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Área: Opinión >> Comentarios y enfoque
Actualizado el 2007-10-04 a horas: 21:38:33

Fascismo y barbarie contra la delincuencia en Santa Cruz

El fórmula de Percy para acabar con la delincuencia: que la Policía siga matando delincuentes

Marcelino Villarreal

(ASC-Noticias).- El alcalde cruceño, más díscolo que nunca, propone la solución más bárbara que puede encontrar alguien como él ante la ola delictiva que vive la ciudad, “que la Policía salga matando a los delincuentes”. Gracias a Percy y a otros locos de la institucionalidad cruceña, para combatir la delincuencia, en esta “tierra donde se cumple la ley”, se hace a un lado la ley y la razón, las respuestas integrales y las políticas de estado se botan al basurero y en su lugar se sueltan a las bestias, se recurre al fascismo, a buscar plata para más represión presentada como la única solución.

Las causas reales de la delincuencia son el neoliberalismo y el ataque grosero a la seguridad social por parte del “exitoso” modelo productivo cruceño. Los medios no dicen nada contra él porque sería atacar a “Santa Cruz”. Mejor es hablar de “lencería” y de los bustos y traseros siliconados de las azafatas que estuvieron en la “Fexpo”.Represión, represión y más represión… pero nada de empleos ni seguridad socialUna ola de atracos y hechos delictivos violentos, acaecidos durante la semana pasada en la ciudad de Santa Cruz, han despertado la indignación y la preocupación generalizada de parte de la población que se siente hoy en día más insegura que nunca. Sin embargo no se ataca la causa que es el neoliberalismo sin límites que se aplica en Santa Cruz, que trae como consecuencias el desempleo, los salarios bajos, la flexibilización de las conductas socialmente controladas, abandono del “interés por el otro”, desintegración de las familias, el laxamiento del respeto a la vida, destrucción de la seguridad social y, al mismo tiempo, una idealización del lujo, del brillo y de la plata fácil que difunden los medios fanáticos de la lencería.El desconocimiento y el desprecio a estas importantes causas de la delincuencia y de la violencia en la sociedad cruceña son tan groseros que cualquiera que aparezca hablando de ellas, tratando de orientar a la gente, es visto como un desubicado. Predomina la explicación que hacen los cívicos empresarios, sus medios enfermizos y la institucionalidad cruceña que dicen que la causa de tanta criminalidad es que no hay la represión suficiente (léase brutal) para atacar a la delincuencia y hacer respetar la ley, que todo se debe a que no hay más policías, más armas, más cárceles, pena de muerte y cámaras vigilando a los ciudadanos hasta cuando caminen por la calle. Para ellos, no se trata de un problema social sino policiaco. No faltó el alcalde cruceño para traducir al castellano lo que los sectores conservadores piensan que se debe hacer con la delincuencia. En el momento que presentaba otra más de sus obras inconclusas dijo, “lo que pasa es que la policía tiene que salir matando y diciendo aquí estamos…” y también se lavó las manos diciendo, “yo no voy a hacer nada porque no es mi problema”. Nadie le contradijo ni le censuró, lo que indica que la idea está arraigada en las autoridades de la ciudad, en los ricos temerosos de que les roben sus coches nuevos y lujosos, e incluso en los sectores empobrecidos de la población que son más golpeados por los robos, atracos y asesinatos diarios.La gente adopta la idea dominante propia de los cívicos fascistas dueños de esta ciudad que exigen represión a toda costa. Los pobres no saben que pueden terminar siendo victimas de esta “solución” porque tal como está la cosa muchos de ellos o sus hijos se verán obligados a delinquir, o ser víctimas de errores o la brutalidad policial que, ahora, gracias a lo dicho por el alcalde, tiene vía libre.Como compitiendo con Percy, el bien peinado y fashion Oscar Vargas se apresuró a hacer que el Concejo Municipal que preside autorice, sobre todos los demás problemas desatendidos de la ciudad, la entrega con bombos y platillos de quinientos mil bolivianos para pagar combustible y reparaciones de vehículos patrullas de la policía para que vigilen las calles, cuestión que siempre es útil para los negociados de los inescrupulosos que dominan en la administración pública.No tardó el prefecto en pedir que los militares salgan por enésima vez, bien armados, a patrullar las calles y denunció que la desatención de la inseguridad ciudadana se debe a la desatención del gobierno con Santa Cruz. También respaldó al alcalde. Así la locura represiva está desatada.La irresponsabilidad de las declaraciones del burgomaestre cruceño queda impune y hasta es motivo de chiste para algunos imbéciles como él. Nadie repara en ello. Nadie se da cuenta que su lengua se soltó justo después de que un grupo de vecinos, adolescentes en su mayoría, mató con sus propias manos a un adolescente y dejó a otro en estado de coma, porque acababan de asaltar a una pareja también de jóvenes y herir a uno de ellos, una señorita, con un balazo que le rozó la frente. La declaración del alcalde ha sido indirectamente una apología del delito, una declaratoria de caza de delincuentes, una luz verde para que la gente aplique el bárbaro método del linchamiento, un boleto sin retorno al estado tribal.El barniz de la Santa Cruz civilizada se cae y Percy Fernández, quien llegó a la alcaldía en alianza con los empresarios Monasterios, Unitel y las logias, sus antiguas enemigas, demuestra que es incapaz de administrar la ciudad cuando se trata de dar seguridad a la gente en todos los aspectos. Para él mejor llenar las calles de banderas cruceñas e insultar al colla en defensa de las autonomías y de “Santa Cruz”.Los “cívicos”, los medios y el alcalde están enfermando a la gente que vive ahora en un estado de psicosis, un estado no recomendable porque así es más fácil que los medios la manipulen. La población está asustada de salir a la calle, ve delincuentes en todas partes, se vuelve más desconfiada, piensa en la manera de conseguir un arma, en cómo linchar al próximo delincuente que atrapen en su barrio, o en pedir pena de muerte. Los mismos cívicos se encargan de sofocar cualquier movimiento ciudadano que exija soluciones de fondo, que se creen fuentes de empleo para todos, que suban los salarios, que hayan programas de seguridad social, educación gratuita para todos los jóvenes, y así canalicen sus energías en vez de estar en las calles de los barrios marginales, sentados en las veredas sin nada que hacer, anhelando tener lo que no tienen porque están desempleados, con sus padres en España, viéndose sin futuro, o bebiendo en las plazas y en las calles mientras escuchan regeeton, cuyas letras hablan de mujeres que se consiguen con el dinero, de joyas, de autos lujosos, de conseguir “respeto” escalando social y económicamente a como de lugar, incluso a bala. Nadie pide creación de empleos para que todos aquellos que salgan de la cárcel puedan trabajar, tener seguridad social y un ambiente propicio para su rehabilitación.La barbarie es lo que predomina en Santa Cruz. Las palabras de Percy Fernández es la aplicación de la misma respuesta que él dio ante el problema de los canes callejeros cuando dijo “maten a todos los que pillen en las calles” y los analistas e intelectuales, como ese radialista calvo que se dice de “izquierda”, lo aplaudieron.¡No!, nos equivocamos en su momento, al protestar contra esto y al decir que donde se empieza matando animalitos indefensos de la manera más despiadada y brutal se acaba haciendo cosas peores, se termina matando gente bajo la permisividad y la justificación de una sociedad cada vez más enferma. Esa es la señal del advenimiento del fascismo por la incapacidad de las autoridades que gobiernan la ciudad a favor de mafias de cuello blanco, de los cívicos autonomistas y los empresarios, pero también porque una verdadera revolución no ha llegado.Nadie, ni los “periodistas investigadores”, se da cuenta que con la receta cívica de la represión profunda no se vislumbra la solución sino la llegada de un estado policiaco en la ciudad. Es más, varios periodistas han afirmado en anteriores ocasiones que ellos están de acuerdo en que la pena de muerte se discuta en Santa Cruz como “una opción a tenerse en cuenta si es que todas las demás respuestas no funcionan”.En vez del fin definitivo de la delincuencia, se ve llegar más barbarie. Santa Cruz se parece a “Detroit”, esa ciudad del futuro de la película “Robocop” de hace veinte años atrás. La Detroit de Robocop, era moral y económicamente decadente, la felicidad estaba asociada a la tenencia de bienes suntuosos logrados de manera deshonesta, la juventud estaba entregada a la delincuencia para tener dinero, sexo y drogas, predominaba la “solución final” para los ladrones de autos, se podía comprar la dicha “por un dólar”, y gobernaba la delincuencia fruto de la pobreza y la barbarie, y éstas a su vez causadas por la privatización de todos los aspectos de la vida. Allí, en esa Detroit, se veía una policía privatizada, y en la Santa Cruz real, ahora mismo, ya se escuchan voces que piden seguridad privada armada para respaldar a una policía corrompida y mal equipada. Solo podemos advertir que de darse esto… será el acabose.Tanto que criticaban al otro pero resulta que son peoresAhora, desde los barrios alejados de la ciudad, que son los más inseguros y los más empobrecidos, los vecinos anuncian que lincharán a todos los ladrones y atracadores que pillen “in fraganti” e incluso algunos están dispuestos a medidas preventivas sobre los sospechosos de ser delincuentes; que en su mayoría no serán más que otros miserables muertos de hambre igual que los mismos vecinos, pero que están desesperados por robar algunos pesos para comer… o incluso para farreárselos o gastarlos en mujeres porque eso es lo que los medios más promueven que se consuma.Es sólo cuestión de tiempo para que se repitan las imágenes de las semanas pasadas cuando unos adolescentes ajusticiaron a un asaltante de la misma edad de ellos y casi matan a otro. Los miserables descargan su violencia contra los miserables ante la ausencia de un Estado que les garantice su seguridad. Después de todo si ya lo dijo el alcalde porqué no hacerlo. Pero el linchamiento se vuelve un acto de cobardía cuando toda esa bronca no se descarga igual sobre los poderosos, las autoridades y los cívicos empresarios que hacen con la ciudad lo que les da la gana.Cuando el movimiento autonomista recién surgía, a finales del 2003, luego de la huida de Goni, los cívicos recurrieron a crear diferencias entre los “cambas” y los ¨collas” para dividir a los explotados y a los luchadores de las jornadas de Octubre. Una de las cosas en las que hicieron especial hincapié, para convencer a la gente con esta “teoría” falangista recalentada, fue en la supuesta violencia congénita del “colla”, de los “alteños”, de los “altiplánicos” que “violan la ley a cada rato” y que por eso tienen al país como está, aparte de ser centralistas. Ilustraban su idea con el linchamiento del alcalde, de ese entonces, de la población de Ayo Ayo, a manos de una turba de pobladores enardecidos por los malos manejos de este señor, que puede considerarse pese a todo un acto de control social sobre la autoridad. Pero los linchamientos que promueve el alcalde Percy son de corte vengativo que no traen orden sino barbarie.Así entonces, a la vuelta de unos tres años, ante el agotamiento acelerado de las autonomías aun antes de ser aplicadas siquiera, los cívicos “civilizados” hacen a un lado todas sus poses, pelan capucha y proponen el fascismo para acabar con la reciente ola de atracos y prevenir el surgimiento de más delincuencia, es decir que se reprima a los hambrientos que les roban y a los degenerados por la sociedad que ellos defienden. Las palabras de Percy resumen el fracaso de los cívicos para solucionar los problemas centrales de la población, el fracaso de la “autonomía al andar” y por eso su discursito ese de que Santa Cruz y los “cruceños” son hechos de otra madera, que son “civilizados”, que “aquí los problemas se resuelven con diálogo, con democracia y paz” lo abandonaron hace rato. Se revela entonces la caprichosa realidad, Santa Cruz, como el resto del país se encamina a la barbarie producida por el capitalismo y el neoliberalismo. El Estado actual es un moribundo sin remedio, incapaz de imponer la solución a los problemas. Paradójicamente, la política rentista del gobierno de Evo no lo fortalece para nada, mas bien lo debilita terriblemente.A los cívicos y autonomistas jamás les interesó resolver la delincuencia de una manera integral pues eso significa retornar a la intervención del Estado en la economía y en la seguridad social, y los cívicos son fanáticos neoliberales. La seguridad ciudadana siempre fue para ellos una zanahoria con la cual obtener más votos en las elecciones, es que son igual que el MAS, todo lo que dé votos sirve aún cuando no tengan ni la menor idea de cómo harán para cumplir. Pero igual, allí estaban ellos y sus candidatos en las campañas para las elecciones municipales del 2004 y para las presidenciales del 2006; regalaban casetas para los guardias privados en las calles y decían, “¡Lucharemos contra la inseguridad ciudadana!”. Demagogos, eso es lo que son.Delincuencia hay todos los días pero reacción sólo hay cuando afecta a los ricosDesde hace rato los asaltos, los atracos a mano armada y el “volteo” de casas es cosa diaria en la ciudad de los anillos. Son los barrios pobres y de clase media empobrecida los que viven diariamente el problema de la delincuencia y soportan su crecimiento algebraico desde fines de la década pasada. Pero lo que los pobres viven a nadie le importa sino es para matizar la crónica roja de los medios. Sólo cuando los empresarios o un sector como los bancos y sus clientes grandes se ven afectados, entonces sí hay una reacción furibunda de parte de las autoridades. Es lo que se ha visto en estos días.La Policía se ha movilizado para arrestar a atracadores de bancos y de empresarios y siempre ha tenido éxito. Pero no actúa igual para detener a los que acechan y victiman a ciudadanos comunes, cuando a un humilde ciudadano de barrio le vacían la casa, la Policía no actúa igual, y más el afectado tiene que pasar por un vía crucis cuando va a sentar su denuncia.De la misma manera dejó tranquilos a los unionistas, que son delincuentes al servicio de los cívicos empresarios para asaltar por encargo a la gente, a los mercados y para golpear en los días de paro. Esta actitud es lógica en una ciudad en donde los que más importan son los que tienen plata porque dizque estos invierten y dan trabajo a la gente.En honor a ello, los bancos se aprestan a crear un Comité de Defensa Financiera, una especie de germen de policía privada que patrullará el centro de la ciudad vigilando la seguridad de las entidades financieras y sus usuarios. Ahora mismo, el centro parece una zona de guerra, los bancos cierran el derecho al parqueo en extensas áreas, con lo cual el tráfico está más congestionado, colocan cámaras en las calles invadiendo el derecho a la privacidad y piden que haya agentes de civil dedicados a pedir documentos a los peatones “sospechosos”. Parecen los dueños de la ciudad.El fin de semana pasado, las damas cívicas, la COD de los cívicos y la Fedjuve (la de Landivar) se pronunciaron acusando al gobierno de ser culpable de todo. En alguna medida es verdad, el gobierno está metido en serio en eso de conseguir el premio Nóbel para Evo y hace la vista gorda ante esta y otras situaciones. Si el gobierno hasta ahora no ha encarcelado a ninguno de los unionistas delincuentes, no se puede esperar nada de él. Sin embargo, los cívicos no tienen moral para acusar. Ellos no exigen una solución integral al problema buscan lograr más poder. La delincuencia les sirve para gritar por autonomía. Buscan la descentralización de la policía no para combatir la delincuencia sino para poder disponer de ella, de sus recursos y reprimir los avasallamientos de tierra, a sus críticos, las movilizaciones populares antilogieras y las acciones contra la seguridad jurídica.El racista y tirahuevos Pablo Klinski propuso que los recursos millonarios que genera la Policía se queden absolutamente en Santa Cruz, pero tal como están las cosas será como poner la carne al cuidado de otros buitres. Como sea, Klinski asegura que así habrá más recursos para la represión. A éste también nada más le importa reprimir, incluso pidiendo pasaporte.La Policía del gatillo fácil que quiere Percy FernándezLa mañana del martes 2 de octubre, la ciudad amaneció con la noticia de que tres supuestos atracadores de autos, sospechosos de asesinar en días pasados a un ciudadano que retornó de España para ver a sus familiares; fueron acribillados por la policía luego de oponerse al arresto huyendo y disparando contra los uniformados. Hay serios indicios de que la policía miente en su informe y que lo que hubo en realidad fue un ajusticiamiento. Los familiares de los supuestos delincuentes denuncian que hay muchas incongruencias en la versión de la policía, pero los medios no les dan tanta cobertura porque ellos lo que necesitan es lavarle la cara a las autoridades y decir que la seguridad retorna y que todos hicieron bien su trabajo.Según la policía, los sospechosos fueron interceptados después de intentar atracar a un taxista que se salvó oportunamente. El taxista habría notificado a la policía, que en otro punto de la ciudad comenzó a perseguir a los delincuentes que iban en un vehículo negro. Comenzó así una persecución que terminó en un terreno de pastizales en las afueras de la ciudad, zona conocida como Pedro Lorenzo cerca al retén de la Doble Vía a La Guardia. Las imágenes mostraron el vehículo de los supuestos atracadores con la puerta derecha llena de impactos de balas igual que la puerta trasera de pasajeros. Por el tamaño de los agujeros en las puertas, se puede deducir que los policías usaron armas de reglamento de 9 milímetros y otras de calibre mayor. Lo mismo podemos deducir al notar que los impactos en las puertas están relativamente agrupados. Sólo un arma automática puede dejar un rastro de fuego similar.Las cámaras mostraron que el cuerpo del chofer, que ya estaba muerto cuando los periodistas llegaron, estaba recostado de espaldas sobre su asiento y con disparos en el pecho y en el lado izquierdo del cuerpo. El mismo cuadro presentaba el otro que iba detrás de él, tenia disparos en el pecho y estaba recostado en el asiento trasero, sobre su costado izquierdo y con los pies fuera del vehículo. De haber sido muertos en las posiciones en las que se hallaron es casi imposible que los disparos que atravesaron las puertas les hayan impactado en el pecho en línea recta, más aun si las cosas sucedieron como afirma la policía, que ellos disparaban respondiendo al fuego de los delincuentes mientras los perseguían. El vehículo de los delincuentes no presentaba ningún disparo en la parte trasera y el de los policías tampoco en la parte delantera.Es curioso ver en las imágenes una cosa. La forma en que el chofer sostenía en su mano derecha un viejo revólver de tambor que supuestamente usó contra las fuerzas del orden. El arma colgaba del dedo índice, pero con la cacha para arriba, como si alguien lo hubiera colgado allí delicadamente. Es curioso que el revólver le haya quedado de esa manera en la mano del supuesto delincuente luego de que su cuerpo recibiera el choque de varios proyectiles en el pecho a la altura del tórax. Luego de una trauma como ese se puede esperar que el reflejo del cuerpo haga que la mano apreté el revólver fuertemente o lo lance lejos.Pero aún hay otros elementos más. El tercer supuesto atracador estaba recostado en el suelo, fuera del vehiculo. Su cara y sus ojos estaban hinchados como si hubiese recibido una golpiza y también tenia disparos agrupados en el pecho y en la parte baja de las piernas. En su mano derecha, igual sujetaba graciosa y delicadamente el revólver que supuestamente usó.Los policías dijeron satisfechos, que detenerlos fue un acto medio heroico porque los tres sujetos ofrecieron feroz resistencia con sus tres revólveres viejos de tambor, de pequeño y mediano calibre. A pesar de la balacera que dicen hubo, la camioneta en la que iban los policías solo tiene dos impactos de bala pero en el costado derecho, en una puerta trasera, que ni siquiera logró atravesar la chapa e ingresar a la cabina, a pesar de que los policías sostienen que los sospechosos les lanzaron una lluvia de fuego mientras escapaban. Ningún policía fue herido. Según el comandante de la policía este asombroso resultado se debe a que estos efectivos están bien entrenados para este tipo de situaciones y ante un enfrentamiento armado como éste toman rápida y hábilmente posiciones defensivas para proteger su integridad. Uno no puede dejar de sorprenderse ante tanta habilidad de una fuerza policíaca, que según se sabe, tienen tan pocos recursos que sólo una vez a la semana, cuando mucho, practica y ejercita su accionar en este tipo de situaciones y que a veces se pasan semanas sin disparar sus armas porque no tienen para comprarse sus propias municiones que valen más o menos cinco dólares cada una.Finalmente los familiares de los supuestos delincuentes hacen notar a la prensa que el taxista que supuestamente se salvó de ser atracado hasta la tarde del martes 2, no aparecía para declarar.¿Estamos ante un ajusticiamiento? Eso parece ¿Qué puede ocultarse tras este tipo de hechos que no deja testigos? Muchas cosas, hasta se puede ocultar esa conocida complicidad de la policía con la delincuencia. Aquellos que ahora defienden a la policía y le piden que sigan matando no piensan en que pueden estar siendo usados y están dando pie a cosas peores. Tampoco Percy piensa en eso.Otra vez aparece la escena casi calcada de otro hecho similar ocurrido hace unos meses atrás. También hubo otra en el 2005. Las tres acaecidas en la madrugada, en pastizales de las afueras de la ciudad, todos los supuestos delincuentes muertos después de una balacera con la policía, ningún efectivo de la policía herido, ningún auto de la policía dañado, por lo menos que se sepa, gran heroísmo de la policía, ningún testigo, los medios que llegan a la escena del crimen cuando esta consumado y la única versión que hay para recoger es la de los mismos policías. ¿Quién puede saber si las cosas no fueron de otra manera? Pero a la prensa no lo importa, como dijimos ellos quieren mostrar un show de que hay resultados y aplauden.Así están las cosas en la Santa Cruz cívica, unas autoridades irresponsables, una Policía desesperada talvez porque no puede frenar la delincuencia, un medio donde la justicia está corrompida, donde la sociedad permisiva y light no quiere saber la verdad, pero donde crece la cultura de la vida fácil y el consumo propiciadas por los medios sensacionalistas.

marcelino_villareal@ascnoticias.com

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