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Actualizado el 2012-11-19 a horas: 22:25:00

Efectos de una democracia que institucionalizó la trampa electoral

Honduras: En jaque el centenario bipartidismo

Ollantay Itzamná

Es domingo, 18 de noviembre, día de las elecciones primarias a nivel nacional para elegir a los candidatos/as a la presidencia de la República, candidatos a diputados, a alcaldes/as y regidores/as, también se elige a la dirigencia de los partidos políticos. En el caso de los candidatos ganadores, competirán en las elecciones generales de noviembre del próximo. Ahora, en las primarias, participan 3 partidos (por primera vez), en las generales participarán 9 partidos.

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A tan sólo a unos días de las elecciones nacionales primarias del 18 de noviembre, en una de las oficinas de campaña electoral del partido Nacional (en función de gobierno) se decomisaron varios millares de tarjetas de identidad hondureña que iban a ser distribuidas por el candidato denunciado. Dos de los otros candidatos del mismo partido denunciaban: “Si nosotros también hemos solicitado 15 mil y 20 mil tarjetas cada uno, ¿por qué Registro sólo nos entregó 2 mil?”

Este acto, y la reacción permisiva del Tribunal Supremo Electoral (TSE), es una pequeña muestra de la falacia de las elecciones democráticas en Honduras. Tampoco podría ser de otra manera. El TSE es una institución inter partidaria. Está conformado por 2 magistrados nacionalistas, 2 liberales y 1 del PINU (públicamente confesos). Así el fraude está institucionalizado, y las elecciones democráticas son una falacia.

Multimillonarias campañas electorales en un país desnutrido

Honduras, en su ilusión de aproximarse a su ideal norteamericano, emula con torpeza en su sistema electoral el proceso de las elecciones primarias. Dicen, para democratizar más las elecciones.

De esta manera, de forma irresponsable, el deficitario Estado gasta más del 8% de su presupuesto general del presente año para organizar esta “fiesta electoral” (en la que sólo 3 partidos hacen el simulacro de elegir a los candidatos que competirán en las generales). Al próximo año, para las elecciones generales, gastará mucho más (en las que participarán 9 partidos). Las elecciones generales son cada cuatro años, pero el proceso comienza dos años antes.

Así, de los cuatro años de gobierno constitucional, dos se dedican completamente a la campaña electoral en la que se derrocha dinero, tiempo y atención. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos miles de millones de lempiras se “invierten” en las campañas electorales de dos años.

El TSE dice que estas primarias cuestan al Estado más de 6 mil millones de lempiras. ¿Puede un pueblo sano aguatar, dos años seguidos, cada dos años, mentirosas propagandas electorales con su propio dinero? Pero Honduras no sólo lo permite, sino que participa en ellas con algarabía.

La enfermedad del éxtasis electoral

En cada campaña electoral, los verdugos democráticos llegan en helicópteros y carros del año a saludar a la “pobrería” en las aldeas aisladas sin servicios básicos, sin transporte, sin escuelas, ni centros de salud. Llegan a prometerles mejorías, aunque víctimas y verdugos saben que eso son mentiras, porque de cumplirlos no tendría qué prometer en las próximas visitas electorales.

Familias desnutridas, en sus covachas, con sus niños carcomidos por lombrices, esperan y se organizan para recibir al candidato patrón que los visita. En un ambiente casi místico comentan entre ellos como si tratara del aterrizaje del mismísimo Dios en un helicóptero jamás antes visto.

Y llega el ladrón de los votos. La emoción y jolgorio es total. Banderas, afiches, gorras, bolsas de comida con la fotografía del mesías, se confunde y se reparten. Aquello es una alucinación total. Llegando al delirio colectivo cuando el recién llegado saluda en nombre de Dios y con citas bíblicas.

Concluida la euforia y el éxtasis religioso político, la aldea queda más miserable y sucia que antes. El mesías político se asea y se cambia de traje para liberarse de la pestilencia aldeana. Mientras sus activistas en dichas aldeas (a cambio de una propina) prosiguen con la tarea “pedagógica” de enseñar a los analfabetos a ponerle una cruz en la frente del patrón. ¡Hasta las almas más insensibles lloran al ver aquel grado de embrutecimiento terminal en nombre de la democracia!

Un país cuya democracia institucionalizó el fraude electoral

La falacia de la democracia representativa y corrupta es de película. Mientras escuadrones de militares en actitud de guerra “custodian” las maletas electorales con las urnas, el sistema electoral partidizado institucionaliza las siguientes trampas socialmente permitidas:

Impresión y entrega de paquetes de tarjetas de identidad a sus candidatos preferidos. Mientras en cualquier país medianamente serio, la solicitud y entrega de tarjetas de identidad es personal, en Honduras (en contra de lo establecido), en campaña electoral, el Registro imprime y entrega decenas de miles de tarjetas de identidad a los candidatos (de su preferencia) para que distribuyan a sus votantes. Una profesora comenta: “Esto es normal. Lo peor es que ni siquiera entregan todas las identidades. Unos años atrás, en un basural se encontraron varios paquetes de identidades nuevas tiradas en bolsas”.

Compra de tarjetas de identidad por 24 horas a 500 lempiras ($25.00). Cuando uno de los partidos sabe que su contrincante tiene las de ganar en una circunscripción, envía a sus actividades para que compren las tarjetas de identidad a las y los electores, por 24 horas, en vísperas de las elecciones, a un valor de 500 lempiras. Así, aldeas completas quedan imposibilitadas para emitir su voto el día de las elecciones, y se evita el triunfo del contendiente. Luego se devuelven las tarjetas. Esta práctica “democrática” lo conoce todo hondureño.

Traslados de votantes antes y durante las elecciones. Los candidatos representados en el TSE se distribuyen, midiendo la cantidad de sus potenciales votantes, zonas completas del país para tramitar traslado de votantes. Para ello, no sólo movilizan miles de votantes de una circunscripción a otra, sino que los mismos candidatos contratan personal eventual quienes fungen como funcionarios en los registros electorales para agilizar dichos traslados. El día de las votaciones el turismo interno nacional de electores es más que evidentes. ¿Quién no quiere viajar, con todo tramitado y pagado, en un país que aún desconoce?

Compra de votos demostrables por celulares. Ante la competencia en el mercado de la compra venta de votos, y la imposibilidad de asegurar la efectividad de la misma, el día de las elecciones, los partidos o candidatos distribuyen a sus actividades hacia los diferentes recintos electorales para que monitoreen y corroboren la efectividad del voto comprado. Para ello, el o la votante que recibió dinero del candidato/a (a cambio de su voto), tiene que, con su celular, fotografiar su voto en la papeleta antes de depositarla en el ánfora, y mostrárselo al activista que lo espera en las afueras. De lo contrario, debe devolver el dinero recibido.

Mesas electorales integradas por activistas políticos. Las mesas electorales están conformadas por correligionarios o activistas de los partidos políticos. Sí, aunque Ud. no lo crea, el TSE convoca y capacita a activistas de los diferentes partidos para que reciban y administren los votos el día de las elecciones. De las responsabilidades de las mesas electorales, la más apetecida es la del secretariado, porque como ni el escrutinio, ni el cómputo de votos se realiza en un pizarrón, el o la secretaria anota y contabiliza los votos “cantados” en una ficha sin que nadie más sepa, ni vea para quiénes se suman los votos. De esta manera, casi siempre gana el partido o candidato a quien representa el o la secretaria.

Distribución de las papeletas electorales sobrantes. Las y los integrantes de las mesas electorales, una vez transcurrida las 8 horas de votación, se distribuyen, en partes iguales, las papeletas electorales sobrantes y las marcan con sus votos de preferencia y las depositan en las urnas. De esta manera inflan la cantidad de votos para sus candidatos y partidos.

Estas y otras prácticas inmorales e ilegales se han institucionalizado en el proceso electoral hondureño, desvirtuando aún más a la fallida democracia representativa, y afianzando la trampa y la corrupción en el núcleo del ADN de los nuevos funcionarios públicos electos. Por eso, la democracia representativa, no sólo excluye y empobreció a las grandes mayorías, sino que es uno de los instrumentos que estructuran y configuran la psicología colonial de la hondureñidad. A tal grado que el electorado creyente, en su gran mayoría, es casi incapaz de diferencia entre su Dios y su verdugo político.

Ante esta situación, los movimientos sociales, las iglesias, las instituciones públicas y privadas, la cooperación internacional, etc., deberían exigir que se supriman las fastuosas elecciones primarias, se despartidice el Tribunal Supremo Electoral, y se ciudadanice al electorado mediante una educación política sostenida para una democracia participativa y menos representativa/patronal.

Honduras: En jaque el centenario bipartidismo

Santa Rosa, es la ciudad capital del Departamento de Copán (uno de los 18 que conforman Honduras), se encuentra a 219 Kms. de distancia de la ciudad de Tegucigalpa, en la zona occidental del país. Su población (que supera los 40 mil habitantes), es bastante tradicional y conservadora.

Cuando nos aproximamos a la escuela “San Antonio”, en el barrio Prado Alto, nos recibe un ambiente de campaña electoral. Diferentes grupos de activistas políticos, instalados en bulliciosas carpas de campaña, acosan, con carteles en mano, a los vecinos/as que buscan su número de mesa en la escuela. Son activistas de los centenarios partidos políticos, Nacional y Liberal, que hicieron de Honduras lo que actualmente es.

Cuando ingresamos a la escuela, militares y policías armados, nos reciben con una mirada de desconfiana. Mientras, los votantes, en cantidades similares, hacen filas en las puertas de los diferentes recintos electorales. Cada quien en las urnas de su partido. Esta vez, en lugar de dos, son tres partidos. Por primera vez, desde 1985 (año en el que se estableció las elecciones primarias en Honduras), en estas elecciones primarias flamean banderas de tres partidos políticos: Nacional, Liberal y Libre. Éste último surgió, en 2011, como brazo político del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Movimiento social que nació, a su vez, para resistir al golpe de Estado del 2009.

En las aulas de votaciones, los miembros de mesa (que son también activistas de los mismos partidos políticos), desayunan mientras esperan el voto de sus correligionarios. Pero, los del partido Libre no desayunan, tampoco tienen activistas en las afueras del centro de votaciones que les envíen votantes, mucho menos propaganda electoral.

Sorprendidos por la campaña electoral en el día de las votaciones, avanzamos hacia otro centro educativo llamado “José María Medina”, cerca del mercado Santa Teresa, siempre en la ciudad de Santa Rosa.

Mientras caminamos, escuchamos por la radio que un pre candidato de algún partido político denuncia: “Aquí están comprando cédulas de identidad para evitar que la gente vote…”. Llegamos a las inmediaciones del centro de votaciones, y la campaña electoral es estridente. Carteles, afiches, banderas, gorras, se confunden con activistas que intentan ganar votantes para sus partidos y candidatos preferidos. Dentro, la prensa local entrevista a candidatos/as de su preferencia y personalidades. Casi todos del partido Nacional y Liberal.

Votaciones libres, pero desiguales

En los pasillos, un joven que viste una playera del partido Libre, al vernos con la cámara fotográfica, se nos aproxima, y con impotencia, nos dice: “Aquellos nos están quitando nuestros votos”. En el interior del aula de votaciones del partido Libre, un integrante de la mesa electoral dice: “Lamentablemente, todavía hay miedo en la gente. Muchos no quieren ser vistos en las urnas de Libre porque corren el riesgo de perder sus trabajitos. Esperamos que sigan llegando más”.

Mientras tanto, a eso de la media mañana, Renato Rendón, delegado de Libre, reporta por celular, desde una aldea próximo a Santa Rosa de Copán (a 10 minutos de la ciudad), que: “Activistas del partido Nacional, de apellido Castellanos, pistola en mano, están intimidando a la gente para impedir que voten por Libre”.

Y nada nos dice que estas y otras denuncias no sean ciertas. Hasta hace tan sólo unos meses atrás, en sociedades conservadoras como la de Santa Rosa, ser resistencia era sinónimo de ser delincuente, pandillero, comunista, etc. Y, ahora, ser de Libre es “tolerado”, pero no aceptado. Y casi el 100% de las fuentes laborales empresariales, en este pueblecito, son de propiedad de patrones nacionalistas y liberales. Para afianzar esta prepotencia bipartidista en la región, la élite político religiosa, desde el pasado año, envío a la Diócesis de Santa Rosa de Copán al Obispo Darwin Andino, públicamente apologeta del golpe de Estado del 2009, junto al Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

Así transcurrió la jornada de votaciones, en Santa Rosa de Copán, al igual que en el resto del país. Con denuncias públicas, no sólo de “compra de cédulas de identidad”, sino también sobre la captura de un activista político nacionalista con centeneras de cédulas de identidad, en su poder, en la ciudad de Tegucigalpa. Según Registro Nacional de Personas, para la presente contienda electoral, se imprimieron y entregaron más de 300 mil cédulas de identidad para que fuesen distribuidas por los pre candidatos políticos en campaña.

Con escrutinio de votos, pero no tan públicos

Al atardecer, volvimos por los centros de votaciones para observar el escrutinio y cómputo de votos. La Ley Electoral dispone que dicho acto es público, pero la mayoría de las aulas escolares, en las que funcionaron las mesas, se encuentran trabadas con pupitres. Adentro, realizan el escrutinio los integrantes de la mesa electoral en pequeñas fichas. Afuera, algunos curiosos se acumulan en las puertas y ventanas para intentar interpretar los resultados de sus votos.

Llegamos a una de las aulas de la urna de Libre. Al encontrar la puerta abierta, ingresamos y preguntamos a quienes realizan el escrutinio: ¿por qué dejaron la puerta abierta?, y el que “canta” los votos nos dice: “Aquí no tenemos nada que esconder. Que entren todos quienes quieran ver”.

Ya casi a las seis de la tarde llegamos a otro centro educativo en el centro de Santa Rosa. Encontramos la puerta cerrada con candado, y un militar desde adentro nos pregunta: “¿Qué desea Ud.?”. Y al ver el gafete de prensa internacional nos abre la puerta. Inmediatamente encontramos a la Custodio Electoral asignada a este centro de votaciones (una de las más de 6 mil que fueron capacitados y contratados por el Tribunal Supremo Electoral) Ella intenta explicarnos: “Estamos realizando el escrutinio de votos que es público, aunque tenemos la puerta cerrada por seguridad”

En el interior de la escuela, todos los recintos están trabados con pupitres. No pudimos ingresar a ninguno. Sólo intentamos mirar por encima de las cabezas agolpadas en las puertas.

Políticos tradicionales inconformes con los resultados

Los medios locales y nacionales anuncian algunos virtuales pre candidatos ganadores, aunque radio Globo (cuyo dueño y varios de sus periodistas son pre candidatos de Libre) se queja de que el sitio web del Tribunal Supremo Electoral que actualiza los resultados en el momento se encuentra colapsado. Mientras, en otros medios, los pre candidatos nacionalistas y liberales se declaran virtuales ganadores para competir en las elecciones generales de noviembre del 2013.

Entre tanto, Manuel Zelaya Rosales, Coordinador Nacional del FNRP y del partido Libre, sentencia por radio Globo: “La historia del bipartidismo en Honduras, con Libre, ha culminado”. Y Xiomara Castro, candidata presidencial por Libre anuncia por los medios: “Ahora lo que viene es la Asamblea Constituyente para refundar Honduras”.

Mientras tanto, Dilsia Cantarero, Coordinadora Departamental del FNRP en Copán, pre candidata a la alcaldía del Municipio de Santa Rosa de Copán, por la corriente FRP de Libre, evalúa la inédita jornada electoral en los siguientes términos: “Si bien no conseguimos la suficiente cantidad de votos esperados. Ahora, nos queda fortalecer al movimiento del FNRP para organizar y concientizar, sobre todo a la gente del campo, para liberarlos del dominio del bipartidismo”.

De esta manera, en una contienda electoral desigual, el partido Libre, sin financiamiento estatal, venciendo el cerco mediático y la criminalización impuesta desde los medios en su contra, rompió con el nefasto bipartidismo de casi un siglo en el país. La presencia de Libre en el nuevo mapa político hondureño, abre las posibilidades reales de la convocatoria a una Asamblea Constituyente para refundar Honduras. Además, es una posibilidad para oxigenar a la política y a la democracia hondureña con los nuevos y promisorios vientos emergentes desde América del Sur, y así ampliar la frontera del Sur y reducir la prepotencia geopolítica del imperio norteamericano.

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