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Área: Política >> Elecciones
Actualizado el 2013-03-05 a horas: 15:03:08

Más allá del triunfo en el Beni y la resistencia en Oruro, cuna del Presidente

Oposiciones: ¿Alternativa real al MAS?

Rolando Carvajal *

Y mientras el =2012 celebra sus errores con condecoraciones o se enterca con el culto a la personalidad ante la resistencia de buena parte de los orureños, la paradoja muestra que a pesar de la corrupción que lo abrasa, el capitalismo de Estado extractivista, y los bajones de popularidad, no hay otro liderazgo más fuerte y con iniciativas que el actual, lo cual no significa que emerja alguno que prosiga o enderece el rumbo del proceso, no sólo el 2019 o el 2024, abrumando las expectativas del delfinato del Vice, así la reforma constitucional incluya la reelección vitalicia.

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Ni siquiera los más recientes errores, entre ellos el fresco dislate de potenciar el país con trabajo y aumento de la población −cuando no hay ocupación suficiente y el subempleo es creciente en la masa trabajadora, aumentando la cesantía, sobre todo de “empleo digno”− son tomados en cuenta por las diferentes fracciones de la oposición boliviana enfrentada, ciertamente no sólo al más poderoso adversario populista, sino también sus propias y diversas perspectivas, unas tan contrapuestas de otras.

Y en tanto que “un escándalo tapa otro escándalo”, y un nuevo tramo de la inveterada tensión con Chile rebusca la patriotera-militarista y amedrentadora “unidad nacional” para atenuar la impugnación a la prórroga de las desviaciones en el poder, los segmentos de la oposición electoral siguen girando en torno a las marrulleras iniciativas del verticalismo disfrazado de centralismo democrático que impulsa, aprovechando los altos ingresos y buenos precios de las exportaciones, la más singular versión del Estado extractivista y depredador, a través del capitalismo indígena, la burguesía chola y el devastador neoliberalismo de los cocaleros enfilados además hacia el narcotráfico, a título de una perspectiva larga hacia un socialismo incierto en el horizonte del pragmatismo casi cínico de la cúpula que acompaña al líder y viceversa.

El esquema opositor está planteado por el origen y naturaleza de las posiciones (o de las “correlaciones de fuerza” que gustar citar el masismo): la derecha, mucho menos la separatista, no tiene la menor opción nacional y debe recurrir al centrismo para constituir alguna alternativa que preserve sus reductos regionales, aunque al centro le estorbe el pasado neoliberal y quiera sacudirse de sus reminiscencias y derivaciones.

Pero ambos son insuficientes para erigir alguna posibilidad que se convierta en probabilidad, por lo requieren, electoralmente, de la izquierda minoritaria que abandonó al masismo sindicado de corrupto, ineficiente, autoritario y desviacionista, la cual a su vez, para no mezclarse, deja en claro su distanciamiento del centrismo y la derecha; lo mismo que los disidentes y críticos internos del MAS que también se mantienen alejados del MSM, observando con interés la indisposición de organizaciones sociales contra la gente y el aparato del Vice, aparentemente empeñado en el delfinato para el 2019 …sin descontar que el Presidente reforme la constitución en su favor y llame a referéndum:

No para una tercera o cuarta prórroga sino para la reelección permanente, por lo menos hasta el 2030-34, si el poder le alcanza para prolongar la vida, totalizando, entrado a los 70 años, casi tres décadas de mandato en seis periodos, al margen de que quiera jubilarse más o menos octogenario en la silla como Fidel Castro, Gadafi y Mubarak en Cuba, Libia y Egipto o Stroessner en el Paraguay; siendo las preguntas, entre otras, si las generaciones de bolivianos podrán aguantar Evo/Estado Plurinacional por 28-40 años; si el longevo sistema se abrirá a recambios y rotaciones, y si la sociedad en general producirá alternativas contra la senectud del régimen y sobre todo si el país goza de las bondades del socialismo (andino-amazónico y/o chaqueño), o si logró el acceso soberano al mar, para no hablar del “vivir bien”, la economía comunitarista o la distractiva agenda del Bicentenario.

Oposiciones ¿electorales?

Así, pese a toda la serie de desvíos, corrupción, errores, carencias y estigmas atribuidos al actual bloque de poder que ejerce el gobierno nacional –y al triunfo de diciembre en el Beni, una excepción que parece confirmar la regla –, la oposición en Bolivia, especialmente de derecha y centro, no parece hecho pie, ni en conjunto ni por separado, para convertirse en una real alternativa al proceso de cambio que Bolivia vive desde antes del 2006 y al aparato gubernamental, en plena campaña para reproducir el poder y seguir rigiendo los destinos del país.

“Al oficialismo y a la oposición le interesan las elecciones, no les interesa discutir los alcances de las transformaciones estatales. Esta anotación pone en el tapete el interés político del oficialismo y de la oposición, su reducción de la interpretación de la Constitución, su reducción de la política a la compulsa electoral”, observa el disidente de izquierda Raúl Prada, quizá el más agudo crítico del gubernamental MAS, cuyos dirigentes, a su vez, creen que Prada se encuentra en vías de un “suicidio” político.

La pregunta es si la oposición boliviana en sus diferentes facetas puede convertirse en un proyecto alternativo al MAS:

¿Mediante cuál o cuáles de sus segmentos? ¿En un frente total como aspiraría el enfoque externo?

¿En tendencias locales y regionales de unidad como plantea el centrista Samuel Doria Medina; o en articulaciones nacionales como arguye el disidente Juan Del Granado ?

¿Qué futuro tiene la crítica desde otras disidencias de izquierda?

¿Qué desde la crítica desde adentro del verdadero proceso de cambio? ¿De la resistencia por ejemplo de las organizaciones y sectores sobre todo a la figura y el proyecto del Vice, y a otros factores de poder que azuzan el oportunismo, las desviaciones y el verticalismo ?

¿Qué, frente a un horizonte histórico que podría incluso superar al MAS y su errores y puede eventualmente, por sus proyecciones, prescindir de sus actuales dirigentes?

¿Podrá la tendencia arribista envuelta en ascenso social revertir sus aspiraciones hacia una economía y una cultura comunitarista?

La reciente alianza productiva de los sectores empresariales de Santa Cruz, criticada por sectores más tradicionales del Departamento, pero alentada por otros, emergentes, que van consolidándose al amparo de las ventajas que ofrece el Estado Plurinacional, constituiría una muestra del pragmatismo que hace posible pactos de diversa índole para convivir con el nuevo estado de cosas, coinciden analistas, pero también es un ejemplo de lo que podría plantearse en la cotidianidad de los agentes económicos en las diversas actividades de país.

Pragmatismo, coexistencia

“La oposición social y política en Santa Cruz ha perdido fuerza, la radicalidad de su discurso ha disminuido: por una parte, el 2008 se produjo una fractura entre la oposición política y la cívico regional; y los grupos de poder productores, industriales, comerciales y aquellos ligados a la tierra que sostenían la actividad política opositora, en gran medida han pactado con el gobierno anteponiendo sus intereses corporativos y empresariales a la opción política”, recuerda la politóloga María Teresa Zegada, en referencia a los últimos meses.

Se trata de “una oposición pragmática, que ha optado por escenarios de negociación y acercamiento (cumbres, reuniones sectoriales, decretos gubernamentales que les favorecen); de una coexistencia pacífica, pero que no necesariamente se va a traducir en votos”, advierte.

Y aunque otro importante sector económico mantiene un discurso radicalmente opositor al gobierno en la opinión pública, con escasa capacidad de convocatoria; en general, el liderazgo de la élite tradicional cruceña esta en crisis, y la desarticulación local ha llevado también a una disolución de la media luna”, añade Zegada.

“Cuando la fuerza movilizadora del ‘cruceñismo’ está debilitada, los grandes poderes económicos han dejado a su suerte al proyecto político ‘cruceñista’ (plasmado en el discurso de la autonomía) y han optado por coexistir con el poder político central”, señala por su parte el también académico Reymi Ferreira, en alusión a uno de los bastiones de la contraposición al esquema gobernante en la mayor parte de esta década:

“Esto demuestra una escisión en la élite local, que pudo promover con éxito un orden económico vigoroso, pero que no fue acompañado por liderazgos políticos, núcleos intelectuales y referentes institucionales capaces de conformar una sólida ‘minoría creativa’ que sostuviera y proyectara el modelo cruceño. Hoy… queda confirmada la ruptura de los grupos económicos con el cruceñismo, al que renuncian, para mantener la posición económica que ostentan, coexistiendo con un régimen al que se han convencido que no pueden derrotar. El pacto del alcalde con el MAS es otra muestra de esta posición”, agrega.

“Productividad”

Al comenzar el 2013 y previo al octavo año de administración masista, empresarios cruceños y el gobierno reforzaron lo que se llamó su ‘alianza’ estratégica en presencia de representantes de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (Cainco), los de la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE) y de la Federación de Empresarios de Santa Cruz, con abundante participación de campesinos, sectores sociales afines al MAS, asambleístas y concejales masistas.

“Estamos buscando generar una condición pública-privada que permita escuchar las necesidades y demandas del sector empresarial para construir un país con desarrollo”, dijo Gabriel Dabdoub, de la federación empresarial cruceña, después del II Encuentro Departamental para la Planificación de Santa Cruz 2025.

La victoria electoral de la oposición en el departamento amazónico del Beni y colindante con Santa Cruz, que podía alentar mayores expectativas de triunfo a la centrista Unidad Nacional (UN) de Samuel Doria Medina aunque no perspectiva nacional, parecía contradecir los pactos empresariales con el gobierno, pero estaba alejada del contexto nacional, donde la hegemonía del gobernante MAS y la mayoritaria presencia estatal en la economía, determinan en general que no es posible –heroísmos al margen– hacer negocios sin el Estado; es decir, sin tener en cuenta la abrumadora condicionante masista, afectada también por las infiltraciones que la debilitan pero de las que quisiera aparentemente sacudirse, vistos los escándalos de corrupción y las trabas de gestión que representan.

“La oposición puede avanzar de forma unitaria en los espacios subnacionales y en la construcción de una nueva alternativa programática y política”, sostuvo también a fines del 2012 el analista Fernando Molina, advirtiendo sobre las adversidades que emanan del peculiar carácter mayoritariamente aglutinador del proceso actual, en el que el MAS tiene la batuta, a pesar de sus yerros.

Pluralismo, disidencia y capacidad de recambio

“Uno de los principios básicos del sistema democrático es el pluralismo, es decir, la posibilidad del disenso, la presencia del otro: una oposición activa con capacidad de influir en las decisiones nacionales y convertirse en opción alternativa”, recordó en Cochabamba la analista Ma. Teresa Zegada, durante un coloquio sobre el tema hace sólo tres meses.

Zegada aludió a las transformaciones que vive el país en la última década, que devienen de una crisis estructural del Estado, manifestada en un histórico cuestionamiento al modelo económico neoliberal, a la larga administración estatal excluyente de los sectores indígenas del país, y al carácter altamente centralista del Estado, a lo que se sumó una crisis del sistema de representación política de partidos.

Pero “el inicio de un nuevo ciclo histórico, marcado por paradigmas distintos y cuyo derrotero aun es incierto, trasciende el protagonismo y gestión política del MAS y el liderazgo de Evo Morales, que si bien vehiculizó las transformaciones políticas, no es consustancial al mismo”, advirtió también en ese encuentro la analista.

La enorme carga de contenidos interpelatorios contra décadas de administraciones neoliberales “han dejado a la oposición, sin espacios de incidencia efectivos desde sus discursos reactivos”, añadió Zegada, en lo que coincide Hugo Moldiz, desde el esquema gubernamental, quien remarca el último término: la existencia de una oposición reactiva, que sólo reacciona ante las iniciativas oficialistas, “sin plantear propuestas o constituir un discurso alternativo”.

En teoría, la presencia de la oposición es crucial para el funcionamiento óptimo de la democracia: especialmente porque la calidad de la democracia depende no solo de las virtudes de su gobierno, sino de la calidad de la oposición: esa que incide en la orientación en las decisiones, fiscalización y control, así como la en construcción de propuestas para constituirse en un factor de recambio de poder.

Este recambio, puede evitar, siguiendo la teoría política, el esclerosamiento del poder y la impunidad de la corrupción; abriendo alternativas distintas para una sociedad diversa y con distintos intereses y expectativas.

La mirada larga

Sin embargo, sumida en el atolladero de la coyuntura ­y sobretodo en la eventualidad de lo electoral, la oposición boliviana no parece estar viendo la situación con los lentes de la mirada larga.

A decir de Hugo Moldiz, desde el 2006 la oposición de ultraderecha apostó a salidas no democráticas, incluyendo el separatismo, aunque los últimos años cambió de táctica para interpelar, con cierto éxito, el cumplimiento de los propios mandatos de la nueva Constitución utilizando las armas del propio gobierno, contrapuestas en ciertas coyunturas, como en el caso de los intereses de los indígenas del oriente como el TIPNIS, el discurso de la Madre Tierra, o temas de derechos humanos.

“Pero sigue actuando reactivamente: no presenta una propuesta distinta”, asegura Moldiz: “Tiene muy poca perspectiva, y le urge plantearse una renovación de liderazgos, en el caso de UN, que le valdría mejor un liderazgo femenino que tiene a la mano como Soledad Chapetón, y en el caso del MSM, superar su horizonte socialdemócrata”.

Paradójicamente, “al final de los conflictos, el gobierno siempre queda fortalecido, por ejemplo restituyendo su relación con los indígenas del TIPNIS”, añade Moldiz, recalcando que el gobierno puede tener problemas en el corto plazo pero se fortalece en el largo plazo.

En relación a la disidencia desde la propia izquierda, remarca: “la imposibilidad de armar algo a la izquierda del MAS, quedándose los que se colocan en ese esquema, en la soledad política, pues el horizonte histórico que plantea el MAS es mucho más que las dificultades de gestión, incluida la corrupción; que es un problema –admite–, pero que es un elemento parcial frente a la existencia de una mejor economía y mejores indicadores macrosociales”.

“La oposición actual es reactiva, no propositiva: sólo es una oposición testimonial, que medra de las pocas excepciones que tiene a su disposición, producto de adversidades que enfrenta el gobierno; y está más planteada a través de los medios”.

Actores

“Ahora nuestros opositores nos dicen hay que reconducir el cambio, hay que redireccionar el cambio; nunca dicen que el cambio está mal, saben que está bien, algunos dicen hay que acelerar el cambio, hay que profundizar; estamos muy de acuerdo con esos términos, pero que nos digan dónde está un nuevo proyecto político, un programa de gobierno: no lo tienen”, dijo el presidente Morales al cerrar el año.

“El planteamiento es que no podemos volver al pasado partidocrático, discriminador y corrupto, pero no podemos quedarnos en el presente populista, ineficiente, autoritario y también corrupto; de ahí la alternativa y el planteamiento que no podemos forjar nuevas alternativas con los que antes nos defraudaron y con los que ahora nos están traicionando”, replicó hace algunos días Juan del Granado, observado asimismo por sus flamantes tentativas, no ratificadas, de alianza con dos personajes de la derecha.

Doria Medina se abre a no ser cabeza de la oposición, con condiciones: “Desde luego que sí…Yo tengo mis aspiraciones y lo que yo quiero es competir. Si aparece un candidato o candidata con más apoyo que yo, desde luego que voy a respaldar”, señaló en febrero.

“La oposición tiene que ver que no sólo es medrar de la animadversión de la gente contra las taras del oficialismo: tiene que articular un programa; prever que gobernar entre muchos es muy complicado ¿en qué están de acuerdo los que no están de acuerdo?”, cuestionó el analista Jorge Lazarte, después del triunfo de la derecha y el centro en el Beni, reducto de caciques acaudalados donde sin embargo, el MAS continúa su avance inédito y probablemente conquistara en unos años más.

Cuatro lecciones para la oposicion:

Lo acontecido desde el 2006, deja una tarea de acuerdos y de recambio a ser puestos en práctica por el conjunto de la oposición. Entre ellos, remarca la analista Zegada, el aprendizaje sobre cuatro puntos mínimos:

1– Las alianzas electorales circunstanciales e indiscriminadas resultan perjudiciales a la hora de ejercer el poder.

2– En situación de desventaja, la oposición logra mayor incidencia política cuando ingresa en escenarios de negociación y acuerdos, que cuando opta por el antagonismo y la confrontación.

3–En el nuevo contexto, adquieren relevancia las vinculaciones entre el mundo social y el mundo político como parte de las estrategias propiamente políticas.

4–El rol de la oposición no puede limitarse a confrontar o resistir, ni a crear fórmulas electoralmente ganadoras para acceder a espacios de poder, sino fundamentalmente a crear una oposición con desempeño coherente y consistente y con posibilidad de recambio en el poder.

UN y el MSM ■ sus liderazgos tienen un pasado común en el MIR de los setenta y ochenta aunque en tendencias y con derroteros distintos, coincidentemente también ambos tienen su principal presencia electoral en La Paz. Sus tendencias político ideológicas son distintas pues si bien ambos coinciden en que el modelo de gestión gubernamental del MAS se ha agotado y debe ser removido, proponen alternativa distintas, en un caso una modernización económica del país reformulando el modelo, en el otro propone una reconducción del proceso retomando el planteamiento inicial del cambio pero corrigiendo los errores de la gestión política del MAS.Ambos afincan su representación en la clase media, mestizos, urbanos y sectores populares y no se apoyan en un discurso étnico o campesino o ligado a sectores corporativos. Doria Medina considera que los sectores corporativos no tienen una ideología clara, se mueven de acuerdo a sus intereses Del Granado quiere llegar al 64% que se expresó el 2009, apuesta por una transformación pero convencido de que ésta debe darse por un ensanchamiento democrático y moderno, ‘un nuevo consenso nacional’.

Verdes ■ surgió desde la gobernación de Santa Cruz en torno al actual gobernador Costas el 2009 cuyo estilo de liderazgo es popular y muy cercano a la vida cotidiana de la gente, concibe como un capital simbólico la innovación de su propio liderazgo ‘No somos parte del pasado’. Consideran que tienen gran capacidad movilizadora en Santa Cruz, que se constata en encuestas y movilizaciones en apoyo del gobernador,

Primero el Beni ■ que desde su región, pretende ‘ser parte de’ un proyecto nacional. Su base social es fundamentalmente la ciudadanía en general, consideran que esa es su fortaleza, pues si bien tienen algunos vínculos no es lo más importante en su representatividad, su institucionalidad está sostenida por autoridades municipales electas, y en su momento por el ex gobernador. Sin duda fue una organización que interpeló a las viejas élites caudillistas de los partidos tradicionales (con las que mantiene una tensa relación).

Otras agrupaciones regionales o locales ■ son Todos por Cochabamba, y agrupaciones políticas menores se han conformado coyunturalmente en torno a liderazgos y cuya trascendencia no trasciende las fronteras locales, por lo que algunas de ellas buscan acuerdos con otras opciones nacionales.

Desde la izquierda crítica al MAS ■ también existen algunos atisbos como la organización descolonizadora que emprende Felix Patzi (exministro del MAS), u otros disidentes que desde una postura crítica propenden a la reorientación y radicalización del proceso.

También está Plataforma Social Democrática de centro izquierda en Santa Cruz, liderada por un grupo de intelectuales de la Universidad pública.

Asimismo el actual frente de oposición parlamentaria PPB-CN cuya presencia se limita al rol parlamentario.

De entre los partidos del ciclo anterior como el MNR no se cuenta con liderazgo claro, mantiene una estructura anquilosada y dividida, está disperso en distintas alianzas básicamente regionales, sobre todo en Tarija, Beni y Santa Cruz, sus dirigentes y militantes se han reinventado en unos casos a agrupaciones ciudadanas, en otros ha migrado al MAS con una lógica absolutamente pragmática.

Igualmente, hay otras opciones que buscan reciclarse como el nuevo partido de Reyes Villa, Nueva Fuerza Federalista o en Santa Cruz la fuerza política Todos por Santa Cruz de Juan Carlos Urenda con un discurso conservador radical, apoyado por personajes del MIR o ADN y empresarios de derecha y en disputa con Costas; el actual diputado Germán Antelo con su agrupación Nuevo Poder Ciudadano(NPC), o Santa Cruz Somos Todos, agrupación que actualmente ocupa la alcaldía de Santa Cruz pero cuyo alcance es básicamente municipal, consideran que el gobernador es radical frente al gobierno, ellos están ‘en la línea de tender puentes’ con el gobierno. Fuente: Ma. T. Zegada, analista.

Oposiciones: su difícil reinvención

La oposición enfrenta no sólo un nuevo escenario con nuevos paradigmas y nuevos desafíos que devienen de la apropiación social mayoritaria del proceso de transformaciones y de las grandes expectativas generadas por éste, sino que también está ante los desafíos de reinventar a los partidos

Versión actualizada con base en el reportaje de la revista IN, Nº 31-feb 2013:

http://360.com.bo/DigitalIN/in31/

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