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Área: Internacional >> Europa
Actualizado el 2013-11-01 a horas: 22:39:39

Reveses al Partido Popular Social Cristiano en el Parlamento y en las urnas

Reto de renovación en Luxemburgo tras el jaque mate a Jean-Claude Juncker

Luisa María González *

La Habana y Luxemburgo (PL).- El primer ministro más antiguo de la Unión Europea (UE) Jean-Claude Juncker, acaba de ser desplazado del gobierno en una sofisticada maniobra política que podría clasificar como jaque mate parlamentario al más refinado estilo del siglo XXI.

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Tras 18 años al frente del gobierno luxemburgués, Jean-Claude Juncker renunció en julio de 2013 a causa de revelaciones sobre irregularidades y abusos cometidos por el servicio de inteligencia del país (SREL), del cual él es considerado el máximo responsable político. Durante una sesión de siete horas en el Parlamento, los diputados lo acusaron de no haber controlado las actividades del SREL como correspondía, y varias fuerzas políticas retiraron su apoyo, incluido su socio de coalición, el Partido Socialista Obrero (LSAP).

El líder de los socialistas Alex Bodry afirmó al respecto que ante la gravedad del caso, Juncker estaba obligado a asumir las consecuencias, tras lo cual al político del Partido Popular Social Cristiano (CSV) no lo quedó más remedio que dimitir. Según especialistas, se trata de un hecho inédito en el país más estable la UE, de solo medio millón de habitantes y con la mayor renta per cápita de los 28 integrantes del bloque regional.

De los acontecimientos actuales, solo se señala un antecedente que se remonta al año 1968, cuando se disolvió una coalición similar de socialcristianos y socialistas. “No obstante, la situación presentada ahora es única: el CSV, partido mayoritario con 26 escaños parlamentarios, se vio de pronto sin la posibilidad de encontrar un nuevo compañero de coalición después de la decisión del LSAP de hacer caer al gobierno”, señaló el diario L’essentiel.

Lo cierto es que los descubrimientos sobre las actividades del SREL conmocionaron a la nación, pues salieron a la luz pública delitos como malversación de fondos públicos y escuchas ilegales a altas figuras políticas del país, incluidos Juncker y el gran duque Henry (jefe de Estado). Sobre el asunto, el primer ministro refutó en su comparecencia ante el Parlamento varias de las críticas incluidas en el informe y afirmó que nunca dio consentimiento ni sabía nada acerca de las intercepciones telefónicas ilegales, citó una crónica online en vivo publicada en el diario Luxemburger Word.

A pesar de eso, no negó haber cometido algunos errores y aceptó que debió investigar más las actividades de SREL. “Pero yo no puedo controlarlo todo -agregó-. (...) El peor reproche que me hago es haber dado instrucciones y no haberlas hecho cumplir. No me aseguré de que siguieran al pie de la letra mis disposiciones”, comentó.

Por su parte, el historiador Denis Scuto analizó el conflicto desde una perspectiva estructural y señaló como un factor influyente las modificaciones en la conformación del Estado. “Nosotros hemos pasado del Estado liberal con un aparato en extremo reducido, a uno intervencionista con una administración y una burocracia cada vez más voluminosas, por lo cual crece la tendencia a que los altos funcionarios evadan el control político público”, explicó.

Asimismo, señaló, los errores de los servicios de inteligencia están relacionados con las circunstancias actuales, las cuales son muy diferentes a las existentes cuando esa entidad surgió. “El SREL nació evidentemente en un contexto de guerra fría que ha desparecido luego de la caída del muro de Berlín, en 1989. La crisis actual se explica también porque esta institución ha continuado sus actividades de espionaje anclada en un contexto que ya no existe”, consideró.

Aunque la acusación formal contra el jefe de gobierno se refirió a la falta de control sobre las actividades del SREL, al parecer en las críticas y reproches de los parlamentarios subyacía un viejo reclamo: “el político dedica más tiempo a la política europea que a Luxemburgo”, resumen los medios.

“La oposición considera que el problema de Juncker es dedicar más tiempo a la política europea que al cargo para el cual ha sido elegido por los luxemburgueses. Y pueden tener parte de la razón”, señaló el columnista Pedro G. Poyatos, especialista en temas de la UE. Para el político conservador, continuó, los problemas europeos y los de su país eran los dos lados de una misma moneda, por lo cual trabajar a favor de la pervivencia del euro equivalía a hacerlo por los pensionistas y ahorradores del Gran Ducado.

Juncker simultaneó labores de primer ministro con las de presidente del Eurogrupo desde 2005 hasta enero de 2013, rol que le ha dado su mayor protagonismo internacional y en el cual supo muy bien conjugar los intereses contrapuestos de los países del Norte y del Sur de Europa, consideró Poyatos. En consecuencia, coinciden analistas, la actitud de los parlamentarios sería casi un ajuste de cuentas por viejo recelos, más allá de la posible veracidad de las acusaciones sobre falta de control.

Revés en las urnas

El 20 de octubre Luxemburgo celebró elecciones legislativas anticipadas para definir si el político Jean-Claude Juncker, tras 18 años en el poder, volvía a ser electo primer ministro del país con el mayor ingreso per cápita de la UE. Con una población de poco más de medio millón de habitantes, solo 240 mil personas estaban convocadas a las urnas, pues aproximadamente la mitad de los ciudadanos son extranjeros.

Los electores debían seleccionar los 60 escaños del Parlamento, para los cuales los partidos considerados favoritos son CSV, de Juncker, el socialista LSAP y el Partido Liberal. Según los analistas, el ex jefe de Gobierno y su partido tenían posibilidades de volver a recibir el apoyo mayoritario, aunque perderían votos con respecto a los comicios anteriores a causa del reciente escándalo que lo obligó a dimitir.

La derrota no fue en las urnas: en las elecciones del 20 de octubre Juncker y su partido CSV ganaron por un margen indudable con respecto a las otras fracciones políticas, pues obtuvieron un 33% de los votos, seguidos por liberales y socialistas en alrededor del 19%. Pero contrario a lo esperado, el gran duque Henry designó al liberal Xavier Bettel para negociar con socialistas y verdes la formación de un nuevo Ejecutivo, en tanto las tres fuerzas juntas suman la escasa mayoría de 32 escaños en un Parlamento de 60.

“¿Cómo es posible que Juncker gane las elecciones y al final no dirija al país?”, se preguntó un internauta del diario luxemburgués L’Essentiel. Otro usuario online señaló: “es la primera vez en mi vida que veo esto: al partido ganador le toca pasar a la oposición”.

Más allá de la situación inusual, la trascendencia del acontecimiento se refiere, en primer lugar, a que los socialcristianos saldrían del poder en un hecho casi inédito en el Gran Ducado, país señalado como el más estable de la UE. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el CSV ha encabezado casi ininterrumpidamente esta nación, a excepción del periodo 1974-1979, cuando gobernó una coalición de socialistas y liberales.

Adicionalmente, sale del gobierno un hombre señalado como el más querido de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (58 años), luego de tres décadas en el Gabinete, primero como titular de Finanzas y luego como primer ministro, desde 1995. Se trata, además, de un político de talla continental, fundador del Eurogrupo en 2005 y presidente de esa entidad hasta enero de este año. Sin embargo, la maniobra parlamentaria, mediante la cual Juncker ha sido desplazado, no comenzó con los comicios recién finalizados, celebrados anticipadamente, sino que tuvo su preludio en los episodios finales de su último mandato.

Una vez más Juncker ganó el voto popular con un 33% de sufragios y 23 puestos parlamentarios que, sin embargo, no garantizaron la mayoría. En consecuencia, se esperaba el inicio de negociaciones para formar una coalición en la que, en primera instancia, los socialistas quedaban descartados a causa de la escisión ocurrida en el verano.

Quedaban los liberales, ganadores de 13 puestos en el órgano legislativo. Mas, sorpresivamente, las noticias comenzaron a hablar de otra alianza, una de liberales, socialistas y verdes. Esta nueva alineación estaría dirigida por el Partido Democrático (PD), impulsado por los buenos resultados obtenidos bajo el liderazgo de Bettel, al registrar un aumento en las votaciones en varios puntos porcentuales.

¿Por qué no se produjo un entendimiento entre liberales y socialcristianos? El problema no fueron desacuerdos ni incompatibilidad de programas. El PD se negó a dialogar con el CSV, pese a los constantes intentos de este último realizados durante la semana posterior a los comicios, informó la prensa local. La negativa liberal, agregaron los últimos reportes, además de provocar descontento en la arena pública, ha originado desacuerdos en las propias filas del PD.

Un hombre considerado fundamental en esta fracción, Charles Goerens, el liberal más votado en la región norte del país, ya presentó su decisión de no formar parte de un gobierno que “no negoció por igual con todos los partidos políticos, como corresponde hacerlo”. “No estaré en el próximo gobierno, tomé esta decisión solo y me mantendré firme en ella”, afirmó tras explicar su posición a favor del diálogo con el CSV.

Por su parte, el político Michel Wolter -ex ministro del Interior- opinó que “todo este enrollo se trata de un mal acuerdo entre Bettel y Étienne Schneider, líder de los socialistas en el Parlamento, para sacar del poder al CSV”. “Es un enredo político que no logrará unanimidad ni siquiera al interior de los propios partidos de la futura coalición gubernamental”, estimó.

A la luz de los hechos, la formación de un Ejecutivo tripartito totalmente novedoso en el Gran Ducado ya está en marcha, y lleva consigo el desconcierto generado en varios sectores del electorado y de los mismos políticos. De concretarse un acuerdo, se trataría de un Gobierno marcado por un polémico inicio y por un reto evidente: demostrar que su propuesta de renovación satisface más a Luxemburgo que la tradicional continuidad ofrecida por Juncker y el CSV.

* Periodista de la redacción Europa de Prensa Latina.

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