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Actualizado el 2013-08-17 a horas: 20:11:32

El FIT avanzó, pero no así otros grupos de la izquierda argentina

Lo que dejan las elecciones primarias en Argentina

Martin Hacthoun *

Buenos Aires (PL).- Las elecciones primarias mostraron cuán fraccionado está el mapa político argentino, en el que el oficialismo sigue siendo la principal fuerza nacional. Dicho de otra manera, el FpV de la presidenta Cristina Fernández es hoy la primera gran minoría aunque con un caudal menor de votos, en tanto el amplio y disgregado abanico opositor, que va desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, logró triunfos dispersos que animaron a unos y alertaron a otros.

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Con la definición de los candidatos, los partidos y alianzas dejaron la escena política despejada en Argentina para las elecciones primarias del 11 de agosto, preámbulo de las legislativas del próximo 27 de octubre. En la capital los grandes protagonistas fueron el gobernante Frente para la Victoria (FpV) y la derechista Propuesta Republicana (PRO), del gobernador local Mauricio Macri.

El FpV volvió a apostar por el senador Daniel Filmus para retener la banca en la cámara alta, mientras a la de Diputados propuso a los legisladores porteños Juan Cabandié y Carlos Heller, y a Liliana Mazure, Ricardo Forster y la defensora de los derechos humanos y nieta recuperada Victoria Montenegro. La formación derechista del PRO optó por Gabriela Michetti y Diego Santilli para el Senado y para Diputados apuntó a Sergio Bergman, Federico Sturzenegger, Laura Alonso, Jorge Triaca, Silvia Majdalani y Álvaro González.

Los otros colectivos políticos que aspiraban a ocupar puestos en el Senado y en Diputados por la capital son, como tercera fuerza, una alianza coyuntural a la que han denominado UNEN, que integran ocho formaciones políticas que van desde la centro-derecha hasta la izquierda. Ellas son la Unión Cívica Radical (UCR), Proyecto Sur, Coalición Cívica-ARI, Partido Socialista, Partido Socialista Auténtico, Generación Nuevo Encuentro, Libres del Sur y Poder para el Espacio Social.

También presentó candidatos por la capital el Frente de Izquierda y los Trabajadores, que conforman los partidos Obrero, de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista. Los otros cuadros en la escena capitalina son Juntos, Suma Más, Coalición Sur y Camino Popular. En la provincia de Buenos Aires, que es el principal distrito electoral del país, el gobernador Daniel Scioli, actual presidente del Partido Justicialista, cerró fila con el FpV de Cristina Fernández, y este relanza a los diputados Martín Insaurralde, Juliana Di Tullio, Carlos Cuto Moreno, Carlos Kunkel y Edgardo Depetri.

La nueva nota en el cuadro bonaerense la dio el intendente de Tigre, Sergio Massa, quien fiel a la tradición de divisionismo común en la historia política argentina, se presenta como la oposición de centro-derecha dentro del justicialismo con su denominado Frente Renovador. Massa, quien tomó ascendencia política de la mano de Néstor Kirchner e incluso fue jefe de Gabinete de Cristina Fernández, ahora es el opositor desde dentro, como lo presenta alguna prensa, y se propuso como postulante a un puesto en Diputados. Lo acompañaron Sergio Mirta Tundis, Darío Giustozzi, Felipe Solá, Ignacio De Mendiguren y Adrián Pérez.

Lo que dejaron las elecciones primarias en Argentina

El 74% del electorado, de más de 30 millones 530 mil argentinos, acudió a las urnas para los comicios primarios e internos, y se impuso récord histórico para este tipo de ejercicio, reportó la Cámara Nacional Electoral. Las elecciones definieron a nivel distrital y provincial los candidatos que disputarán el próximo 27 de octubre la mitad -127 bancas- de la Cámara de Diputados y un tercio -34 escaños- del Senado.

Las elecciones primarias mostraron que el oficialismo sigue siendo la principal fuerza nacional pese a tropiezos en algunos distritos. A escala nacional, el FpV y sus afiliados consiguieron el 29,95% de los 22 millones y medio de votos escrutados, y lo más próximo es el acápite estadístico “Otros” con el cual la Cámara Nacional Electoral identificó a una retahíla de bloques, partidos y agrupaciones que individualmente se disipan en el espectro político y resultan de peso insignificante. Cabe señalar que en Argentina hay registrados 548 partidos políticos, y muchos de ellos conforman 395 coaliciones, según se apuntaron para la consulta primaria, en la que participaron 86 de forma individual.

Detrás del FpV en la tabla estadística, relacionadas con sus respectivos nombres figuran solo ocho formaciones que obtuvieron desde 13,54%, el Frente Renovador (FR) de nueva creación, hasta 0,8% del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Después del FR, del ex kirchnerista y ahora opositor Sergio Massa, se ubica la Unión Cívica Radical y sus aliados (11,63%), la derechista Unión Propuesta Republicana (8,66%), el Frente Progresista Cívico Social (6,02%) y el bloque Unidos por la Libertad y el Trabajo (4,07%). A continuación están la también flamante alianza UNEN (2,99%), la Unión por Córdoba (2,52%) y el ya mencionado MPN (0,82%). Hasta ahí las fuerzas que aparecen con sus nombres en la sábana estadística a escala nacional.

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) logró avanzar a las legislativas de octubre, pero otras formaciones de la fraccionada izquierda quedaron fuera del juego electoral por sus pobres resultados en las elecciones primarias. Por su lado, la coalición de centro-izquierda Frente Progresista Cívico Social, se ratificó como principal fuerza política en Santa Fe y cosechó sustancial avance en la provincia de Buenos Aires, en la que se situó como tercer bloque detrás del Frente para la Victoria y el Frente Renovador.

El FIT, que integran el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista, obtuvo como promedio 4,09% en los principales cuatro distritos del país, con lo cual superó el límite de 1,5% establecido para que una agrupación pueda presentar candidatos a los comicios legislativos en octubre. En la Capital Federal consiguió el favor del 4,18% del electorado, mientras en la provincia de Buenos Aires, el 3,95; en Santa Fe, el 2,65, y en Córdoba logró 5,58 por ciento. Con esos guarismos se ubicó como cuarta fuerza política en las tres primeras, en tanto en la última quedó sexta. De hecho, mejoró las expectativas y superó lo logrado en la elección de 2011, lo cual para los analistas representó una sorpresa su crecimiento en todo el país al conseguir en las urnas más de 730 mil votos.

La revelación de esta formación es que superó el piso electoral del 1,5% en todos los 19 distritos en los que participó. Lo más llamativo se dio en el interior del país. En Jujuy se instaló como cuarta fuerza local, con el 10% de los votos; y en Salta igual, con más del 12%. En Mendoza alcanzó el tercer lugar, con casi el 8% de los votos; y en Neuquén, Río Negro y Santa Cruz estuvo cerca o por encima del 7%. Y en Formosa, el Partido Obrero quedó tercero con 5,18% de la votación compitiendo de forma individual. El objetivo electoral del FIT es ingresar al Congreso y conformar un bloque propio, y estas primarias le dan posibilidades de sumar diputaciones en Salta, Córdoba, Buenos Aires y la Capital Federal.

Si al FIT le fue mejor de lo esperado, no resultó así para otros grupos de este cuadro político, como Nueva Izquierda (centro-izquierda), el Frente Podemos (social democracia), el Movimiento al Socialismo (trotskistas), los movimientos Unidad, Trabajo y Producción, y Socialista de los Trabajadores, y el Partido Fe (del peronismo disidente), entre otros. Ninguno logró el plano del 1,5% para poder registrar candidatos a los comicios legislativos del 27 de octubre.

Algunos voceros de la oposición se apresuran a vislumbrar un declive del kirchnerismo y hasta incluso anticipan una transición suave. Rosendo Fraga, un columnista del periódico La Nación sobre quien el diario La Pampa recordó que fue asesor de la última dictadura, tituló su comentario electoral “Cristina Kirchner ya no puede alegar el 54 por ciento”, en alusión a que en las primarias del 11 de agosto su colectivo estuvo por debajo que cuando ganó la reelección en 2011. En su ataque mediático, incluso, alegó que “se trata de la peor elección nacional del kirchnerismo desde que llegara al poder”.

Pero el analista Horacio Verbitsky comparó en un artículo para el diario Página 12 los votos oficialistas de las primarias con las últimas legislativas, y advirtió que “el FpV habría obtenido con sus diversos aliados provinciales una suma en todo el país equivalente o superior a la de las legislativas de 2009, la única elección con la que es legítimo comparar”. Y en eso tiene razón: en la realidad política, como sucede en muchos países de multiplicidad partidista, una cosa son los comicios de medio tiempo en los que pesan intereses locales diversos, y otro los presidenciales. Además, faltan dos años y medio para ese compulso presidencial. Lo inmediato son las legislativas de octubre, y sus recientes primarias tomaron el pulso electoral que sirve a las diversas fuerzas para evaluar el panorama, hacer un diagnóstico, aprender de lo acontecido y proyectar una estrategia.

Por distritos electorales (provincias), el oficialismo tuvo tropiezos en Santa Cruz y San Juan, en tanto en Catamarca quedó al frente por escasas décimas de punto. Empero, el golpe más sólido lo sintió en la provincia de Buenos Aires, coto histórico del peronismo y de donde emergió el kirchnerismo.

Distritalmente, hubo novedades y sorpresas que sonaron las alarmas tanto para el oficialismo en algunas comarcas, pero en especial en la bonaerense, la región de mayor peso en el mapa electoral argentino, en tanto para la derechista PRO en la Capital Federal. En ambas regiones sus candidatos quedaron por detrás de dos nuevos colectivos en el ya distendido encuadre electoral, el FR de Massa, a quien Néstor Kirchner propulsó en la política y Cristina Fernández lo tuvo incluso como jefe de Gabinete, en Buenos Aires provincia y la alianza UNEN en Buenos Aires capital. No obstante, tanto el FR como UNEN son fuerzas a nivel de distrito, al menos por ahora.

En la pugna por el voto para la Cámara de Diputados, la lista encabezada por Massa en busca del voto bonaerense acumuló 35,05 por ciento, en tanto la propuesta del FpV con Martín Insaurralde, un desconocido alcalde de Lomas de Zamora, consiguió el 29,65%. El tercer lugar fue para el binomio de diputados nacionales que buscan la reelección Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, del Frente Progresista Cívico Social (FPCS), con un 11,13%. Ahí, el gran perdedor fue Francisco de Narváez, con su bloque Unidos por la Libertad y el Trabajo, quien fue la gran figura en las legislativas del 2009 y ahora políticamente está defenestrado.

Si el FR de Massa fue la sensación en Buenos Aires, en la Capital Federal lo fue UNEN, el tinglado que montaron a última hora la diputada Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, y el aspirante a senador Fernando Pino Solana, de Proyecto Sur. Esas dos figuras, bastante mediáticas por su estridencia en la vida política pública, atrajeron en su estrategia a los referentes de Juntos y Suma Más, dos grupos de centro de la Unión Cívica Radical en la urbe, y agrupaciones de izquierda del quebrado Frente Amplio Progresista.

Contra todo pronóstico, UNEN superó en la votación al PRO en su gran bastión, la capital argentina, como muestran las estadísticas, 35,58% para la flamante alianza y 27,54% para el colectivo derechista -y esto no lo resalta la prensa hegemónica, más bien lo silencia o desvirtúa. En la capital, donde el FpV no ha sido fuerte, se ubicó tercero con 19% de los votos. Habrá que ver si las diferentes listas de UNEN se mantienen unidas para octubre, y cómo los grandes medios aliados a la derecha las enfoca. Interesante dilema para estos a seguir, pues para las primarias destacaron los encendidos discursos anti-kirchnerismo de Carrió, Solanas y compañía, y tanto los exaltaron que terminaron derrotando al PRO en ese sufragio.

Otro bloque que consolidó -y hasta mejoró- posiciones fue el Frente Progresista Cívico Social, que lidera Hermes Binner en Santa Fe, y el dúo Stolbizer-Alfonsín en provincia Buenos Aires, y estos referentes trazan ya estrategias para nacionalizar este encuadre político de centroizquierda.

En lo individual, destacaron dos figuras que acumularon aval político bajo la sombra del kirchnerismo: uno es Massa y el otro Julio Cobos, quien dejó a la UCR para sumarse a Cristina Fernández como compañero de fórmula presidencial con vistas a los comicios de 2007, y ocupó la vicepresidencia hasta 2011, tras lo cual retornó al radicalismo y en las primarias 2013 ganó bien en la provincia de Mendoza.

A Cobo ya lo corteja el FPCS, en especial el bando bonaerense de esa alianza, y no es de extrañar que cambie de casaca como ya hizo en 2007 y se incline por unirse a otro peronista, pero este de corte neoliberal, el intendente de Tigre, Massa. A diferencia De Narváez en 2009, Massa puede ser un hueso más difícil de roer, visto su oportunismo de sumar lo que venga, refundar un peronismo herbívoro y contar con un serio apoyo de las corporaciones empresarias, opina el comentarista Emilio Marín, y recuerda:

“De las legislativas de 2009 no surgió un enemigo de peso para el gobierno, ni en Buenos Aires ni a nivel del país. Esta vez puede ser diferente. Hay una conocida reflexión de Carlos Marx sobre que la historia suele repetirse como tragedia y comedia. ¿Y si la próxima es tragedia?”, se pregunta el columnista.

Pero la política es volátil y no es una ciencia exacta ni sus resultados se repiten iguales. Falta por ver, entonces, si el oficialismo aprendió la lección de las primarias, por su parte, y cómo se acomodan los diversos bloques de la oposición -que son todos, de izquierda a derecha- para las legislativas del 27 de octubre.

* Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.

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