Martes 16 de octubre del 2018
 
x

¿Olvidó su contraseña?

Área: Internacional >> Latinoamérica
Actualizado el 2012-10-30 a horas: 00:16:46

Mellizos homocigotos

Mitos neoliberales y neodesarrollistas

Joaquín Etchevers y Oscar Mañán *

Montevideo, (Voces).- Daniel Olesker, Ministro de Desarrollo Social, resalta algunos mitos que la práctica política del gobierno progresista habría tirado por tierra luego de ocho años de ejercicio. Sustituye esos mitos por otros que conforman buena parte de la explicación compartiendo la matriz teórica-ideológica que pretende criticar.

  • Artículos relacionados

Artículos que le pueden interesar

“PRIMER MITO QUE SE QUIEBRA: Hay que elegir entre el mercado interno y las exportaciones. Hemos demostrado que se puede crecer en ambos mercados”. (1)

Según Olesker, el crecimiento económico más dinámico del país “moderno” tiene una doble explicación que rompe con el mito que presenta como antagonistas al mercado interno y externo, mostrando el aumento de las exportaciones y también del consumo doméstico basado en un considerable incremento tanto de la inversión pública como privada en el período.

El mito apuntado por Olesker sostiene que “hay que elegir” entre mercado externo e interno, no explicita quién es el que “elige”, por el desarrollo posterior se intuye que se refiere al gobierno. Sin embargo, en estas economías capitalistas y, en especial la uruguaya donde no existe planeación estratégica, la elección debe atribuírsele a las fuerzas del mercado. Pero además, nadie podría negar, y es soporte doctrinario no solo del Sr. Ministro sino de toda la economía neoliberal, que siempre que hay crecimiento económico existe mejora de los ingresos y, por lo tanto, una parte de tales ingresos se trasmutan en aumento del consumo. Lo que queda por analizar es a dónde fueron esos ingresos, a qué sectores sociales y qué tipo de consumo promovieron, ¿será que fueron a sectores acomodados, con mayor propensión al consumo y se volcaron al consumo suntuario, a los automóviles, o a la compra de inmuebles con fines especulativos?

“SEGUNDO MITO QUE SE DERRUMBA: Primero hay que crecer para después distribuir. Hemos demostrado que se puede crecer y distribuir al mismo tiempo”. (2)

Olesker apunta a un mito propio de la economía neoliberal, en especial interpela discursos que supieron hacer los políticos de los partidos tradicionales, aquello de ver crecer la torta antes de comérsela. Ahora bien, según el autor, los gobiernos del FA lograron un crecimiento económico como hace tiempo no se daba, pero a la vez, lo hicieron mejorando la distribución del ingreso. No obstante, no se sale del mito neoliberal que plantea una determinación separada entre crecimiento y distribución, sino que apunta a decir que las políticas del gobierno permitieron la mejor distribución.

Por una parte, para salirse del razonamiento neoclásico el ministro debió endogeneizar la distribución al modelo de acumulación, cuestión que no hace y permite pensar que crecimiento y distribución tienen ritmos diferentes, pero justifica el ajuste por las políticas de gobierno. Un marco estructuralista o bien marxista sostendría que el modelo de acumulación determina la distribución de los ingresos, en estos casos las solas políticas distributivas serían poco efectivas sino se actúa en la estructura de la acumulación. Por otra parte, utiliza las mismas definiciones de pobreza y distribución que se usan tradicionalmente en el pensamiento neoliberal para analizar la distribución de los ingresos.

Un par de consideraciones vienen al caso. La izquierda rechazaba históricamente la medición de la pobreza por la llamada línea de ingreso, que ahora parece ser el indicador más cómodo para los voceros del gobierno porque esa línea muestra que muchos ingresos de los antes pobres ahora ya pudieron saltar la línea. Serafín J. García refiriéndose a la Lechuza (ave carroñera de los campos) le contestaba aquellos que la señalaban como “bicho de mal agüero” diciéndoles: “más pobre que vos, más infelices, son esos que ‘pa juirle’ al mal carecen de alas”. Los pobres, quizás se ajusten más a esta definición, quienes no pueden resolver su vida, no pueden escapar a los males propios de una sociedad que los excluye (para usar términos más modernos). Ver la pobreza con el único parámetro de los ingresos es, por decir lo menos, insuficiente. Más aún, cuando en la medición de dichos ingresos rescata un conjunto de cuestiones coyunturales propio de políticas asistencialistas o, incluso, cuando también se contabiliza como ingresos la cobertura médica que no son fáciles de efectivizar salvo que tales pobres se enfermen.

Para la distribución del ingreso, también el indicador más popular es el de Gini u otro que examine lo que pasa en las colas de la distribución (los extremos más alejados). El Gini, en particular, mide la distancia media de los ingresos a una línea teórica, imaginaria, que expresaría la “equidistribución” (es decir imaginando que todos los habitantes reciban un ingreso idéntico). Este índice, usado sistemáticamente por la economía neoclásica que analiza a los agentes económicos individualmente, se calcula con la base de la encuesta continua de hogares que el INE pone a disposición. Dicha encuesta, debido a su diseño, mide muy bien los ingresos del trabajo (salarios, asignaciones, pensiones, jubilaciones y otras transferencias), pero como se le reconoce, no es un indicador adecuado para aproximarse a los ingresos del capital, según el mismo INE (3) llegaría a captar solo un 3,9 por ciento de tales ingresos. Diferentes académicos señalan que los ingresos del capital son particularmente subestimados, que en cualquier hipótesis no se estiman menores al 25 por ciento. En particular, y con diferentes metodologías tanto el PNUD (4) como Notaro ()] los estiman por encima del 40 por ciento (y los que han tenido mayor dinámica). (6)

Por lo tanto, analizar tal índice, grosso modo, implica tener en cuenta que dicho indicador estima razonablemente la distribución de los ingresos entre los trabajadores y una parte muy pequeña de los ingresos de los capitalistas. Los indicadores que miden distancias entre ingresos y para ello toman la razón entre el ingreso medio del 10 por ciento más rico respecto al correspondiente al 10 por ciento de los más pobres, u otros similares, adolecen de la misma problemática que tiene la base que es la encuesta continua de hogares y la captación que le permite su diseño.

Cuando se dice que mejoró sustancialmente la distribución de los ingresos se debe hacer la salvedad y referirla básicamente a los ingresos de los trabajadores, porque no existen elementos para compararlos con los ingresos del capital. Con estas pobres estadísticas, que deja fuera de la consideración buena parte de los ingresos mayores (de los capitalistas) no alcanza para afirmar con certeza la mejora de la distribución de los ingresos. Tampoco, es posible sostener que con estas pobres políticas se terminará con la pobreza en el capitalismo uruguayo, salvo que se sostenga los mitos de la economía neoclásica de que el crecimiento es de por sí desarrollo.

Además, cuando se observa la comparación del índice de Gini en la región que muestra la misma CEPAL (fuente citada por el autor), curiosamente el país que tiene peor desempeño en la evolución de tal índice es Uruguay. (7) Entonces, la conclusión de Olesker respecto al desempeño de dicho indicador y refiriéndola al mérito de la política económica, en el mejor de los casos, debería complementarse diciendo que para tales fines de abatir la desigualdad es la política doméstica la menos eficiente.

Como corolario

La mitología que Olesker busca derrumbar aparece redimida en sus mismos argumentos. El crecimiento basado en la dinámica del sector exportador y en el empuje del mercado interno que señala no se debe a la implementación de un modelo desconcentrador de ingresos o disciplinador de mercados. El modelo de acumulación no cambió en esencia, aunque con el progresismo se legitima bajo un conjunto de políticas redistributivas, algunas sobre la misma base mercantil (i.e. reforma de la salud). La distribución de los ingresos a la que refiere el autor es la misma que los neoliberales referencian con el individualismo metodológico que los caracteriza, pero incluso con tales indicadores no tiene avances comparables ni con la región cuyas políticas son diversas.

Notas:

1. Olesker, D. (2012, 24 de setiembre) Mitos que se derrumban. Disponible en: http://www.ps.org.uy/?Q=articulo&ID=1815

2. Idem.

3. INE (Instituto Nacional de Estadística) (2010). Encuesta Continua de Hogares 2010. Disponible en: http://www.ine.gub.uy/microdatos/microdatosnew2008.asp#ech

4. PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) (2008). Desarrollo Humano en Uruguay 2008. Política, Políticas y Desarrollo Humano; Parte I, Capítulo 3, Hacia un desarrollo con equidad: balance del Uruguay en la tercera ola de la democracia (1985-2007), p.73 y 74. Montevideo: PNUD.

5. Notaro, J. (2007). Los resultados económicos 2005/2006, balances y perspectivas. Instituto de Economía de la FCEA, Series de trabajo DT 05/07.

6. Citado por Etchevers, J. (2012). La distribución funcional del ingreso. Trabajo inédito.

7. CEPAL (Comisión Económica para América Latina) CEPALSTAT Base de Datos y Publicaciones Estadísticas. Disponible en: http://websie.eclac.cl/infest/ajax/cepalstat.asp?carpeta=estadisticas; revisado 1 oct. 2012.

* Etchevers es economista y Mañán doctor en Estudios del Desarrollo; ambos son profesores universitarios y miembros de la REDIU.

Volver atrás
Enviar el artículo por E-mail
close



11 * 3 = echchange

Con el uso de ese servicio Ud. acepta:
Su dirección E-Mail y la del destinatario serán utilizados sólo para avisar al destinatario sobre el envío. Para evitar el mal uso del servicio, Bolpress registrará el IP del emisor del mensaje.

Compartir el artículo en Facebook Versión para mprimir
+ Restaurar tamaño del texto -
Mas informacion
Uhr 9

min.

... a fondo

La influencia histórica de la convicción patriótica

Eduardo Paz Rada

La historia de la sociedad boliviana ha estado marcada por la dinámica y las contradicciones de las relaciones con las potencias capitalistas mundiales en torno a la explotación de los recursos naturales acompañada con la dominación política e ideológica sobre el conjunto de América Latina. En este contexto, los estudios, aportes y (...) :: Más detalles

Otros artículos de análisis

El gobierno de Evo Morales acelera el montaje de la planta nuclear

AnaliaPandoCabildeo

¿Por qué el gobierno de Evo Morales quiere gastar más de 2 mil millones de dólares en la construcción de (...)

Elites económicas y decadencia sistémica

Jorge Beinstein

A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la (...)

El gobierno del MAS se hunde en un mar de mentiras

AmaliaPandoCabildeo

El gobierno del MAS ha perdido tres elecciones consecutivas desde 2014 porque las grandes mayorías, sobre todo urbanas, ya no creen (...)

Quintana tiene el hábito de desviar fondos públicos y de impartir “línea” a los periodistas

Wilson García Mérida

La difusión de un audio que registra una reunión “de trabajo” entre el ministro de la Presidencia Juan (...)

la frase

Álvaro García ha leído pocos libros Cita a Hegel pero leyó citas de citas nada más Por eso carece de espíritu humanista y sufre acomplejamiento social e intelectual

Wálter Chávez, ex asesor del MAS

¿Cuál es el principal desafío del nuevo gobierno

  • Seguridad ciudadana
  • Lucha contra el narcotráfico
  • Industrialización
  • Empleo y educación
  • Otros

Encuesta vigente desde el 13-10-2014

Encuesta anterior:

Por quién votará en las elecciones de 2014