latente en el país, esa del alineamiento con la cultura dominante.

El desarrollo de lo que podemos llamar rock boliviano tiene como una de sus principales tareas la construcción de un lenguaje propio, es decir adquirir identidad propia, y bueno lógicamente este tiene que ser en el idioma oficial del país, la experiencia de las movidas rockeras de los países vecinos nos deja esta experiencia.

Otra dificultad con la que tropieza la movida boliviana es que existe una tendencia a la alienación, obstáculo porque así no creamos rock boliviano sino copia barata y burda de lo de afuera. Muchos grupos que se “parecen a…” han tenido éxito sin mayor valoración crítica, o los odiosos tributos como simple negocio pragmático de ciertos “rockeros” y boliches. Nos parece desmedida la actitud de darle premio a una banda que estaba a contrapié de lo que se quiere construir.

El mismo análisis podemos trasladar a OIL, pero no como un capricho nuestro sino que al hacer un simple recorrido por los grupos que en el país han aportado con su trabajo nos sorprende que se pueda hacer a un lado a Dixi, EZ, Dies Irae, sólo por nombrar algunos.

Por otro lado se nos presenta un álbum como Ciclos de Octavia con la siguiente valoración: “…disco que tiene todos los elementos para haberse convertido en un hit latinoamericano y porque no soñar también en uno mundial.” El fracaso como elemento de virtud y la subjetividad de seguir soñando con éxito mundial para posicionarlo en el número 13; muy mala suerte, no entendemos hasta qué punto un “podría haber sido” es un elemento válido para que un disco sea posicionado entre los 30 mejores, además dejando de lado por ejemplo Calles Baldías de Atajo, que sin la gran maquinaria de mercadeo que impulso a “Ciclos” ha consolidado mayor presencia en la conciencia de la gente.

Casi la misma percepción tenemos cuando incorporan a Vadik Barrón, ya que en el género al que él pertenece los discos del Papirri son injustamente hechos a un lado.

Sin caer en la ortodoxia deberíamos, además, definir si Quirquiña y Mammut entran en el ámbito rock; sabemos que la revista es Rock And Pop, pero el ranking era del rock. No nos imaginamos qué pensaría un fan en el caso hipotético de que desplazaran a la Renga de un ranking y pusieran a Camila o Kalimba en alguna revista rock. Insistimos en que se dejó de lado bandas fundamentales que eran más rock que pop.

Decimos no caer en la ortodoxia porque nos gustaría ver incorporado alguno de los dos primeros discos de los Ronish que hasta el día de hoy siguen siendo éxitos, dejando de lejos a las buenas intenciones de las dos bandas que mencionamos. Si bien saltarán los prejuicios, pero quienes entienden de rock no encontrarán mejores discos Dark New Age que esos.

En un país en el que las disqueras están agonizando, y la piratería está a la orden del día en la difusión musical, los rankings en Bolivia no tendrían otra razón de ser más que impulsores del consumo. Incluso en la industria musical el atraso del país imprime una característica propia, los rankings sí son impulsores de consumo, ahora que sea un consumo pobre es otra cosa, pero lo distinto está en que al mismo tiempo cumple la función mezquina que ha acompañado a la cultura oficial boliviana durante su historia: resaltar ciertos círculos íntimos.

El recorrido por el ranking nos muestra que para nuestros amigos de R&P el rock boliviano esta alrededor del rock “oficial”, el jailón; hacen a un lado, sin ningún peso de conciencia, al underground, por ejemplo, que seguramente tendrá algún mérito por ahí. Es más que seguro que ni se molestaron en buscar referencias, incluso hablando profesionalmente, este ranking es mediocre, por su sesgo.

Esta actitud es parte de la alienación y la visión colonial de la “intelligentzia” en el país. El echarse laureles entre amigos ha sido una constante en la cultura “oficial”; las camarillas han hecho a un lado la creación que ha venido de fuera de su círculo, y solamente la extrema calidad artística ha obligado a reconocer a ciertos artistas externos: cabe destacar como ejemplos a Jaime Saenz, Victor Hugo Vizcarra, Miguel Alandia Pantoja, etc.

Antiranking de Tren Agitrop

Sentada nuestra posición sobre los rankings, queremos presentar un antiranking que no va a ser ni comparación odiosa, ni apoyo a los amiguitos, sino simplemente una revisión para que el público conocedor que nos lee, o reconozca o se interese en buscar alguno de los grupos que les sugerimos. Ojo que esto no acaba aquí, quisimos dar un pincelazo para dar la contra nada más.

Escatofagia – Man Wolf of de man (1994)

De hecho esta es una de las bandas legendarias del underground boliviano, el demo cassette Mother Coca Takes Revenge editado en 1994 contenía 30 temas. El estilo de esta banda era Grind Noise, vanguardista dentro del movimiento subterráneo que se caracterizaba por la duración mínima de las interpretaciones. La música en realidad era una excusa; la intención era transmitir ideas con líricas sociales de tendencia anarco comunista. La banda tuvo vigencia intermitente entre 1993 y 2000, pero nombramos el 7’’ EP Man Wolf of the man por haber sido la producción que más se difundió y que más aceptación tuvo. Editado en la república Checa por View Beyond Records, contaba con 17 temas estridentes y de contenido social. Esta banda es una leyenda, tanto así que se puede encontrar un tributo que le rindió una banda argentina que se acercaba al mismo género. Rescatamos el disco ya que es una joya inédita además de exótica en el rock boliviano.

León Heráldico – Tiempos duros (1989)

Sí existe un demo que es de culto en el metal boliviano es “Tiempos Duros” del grupo cruceño León Heráldico, editado en 1989 con cuatro temas de polenta y calidad compositiva que los han convertido en los cuatro himnos del heavy metal boliviano. Hijo de nadie, Tiempos duros, Sr. Presidente y los Ejecutores mantienen hoy en día cierta frescura. Sus letras se mantienen incólumes en el tiempo y siguen conmoviendo casi 25 años después.

Llataykjaparin – Por los que luchan (1992)

¿De dónde eres tú?... En los 90 de la globalización, alienación de la juventud, de “fin de la historia” y neoliberalismo, la sentencia –porque en realidad no es una pregunta- es una premonición de lo que se vendría en octubre de 2003. Es la increpación al abandono de las raíces indígenas, pero también a una juventud –incluso la rockeracarente de contestación y rebeldía. A su modo, es el abandono consciente de los lirismos oníricos y románticos tan caros al rock boliviano de la época. Aquí se habla de revuelta popular, de guerrilla, de anticolonialismo y, he aquí la verdadera novedad, de chicha, de alienación y de la ya mencionada reivindicación identitaria. Muchas lenguas, un solo sonido; así gruñe la voz adecuada junto a un sonido elemental pero no carente de solvencia e intensidad melódica hardcore punk.

Se podría haber escogido para esta revisión el segundo disco denominado “504”, pero “Por los que luchan” está un paso más adelante en la enumeración de himnos que pudo consagrar en la escena hardcore nacional e incluso un poco más allá de ella. Llajtay Kjaparin es el inicio (y la muerte) de un hardocre mestizo politizado, lamentablemente –como casi todo en Bolivia- sin solución de continuidad por parte de una escena demasiado acostumbrada al remedo. Si bien la banda sólo nos dejó dos discos en casettes, en la siguiente dirección se puede conseguir el álbum aquí revisado: http://julianxapaza.blogspot.com/2009/12/la-leyenda-del-punk-boliviano-llajtay.html

Sanctum Regnum – Satan´s Flesh (1996)

Y sí el rock boliviano no solamente es el rock que tiene difusión “oficial” sino también el subterráneo, presentamos el demo cassette “Satan’s Flesh” de la banda cochabambina Sanctum Regnum que salió en 1996 y marcó época en la movida metal, con un Black/Death Metal bien elaborado y con mucha identidad. En la temporada en la que las ilusiones más egoístas inculcadas por la expansión del mercado a nivel mundial indefectiblemente llevan a la gente al refugio de la religión, a ese trato individual del individuo que negocia con la idea de Dios su bienestar propio sin importarle el de los demás, Sanctum Regnum era la voz rebelde contra la intromisión moral de una sociedad caduca. Escogimos este disco puesto que marca un hito en la música extrema boliviana, habiendo sido seleccionado por una disquera transnacional de metal extremo, la Nuclear Blaster, y tomada en cuenta para una posible grabación. Cuando la disolución de la banda ya se había consumado llegó la gran noticia y desconocemos los datos posteriores para que no se haya concretizado este hecho.

El demo tiene sello independiente y consta de seis temas. Queremos valorar lo intrépido de la temática, y el esfuerzo que estos muchachos tuvieron que desplegar para llegar al nivel que llegaron; cuentan con un demo anterior denominado Sanctaneum de (1994) y dos compilaciones editadas en Cd’s, la primera con los temas de los demos Sanctaneum y Satan’s Flesh denominado Sanctaneum - Satan’s Flesh de (2011), y el segundo que consta con una grabación inédita de un concierto en Quillacollo denominado We Wait for You... Satan! editado en 2012.

Trilogía (1985)

En 1982 conforman Trilogía Glen y Roy Vargas (Zambia); José Luis y Roberto Antelo (Cartago) y Aníbal Guzmán, algunos provenientes de Zambia y Cartago. Lluvia roja de Trilogía es considerado el tema fundacional del rock camba, en realidad pioneros de lo que es el heavy metal en el país. Incorporamos al Anti-ranking el demo de 1985 denominado también “Trilogía”, que consta de cinco temas con la calidad interpretativa de quienes y todos lo saben son leyendas del rock boliviano. Un demo que por ser fundacional es indispensable, la calidad del demo en composición es admirable. Un hecho memorable fue la presentación de la banda en la ciudad de La Paz en un concierto organizado por la UDP, como un festejo del retorno de la democracia.

Sabathan – Enim Corpus Satanis (2001)

Sabathan se formó en La Paz – Bolivia y de un tiempo a esta parte han pasado a ser todo un clásico dentro del black metal boliviano. Sabathan es original acoplando temática típica de las tierras bolivianas en especial del occidente y al mismo tiempo incorporando instrumentos autóctonos de su región; su gran mérito fue darle identidad al black metal boliviano; la temática pagana de reconocer deidades de la cosmogonía andina, la incorporación de ritmos autóctonos como parte de la reivindicación contra la cultura occidental. El demo Enim Corpus Satani editado en 2001 por sello independiente consta de 12 temas enmarcados en el Death/Blakc Metal, pero, como se explicó anteriormente, con identidad propia.

La Logia – La función debe continuar (2002)

La Logia de Sucre se ha consolidado como una de las mejores bandas de rock del país, su música ha logrado fusionar ritmos criollos y el rock. Lo que se debe estudiar con detenimiento es lo masivo, en términos del país, que la Logia ha llegado a ser en su ciudad natal. La presentación de su disco “La garrapata cósmica” ha arrastrado a por lo menos a 3.000 personas, este número para un grupo de rock en Bolivia es un mérito. La Logia ha penetrado en sectores que el rock no pudo desde hace mucho; aborrecemos esa pretensión estúpida de pensar que sólo la clase media acomodada es el público del rock; es más ese público es el menos indicado ya que es pretensioso y sus limitaciones ham hecho mucho daño. Seguramente será motivo de reflexión en algún momento, pero el disco EL SHOW DEBE CONTINUAR de nuestros compadres chuquisaqueños es indispensable. Es preciso conocerlo, criticarlo y difundirlo.

A manera de conclusión

El rock no oficial, más conocido como under, también es rock boliviano, señores. No tratamos de reivindicarlo porque sí; creer que no existe lo que está más abajo del radio acción y ambiente de la clase media acomodada es asumir una actitud clasista y colonial; lo mismo pasa con la cumbia chicha, que a nuestro criterio es el único movimiento cultural realmente con identidad boliviana.

En YOUTUBE, los Ronish y su MEGAMIX tienen 373.828 reproducciones en dos años y LOU KASS con su NO RECES AL SOL, 178.757 reproducciones en seis años. Estos datos sugieren que el sistema de mercadeo que empleó LOU KASS en su tiempo con ayuda de todos los medios oficiales, radios, etc., prácticamente ha sido derrotado por una especie de mercadeo under que hace que la música chola boliviana tenga más efectividad.

¿Esto significa que el movimiento rockero debería copiar el “márquetin chicha”?, ¿o es que el rock boliviano apunta hacia el lado incorrecto de la juventud boliviana? Que se tome esto como una reflexión y ojalá ciertos acomplejados no salten con sus garras de moreNAZIS.

Tomado de la Revista Tren Agitrop N. 3, una bofetada al gusto del público. Versión editada por http://pandebatallapress.blogspot.com/2013/11/el-hardcore-mestizo-boliviano.html

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