Domingo 19 de agosto del 2018
 
x

¿Olvidó su contraseña?

Área: Opinión >> Periodismo ciudadano
Actualizado el 2012-12-14 a horas: 08:56:05

Los comunarios del TIPNIS ante la “consulta”

El gasto heroico comunitario

Raúl Prada Alcoreza *

George Bataille usa el concepto metafórico de gasto heroico para referirse a la entrega, al derroche de energía sin esperar nada a cambio, al derroche de vida, a la entrega de la vida, al dar, sin esperar reciprocidad. Este gasto heroico demuele el cálculo de toda economía política, de la economía política circunscrita a la valorización dineraria y de la economía política generalizada, pues se trata del despilfarro sin cálculo, de la apuesta heroica. Este gasto heroico es lo que ocasiona las demoledoras interpelaciones al sentido y al poder. En este ensayo nos referimos al gasto heroico de los comunarios del TIPNIS en su lucha de resistencia contra la “consulta” espuria, contra un gobierno que es el operador del modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente.

  • Artículos relacionados

Artículos que le pueden interesar

El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress

El recorrido de la comisión verificadora, conformada por Derechos Humanos, la Defensoría del Pueblo, Caritas y dirigentes del TIPNIS, seguramente va arrojar luces sobre la accidentada realización de la “consulta” impuesta por el gobierno. El informe que presente, que esperemos sea pronto, en el curso de las próximas semanas, va a ser muy útil para esclarecer la secuencia de hechos acaecidos en las comunidades visitadas del TIPNIS. Y ciertamente va a ser muy importante como instrumento de información a la opinión pública, a las organizaciones sociales, a los organismos internacionales y al Tribunal Constitucional, sobre todo a las organizaciones indígenas originarias, en su lucha por la defensa de sus territorios y de sus derechos constitucionalizados. Algunas conclusiones, de uno de los recorridos, correspondiente a una de los grupos de la comisión, que abarcó a más de una treintena de comunidades, han salido en los medios. Las observaciones a la “consulta” tienen que ver con una cadena de irregularidades desenvueltas; no haber cumplido con el propio protocolo de la Ley de Consulta, tampoco con la resolución del Tribunal Constitucional. No se consensuó ni acordó con las organizaciones indígenas, con las comunidades del TIPNIS, con sus organizaciones representativas, la realización misma de la “consulta”. Las brigadas que visitaron las comunidades atropellaron, no respetaron las normas y procedimientos propios, es más, dividieron a las familias y las comunidades; por un lado, las que estaban de acuerdo con la “consulta”; por otro lado, las que no estaban de acuerdo con la “consulta”. Efectuaron la “consulta” y preguntaron a las familias que asistieron a la reunión, a las familias que estaban de acuerdo con la “consulta”, puesto que las familias que no estaban de acuerdo preferían quedarse afuera y mantener distancia. La principal pregunta fue sobre la intangibilidad, si querían mantener o no esta condición, establecida en la Ley 180; decían sin estupor que si mantenían la intangibilidad no podría hacer prácticamente nada en el territorio, se cerraban a los proyectos de desarrollo y de asistencia del gobierno; en cambio, si aceptaban suspender la condición de intangibilidad, ingresaban los proyectos de desarrollo y de asistencia. Como se podrá ver, esto no es otra cosa que coerción. Esta pregunta fue mayoritariamente respondida, por las familias que aceptaron la “consulta”, como que preferían suspender la condición de intangibilidad. Cuando se tocó el tema de la carretera, las familias reunidas, que son las que estaban de acuerdo con la “consulta” - esta nota es importante observar -, no estaban de acuerdo con la carretera, pues percibían que no les beneficiaría; decían que quizás si les interese a las comunidades del Alto Sécure, que parecían estar de acuerdo con la carretera, pues aparentemente la misma les beneficiaban a ellas. Como se puede ver, las respuestas de las familias reunidas son duales y polarizadas; no quieren la intangibilidad, tal como la entiende el gobierno, que no tiene una interpretación adecuada al respecto, pues su explicación es tremendamente segada y manipuladora, con un tono sospechoso de “metafísica”; en cambio, respecto de la carretera, las comunidades, que no son del Alto Sécure, no quieren la carretera, pues no les beneficia. La carretera está muy lejos de las comunidades, al otro lado, lejos, pasando los ríos, además de que la construcción de la carretera destrozaría el territorio indígena y los bosques. Estas respuestas no sirven a los cometidos del gobierno, que tienen que ver con construir la carretera. No se entiende entonces cómo el gobierno quiere usar los resultados de la consulta para construir la carretera. No se puede interpretar que la suspensión de la intangibilidad da un visto bueno para la construcción de la carretera; esto sería una deshonestidad sin límites a las familias que estuvieron de acuerdo con la “consulta”, asistieron y respondieron. La suspensión de la intangibilidad fue aceptada para que ingresen los proyectos de desarrollo y de asistencia, no para la construcción de la carretera. Decir que la suspensión de la intangibilidad implica la construcción de la carretera, tal como lo está haciendo el gobierno, ventilando a los vientos esta su incongruente interpretación, no es otra cosa que continuar con el atropello a las comunidades del TIPNIS, incluso ahora, en contra de las familias que accedieron a la “consulta”. Esta depravación del sentido de las respuestas no sólo es escandalosa sino brutal; expresa el más grande desprecio a los consultados. Devela nuevamente lo único que le interesa al gobierno, ejecutar un plan antelado, la construcción de la carretera, pese a quien pese; la “consulta” es un instrumento para conseguir esto. No interesan las respuestas, lo que interesa es que se haya hecho la “consulta” para usarla como medio de “legitimación” de la carretera, aunque la misma haya sido negada por las propias familias favorables a la “consulta”.

Esto es mala fe; no sólo mala fe antes de la realización de la “consulta”, pues no se obtuvo el consentimiento, no fue previa, ni libre, ni informada, sino mala fe después, una vez concluida la “consulta”, cuando el gobierno interpreta a su antojo las respuestas.

Una noticia difundida por ERBOL, después de una entrevista a la jefa de brigada Paola Bolívar, informa que las Brigadas del Gobierno admiten que no consultaron sobre tramo II en el TIPNIS[1]. La brigadista declaró:

“El tema del diseño, del trazo; si pasa por arriba o por abajo, no nos correspondía a nosotros, no correspondía a un diseño en esta etapa (…) la única propuesta que se llevó fue la propuesta de la carretera ecológica y se explica cuáles son las características de una carretera ecológica”.

La brigadista también dijo que el tema del trazo de la carretera es posterior a la “consulta”:

“Posterior del consentimiento de las comunidades, viene el diseño de la carretera, el presupuesto, la gestión de recursos y luego los mecanismos planteados por la Ley de Medio Ambiente para conseguir nuevamente la ficha ambiental para la construcción de este proyecto carretero, pero ese es un proyecto posterior que corresponde a la consulta”.

Como se puede ver, ni los brigadistas interpretan que los resultados de la “consulta” son una aprobación de la construcción de la carretera que atravesaría el núcleo del TIPNIS. No se entiende por qué el vicepresidente y el ministro de obras públicas interpretan apresuradamente, atropellando, que se avaló la construcción de la carretera y se debe ahora conseguir el financiamiento para su ejecución. Estas desinteligencias en el Estado develan las incongruencias y la desorganización inherente al propio armado de la “consulta” y a lo que entienden unos y otros por la misma, sus objetivos y sus alcances. Es posible que a los brigadistas se les haya dicho una cosa y que el vicepresidente entienda otra cosa; ciertamente lo que entiende, tal como lo interpreta, se convierte en la línea del ejecutivo, por lo tanto el gobierno. Los que quedan mal parados son los operadores, en este caso, los brigadistas. Estas desinteligencias también muestran el desprecio de los altos funcionarios hacia los operadores; éstos son simplemente “soldados”, no cuentan en las decisiones, sus opiniones, su experiencia en el terreno, no cuentan. La decisión política ya está tomada.

Cuando las comunidades no aceptaban la “consulta”, cuando no había familias que se inclinaban por la “consulta”, cuando había unanimidad por no aceptarla, la comunidad era castigada; se le quitaba lo que tenía, por ejemplo, atención de salud, aprobada por el gobierno municipal de San Ignacio de Moxos, que después de conocerse la predisposición negativa de la comunidad de la consulta, quitaba el permiso para el funcionamiento de la posta sanitaria. Esto no sólo es represión, sino venganza. ¿Qué tipo de señal es esta? Los que no están de acuerdo conmigo, con lo que hago, con mi “consulta”, son mis enemigos y tienen que ser tratados como tales, atacados y destruidos. ¿Por qué se recurre a esta pasión, la venganza? ¿Qué nos dice ella del carácter de gobierno en cuestión? Estamos ante un gobierno que está en una permanente guerra contra los que no están de acuerdo con el gobierno, tengan o no tengan razón; el único que tiene la razón es el gobierno, la razón de Estado; la única razón valedera es ésta, la razón de Estado, la razón del poder. Lo demás no es considerado por el gobierno como razón; es oposición, es conspiración, es obstáculo al desarrollo y al progreso, es atentado a la unidad nacional. Ahora bien, no se puede decir que la venganza sea racional, es una pasión; la venganza no corresponde al orden jurídico ni al orden político del Estado moderno, que se supone está estructurado por la racionalidad instrumental. Cuando esto ocurre en un Estado moderno, cuando el gobierno se deja llevar por las pasiones, es porque su institucionalidad ha sido absorbida por la densidad subjetiva del carisma y del capricho de los altos funcionarios. El Estado está al servicio de las pasiones. Quizás por esto sean tan desenfrenadas las acciones del gobierno, tan desproporcionadas, inclinándose a mostrar su fuerza demoledora ante el silencio de los inocentes. El conflicto entre el Estado-nación y las comunidades del TIPNIS enfrenta a dos fuerzas diametralmente desiguales; una descomunal, que cuenta con el monopolio de la violencia, todo el aparato represivo y disuasivo, toda la instrumentalidad coercitiva a su alcance; la otra, territorial, comunitaria, que cuenta con las capacidades de sus organizaciones indígenas, con la convicción de la defensa de su territorio y sus derechos. Si hasta ahora las comunidades del TIPNIS se han mantenido en resistencia contra la imposición de la carretera, con sus dos marchas, la VIII y la IX, y la resistencia tenaz a la “consulta”, es porque cuenta con una fuerza que no cuenta el gobierno, la fuerza ética, la fuerza que les otorga su propia dignidad, su propio gasto heroico.

La “consulta” fue usada como instrumento represivo. Las comunidades que no aceptaron la consulta fueron excluidas de los proyectos económicos, sociales y de salud, incluso los proyectos que fueron aprobados, que contaban con el financiamiento, fueron anulados o puestos en suspenso. Las postas sanitarias que funcionaban fueron saboteadas, impidiendo el ingreso de médicos. Durante las visitas de los brigadistas quedó claro que si las comunidades mantenían la condición de intangibilidad no podían acceder a los proyectos de “desarrollo” y de asistencia. Esta es ya una presión y coerción del gobierno, que pervierte el sentido de una “consulta” de por sí ya deformada con antelación. Esto se lo hace como si no se tuviera consciencia de que esta actitud, esta presión, es un vicio de nulidad de la “consulta” misma. ¿Cómo explicar estas incongruencias e incompatibilidades, esta falta de sensatez y compostura, incluso para mantener la apariencia de “consulta”? Hay como una confianza en la fuerza y el dominio que se tiene, hay como una seguridad del control que se tiene sobre la gente, una especie de orgullo de la astucia desenvuelta y una ostentación de los recursos al alcance. La prepotencia campea sin importar las normas ni los derechos, la importancia radica en los resultados logrados, haber impuesto la voluntad del poder. En lo que respecta a la opinión pública, a los organismos internacionales, a las instituciones y organizaciones sociales del país, lo que importa es publicar que se efectúo la “consulta” como expresión de la vocación democrática del gobierno, publicar los resultados para mostrar la supuesta inclinación de las comunidades indígenas con la carretera, avalando entonces el proyecto del gobierno. Lo que importa entonces es la simulación, hacer creer, engatusar, maniobrar y mostrar que se cumple con los requisitos exigidos para la construcción de la carretera. Eso basta para dejar las consciencias tranquilas. Lo demás, si fue o no una consulta con consentimiento, previa, libre e informada, si se respetaron las normas y los procedimientos de la estructura de la consulta, si se respetó a los comunitarios con sus decisiones, si se transcribió lo que efectivamente decían, son bagatelas. El fin justifica los medios.

Este maquiavelismo de baratija, que no tiene nada que ver con la filosofía política y el análisis político de Nicolás Maquiavelo, caracteriza a un gobierno que se considera astuto al engañar a las comunidades indígenas, al pueblo boliviano y a los organismos internacionales. Pero, en realidad, se engañan a sí mismos. Este imaginario de la astucia criolla no es más que una ilusión. La “consulta” fraudulenta no dejará de ser tal por decisión gubernamental, no dejará de ser lo que es, un atropello, por la publicación de resultados favorables. Seguirá siendo lo que es, una violación brutal a los derechos de las naciones y pueblos indígenas. La farsa no sustituye a la estructura normativa y conceptual de la consulta con consentimiento, previa, libre e informada. Lo único que hace es mofarse de los derechos, de la constitución y de los convenios internacionales. Esta mueca grotesca es una muestra patética del desprecio que tienen los funcionarios hacia la sociedad y las comunidades.

La “consulta” es también un instrumento de manipulación. Esto no solo se observa en la distribución de regalos, en la cooptación de dirigentes, en el rapto de familias, en la coerción desplegada, sino también en el uso de las reuniones con las familias que concedieron la consulta. Estas reuniones no sólo se utilizaron para blandir el garrote de la presión, sino también para manipular las misma respuestas, hacer decir a las familias a toda costa que quieren la carretera, agregando alguna condición, a pesar que lo que quedó claro era que las familias consultadas aceptaban suspender la condición de intangibilidad, pero no querían la carretera. Este descaro indecoroso fue manifiesto en muchos expositores y transcriptores brigadistas. Ante evidente manipulación las familias protestaron, se desataba la discusión, empero las aclaraciones no fueron respetadas. Al final los brigadistas se llevaron las firmas e hicieron valer los documentos como aval de aceptación de la carretera. Estas escenas repetidas fueron bochornosas, pero no afectaron a la determinación de los brigadistas, cumplir con el papel asignado, conseguir resultados favorables a como dé lugar.

Pero, la “consulta” también sirvió de experiencia, sirvió para develar a las familias que asistieron a la “consulta” de lo que es capaz el gobierno, de la falta de escrúpulos para lograr sus cometidos. Si alguna duda quedaba en estas familias, la misma fue despejada. No se puede confiar en un gobierno que los usa y los manipula, no se puede asistir inocentemente y candorosamente a las convocatorias del gobierno cuando del otro lado hay mala fe. La “consulta” develó, como en una radiografía, los secretos procedimientos del poder, las minuciosas operaciones que despliega, el detalle oculto de las relaciones de los funcionarios con los y las indígenas, el trato colonial al que son sometidos. Los funcionarios los consideran como sujetos menores, como menores de edad, a los que se puede manipular y engañar. Esta es una muestra patética de que la colonialidad del poder y del saber se conserva y manifiestan con toda la elocuencia de su despliegue dominante.

Cuando los comunarios no sólo no aceptaban la “consulta”, sino también impedían la llegada de cualquier comisión, incluyendo a lo falso dirigente, como es el caso de Carlos Fabricano, que se hacía pasar como presidente de la Subcentral del TIPNIS, ante lo cual lo comunarios se preguntaban cuándo lo habían elegido, en qué Asamblea de Corregidores, sabiendo que no hubo otra Asamblea de Corregidores después de la elección de Fernando Vargas, actual dirigente de la Subcentral del TIPNIS. Algunas comunidades incluso llegaron a amenazar con confiscar los motores de la lancha y otros implementos si la comisión del gobierno se atrevía a ingresar a la comunidad sin permiso de sus autoridades. Se dio el caso de la llegada de una comisión compuesta por altos funcionarios del gobierno, en la cual se encontraba el ministro de la presidencia, y un equipo de militares, además de otras autoridades municipales de la región; esta delegación fue detenida durante unas horas en el río. Esta comisión no pudo ingresar a la comunidad a pesar de las amenazas de los encargados de dicha comisión; tuvieron que irse estupefactos ante la evidente convicción y determinación de los comunarios.

Los argumentos que emplearon estos personeros gubernamentales es que siendo autoridades del Estado plurinacional no requieren permiso de nadie, pues el Estado tiene jurisdicción en todo el territorio del país. Tal parece que estos personeros no han leído o no han entendido la Constitución. El Estado plurinacional no es el Estado-nación; el Estado plurinacional supone el autogobierno, la libre determinación y la autonomía indígena originaria, además de la institucionalización de sus territorios. Fuera de comprender que el Estado plurinacional supone una coordinación de gobiernos que corresponden a las jurisdicciones autonómicas. Entonces, los territorios indígenas son autónomos y responden a su propio gobierno; no se puede ingresar a estos territorios sin contar con el aval de las autoridades indígenas, más si se trata de temas administrativos e institucionales que pueda afectarles, y mucho más si se trata de una “consulta”. Estas autoridades gubernamentales que visitaron el TIPNIS para presionar creen que pueden seguir ejerciendo su autoridad, es decir, su dominio, de la misma manera que lo hacían antes, bajo el amparo de la anterior Constitución, relativa al Estado-nación. No han comprendido que sus funciones son ahora relativas, que dependen del sistema de gobierno de la democracia participativa, del ejercicio plural de la democracia, democracia directa, democracia representativa y democracia comunitaria. Que están obligadas a respetar y garantizar que se cumplan los derechos fundamentales, entre ellos los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios. Sin embargo, nada de esto ocurre; acostumbrados a mandar, a ordenar, a que todo el mundo les obedezca, sólo por el hecho de que son autoridades, creen que ahora también las comunidades deben mantenerse sumisas ante su aterradora presencia. Tampoco esto ha ocurrido; las comunidades, que saben más de la Constitución que estas autoridades, se han mostrado auto-determinantes, con capacidad de resistencia y de hacer respetar su territorio y sus derechos.

Como se puede ver, lo que ha ocurrido en el TIPNIS, con estos recorridos accidentados de las brigadas de una “consulta” espuria, está lejos de parecerse a la narrativa gubernamental, de que todo ha ido bien, de que la mayoría de las comunidades aceptaron suspender la intangibilidad y aceptaron la carretera. La narrativa gubernamental no tiene correspondencia con los hechos y los acontecimientos, que fueron ocultados con todo el aparato de desinformación del Estado, incluyendo su sistema de comunicación, que cuenta, además de los medios oficiales, los medios privados comprados. ¿En qué se basa el gobierno como para creer que puede mantener su versión sobre la “consulta”? ¿Qué el pueblo boliviano e ingenuo? ¿Qué basta la versión oficial, plasmada en un informe oficial, en un espacio comunicativo donde se vierten otras versiones, prioritariamente las versiones de las comunidades indígenas y de sus autoridades representativas? Estos personajes, las autoridades gubernamentales, están muy tragados por las atmósferas del poder, los climas de adulación y condescendencia, las brisas del “llunquerío”, las neblinas del filtro de las informaciones; estas autoridades están desconectadas de la realidad, como para darse cuenta que las relaciones con el pueblo, con la comunidades, con las organizaciones sociales, con los movimientos sociales, se han desplazado. Ya no pueden sostenerse relaciones verticales; la tendencia es a que proliferen las relaciones horizontales. El pueblo, las naciones y pueblos indígenas, se han rebelado, se han empoderado de los espacios, son conscientes de su protagonismo en el proceso constituyente, e intuyen que son ellos y ellas, hombres y mujeres, las que tienen que empujar las transformaciones estructurales e institucionales. Estamos ante el decurso de una transición compleja; los movimientos sociales anti-sistémicos tienen que enfrentar las resistencias en la transición, resistencias que vienen prioritariamente del aparato estatal intacto, del Estado-nación conservado, resistencias por lo tanto del gobierno y de los órganos de poder. Eta institucionalidad que corresponde al Estado-nación, aunque de nombre usen el membrete de Estado plurinacional, es el mayor obstáculo para la transformación y la realización efectiva de la Constitución. La crisis política actual, este momento de las contradicciones, estaba latente en las anteriores fases del proceso; ahora han estallado en la forma de contradicciones múltiples de las distintas formas de pueblo con el Estado-nación, del que es su operador eficiente el gobierno. Estas contradicciones no deben sorprendernos pues forman parte del proceso político; la aprobación de la Constitución no conduce por arte de magia a la inmediata construcción del Estado plurinacional comunitario y autonómico; los movimientos sociales anti-sistémicos, las naciones y pueblos indígenas originarios, el pueblo boliviano que apostó por el cambio, están obligados a continuar la lucha, a materializar y realizar la Constitución efectuando las transformaciones estructurales e institucionales requeridas.

La resistencia más fuerte se dio en Gundonovia, la comunidad más grande del TIPNIS. Es allí donde se bloqueo el río con alambres cruzados, boqueo que impedía el ingreso de las brigadas de la “consulta”, empero que dejaba circular las barcazas de las comunidades, no impedía la llegada de la asistencia de salud, tampoco del desayuno escolar. Sin embargo, el gobierno se vengó también de Gundonovia al suspender el ingreso de los médicos voluntarios y prohibir la llegada del desayuno escolar. Siendo Gundonovia un ingreso importante por río al TIPNIS, las brigadas se vieron con grandes dificultades para ingresar al territorio y efectuar la “consulta”, el gobierno tuvo que improvisar entradas por otros lugares, en avioneta, y con ingresos desde estancias. Ya antes de la “consulta” en Gundonovia quedó claro que los comunarios no querían ni la “consulta” ni la carretera, se firmo un acta en la que participaron todas las familias. Cuando llegó la comisión del gobierno, se los escuchó, se los dejó exponer, para después volverles a ratificar su determinación a negarse a aceptar la consulta y la construcción de la carretera, además de exponer sus razones. El gobierno insatisfecho, raptó, pues no se puede hablar de otra manera, a algunas familias, las llevó a Trinidad, donde las acuarteló y adoctrinó. Cuando volvieron etas pocas familias, quedó constancia de la división de la comunidad. La comisión del gobierno regresó, pero no a Gundonovia, sino a una estancia cercana, donde se hizo la “consulta” pero sólo a las familias adoctrinadas. Después de esta extravagante consulta en una estancia, la comunidad de Gundonovia se volvió a reunir en asamblea, en la misma quedó ratificada la determinación de la comunidad a negarse a la construcción de la carretera y a la construcción de un cuartel militar, que es eso, entre otras cosas, lo que acordó la comisión del gobierno con las familias adoctrinadas en la “consulta” de la estancia.

Este procedimiento del gobierno no solamente es peligroso y atentatorio, sino que es nulo de pleno derecho. Se captura a familias, se las encuartela, se hace la “consulta” en una estancia y no en la comunidad. Es este estilo de procedimientos el que quiere hacer valer el gobierno para legitimar la “consulta” espuria y la construcción de la carretera. Estos procedimientos insólitos llaman la atención no sólo por su brutalidad, sino por su candidez, pues lo que no comprenden los funcionarios es que estos procedimientos anulan la utilidad de su propia “consulta”.

Los argumentos que vierten los comunarios son conocidos, fueron escuchados ya en el curso de la VIII marcha indígena en defensa del TIPNIS, volvieron a plantearse en la IX marcha, ahora han sido manifestadas durante la resistencia a la “consulta”. Uno de los argumentos repetidos es que se trata de conservar el territorio para sus descendientes, que el territorio les pertenece desde antes de la llegada de los españoles y no pueden ser cómplices de su destrucción. Otro argumento repetido es que la carretera no les favorece, se encuentra muy distante de las comunidades, que aprovechan mejor el río para llegar a Trinidad y en menos tiempo. Un tercer argumento repetido es que la carretera va a beneficiar a otros, a las petroleras, a los empresarios madereros, a los comerciantes, a los colonizadores y productores de la hoja de coca excedentaria, incluso va a beneficiar al narcotráfico. Un cuarto argumento repetido dice que la carretera abrirá las puertas a la contaminación, a la depredación, a la destrucción del bosque. Las aguas serán contaminadas con toda clase de contaminantes, incluyendo los deshechos de los pozos de maceración de la cocaína, que es lo que ocurre del otro lado, en el polígono siete, la zona de avasallamiento de los colonizadores. A estos argumentos hay que añadirles otros, que si bien no son repetidos, han sido pronunciados. Estos argumentos tienen que ver con la Constitución, donde se encuentran constitucionalizados los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios, institucionalizado el territorio indígena, el autogobierno, la libre determinación y la autonomía; se dice entonces, que el gobierno no cumple con la Constitución y que la viola flagrantemente en el conflicto del TIPNIS y con esta “consulta” amañada. Otro argumento es vertido en forma de pregunta: ¿Cómo puede ocurrir que un gobierno que se hace llamar de indígena ataque a los pueblos indígenas y no respete sus derechos? Por último, otro de los argumentos vertidos, en la medida que iba desarrollándose la “consulta”, fue que no se podía aceptar la “consulta” pues el gobierno ya la tomaba inmediatamente como aceptación a la carretera, a pesar que los comunarios expresaron claramente que no querían la carretera, aunque que sí la suspensión de la intangibilidad para acceder a los proyectos económicos, sociales, de salud y de asistencia del gobierno. Por eso, era preferible negarse a la “consulta” pues esta llevaba las firmas de las familias asistentes, que el gobierno toma como si aceptaran la construcción de la carretera.

Como se puede ver, estamos ante el itinerario de un atropello, llevado a cabo sistemáticamente, ante la mueca grotesca de la “consulta”, que parece reírse con sorna y burlarse violentamente de la consulta con consentimiento, previa, libre e informada constitucionalizada, nos encontramos ante el derrotero accidentado de procedimientos inocuos, forzados e inadecuados, que develan la profunda desesperación del gobierno por imponer su voluntad extractivista. Es un cuadro dramático; un presidente que dice que “si o si” se construye la carretera, un vicepresidente que entiende la intangibilidad como condición “metafísica”, un presidente que ante la avalancha de la VIII marcha indígena retrocede y promulga una ley en defensa del TIPNIS, a los pocos días hace campaña para su abrogación, un ministro de obras publica que adelanta los resultados favorables, interpretando que la mayoría de las comunidades quieren la carretera, unos brigadistas empujados a ejercer violencia simbólica en el territorio indígena, induciendo desde un principio las respuestas a las preguntas, todo un aparato estatal optando por el terror, capturando familias, encuartelándolas, aislándolas del resto, realizando la “consulta” con ellos, culminando con un escandaloso festejo por los resultados de la “consulta”, cuando se adelanta la construcción de la carretera y los trámites para su financiamiento. Ya no se trata sólo de evaluar el atropello a las comunidades indígenas y la violación a la consulta con consentimiento, previa, libre e informada, la inconstitucionalidad de toda estas acciones gubernamentales, sino también de evaluar el descalabro del gobierno, su desarticulación y descomposición, su derrumbe moral, su alocada complicidad con estructura de poder regional y mundial, su desesperante soledad y desconexión con la realidad, apabullado por una pluralidad de conflictos desbordantes.[1] ERBOL: Brigadas del Gobierno admiten que no consultaron sobre tramo II en el TIPNIS La Paz, 10 diciembre 2012.

* Comuna.

Volver atrás
Enviar el artículo por E-mail
close



13 - 1 = echchange

Con el uso de ese servicio Ud. acepta:
Su dirección E-Mail y la del destinatario serán utilizados sólo para avisar al destinatario sobre el envío. Para evitar el mal uso del servicio, Bolpress registrará el IP del emisor del mensaje.

Compartir el artículo en Facebook Versión para mprimir
+ Restaurar tamaño del texto -
Mas informacion
Uhr 27

min.

... a fondo

La influencia histórica de la convicción patriótica

Eduardo Paz Rada

La historia de la sociedad boliviana ha estado marcada por la dinámica y las contradicciones de las relaciones con las potencias capitalistas mundiales en torno a la explotación de los recursos naturales acompañada con la dominación política e ideológica sobre el conjunto de América Latina. En este contexto, los estudios, aportes y (...) :: Más detalles

Otros artículos de análisis

El gobierno de Evo Morales acelera el montaje de la planta nuclear

AnaliaPandoCabildeo

¿Por qué el gobierno de Evo Morales quiere gastar más de 2 mil millones de dólares en la construcción de (...)

Elites económicas y decadencia sistémica

Jorge Beinstein

A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la (...)

El gobierno del MAS se hunde en un mar de mentiras

AmaliaPandoCabildeo

El gobierno del MAS ha perdido tres elecciones consecutivas desde 2014 porque las grandes mayorías, sobre todo urbanas, ya no creen (...)

Quintana tiene el hábito de desviar fondos públicos y de impartir “línea” a los periodistas

Wilson García Mérida

La difusión de un audio que registra una reunión “de trabajo” entre el ministro de la Presidencia Juan (...)

la frase

Álvaro García ha leído pocos libros Cita a Hegel pero leyó citas de citas nada más Por eso carece de espíritu humanista y sufre acomplejamiento social e intelectual

Wálter Chávez, ex asesor del MAS

¿Cuál es el principal desafío del nuevo gobierno

  • Seguridad ciudadana
  • Lucha contra el narcotráfico
  • Industrialización
  • Empleo y educación
  • Otros

Encuesta vigente desde el 13-10-2014

Encuesta anterior:

Por quién votará en las elecciones de 2014