Lunes 19 de febrero del 2018
 
x

¿Olvidó su contraseña?

Área: Inf. General >> Documentales, historias
Actualizado el 2009-12-22 a horas: 17:02:24

Trece años después

Los autores materiales e intelectuales de la Masacre de Navidad siguen impunes

Freddy Tarcaya Gallardo *

La masacre fue diligentemente preparada y comandada desde las altas esferas gubernamentales. La comandancia de las FFAA estaba en manos del Capitán General de las mismas, que por designios de la Constitución le correspondían a Gonzalo Sánchez de Lozada, quien no toleraría la osada ocupación de las minas.

El ajuste de la maquinaria represiva fue de grandes proporciones; la situación obligaba al gobierno a una movilización del Ejército y la Policía, a una planificación sistemática, a una operación militar, que garantice la victoria sobre el enemigo. [1]

El inicio de la "Operación Gold", miércoles 18 de diciembre [2]

El 18 de diciembre la movilización policial adquirió una dimensión nacional. Las tropas se concentraron después del medio día en Oruro, el contingente uniformado estaba conformado, por casi todos los grupos "especializados" en actos represivos, entre ellos el G.E.S. (Grupo Especial de Seguridad) de La Paz, Cochabamba, Potosí, también se encontraban los polivalentes de La Paz y otras tropas al mando del Coronel Eduardo Rivas, totalizando 350 hombres, pertrechados y listos para incursionar en las minas de Amayapampa y Capasirca.

Los jefes y oficiales de la operación siguiendo instrucciones superiores en una reunión realizada en Oruro, planificaron y ultimaron los detalles para ejecutar la masacre. [3]

A las tres o cuatro de la madrugada las fuerzas policiales ingresaron en Catavi, el gerente de la empresa minera Catavi el Ingeniero Wilfredo Cabrera había apoyado todo el movimiento policial, algunas personas contaron que le vieron trasladando tropas militares a Amayapampa.¨

El comando de la "Operación Gold" fue establecido en el Batallón Illimani 21 de Infantería, instalado en 1976 durante la dictadura banzerista para actuar bajo los postulados reaccionarios de la doctrina de "Seguridad Nacional." Ahora paradójicamente en un periodo "democrático" de amplias "libertades ciudadanas" dicho Batallón cumpliría con su faena represiva.

El movimiento de tropas, jueves 19 de diciembre

Los destacamentos policiales concentrados en el Batallón Illimani, se mantuvieron "...esperando la llegada de las autoridades gubernamentales" para emprender el mandato represivo de las mismas. La masacre estaba decidida, el estado de apronte de las fuerzas combinadas era un hecho.

Este hecho indujo, que mineros y campesinos se aprestaran a defender sus posiciones. Los ejércitos estaban predispuestos a la contienda, los unos armados con piedras y dinamitas, vibrando tensos, con la garganta volcánica del grito rebelde contenido y sobre todo mucho coraje. Por otro lado un ejército profesional debidamente armado y entrenado, bajo el comando de los "excelentísimos" Ministros y el Capitán General de las Fuerzas Armadas de la Nación, Gonzalo Sanchez de Lozada[4].

Los primeros enfrentamientos y la sangre vertida

En el recorrido Uncía - Lagunillas, las fuerzas represivas marcharon sin inconveniente alguno, hasta llegar a las faldas de una serranía que conduce a la mina de Amayapampa, lugar donde chocaron con un bloqueo, luego de una escaramuza los bloqueadores en su mayoría mujeres y niños, fueron disueltos, sin embargo, el mayor número de combatientes se encontraba en la cima de la montaña, desde la cual se tiene el dominio visual del camino. En su ascenso las fuerzas policiaco - militares fueron sometidas a una lluvia de piedras y cachorros de dinamita, lanzados a fuerza de hondas y brazos desde las alturas.

Este primer combate enunciaría lo que vendría posteriormente, pues era patética la diferencia logística y de armamento entre los dos bandos.

Alrededor de 1.000 combatientes entre mineros, campesinos, mujeres y niños, hacían frente a la fuerza uniformada, retardando desesperada y heroicamente la retoma de Amayapampa, aún a costa de sus propias vidas; "retrocedían hacia los cerros con dirección a Amayapampa"¨ impotentes ante la superioridad táctica de las fuerzas combinadas, las que lentamente ganaban posiciones.

La asamblea en Amayapampa terminó a las 13:00 hrs. y sus resoluciones ratificaban la tendencia adoptada con anterioridad, la ocupación de Amayapampa y decía:

1. Ratificar el rechazo categórico al ingreso de los inversionistas extranjeros al distrito minero de Amayapampa y de la región, por estar en contra de la soberanía nacional y de la dignidad de los trabajadores, campesinos y pobladores de la zona o región.

2. Defensa intransigente de los recursos naturales, las fuentes de trabajo y el medio ambiente hasta las últimas consecuencias.

3. Rechazo categórico al nuevo proyecto del Código de Minería del Gobierno, por favorecer a las empresas transnacionales por ser atentatorio a la soberanía nacional que contempla el suelo, subsuelo y territorio.

4. Preservar los bienes de la empresa (...) haciéndose cargo los trabajadores mineros y ponerlos a buen recaudo, mediante comisiones de vigilancia y administración.

5. Rechazar el amedrentamiento y amenazas constantes que sufren los trabajadores mineros, campesinos y sus familiares con anuncios de detenciones y de presión por parte de los empresarios.

6. Desechar el convenio firmado con la empresa el pasado mes de septiembre de 1996, por considerarlo atentatorio a los trabajadores y por su incumplimiento por parte de la empresa. (La empresa Da Capo firmó un convenio con los trabajadores (...) mediante el cual se comprometió a lo siguiente: a) incremento salarial del 60% b) construcción de una posta médica c) construcción de baños higiénicos y d) ensanchamientos de caminos. El único compromiso que cumplió la mencionada empresa fue el ensanchamiento de caminos.)

7. Ratificar el pacto minero campesino y aunar criterios para llevar adelante una lucha conjunta y unitaria a favor de la región del norte de Potosí.(CIDH 1997: 13)

Obreros y campesinos se replegaron y concentraron en la cima del cerro Kellu K'asa. El campamento minero había quedado desolado, la población toda participaba movilizada en la resistencia. La posibilidad de un enfrentamiento estaba abierta. En esas circunstancias,

De esa multitud, baja una comisión constituida por seis personas -Galo Luna, Cesar Lugo, Guido Martínez, Angel Fernández y Silvia Rojas y una señora no identificada las mismas que en son de diálogo van- al encuentro del contingente combinado tomando contacto con autoridades policiales. Sostienen un diálogo y se llega a un acuerdo de que la multitud dejaría ingresar al contingente hacia la localidad de Amayapampa.

Se trataba de dirigentes, de la Federación de Mineros y representantes de Derechos Humanos, quienes se apersonaron con el objetivo de pedir una "tregua".

Silvia Rojas de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Siglo XX, Llallagua y Uncía, testimonió así... los hechos de sangre (...)

'... fuimos con una bandera blanca hablamos con el General Willy Arriaza (...) dijo: "no hay nada que conversar, que tenía ordenes del gobierno de llegar como sea y tomar Amayapampa máximo hasta las 7 de la noche". Después de una ardua y acalorada discusión el Gral. Arriaza dio un plazo de 15 minutos para que los mineros y campesinos se retiren (...) le pedimos 45 y quedamos en 30 minutos.

En ese tiempo, los mineros y campesinos aceptaron, (...) que ingresen a la mina por el camino y los trabajadores se quedarían en los cerros sentados para evitar enfrentamientos, cuando fui a comunicar, los efectivos ya habían iniciado el avance.

Dijimos 30 minutos general, usted no cumple, le cuestioné y me dijo "tengo ordenes y estoy perdiendo el tiempo" (...) y le dije al general tenemos un acuerdo y cumplamos el mismo (...) El (Gral. Arriaza) me dijo "ordenes son ordenes" y empezó a disparar, y ese momento nos vimos en medio de una balacera y no solo eso, sino que a una señora que estaba junto a nosotros, la pegaron y patearon encima la bandera tricolor, así como a otra señora y cuando las defendimos también nos agredieron, luego nos detuvieron en una movilidad de donde escapamos al primer descuido." (sic)

Sobre esos momentos fatídicos Radio Pío XII describía:

Son las dos de la tarde (...) los policías y militares ingresan no por el camino sino por las serranías, empieza la balacera, estampidos de gases lacrimógenos, disparos de armas de fuego, detonación de dinamitas gente que grita, que corre, existe un pánico total, varios trabajadores caen, mucha gente escapa a los cerros.

La defensa desorganizada y espontánea de la masa ocasionó que esta se retire desbandada y quede paralogizada ante la violenta incursión, pues los comandantes del operativo tenían el objetivo de dispersar a la multitud y tomar el campamento, el cual cobró las vidas de Santos Ossio Padilla[5], Miguel Choque Gutiérrez[6] y el Secretario de Cultura de la Federación de Mineros Galo Luna[7], quien se encontraba en la comisión que estableció la tregua con el Comandante de la Policía Willy Arriaza, recibió dos impactos de bala, en su afán "pacificador" encontró la trágica muerte.

Los tres cadáveres fueron trasladados por una patrulla policial hacia Amayapampa alrededor de las 18:30, los cuales fueron secuestrados en el intento torpe de la comandancia por dejar desapercibida su acción criminal. El bautizo sangriento de navidad era un hecho irreversible, los planes meticulosos del gobierno seguían el curso inalterable.

Los heridos quedaban desparramados y abandonados ante el fuego de la metralleta abierta "... indígenas y mineros que escapaban de los disparos a la lejanía observaban la forma en que sus compañeros caídos en desgracia eran maltratados por militares y policías".¨ A las 17:30 aproximadamente, el reportero popular de Radio Pío XII,

Gregorio Calatayud desde Amayapampa con voz entre cortada asustado (...) - daba cuenta de lo sucedido - desde algún lugar del cerro hacía conocer la primera lista de heridos, Juan Fiesta, Hilarion Copa, José Chuchinca, Silverio Copa, Corcino Fernández, Vicente Choque, Florencio Suturi, José Fiesta, Aurelio Copa, Bernardino Calatayud, Felix Colque, Santiago Mamani, Pedro Ossio y Roberto Colque".

La marcha hacia Amayapampa de ahí en adelante se convirtió en un avance fácil para las fuerzas combinadas, con algunas esporádicas escaramuzas en las que se cruzaban los dinamitazos, contra los gases y balas.

Luego de "controlar" la situación las fuerzas combinadas retomaron la mina de Amayapampa al promediar las 18:00 horas, ya sin ninguna resistencia, después de haber librado un combate desigual y sumado una "gesta heroica" a la historia de las hordas represivas;(!). Extenuados descansaron en las viviendas del campamento, las declaraciones del policía Reynaldo Iturri sobre el caso dicen:

...yo junto al Cap. Salazar de la Policía y parte del contingente policial llegamos al campamento de Amayapampa acompañado de una compañía de Ejército, verificamos que el campamento se encontraba vacío, solamente había una señora que atendía alimentación.

Mientras tanto, los pobladores se refugiaron en las montañas aledañas y las fuerzas represoras cercaron inmediatamente su posición ganada, posesionándose con parapetos de metralla y tendiendo una celosa vigilancia.

Los acontecimientos sangrientos fueron anoticiados en todo el Norte de Potosí de inmediato se procedió a prestar socorro a los masacrados, pues:

...se habían conocido en directo a través de los informes de radio Pío XII, los médicos y enfermeras de Uncía se movilizaron pero al llegar a Amayapampa, militares y policías les cerraron el paso, lo recuerda el Dr. Ramiro Romero del Hospital civil de Uncía: `nos hemos lanzado a prestar ayuda pero lastimosamente he llegado más o menos a horas 18: 00 (...) nos encontramos con un puesto de las Fuerzas Armadas y de la Policía (...) los cuales no nos permitieron entrar (...) cayo la noche y tuvimos que retornar para recoger un herido de otro cerro`...¨

El número de heridos en los enfrentamientos quedó al margen de los registros periodísticos. Es el caso del minero Gregorio Carlo Estrada de 46 años, quien fue trasladado a un centro hospitalario de Oruro, luego "El día 24 de diciembre de 1996 a horas 13: 45 el paciente (...), fallece después de una intervención quirúrgica a consecuencia de herida de bala...". Todas las informaciones con que se cuentan adolecen de vacíos sobre las circunstancias en que cayó herido. Lo mismo ocurre con la muerte de Marcelino Calle otro minero asesinado.

Este día una última víctima del crimen organizado, caía asesinado por la espalda, por una patrulla militar, se trataba del campesino del ayllu Layme Marcial Calle Fiesta de 25 años "... un proyectil de grueso calibre le atravesó el omoplato, saliendo la bala por el pecho junto al corazón".(CIDH 1997: 23) El campesino cumplía con sus labores agrícolas, al constatar la presencia uniformada, este empezó a correr y en esas circunstancias recibió el balazo certero que acabo con su vida.

La convulsión extendida

Convulsionado el norte potosino, los mineros de Capasirca entraron en la escena de los combates, los mismos que contaban con una organización férrea y disciplinada, a raíz de la experiencia adquirida en la primera incursión policial.

En una acción sorpresiva detuvieron una movilidad de abastecimiento logístico de los destacamentos uniformados, un informe de la PTJ al respecto dice:

...a horas 15:30 aproximadamente un oficial y dos investigadores de Oruro se trasladan con destino al lugar del conflicto a objeto de hacer entrega una caja que contenía radios de comunicación, los mismos que al llegar al cruce del camino de Amayapampa y Capasirca fueron interceptados por una volqueta que trasladada mineros de Capasirca, los cuales en forma brutal efectuaron el decomiso de las radios de comunicación que se encontraban en el vehículo, luego de agredirlos físicamente les habían conminado a abandonar el lugar.¨

Mientras tanto, las poblaciones del Norte de Potosí eran sacudidas por las noticias y conjeturas que se extendían sobre los hechos de Amayapampa. Un torrente de zozobra recorría el ambiente, "en Uncía las campanas llamaban a un cabildo abierto, el de Llallagua decide intervenir la estación de energía eléctrica del Golf de Catavi".

La reacción en Llallagua fue radical y de hecho todas las organizaciones sindicales decidieron apoyar a las poblaciones de Capasirca y Amayapampa. En ese sentido la toma de las instalaciones de la planta de ENDE fue una acción rápida y violenta, pese a la resistencia de un efectivo policial, el cual con disparos al aire pretendió amedrentar y dispersar a la multitud, ocasionando el enfurecimiento de la misma. Ante la reacción los policías que custodiaban la planta optaron por cerrar la puerta y electrizarla con el propósito de obstaculizar la decisión de los marchistas.

La gente sin temor alguno, enardecida al extremo por la provocación uniformada, instaló una dinamita en la cerradura de la puerta y procedió a su voladura. Una vez abierta, entraron y obligaron al funcionario bajar las palancas que daban paso la electricidad que nutría a Potosí y Sucre. La masa enfurecida desconectó todos los teléfonos, cerrando toda posibilidad de comunicación. Sin embargo la perspicacia de un funcionario logró pasar información bajo un código sobre la "toma" antes del corte.

Anulada la Policía y cortada la energía eléctrica la gente pedía a voz en cuello al policía que había disparado, quien gracias a la mediación de algunos dirigentes, salvo su vida y no terminó sus días linchado. Posteriormente la energía fue restituida, "a horas 20: 30 efectivos del Batallón Illimani retomaron la subestación de Catavi y resguardaron la misma por instrucciones de la prefectura y otras autoridades".¨ La multitud de manera casi ingenua procedió al abandono de la planta, lo que ya hacía presumir la falta de una dirección férrea que coordine la movilización.

La marcha en su regreso de Catavi a la altura del "Transito" cerca del monumento al minero, interceptó al taxi en el cual se encontraban tres uniformados del Ejército, los cuales fueron sacados del mismo. Se encontraban entre ellos dos oficiales y un soldado armados con sus respectivos fusiles y demás pertrechos, los que fueron despojados por la enardecida multitud, ellos:

...no tenían ya nada en su poder, - dice Celia Suárez - entonces los dos suboficiales (...) pedían que no los maltratemos, que no les hagamos nada, que estaban bajo bandera, que estaban bajo mando, es decir estaban conscientes de la presión de las bases, en las bases había el criterio de fondearles en interior mina o de entregarlos a los jóvenes, los jóvenes pedían a gritos, ¡entréguennos! ¡entréguennos!.

La gente estaba dispuesta a fondearlos, a lanzarlos a las profundidades de la mina, lo que hubiera significado la muerte y desaparición definitiva de los militares. Finalmente los detenidos fueron depositados en el edificio de la Alcaldía de Llallagua. Por resolución de los dirigentes se decidió ponerlos en libertad en horas de la madrugada, quedando confiscado el armamento que portaban. Los fusiles deberían ser utilizados en defensa de la población, ese era el criterio de la gente, idea que no prosperó por el conservadurismo de la dirigencia, que se "asustaba" de la posibilidad de usar todos los medios posibles en la guerra de clases, fenómeno que de manera abierta y concreta se declaraba en el Norte de Potosí. No había tiempo para las respuestas diplomáticas y ejemplos pacifistas, la "Operación Gold" marchaba, la masacre corría por cuenta de las fuerzas combinadas, Amayapampa ya había sido bañada en sangre para entonces.

Esa noche en Amayapampa las tropas policiales y militares, continuaron con disparos sobre mineros, campesinos, mujeres y niños que habían sido desplazados por las tropas hacia los cerros. Los pobladores solo atinaban a detonar cachorros de dinamita, que retumbaban en la lejanía como gritos ahogados, de desesperación e impotencia, ante la certera metralla asesina.

El ampliado de la COB en Llallagua, viernes 20 de diciembre

El ampliado nacional de la COB que un día antes consideraba el Pliego Único Nacional, fue suspendido intempestivamente, como emergencia de las noticias que provenían de las minas ocupadas y se decidió reinstalarlo en la legendaria Llallagua el día jueves 20.

En horas de la mañana el ampliado nacional se reinició en la plaza de esa ciudad y en los hechos funcionó como un cabildo abierto, donde la presión de la población obligó a los dirigentes nacionales; declarar la huelga general e indefinida, el bloqueo de caminos y la ocupación de las fuentes de trabajo, la medida, sin embargo, solo fue una declaración lírica. Pues Los dirigentes cobistas, nunca estuvieron convencidos de que la ocupación de las fuentes de trabajo era un método de lucha propicio. La acción de los trabajadores de Capasirca y Amayapampa, para ellos era una espina puntillosa que les abría la llaga claudicante y reformista.

Así fue que la medida no fue cumplida por ningún sindicato, tan solo los mineros de Colquiri declararon un paro de 24 horas y recolectaron vituallas para los combatientes, que hacían frente a las fuerzas gubernamentales.

En la ciudad de Oruro: "Varios afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Prensa de Oruro (STPO) repudiaron (...) los acontecimientos suscitados en el Norte de Potosí en una acción de protesta que derivó en un bloqueo relámpago...". Por su parte los cocaleros solo se pronunciaron con un voto resolutivo. [8]

En los campos de combate, la mañana del 20 de diciembre, luego de que las masas opusieran tenaz resistencia a la arremetida de las fuerzas combinadas el día anterior, persistieron movilizadas en las montañas circundantes, de cerro en cerro los pobladores se movían avizorando desde lejos a las tropas uniformadas.

Esa mañana a horas 10:20 por órdenes del Gral. Arriaza, una fracción del G.E.S. de La Paz, Potosí y miembros de las Fuerzas Armadas, retornaron a Uncía por mayores pertrechos. La caravana de dos camionetas, una vagoneta, un jeep, tres micros, fue emboscada a la altura del cerro Kellu K'asa. Una acción de masas organizadas dio el golpe más duro que recibieron las tropas, después del desbande del 14 de noviembre. Francotiradores o no, lo cierto fue que la emboscada sorprendió a la Policía, le causó bajas y un anonadamiento dejándoles sin capacidad de reacción. A propósito del incidente el informe de la PTJP dice:

...alrededor de las 11: 00 - las tropas - fueron objeto de una emboscada por francotiradores, los mismos que se encontraban parapetados en lugares estratégicos, siendo la primera víctima en la emboscada el Dr. Rodrigo Flores, médico del hospital de Chayanta con herida de bala, quien iba a la cabeza de la caravana, ante esta situación todo el efectivo policial tomó posiciones de protección.

Los médicos paradójicamente marchaban como vanguardia, o bien como "escudos humanos" de la columna castrense. En pleno fragor de la lucha donde era previsible el enfrentamiento por la situación reinante. La marcha tranquila fue alterada súbitamente cuando una balacera fue descargada sobre columna. La declaración del medico Rodrigo Armando Aguilar describe el hecho de esta manera:

...una curva del cerro K´ello K´asa, escuchamos disparos de arma de fuego que venía de la cima de un cerro del lado izquierdo ante esta situación procedimos a bajar de la ambulancia (...) e identificarnos (...) puesto que hemos gritado 'no disparen, no disparen somos médicos'.¨

En esos instantes de confusión el médico fue alcanzado por una bala que le hirió en la mano derecha, continúa: ...uno de los oficiales nos grito ‘váyanse, escápense' (...) abordamos nuestro vehículo para retirarnos (...) A unos minutos de la marcha sentimos y observamos explosiones de dinamita delante de la ambulancia obligándonos a detener (...) varios campesinos se nos aproximaban (...) amenazándonos de muerte y hacer explotar el vehículo con dinamita (...) nos preguntaron donde estaba el armamento, a lo que no respondimos (...) hasta que ellos mismos subieron a la ambulancia a verificar y revisar (...) al no encontrar nada y ante las suplicas que les hacíamos, nos dejaron pasar, escapando a gran velocidad.

El fuego constante, era acompañado por persistentes detonaciones de dinamita, lo que confundió a los uniformados los cuales solo atinaron a buscar refugio, otro informe policial complementa:

Luego los posteriores disparos fueron precisos en los parabrisas de los vehículos y cuando el Sr. Cnl. DESP. Eddy Eduardo Rivas instantes que salió del vehículo para constatar que todo su efectivo de encontraba protegido.¨

Sobre el caso agrega La Patria

En esa circunstancia el (...) Comandante del (...) GES que estaba junto al Cnl. Alberto Valda, recibió un impacto ‘certero' de bala muriendo en forma instantánea al sufrir el destrozo de la base del cráneo con perdida de la masa encefálica, cuyos restos salpicaron al uniforme del Cnl. Valda.(sic)

La bala le penetró ...mas propiamente en el pómulo derecho con salida por la región occipital cayendo instantáneamente (...) así mismo cuando se encontraba el Oficial de Policías Ivan Mendívil A., en posición de tendido recibió un impacto de bala en el pabellón de la oreja derecha...(sic)

Para la Policía eran circunstancias de sorpresa y confusión en ese ínterin dejaron abandonado un vehículo, el cual fue embarrancado, La Patria al respecto describe que:

Los campesinos exaltados aprovechando que un jeep fue abandonado - dice La Patria - por sus ocupantes que se pusieron a buen recaudo de los ataques, lo volcaron al barranco donde de vuelcos de campana quedo sobre sus ruedas a 50 metros de profundidad.

La maniobra de los combatientes fue espectacular y su rapidez sorprendió a los uniformados, que no salían de su sorpresa.

Como consecuencia de la muerte del Coronel Rivas[9], el conflicto adquirió ribetes de un verdadero enfrentamiento de bandos armados, polarizados. La lucha armada como prolongación de la política, aparecía nítida ante la historia. Los burgueses expropiados y el "pacto" obrero campesino expropiador de la propiedad privada se enfrentaban. La lucha de clases se manifestaba en el lenguaje de los fusiles.

El enfrentamiento duró alrededor de cinco horas, después de que un refuerzo de tropas militares llegó de Amayapampa favoreciendo de este modo el "control", por parte de la Policía y el Ejército. Luego del enfrentamiento, según la Policía los combatientes populares dejaron abandonados dos fusiles mausers.

La tenaz resistencia popular y el fortalecimiento de las tropas gubernamentales

El gobierno, mientras tanto tomó sus recaudos militares y replanteó su plan, ya que la eclosión social era un torbellino fuera de control. El plan gubernamental, que preveía un "paseo" sobre los pobladores del Norte de Potosí, se convirtió en una faena dura, por la resistencia inesperada con la que chocaron las fuerzas uniformadas. Los contingentes desplazados hasta ese momento eran insuficientes para el control del desborde social, entonces el gobierno desplegó avionetas en las que se transportaban permanentemente tropas, entre ellas las de elite[10]. La pista de la localidad de Uncía presentaba un movimiento inusitado, en esas circunstancias.

Mientras que por tierra Uncía fue sorprendida con la presencia de efectivos militares del regimiento Rangers asentado en Challapata, quienes tomaron el camino directo a la localidad, evitando el paso por Llallagua según Radio San Miguel "... a la una de la tarde (...) pasaban por Uncía, más de 6 caimanes con efectivos muy bien armados y por lo menos cada caimán llevaba unos 80 a 100 soldados". La sorpresa de la población fue evidente dada que no se manifestó reacción alguna.

Retomada Amayapampa, los planes castrenses fijaban su objetivo sobre la población de Chuquiuta y Capasirca, donde había la presencia numerosa de campesinos, obreros, amas de casa, quienes se hallaban atrincherados, decididos a regar con sangre la mina y dejar sus cuerpos sin vida en el lugar del combate.

Era evidente que la movilización de masas adquiría ribetes insospechados el ampliado cobista resolvió y decidió la retoma de Amayapampa, los mineros cooperativistas por su parte a las 10 de la mañana finalizaron su asamblea y decidieron parar sus trabajos habituales y movilizarse, al respecto

...en una asamblea general decidimos - dice un cooperativista -parar la planta en apoyo moral y material hacia los compañeros de Amayapampa y Capasirca (...) y de ese modo se hace un detalle correspondiente (...) que todas las cooperativas deben participar (...) - en la movilización - a las tres de la tarde nos fuimos a Amayapampa.

Dos camiones de cooperativistas, maestros y universitarios marcharon decididos a su objetivo, apenas armados de dinamitas.

El conflicto en el que hasta entonces solo participaban mineros de Capasirca, Amayapampa y los ayllus circundantes, había logrado incorporar a los mineros de las cooperativas de Siglo XX, Juan del Valle, Dolores, 23 de Marzo y población toda de Llallagua.

La defensa de Capasirca

Un nuevo centro de enfrentamiento irrumpió en la palestra, la retoma de Capasirca abrió la escena; versiones periodísticas pudieron "... constatar en la zona de Lagunillas (...) próxima a Amayapampa, tres camiones con tropas profesionales del Ejército y con armamento pesado, (ametralladoras y morteros), que se dirigían a la zona del conflicto".

Horas más tarde destacamentos del regimiento Rangers 24 de infantería y tropas policiales pretendieron retomar la mina y fueron repelidos por la resistencia que opusieron los combatientes de Capasirca. Quienes aprovechando la sinuosidad del terreno, los cañadones, quebradas, sacaron ventajas militares sobre las fuerzas combinadas, solo con armas rudimentarias; hondas, dinamitas, algunas escopetas y los legendarios mausers, que siempre fueron instrumentos de lucha en manos del pueblo.

Sobre las circunstancias del enfrentamiento, el reportero popular de Radio Pío XII, Gerardo Mansilla, graficaba los hechos de esta manera:

Esta tarde ya han intentado entrar a Capasirca (...) ha habido enfrentamientos (...) fuertes, no están pudiendo llegar (...) no están pudiendo subir, entrar, porque los hombres se han puesto fuertes, los trabajadores y los campesinos (...) no tienen ni siquiera un azadón ni nada, así no más están queriendo pelear.¨

Lidia Barahona, otra reportera por su parte informaba diciendo que,

...las amas de casa están en la loma de Ayantata (...) desde esta mañana (...) están pidiendo auxilio a los pobladores cercanos (...) las señoras están llorando (...) los niños también" - El ataque sobre Capasirca según la reportera, se desarrollaba por dos flancos - (...) desde hace media hora los efectivos de la Policía, estaban queriendo ingresar a Capasirca por Amayapampa (...) la mitad de los efectivos por Ayantata desde hace 15 minutos y ahí se están enfrentando todos los trabajadores de Capasirca con los efectivos de la Policía y el Ejército.

El enfrentamiento había durado desde las cuatro de la tarde hasta las ocho de la noche aproximadamente. El resultado del mismo arrojó como saldo, 4 heridos de parte de los defensores de Capasirca; Ciprian Ossio, Antonio López Astete, heridos de bala y los menores Agustín Balcazar y Jaime Orihuela habían sido blanco de balines, los cuales fueron internados en el Hospital COPOSA de Llallagua.

Esta fricción armada, tuvo la pretensión de ser ocultada por los comandantes del operativo, posiblemente porque sus fuerzas fueron repelidas.

...el tema de Capasirca que transmitía Pío XII (...) fue consultado reiteradamente a los jefes militares (...) - relata Juan del Granado - al general Arriaza y a los otros oficiales y todos señalaron que no había ningún operativo sobre Capasirca.

La tenaz oposición popular logró una victoria militar sobre los represores entrenados y fuertemente armados, que a pesar de sus "tácticas", no pudieron repetir con lo ocurrido con los defensores de Amayapampa.

El envío de más tropas gubernamentales

Los planes masacradores del gobierno imponían al mismo la necesidad de fortalecer la presencia castrense en la zona, de este modo otro contingente de:

Efectivos militares dependientes del Comando de la Segunda División Andina de Ejercito - asentada en Oruro - cumpliendo ordenes superiores, se trasladaron al Norte de Potosí para reforzar a las fuerzas combinadas (...) Los graves enfrentamientos entre fuerzas combinadas del Estado y trabajadores mineros y campesinos de Amayapampa, habría obligado al alto mando militar a disponer la movilización de efectivos del Grupo de Artillería Andina Camacho y del Grupo de Caballería Andina VIII Braun.(sic)

A las 15: 30, las tropas dispuestas por el alto mando militar, luego de ser pertrechadas debidamente, abordaron movilidades y caimanes; Radio Pío XII a través de Severino Choquetopa daba la siguiente información:

...fuentes confiables del Batallón Braun de aquí de la población de Vinto nos han informado de que han partido (...) tres escuadrones (...) cada escuadrón esta conformado de 81 soldados y dos compañías que han arribado de la ciudad de La Paz son ellos de la Policía Militar, en total unos 400 soldados o más.

Corrida la noticia del refuerzo castrense, el norte potosino fue alertado y las circunstancias desbocarían en otro enfrentamiento. Llallagua esa noche entregaría su coraje a la lucha popular.

La resistencia de Llallagua

La columna militar que partió de Oruro, fue avistada por los pobladores de Huanuni a su paso por dicha localidad aproximadamente a las 17:00 hrs., de inmediato Radio Huanuni propagó la noticia, la misma que a su vez puso en movilización a Llallagua. La población entre mineros cooperativistas y jóvenes se apostaron en la tranca, procediendo a bloquear el ingreso a la población civil. El bloqueo era un hecho, la explosión de dinamitas en el camino interrumpió el tráfico, había la decisión de los protagonistas a no permitir el ingreso de los militares, que para entonces se encontraban en las puertas de Llallagua.

Minutos antes de iniciarse el bloqueo la Comisión Parlamentaría compuesta por los diputados oficialistas Juan del Granado del MBL, Lucio Felipez de la UCS y Jorge Albarracín, que había partido de la ciudad de La Paz a horas 11:30, llegó a la ciudad de Llallagua para dirigirse de inmediato hacia Amayapampa y Capasirca a fin de encontrar una salida pacífica al conflicto, dicha comisión contaba con las más amplias garantías para el desempeño de su labor pacificadora. En ese mismo instante se conoció el incidente con los periodistas de Radio Pío XII y el periódico Presencia, los cuales fueron interceptados brutalmente por las fuerzas militares, luego de su regreso de Amayapampa la movilidad en la que se encontraban, fue confiscada y utilizada para el traslado de tropas hacia la zona de conflicto, la emisora católica Pío XII denunció que los periodistas fueron encañonados y golpeados. [11]

Cuando caía la noche alrededor de las siete, movilidades de servicio público y la caravana militar permanecían bloqueadas. En la zona había un ambiente tenso de estado de apronte entre la población y los militares, el cual fue roto, por la detonación de gases lacrimógenos y explosiones de dinamita, que retumbaban por los alrededores de la tranca de Llallagua. El cerro colorado se inundó con una estela beligerante a la que se asoció, de pronto descargas de ráfagas de fusiles, que como un coro marcial y estruendoso de balas anunciaba la muerte. Así se abría el telón del escenario para la presencia de la encarnizada lucha. Llallagua esa noche también se teñiría de sangre, por la defensa de los recursos naturales de la región, la cual se negaba a vivir la experiencia del saqueo sistemático a que fue sometida durante la era de la plata y el auge del estaño.

Mineros cooperativistas, jóvenes, mujeres y niños encarnaban el valor de los combatientes proletarios, que tantas veces habían caído en las luchas sociales por un mundo nuevo, parecían cobrar vida los masacrados de Uncía, Catavi, Siglo XX. El inmortal aforismo revolucionario "ayer nuestros padres, hoy nosotros, mañana nuestros hijos", era concretada en esa acción valerosa, que enfrentaba desafiante a las balas asesinas del ejército burgués.

El ejército empezó a utilizar armas de fuego al no poder pasar este, sobre una verdadera muralla humana que se oponía a la presencia uniformada. Los gases y balines no lograron hacer retroceder a los pobladores, el viento dispersaba el gas hacia las posiciones de las tropas del Braun, la voluntad férrea de los bloqueadores era inquebrantable. Ante esta situación los militares imposibilitados de salvar la barricada popular, dispararon ráfagas a quemarropa sobre los bloqueadores, los primeros en caer fueron quienes se encontraban en inmediaciones del cerro colorado, Hilarion Martínez un cooperativista sobre las circunstancias dice:

...estuve corriendo ahí, por mi cabeza por mi costado estaban pasando balas yo no sabía que hacer, escapando en busca de mi hermano y ahí simplemente el impacto no mas encontré (...) ellos estaban disparando directamente al cuerpo.

En el incidente cayó Wilmer González, un muchacho de 15 años de edad, quien se encontraba en la primera línea de resistencia, su intrepidez le costo la vida, una bala atravesó su frágil cuerpo[12]. José Espinoza Mercado de 42 años también murió alcanzado por las balas del regimiento Braun.[13]Como saldo de heridos quedaron Sandro Negreti de 19 años, Hilarion Martínez de 30, Rene Quispe Claros de 33, Eusebio Salvatierra de 36 y Andrés Choque de 37 años, respectivamente.

Ante la defensa férrea de Llallagua y luego de sembrar la muerte, las tropas se alejaron a dos kilómetros de la tranca, Juan del Granado había gestionado el repliegue del Braun ante "el Jefe de Estado Mayor del Ejército (...) como la principal autoridad castrense, en coordinación, con el General Rodriguez, Comandante de Ejército, con los Ministros de Defensa, de Informaciones y el de Gobierno...".¨ Cuyo resultado fue la instrucción del repliegue de la columna militar. Este "gesto" de flexibilidad se convirtió en un señuelo distraccionista, el Braun retrocedió y emprendió el rodeo por el camino de Challapata hacia Uncía, una maniobra táctica que no lo alejaba de su objetivo[14]. Al amanecer del día 21, la gente, en su mayoría jóvenes que había resistido el ingreso militar continuaba en la guardia montada durante la noche anterior.

La justificación del gobierno

El intento de la ocupación militar de Llallagua fue rápidamente justificada por el Ministro de informaciones Mauro Balcazar, quien afirmó en Radio Panamericana que: "... los refuerzos que se han enviado tienen que pasar obviamente por Llallagua y eso no significa que vaya ha haber operativos en el pueblo."¨¨ Sin embargo, la acción no fue considerada de ese modo por el sentido común de los pobladores de Llallagua, quienes salieron a oponer resistencia a la represión que un día antes había bañado en sangre Amayapampa.

La experiencia de anteriores intervenciones militares, apareció como uno de los factores que impulso a la población llallaguense a oponer resistencia a las tropas. Los asaltos armados a los campamentos fueron siempre una táctica de los diferentes gobiernos para sofocar rebeliones populares, o los últimos bastiones de resistencia a los golpes militares del gorilismo. En esos episodios de sangre, eran las radios mineras las que sufrían la violencia estatal, por ese motivo, esa noche gran cantidad de gente se conglomeró en las instalaciones de Radio Pío XII en Siglo XX, para defenderla de una probable intervención, mientras que otros hacían frente a las hordas uniformadas[15]. Gonzalo Trigoso sobre el intento de asalto a Llallagua dice:

Era un ataque franco directo a la población. Es que Llallagua era un objetivo militar de primera importancia para el gobierno. Desde allí se organizaba la defensa por parte de los dirigentes, desde allí salían vituallas y alimentos para los combatientes, allí se concentraban y formaban los contingentes cooperativistas y populares que salían a la zona de conflicto, y de allí se remitía el material necesario para la defensa y también estaban los hospitales y la medicina así como las ambulancias. Tomar Llallagua hubiera sido aislar a los defensores de Amayapampa, la prensa nacional, corresponsales y reporteros informaban desde allí con gran altura y nivel periodístico realizaba su trabajo testimonial la emisora Pío XII... (1998: 21)

La posibilidad cierta de que Llallagua era por entonces un blanco de la "Operación Gold", era un hecho, a esto se sumaron las denuncias gubernamentales de que la radio de los Oblatos Pío XII cumplía una labor subversiva. Los Tiempos sobre el caso reportaba que, " Kreidler culpo de los luctuosos sucesos (...) a la 'presencia de gente armada' y calificó como 'subversiva'" a la emisora católica.¨ Las declaraciones del Ministro no hacían más que confirmar que Llallagua era considerada por el gobierno como un bastión de los planes "desestabilizadores del orden establecido" continúa Los Tiempos;

...Informó que ha dispuesto la intervención directa del ejercito, con el objetivo de mantener expeditas las vías camineras en la región, mantener habilitado el aeropuerto de Uncía y resguardar la seguridad de las instalaciones (...) fundamentalmente de generación de energía eléctrica, planta ubicada en las cercanías de Llallagua.(sic)

La que un día antes había sido tomada y luego abandonada por los pobladores de Llallagua.

El Norte de Potosí se cubría de militares y policías, el operativo adquirió de pronto grandes proporciones, se movilizaron tropas dispuestas a sepultar la rebelión popular, el objetivo era recuperar Capasirca. La Policía Nacional con el G.E.S., las Fuerzas Armadas, con tres regimientos: el Rangers de Challapata, el Braun de Vinto ambos de Oruro y el Illimani de Uncía, apuntaban con todo su poder de fuego para aplastar a la resistencia en Capasirca.

El Braun como dijimos, cambio sus planes iniciales, la columna militar viajó durante la noche encaminándose por la carretera de Challapata, por el sector de Peñas¨¨¨ hacia Uncía. A las "10 de la mañana con 15 minutos del del viernes (...) - las tropas del Braun - entraron por el sector norte de la ciudad de Uncía (...) los efectivos de las Fuerzas Armadas ingresaron a pie por una comunidad aledaña al Batallón Illimani."¨ Lo que parecía una retirada se convirtió en otra maniobra táctica su estrategia antipopular y masacradora no cambió en lo mínimo, el objetivo de las tropas era aplacar y aplastar al movimiento popular a costa del único bastión de la resistencia obrera campesina.

Ese viernes 20 el norte potosino fue el escenario de combates desiguales, encontronazos en los que tendían a sufrir bajas los mismos de siempre, los pobres. Pese a esta situación desventajosa, en los cerros de Amayapampa la resistencia fue fortalecida con la presencia de mineros cooperativistas. Sin embargo, ellos no poseían más que dinamitas y como siempre coraje y una decisión casi suicida para entregarse a la muerte.

Esa noche, mineros, campesinos y cooperativistas seguían con atención los sucesos de Llallagua transmitidos por Radio Pío XII. En la lejanía por el sector de Capasirca se escuchaban detonaciones de dinamita y estampidos de balas. Frecuentemente el silencio de la noche era interrumpido por las explosiones, eran los heroicos gladiadores populares, advirtiendo de su terca presencia, pese a sus caídos del día anterior.

Esa noche fría, el viento azotó la humanidad de los incólumes y empeñosos combatientes, su moral guerrera les sobreponía a la adversidad. Algunos sin frazadas, ni con un mendrugo para llevarse a la boca, libraron firmes la batalla al frió, con coca y cigarros. El "Ejército Popular" inerme e impávido alistado con humildes pobladores se lamentaba el no tener armas para el combate, un ambiente de frustración recorría las lomas cercanas a las minas de Capasirca y Amayapampa.

La situación en Uncía

Uncía mientras tanto pasó una tensa noche de desvelo forzado, escuchando el retumbar de las explosiones que provenían de Llallagua, lo que indujo espontáneamente a una movilización que no se la había hecho en años. Freddy San Miguel, director de Radio Uncía relataba así lo sucedido: "...la población se movilizó (...) para de esta manera hacer guardia, piquetes todo aquello, (...) ante los enfrentamientos que se estaba protagonizando en la ciudad de Llallagua" y continuaba diciendo que:

...toda la noche (...) cantidad de jóvenes y ciudadanos (...) se han puesto a efectuar bloqueos, (...) una movilización inusitada, que no se había visto de muchos años atrás (...) todos estaban prestos a hacer resistencia para no permitir, que las fuerzas del batallón Braun puedan llegar hacia Uncía y pasar a las minas de Amayapampa y Capasirca (...) prácticamente la población no ha dormido (...) en la tranca principal aproximadamente a las 9: 30 de la noche hubo un caimán que tuvo que retornar porque (...) unas 1.000 personas.¨¨ Impidieron el paso del motorizado.

La movilización de las masas llegaba a un extremo tal, que estaban dispuestas a enfrentarse con el Ejército. Se vivía una situación preinsurreccional, propia del cansancio popular frente a la política del gobierno y ante el fracaso del remedo neoliberal, que vive Bolivia.

Sábado 21 de diciembre; día del Minero: continúa la masacre

El derramamiento de sangre no cesó, el día 21 de diciembre día del minero[16]. Las tropas dueñas de Amayapampa, darían un último golpe de gracia a los pobladores que permanecían en las cercanías de la mencionada mina, dice un documento policial al respecto, "...en la madrugada (...) a horas 5:30, - el comando de las fuerzas conjuntas- envía una patrulla de efectivos policiales y militares...".¨ Para un reconocimiento del terreno ya que se tenía previsto, "dispersar" a los "atrincherados". El ataque policiaco - militar empezó:

A horas 08:25 aproximadamente personal del regimiento Ranger conjuntamente personal policial acantonado en este campamento proceden a la toma de un cerro aledaño al campamento donde se encontraban gran cantidad de personas entre trabajadores mineros, campesinos y otros armados con dinamita y armas de fuego, quienes se encontraban atrincherados en los cerros circundantes a Amayapampa, los mismos que hostigaban dos noches seguidas con explosivos y disparos de armas de fuego.

La exageración policial por la formación represiva de los oficiales es intrínseca a la "Institución" y aparece flagrante, cuando se trata de combatir al pueblo. Generalmente los uniformados adquieren, el síndrome de Don Quijote de la Mancha, al imaginar ellos, tener al frente un enemigo superior en fuerzas y que sería un acto de proeza sino de heroísmo enfrentarse y masacrar al mismo.

Lo cierto era que los apostados en los cerros contaban solamente con dinamitas y algunas hondas. Se encontraban débiles físicamente, pues habían pasado la noche a la intemperie. Entumecidos y hambrientos tomaban los tenues rayos de sol de la mañana y se servían alimentos, que la solidaridad de los vecinos de Chayanta les proveyó, cuando en el ínterin fueron atacados. El testimonio de un trabajador cooperativista cuenta:

... traen las señoras vecinas de Chayanta, comida, unas papas con su ají y un poco de chuño, estábamos comiendo, ni siquiera muchos compañeros han metido una papa a la boca (...) han comenzado a dar ráfaga y nadie ha podido reaccionar, todos no sabían donde meterse, porque estábamos en pleno cerro, en plena pampa".¨ Sobre el hecho Celia Suárez dice: "...nos encontraron prácticamente desprevenidos nadie tuvo una sola mecha encendida (...) ahí se produjo la desbandada y muchos compañeros dejaron sus pertrechos en la huida y a muchos de ellos se los cogió, (...) había gente descalza, recostada".

La toma del cerro adyacente a Amayapampa fue un hecho irreversible, las fuerzas combinadas lograron "dispersar" a los movilizados, el precio: la sangre. Un informe de radio Pío XII decía sobre el caso:

...producto de estos enfrentamientos en combates desiguales donde mineros y campesinos llevan las de perder - resultaron heridas ocho personas -: Froilan Ramírez de 22 años, Felix Chuca de 45, Rosendo Osorio, Víctor Torres, todos ellos trabajadores mineros quienes fueron sorprendidos (...) testigos presenciales manifestaron, que los militares tiraron a matar, así mismo se nos informó que los soldados Carlos Camacho de 19 años de edad (...) Oscar Camacho Mamani de 18 años y Ronald Hidalgo Choque, resultaron también heridos quienes ya habrían sido trasladados hacia la ciudad de La Paz en una avioneta...

En el incidente fue herida Ercila López, se trataba de una enfermera que prestaba sus servicios profesionales en la Cooperativa Multiactiva, la cual falleció por falta de atención médica, Mientras los heridos de las Fuerzas Armadas eran trasladados a La Paz, los heridos del pueblo eran condenados a muerte. Ercilia López ... recibió un disparo a quemarropa, pero dejaron que se desangrara durante más de cuatro horas, los militares le incautaron una mochila, una chompa calzados y un maletín de primeros auxilios, ninguna arma de fuego aparece incautada, no es efectivo que militares y policías se encontraron con el cadáver, testigos de los hechos observaron que fue recogida con vida dice el informe de la OEA.¨¨ Un testimonio sobre el incidente relata. ... Ercilia López Condori, con una herida mortal en las piernas (...) fue recogida por los policías, otros heridos como Silvio Torrez con una herida en el torso del pie, Rosendo Osorio herida en el talón, Víctor Vargas con heridas de bala en el glúteo, Luis Soto en la pierna derecha y a otros dos compañeros nos trasladaron sobre fusiles, a una carpa enorme (...) recién a las 8 de la noche nos trasladaron (...) hacia el hospital civil, permaneciendo en dicha carpa sin ayuda adecuada, sin alimento alguno... " (Hurtado 1997: 47).

En Llallagua en horas de la mañana, el ulular de la histórica sirena de la mina Siglo XX y un comunicado de la COR convocaban a otro cabildo abierto, luego del saldo de dos muertos y cinco heridos, que había dejado el regimiento Braun, la población se hallaba movilizada y presta a la lucha.

El pueblo radicalizado, la noche del 20 pasó la prueba de fuego y midió el grado combatividad del mismo, el cual estaba decidido a mantenerse en pie de guerra. Este empeño aguerrido de las masas dio lugar a un documento, que ratificaba los objetivos por los cuales se combatía. El documento resolutivo en sus partes más importantes decía:

* Repudio a las nuevas masacres contra los norte potosinos y bolivianos que están cometiendo hoy el imperialismo, la burguesía criolla y su gobierno de turno...

* Continuar e intensificar la campaña de recolección de víveres, medicamentos, vituallas y de movilización de piquetes de apoyo para los compañeros combatientes de Amayapampa y Capasirca.

* Mantener la movilización popular con manifestaciones, cabildos, trincheras callejeras, bloqueos, etc. en defensa de nuestras poblaciones y en apoyo a los mineros, Ayllus de Amayapampa y Capasirca, que siguen siendo atacados por más contingentes policiales y militares que continúan arribando cada día.

* Exigir a la COB, FSTMB y todas las organizaciones matrices nacionales el cumplimiento inmediato y efectivo de la ocupación general de las minas, fábricas y calles, el bloqueo nacional de caminos y la huelga nacional indefinida con piquetes encargados de lograr la paralización total incluidos los servicios de emergencia.

* Desconfianza total en las maniobras distraccionistas de ministros, parlamentarios oficialistas y opositores y toda laya de pacifistas burgueses, que pretenden la desmovilización popular y el diálogo tramposo mientras continua la represión y la llegada de mas (...) tropas policiales y militares; y que quieren la paz para que la empresa transnacional ingrese a saquear los yacimientos auríferos de la región.¨

El Cabildo de Llallagua no retrocedió ni un milímetro en sus objetivos, así fue que fueron ratificados los del día anterior. La camisa de fuerza tendida por la burocracia de la COB surtía sus efectos, ninguna resolución fue cumplida fuera del epicentro del conflicto. Lo previsto por el cabildo se cumplía inexorablemente, el cerco de la conmoción social en el norte potosino tendía a su aislamiento.

Los "dirigentes" optaron por recurrir al legalismo pues, presentaron ellos un Habeas Corpus ante la Fiscalía de Llallagua solicitando el cese de los hechos violentos, como era de esperarse, dicho documento ni siquiera llegó a manos del requerido: el General Arriaza; porque Amayapampa se hallaba bajo una celosa vigilancia, cercada por las fuerzas combinadas y el acceso era denegado de hecho.

Los efectivos combinados movilizados, coparon todo el norte potosino, prácticamente la zona se hallaba militarizada. Era un área de guerra donde la Policía y el Ejército ponían en práctica su adiestramiento castrense, en combates frente a un pueblo inerme, "el orden", "el respeto a la ley", "la convivencia pacifica en democracia", el "derecho propietario" del capital imperialista, se garantizaba a fuerza de la ceñuda matanza.

En Llallagua pese a todo, luego del cabildo la gente persistió en su objetivo, sobre todo los trabajadores cooperativistas y jóvenes. Sin embargo, las resoluciones del cabildo en los hechos no fueron materializadas, pese a la disponibilidad de combatientes, los cuales carecían de una organización militar, para afrontar las contingencias que el caso ameritaba.

Los dirigentes de la Central Obrera Boliviana y la Federación de Mineros, ante los acontecimientos y las acciones del pueblo, no atinaban a ponerse al frente de los combatientes y organizarlos como corresponde, luego de sus discursos fogosos y "estremecedores" del cabildo, poco o nada podían hacer, los dirigentes desaparecían y se ponían a buen recaudo.

En las montañas los cooperativistas sorprendidos en la emboscada de Amayapampa por efectivos combinados de los Rangers de Challapata y la Policía, se hallaban desbandados. Pese a la adversidad, en la tarde lograron reagruparse y reorganizarse en la localidad de Entre Ríos, pretendieron la retoma de la loma perdida en la mañana, una acción casi imposible, la que podía acabar con la eliminación de todos combatientes entre ellos mineros cooperativistas, universitarios, campesinos que apenas habían logrado algunas armas "caseras". Las tropas estatales ya se habían pertrechado con armamento pesado para garantizar la defensa de sus posiciones, lo que indujo a los guerreros populares desistir de su propósito.

Era patética la falta de un mando centralizado que coordine los movimientos del pueblo, por ejemplo a las 13:10 Radio Pío XII pasa una comunicación de Celia Suárez, quien llamaba a dejar sin efecto las medidas adoptadas por el cabildo de Llallagua "... el Ejército ha sido pertrechado hasta los dientes (...) - decía ella - vamos a pedirles que dejen sin efecto lo adoptado (...) ante todo esto veremos como articular nuevamente nuestras fuerzas". Pese al llamado, ya habían partido cinco camiones con contingentes de mineros cooperativistas jóvenes y maestros. La caravana tomó el camino de Chayanta para retomar la mina Amayapampa, aún desarmados estaban dispuestos a enfrentar a los militares, antes de chocar con ellos, fueron persuadidos de no intentar la retoma, por los dirigentes los cuales se hallaban en Chayanta.

Mientras tanto, en la zona de Capasirca la labor pacificadora de la Comisión Parlamentaria no había logrado su objetivo, pues los trabajadores mineros no abandonaron la mina, su atrincheramiento en el yacimiento continuaba inalterable.

Los mineros planteaban, que abandonarían sus posiciones, si por su parte el gobierno retiraba las fuerzas compulsivas del Estado, para así abrir la posibilidad de una negociación. Las condiciones que ponían los mineros según Juan del Granado eran que:

...no haya ninguna ocupación ni policial ni militar del campamento y en segundo lugar que ninguno de los pobladores sea objeto de detenciones posteriores, ellos estarían -dispuestos- a reiniciar el diálogo que fue interrumpido.

Mientras esto ocurría, las fuerzas represivas se fortalecían por vía aérea y marchas forzadas, prácticamente la región fue tomada por las mismas, la victoria parcial que logró el gobierno al desbandar la resistencia de Amayapampa, le planteaba seguir con su objetivo siguiente, Capasirca.

Domingo 22 de diciembre

Las negociaciones se realizaron en instalaciones del cuartel de Uncía, bajo una "presión psicológica" permanente. Radio Pío XII graficaba las circunstancias de esta manera:

La noche del día sábado 21 de diciembre y el amanecer del domingo 22 de diciembre fueron realmente tensos entre las 2 y 5 de la madrugada, los soldados dentro de los caimanes, con los motores encendidos esperaban simplemente una orden, mientras tanto dentro del cuartel (...) la comisión negociadora discutía la forma de pacificar la forma de pacificarla situación, durante ese tiempo los mineros de Capasirca entregaron viejos fusiles mauser, algunos Huaki Tokis, dinamitas y otros implementos. A las 6 de la mañana se había decidido pacificar se detuvieron los motores y así pararon el ingreso de las fuerzas policiales y militares en Capasirca, se detuvo también la intervención militar a radio Pío XII.

Consultado Juan del Granado sobre la amenaza de intervención armada en Capasirca, señaló que no era evidente, porque sabía perfectamente el rumbo que tomarían las negociaciones[17]. Lo evidente era que el diputado oficialista no podía cumplir la función de "mediador", si se quiere de "arbitro", entre dos bandos en pugna. En el campo de batalla de clases irreconciliables, el "demócrata sin miedo" ocuparía el lugar que le correspondía, la trinchera de la clase dominante.

El cuarto intermedio de las negociaciones declarado en la mañana terminó a la una de la tarde, las que finalizaron a las 19:30, con la firma de un convenio de seis puntos. El epílogo del sangriento conflicto terminó con un saldo de 11 muertos y más de 60 de heridos en ambos contendientes. (véase lista final en anexos)

El documento firmado según Nuñez y Jungwiry, "parece ser un 'acta de rendición' de parte de los trabajadores mineros, como si hubiera sido un ejército derrotado, con carácter semi - militar" (1997: 44) El mismo dice:

Primero.- El sindicato Mixto de Trabajadores de CAPASIRCA se compromete a la entrega en el día de la mina de CAPASIRCA, así como el armamento que se encuentra en la zona y del equipo arrebatado a miembros de la Policía: asimismo a deponer toda actitud de beligerancia y otros, comprometiéndose al diálogo, y a la cooperación de una posesión pacífica de la mina de CAPASIRCA. (...)

Cuarto.- En cumplimiento del ordenamiento Legal vigente en el país, la Policía Nacional, ejercerá la vigilancia del orden de la mina de CAPASIRCA, comprometiéndose los vecinos de la zona a facilitar su labor, a su vez el Ministro de Gobierno, garantiza que este control será realizado guardando las normas de derecho hacia los ciudadanos de la zona.

Quinto.- El Comité Cívico de LLALLAGUA, se compromete a tramitar la devolución en el día el armamento que fuera retenido en la Alcaldía de LLALLAGUA a miembros del Ejército el día jueves 19 de los corrientes.

Sexto.- Realizar todas las investigaciones necesarias en las instancias jurisdiccionales y parlamentarias correspondientes, para el esclarecimiento de los hechos producidos, en el marco del más absoluto respeto a los Derechos Constitucionales. (ídem)

El documento referid

Volver atrás
Enviar el artículo por E-mail
close



15 * 3 = echchange

Con el uso de ese servicio Ud. acepta:
Su dirección E-Mail y la del destinatario serán utilizados sólo para avisar al destinatario sobre el envío. Para evitar el mal uso del servicio, Bolpress registrará el IP del emisor del mensaje.

Compartir el artículo en Facebook Versión para mprimir
+ Restaurar tamaño del texto -
Mas informacion
Uhr 52

min.

... a fondo

La influencia histórica de la convicción patriótica

Eduardo Paz Rada

La historia de la sociedad boliviana ha estado marcada por la dinámica y las contradicciones de las relaciones con las potencias capitalistas mundiales en torno a la explotación de los recursos naturales acompañada con la dominación política e ideológica sobre el conjunto de América Latina. En este contexto, los estudios, aportes y (...) :: Más detalles

Otros artículos de análisis

El gobierno de Evo Morales acelera el montaje de la planta nuclear

AnaliaPandoCabildeo

¿Por qué el gobierno de Evo Morales quiere gastar más de 2 mil millones de dólares en la construcción de (...)

Elites económicas y decadencia sistémica

Jorge Beinstein

A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la (...)

El gobierno del MAS se hunde en un mar de mentiras

AmaliaPandoCabildeo

El gobierno del MAS ha perdido tres elecciones consecutivas desde 2014 porque las grandes mayorías, sobre todo urbanas, ya no creen (...)

Quintana tiene el hábito de desviar fondos públicos y de impartir “línea” a los periodistas

Wilson García Mérida

La difusión de un audio que registra una reunión “de trabajo” entre el ministro de la Presidencia Juan (...)

la frase

Álvaro García ha leído pocos libros Cita a Hegel pero leyó citas de citas nada más Por eso carece de espíritu humanista y sufre acomplejamiento social e intelectual

Wálter Chávez, ex asesor del MAS

¿Cuál es el principal desafío del nuevo gobierno

  • Seguridad ciudadana
  • Lucha contra el narcotráfico
  • Industrialización
  • Empleo y educación
  • Otros

Encuesta vigente desde el 13-10-2014

Encuesta anterior:

Por quién votará en las elecciones de 2014