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Área: Opinión >> Comentarios y enfoque
Actualizado el 2011-03-31 a horas: 15:09:05

Incoherente política exterior boliviana

Mientras el mar se aleja, “ocupamos” militarmente Haití

Yuri Aguilar Dávalos *

Resulta difícil entender la política exterior del Estado plurinacional, si es que la hay. Y sólo vamos a referirnos a dos casos: el tema marítimo y la participación de Bolivia en los “Cascos Azules” de la Naciones Unidas.

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La última declaración del presidente Evo Morales, de acudir a tribunales internacionales, que puede ser la Corte Internacional de la Haya, para demandar a Chile el acceso soberano a las costas del Pacífico, ha generado una variedad de criterios en favor y en contra, dentro y fuera del país, que trataremos de entender y encontrar los motivos.

Las conversaciones bilaterales hasta el Día del Mar

El nuevo ciclo de conversaciones bilaterales que se inicia el 2006 entre los gobiernos de Bolivia y Chile, momento favorable y lleno de expectativa con la llegada de Evo Morales a la presidencia del país, genera simpatía y solidaridad en importantes sectores sociales del vecino país con la causa marítima. Esa coyuntura permite que entre las cancillerías de ambos países se redacte la Agenda de los 13 puntos, documento base que permitió desde entonces avanzar en temas concretos que interesan a los habitantes de Bolivia y Chile.

El avance sobre los 13 puntos de la Agenda (anexo) parece que quedarán en nada, de acuerdo a las declaraciones oficiales del ejecutivo y legisladores chilenos que a continuación detallamos, aunque si bien existe la amenaza de suspender su tratamiento, no se podrá suspender las acciones de temas comunes e ineludibles como el aduanero, fronterizo, comercial, de transporte, de seguridad, es decir, que implícitamente se seguirá tratando y resolviendo esos y otros temas, ya que el hecho de ser vecinos, nos obliga a hacerlo.

Repercusiones después del 23 de marzo

Como ya adelantamos, en los actos centrales de rememoración de la defensa de Calama, el presidente boliviano anuncia que no descarta judicializar el tema marítimo ante instancias internacionales, declaración que hace suponer que se hubiera agotado el diálogo con el gobierno chileno; sin embargo, las principales autoridades bolivianas dicen que dicha estrategia ya se la tenía prevista y que paralelamente se continuaría con el tratamiento de la Agenda de los 13 puntos.

La reacción de las instancias de poder del Estado Chileno no se dejaron esperar: el presidente chileno, Sebastián Piñera, el mismo 23, ante la declaración del Vicepresidente boliviano, García Linera, de que una de los motivos para acudir a tribunales internacionales es el incumplimiento de Chile del Tratado de 1904, señaló: “Esto constituye una pretensión inaceptable y que implica dar prioridad a una norma interna (la Constitución Política) por sobre un tratado internacional, situación jurídicamente inadmisible”. De todas maneras Piñera desde un comienzo señaló que Chile nunca cedería a Bolivia una salida soberana al mar, además de que ese país no tenia nada pendiente con nuestro país.

Por su parte los senadores chilenos se apersonaron a la Cancillería chilena, para respaldar a su gobierno. En nombre de la delegación el senador Tuma declaró: “...nos sorprenden las declaraciones del Presidente Evo Morales en orden a tomar una decisión de recurrir a algún tribunal que todavía desconocemos y no solamente desconocemos sino que tenemos la convicción de que no hay base alguna de que esto se lleve a un tribunal internacional.” El senador Larraín manifestó que "Chile tiene voluntad de entendimiento y quien ha cambiado las reglas del juego hoy día es el Presidente Evo Morales. Por tanto, más que tomar reacciones muy duras o enérgicas, lo que necesitamos es que Bolivia decida qué camino va a seguir" (...) "Si ellos siguen el camino de la confrontación, se suspenden las conversaciones, se suspende la agenda y no habrá más diálogo. Nosotros queremos el otro camino, el que hemos venido impugnando por varios años tanto el gobierno de la Presidenta Bachelet como el gobierno de Sebastián Piñera. Esa es la voluntad de Chile. Por tanto, no es un problema de Chile, hoy día Bolivia tiene la palabra si quiere seguir conversando o si quiere entrar en un clima de confrontación". Posteriormente, legisladores oficialistas y opositores entregaron una declaración al canciller chileno dando “su pleno respaldo al presidente Sebastián Piñera que rechazó el anuncio de demanda internacional por una salida soberana al mar, planteado por el presidente Evo Morales”.

Si bien el anuncio de Morales trajo simpatías en muchos sectores del país, lo que parece una estrategia para contrarrestar la baja aceptación a su gestión y a todo el gabinete —baja que viene desde el gasolinazo y la consecuente alza de los precios, más las protestas de los trabajadores por los bajos salarios que perciben— en el plano internacional no significó precisamente un punto a su favor, porque nos puede crear el estigma de que es mejor no confiar en los bolivianos.

Por otro lado, si la política del gobierno de Evo Morales era desde un principio acudir a tribunales internacionales, por qué no lo hizo a comienzo de su gestión, y por qué también la primera autoridad boliviana se enredó en una relación por demás amistosa y de confianza, entre abrazos y partidos de fútbol, cuando lo correcto era mantener distancia y parquedad.

No es una novedad que temas sensibles, como el marítimo en Bolivia, retomen los gobiernos cuando los problemas internos se ponen álgidos, pues así alimentan sentimientos que distraen la atención de la ciudadanía y desvían el debate, la protesta de sectores que están movilizados por mejores condiciones de vida, como sucede actualmente.

Por ahora, el gobierno tuvo un repunte, y el apoyo es casi unánime, porque el sentimiento patriotero logró avivarlo. Pero en el plano diplomático, hemos logrado que se nos vea con desconfianza, aun sabiendo que la política exterior chilena no es de las más éticas, pero de ser hábil, lo es.

De todas maneras consideramos que el tema marítimo boliviano solo será resuelto en un ámbito de naciones diferentes a las actuales, en la Patria Grande y socialista, donde desaparezcan los intereses de las clases dominantes y de sus políticas de Estado, y se supere el chauvinismo, la mezquindad y las fronteras.

Incongruente presencia militar boliviana en Haití

Bien sabemos que Estados Unidos, el 29 de febrero del 2004, actuó en Haití como siempre, como ave de rapiña: gestó un complot contra el presidente Jean-Bertrand Aristide, lo secuestro, lo exilió a la República Centroafricana e inmediatamente inventó que hubo un golpe de Estado y que Aristide había renunciado.

El complot se inicio meses antes con la agitación en las calles dirigida sectores pudientes de Haití, donde los dueños de medios periodísticos impulsaron la oposición en la llamada Plataforma Democrática. En ese mismo tiempo un ex fiscal estadounidense denunció que ex militares del disuelto ejército haitiano fueron entrenados por los marines para que actuaran como paramilitares cuando se diera la ocupación, lo que sí hicieron tomando varias ciudades.

Alimentando esa falsedad los marines estadounidenses ocuparon el país a fin de “controlar la situación” que se tradujo en ejecutar a los seguidores de Aristide y establecer control militar en zonas populares que apoyaban la Constitución. Además, como no podía ser de otra manera, el control de recursos naturales fue y sigue siendo uno de los objetivos principales. Pero lo más vergonzoso fue que las Naciones Unidas avaló el golpe y la invasión, y envió una fuerza de 6 mil militares “cascos azules” en una “Misión de estabilización” entre los que se contaba a tropas de Brasil (1.200 hombres), Argentina (600) y Chile (900). http://revista-zoom.com.ar/articulo314.html

Con ese antecedente, donde es evidente que las tropas del imperio invadieron un país y derrocaron a un presidente con raigambre popular, resulta inadmisible que el gobierno del presidente Morales sea parte de ese aval ya que el 15 de septiembre del 2006 envía 216 militares bajo el rótulo de “Misión Humanitaria”. Además ya antes, el 21 de Junio del 2006, aprueba el Decreto Supremo 28760 (anexo) que autoriza al Ministerio de Defensa la adquisición de 11 vehículos tácticos y cuatro camiones cisterna (el decreto señala cuatro tanques remolcables), para utilización expresa en Haití. ¿Esa es la política antiimperialista del gobierno y de las Fuerzas Armadas?

Con esta línea de acción en política exterior, podríamos suponer que el gobierno y el Estado Plurinacional de Bolivia enviaría tropas a Libia que engrosen las fuerzas de ocupación de las Naciones Unidas.

Consideramos que nuestro gobierno debe actuar con coherencia porque si denunció la doble moral de los Estados Unidos frente a Libia, señalando que no está de acuerdo con la invasión a Libia, en esa misma línea le corresponde retirar las tropas bolivianas que conforman las fuerzas de “ocupación en Haití”. Al respecto el Ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca dijo: “Bolivia rechaza cualquier acción de intervención militar o política que tienda a desestabilizar más la actual situación de Libia”.

En todo caso, si es que realmente Bolivia quiere actuar solidariamente con Haití, podría enviar más profesionales de la salud, como lo hizo junto a Cuba (1), y no soldados que quiérase o no, son nomás fuerzas de ocupación.

(1) Un grupo de 50 médicos formados en la Escuela Latinoamérica de Medicina que, funciona en La Habana, se integraron a la Brigada Médica Cubana que auxilió a las víctimas de terremoto en Puerto Prícipa (Haití)

* Historiador y periodista.

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