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Área: Opinión >> Comentarios y enfoque
Actualizado el 2010-03-21 a horas: 10:10:30

Espinal: "Hay que recordar que la revolución no va a ser en favor de todos..."

Remberto Cárdenas Morales *

EL 22 de este mes se cumplen 30 años del asesinato de Luis Espinal Camps, cuyos autores materiales al servicio de los dictadores de ese tiempo, Luis García Meza Tejada y Luis Arce Gómez, no han sido plenamente identificados y, por tanto, no fueron ni procesados ni sancionados como lo merecen.

Los principales autores intelectuales de ese horrendo crimen purgan sus delitos en Chonchocoro, lugar en el que se le conceden privilegios al número uno: comodidades materiales y permisos que le aseguran deleites fuera del Penal. El propósito de aquéllos, hasta donde se averiguó, fue silenciar "al cura", en ese momento director del Semanario Aquí, el que se disponía a publicar materiales que iban a revelar los vínculos de esos dictadores con narcotraficantes.

Son y seguro serán muchos más los homenajes a Espinal, los que muestran la vitalidad de las ideas y del ejemplo de este cura, mártir del pueblo. Sin embargo, sus ideas son las menos difundidas en este tiempo en el que todavía son insuficientes las que se elaboran y se propagan como sustento imprescindible del proceso que vivimos y/o protagonizamos en Bolivia que cambia, a pesar de todo.

Aquel cura integral, hermano nuestro, periodista, cineasta y crítico del arte cinematográfico, docente, poeta y militante de la teología de la liberación, nos dejó un legado del que reproducimos fragmentos:

Ahora que el pueblo, con legitimidad reclama otro periodismo, Espinal propuso "Un nuevo periodismo (que) supone también una visión nueva de la historia. A la historia oficial protagonizada por líderes corresponde un periodismo oficial de personajes. Esta historia individualista y aristocrática supone que los protagonistas de la historia son los genios, y no el pueblo mayoritario. Por esto, también existe el periodismo que se ocupa de los personajes, las estrellas y los genios.Así, en vez de hacer un periodismo que busca los actos de los grandes, hay que hacer un periodismo que sea la memoria popular".

Un nuevo periódico situado en "una sociedad de clases y de explotación", en la que "nada se libra de la lucha de clases", porque "aun los elementos culturales están teñidos de características clasistas".

Para este cura del pueblo, "El periodista, ante todo, ha de ser los ojos y los oídos del pueblo. Él investiga y comunica al pueblo las informaciones que éste necesita para la vida democrática, para ser soberano; ya que en una democracia real se gobierna en nombre del pueblo, para el pueblo, y lógicamente ante los ojos del pueblo".

Para él la noticia, "no es un producto matemático, neutro o fríamente objetivo, sino que tiene necesariamente una dimensión de opinión e ideología". Cuando el periodista selecciona la noticia, al valorarla y al interpretarla aplica criterios ideológicos. Asegura que cuando estos criterios ideológicos corresponden al bien del pueblo (no al bien de la empresa periodística) "la función del periodista será acertada, porque el periodista es el vigía de este pueblo".

Agrega que la función del periodista es necesariamente política, porque trabajar por el bien de la comunidad es algo estrictamente político. Pensar en un periodismo apolítico sería como pedir al vigía que sea ciego.

"Todo esto supone que el periodista asalariado vende su trabajo, pero no su conciencia (nos lo piden con frecuencia). Su trabajo se lo debe a la empresa periodística, pero su honestidad y veracidad se la debe a su pueblo. Esta separación entre lo que se debe a la empresa y lo que se debe al pueblo pone al periodista en esta situación conflictiva, tan frecuente en la historia del periodismo y tan presente en nuestro próximo pasado nacional".

Con relación al debate que estos días se desarrolla Espinal sostiene que "... se quiere oponer a la libertad de prensa el simple hecho de la libertad de empresa...", lo que considera incorrecto "porque no se puede confundir un negocio privado con una función social. La noticia no es una mercancía cualquiera, y no se puede comerciar con la verdad que ha de orientar el camino que sigue un pueblo.

Por esto, no se puede considerar la información y la noticia simplemente como mercancía que se vende dentro de una sociedad de consumo; así llegaríamos solamente al decadente periodismo sensacionalista", destaca.

Sobre la división de la izquierda, que prevalece, Espinal afirma: "Uno de los aspectos más dramáticos de nuestra izquierda nacional es su división en varios frentes. Dividir la izquierda es como dividir al pueblo. Esto puede llevar a la confusión y al estéril enfrentamiento mutuo.

Pero además de dividida, la izquierda se presenta deslucida y aguada en sus programas, porque varios partidos de izquierda han pactado con grupos de centro y de derecha, para tener más chance electoral. Este debilitamiento de los programas de la izquierda puede aumentar la confusión. Se han limado los puntos ‘hirientes' para entrar en la alianza sin asustar a nadie.

Como resultado, los programas burgueses enturbian la nitidez que se esperaría de un partido progresista. La opción electoral y la estrategia del momento pueden oscurecer la definición ideológica y la orientación que se supone hay que ofrecer al pueblo", añade (197).

A propósito de la lucha de ideas, en este tiempo todavía más necesaria y como para lamentar la división del MAS y del MSM, Espinal apunta:

"El enemigo principal de un político progresista no es su compañero de izquierda, pero que milita en otro partido, o en otro frente. El enemigo principal es el fascismo, el entreguismo, el imperialismo, etc. Las elecciones no pueden hacernos perder esta perspectiva. Con un compañero de izquierda compartimos muchas ideas y objetivos comunes.

Sería simplemente un error pequeño-burgués insistir tanto en la ‘finura' ideológica de los matices que olvidemos al verdadero enemigo principal. Cuando luchan entre sí dos grupos de izquierda, quien pierde es la izquierda".

En su texto "El cristianismo y la revolución", algo así como una declaración de principios, Espinal, dice:

-"La revolución en América Latina no se puede hacer sin los cristianos..."

-"... la iglesia defiende fácilmente el sistema, que por su parte le concede ciertos privilegios".

-"La iglesia oficial e instalada es contrarrevolucionaria".

-"... el cristiano participa en la revolución a título personal y como imperativo impuesto por su fidelidad al evangelio..."

-"Hay que recordar que la revolución no va a ser en favor de todos; sino solamente en favor de las mayorías".

-"La iglesia tiene dos fachadas. Una es la iglesia de la conciliación, la que pone parches para suavizar las asperezas de esta sociedad de clases, es la iglesia institucional y burocrática. Y está también la iglesia de la ruptura, la que predica que esta sociedad es injusta, y sobre la injusticia sería un sarcasmo predicar el amor.

Por esto la iglesia tiene dos fachadas; la iglesia instalada y la iglesia revolucionaria, la iglesia-institución y la iglesia-pueblo; o si queremos, la iglesia de los diplomáticos y la de los profetas.

Por esto, dentro de la iglesia se refleja también el eco de la lucha de clases; porque cada cara de la iglesia tiene sus partidarios; está la iglesia del poder y la iglesia de los pobres".

-Sería inadecuado aplicar el clericalismo en la revolución.-"...la revolución y los cambios profundos en la sociedad los lideriza el pueblo, y no ningún grupo elitista o intelectual".

Espinal, uno de los curas que los años 60 y 70 del siglo pasado abrazan la teología de la liberación, en el cauce del diálogo y la colaboración entre cristianos y marxistas (propuesta del Papa Juan XXIII), en sus Oraciones a quema ropa, en el poema que titula "Comunismo", escribe:

"Señor,/ nos da miedo este mundo/ que avanza hacia el comunismo./ La mancha roja se extiende/ con el apoyo de muchos./ Hoy, aquí, la religión de la materia,/ es más viva, más proselitista./ Tal vez, será mejor así/ que el comunismo crezca y de un zarpazo/ saque de su letargo a tu religión milenaria./ Ante un peligro tan agudo/ ¿Qué significa esta Iglesia de boato y de rutina?/ Tal vez, tus pobres hallan en el comunismo/ aquello que tu predicaste:/ el hambre y la sed de justicia (Mt. 5, 6)/ Tal vez nosotros los hacemos ateos/ al mostrarles un Dios/ que de verdad no existe;/ tal vez, tienen razón/ al hablar del "opio del pueblo"/ porque hemos desencarnado nuestra fe.../ Tal vez, hará falta/ atravesar el mar Rojo/ para entrar en la tierra prometida./ Tal vez, Tú, Señor, estás con ellos".

* Periodista

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