Miercoles 26 de septiembre del 2018
 
x

¿Olvidó su contraseña?

Área: Inf. General >> Documentales, historias
Actualizado el 2007-09-21 a horas: 11:29:12

Bolivia, África del Sur y Palestina; problemática y solución

Marwan Tahbub

Desde hace años Bolivia vive un profundo proceso de cambio que ha suscitado y sigue suscitando una aguda polémica que abarca todo y cada uno de los aspectos de su vida. La nacionalización de los hidrocarburos, la minería, la propiedad de la tierra y la Reforma Agraria, tierra y territorio, la problemática de géneros, la problemática étnico-cultural, la constituyente, etc. etc. Al apuntar este hecho se está apuntado a un proceso habitual en parecidas circunstancias y la intensidad de la polémica señala la vitalidad del proceso y su importancia para todo boliviano.

Aquí no se pretende abarcar toda la dimensión y todos los campos de esta polémica, una finalidad de por si imposible de realizar. Lo que se pretende es señalar lo que se pudiera llamar el meollo de la problemática a partir del cual se deriva la compleja red de ramificaciones, contradicciones y problemáticas sectoriales y parciales que abarcan, cada una, un aspecto o más de la vida nacional Boliviana. Es menester señalar, también, que no existe la pretensión de señalar una solución mágica al nudo gordiano de la problemática nacional. Para el que escribe estas líneas está bien clara la inexistencia de la bíblica vara mágica de Moisés y menos, aún, en un complejo proceso como el que nos ocupa. La pretensión es mucho, pero mucho más modesta, se trata de señalar este nudo gordiano con el fin de plantear el problema y generar una discusión tan inevitable como necesaria con el fin constructivo que tal discusión pueda arrojar luz a la problemática como a las posibles soluciones de la misma.

La elección de Sudáfrica y Palestina, como dos ejemplo aunque distintos pero comparativos con Bolivia, no es una elección azarosa, sino basada en; si bien hay un cúmulo de aspectos diferenciadores entre los tres casos (Bolivia, Sur África y Palestina), pero hay semejanza en el nudo gordiano de la problemática en los tres casos mencionados. La razón de este paralelismo parte del hecho colonial y su herencia que los ha generado y que se mantiene hasta el momento en el caso boliviano y el palestino mientras que Sur África ha podido lograr una relativa ruptura con su herencia colonial al poner fin al sistema segregacionista del Apartheid.La explicación de esta conclusión es sencilla y complicada a la vez. Para evitar las complicaciones y las ramificaciones (que son muchas y reales) que pueden surgir en cada caso, se ha optado por centrar la atención en aspectos y conceptos principales de la problemática de cada caso.

Habrá que partir del hecho colonial y de que, como tal, parte de un concepto o visión racista del mundo, de los humanos y de sus relaciones. Se trata del concepto de la superioridad de una raza concreta, respecto a las demás y por tanto tiene el derecho de arrogarse la facultad de llevar la civilización, el conocimiento, “la luz”, a los pueblos incivilizados o “salvajes”. Este ha sido el discurso político con el que la vasta obra colonizadora de la Europa de los descubrimientos geográficos y la posterior ha justificado su acción destructiva en los tres continentes; Asia, África y América Latina. En el caso anglosajón, aparte del mensaje “civilizador”, se le añade una justificación divina; la de “la tierra prometida” que espera la llegado de su “pueblo elegido”. Con esta justificación se han colonizado, entre otros territorios, Canadá, EE.UU., Australia, la ex Rhodesia y actual Zimbabwe, África del Sur y Palestina.

En este contexto de la Europa colonial, estos conceptos fueron profundamente arraigados y han condicionado e influenciado su producción cultural, científica, artísticas, etc. llegando al grado de condicionar la concepción del propio Carlos Marx del fenómeno colonial, que lo concebía como un proceso civilizador, pero criticaba su violencia. De este modo Marx no veía con malos ojos la colonización francesa de Argelia, o la inglesa de la India, y, del mismo modo, veía con malos ojos la figura y obra del prócer latinoamericano Simón Bolívar.El logro de la independencia política o formal de muchas de las colonias en estos tres continentes ha significado que las elites que han crecido y desarrollado durante la colonia, tuvieron que cumplir con la función de bisagra entre la metrópoli colonial y sus países, tal como lo señala Sartre en las líneas que inician este ensayo. Como tales mediarios, heredaron gran parte del pensamiento y conceptos coloniales europeos. En muchos casos, como en el caso de África del Sur, Bolivia y Palestina, estas elites la conforman los descendientes de los colonizadores europeos.

De esta forma la independencia política y formal no implicó una ruptura con el colonialismo, sino su continuidad en otra forma nueva a través de su alianza con las elites locales. En muchos casos, y para los pueblos originarios de estas ya “ex colonias” el cambio venía a empeorar su situación que en si y durante la colonia era pésima. Esto se puede ver en los casos de África del Sur y Bolivia que alcanzaron esta fase de la formación de su “Republica”, como veremos a continuación, en cambio, Palestina, aun está lejos de alcanzar esta fase.

África del Sur

Sin entrar en los detalles exhaustivos de todo el proceso colonial en este país, se puede afirmar que la obra colonial en su primera fase fue realizada por Holanda, seguida por Inglaterra, mediando una guerra que termina con el triunfo ingles.

El interés colonial en el país se basaba, como casi siempre, en la abundancia de recursos natural, como el oro (África del Sur fue y sigue siendo el primer país productor de este mineral), los diamantes, el uranio y otros. Así que Inglaterra, logrado su triunfo militar inicia su reconstrucción del país empezando por las minas, su obra se culmina con la creación de la Unión Sudafricana (antecesora de la actual África del Sur), como parte de la Comunidad Británica de Naciones, unificando las provincias del Cabo, Natal, Transvaal y el Estado Libre de Orange.

A lo largo de este periodo colonial, el sistema social, económico y político se basa en la concepción racista de la sociedad con un orden jerárquico de sus componentes; en la cima de la pirámide se ubica a la minoría blanca formada principalmente por holandeses, ingleses y franceses y blancos de la misma procedencia nacidos en el país. En el siguiente escalafón se ubica a la menoría asiática de color conformada por trabajadores traídos por los colonizadores ingleses u holandeses de sus otras colonias; los ingleses trajeron principalmente trabajadores y funcionarios de la India (como el caso del Mahatma Gandhi) y los holandeses hicieron lo mismo con elementos humanos procedentes de Indonesia y Malasia. En el último escalafón se situaba a la mayoría de población originaria negra con su variada composición étnica.

El sistema racista se reflejaba en un cúmulo de leyes que, como ejemplo, prohibían los matrimonios mixtos entre las tres principales minorías del país, el derecho al voto exclusivo para lo blancos, etc. El hecho de depender de la metrópoli británica representaba un relativo atenuante a la agudización de la opresión y la discriminación, como lo fue el caso de las colonias españolas en América Latina. En el caso concreto que estamos tratando, se puede resumir que la opinión pública en el Reino Unido era el elemento principal de este freno como en el caso de la esclavitud que al ser abolida en Inglaterra tardó pocos años en reflejarse en la Unión Sudafricana.

El Partido Unificado, formado por la fusión del partido Sudafricano y los partidos nacionalista blancos, dominó la vida política de la Unión Sudafricana, pero el hecho llega a su fin debido a la 2ª Guerra Mundial, donde el ala mas conservadora del Partido Nacional, simpatizaba con la Alemania nazi y se oponía a la alianza con Inglaterra en esta guerra y reclamaba una mayor segregación de cara al interior del país, produciendo de esta modo la división del Parido Unificado.

El fin de la 2ª Guerra Mundial presencia la llegada al poder del Partido Nacionalista que reforzó el dominio de la minoría blanca mediante la profundización, perfeccionamiento y sistematización de las leyes de segregación racial entre los tres componentes de la población dando supremacía a los blancos frente a los asiáticos y los negros africanos. Este conjunto sistematizado de leyes segregacionistas se le dio el nombre de “Apartheid”.

Las múltiples reacciones internas como internacionales en contra del Apartheid, tuvieron su respuesta de parte de Pretoria con la realización de un referéndum en 1961 por el cual la Unión Sudafricana, renuncia a su membresía en la Comunidad Británica y se declara como República con el nombre de Sudáfrica.

Este proceso de radicalización racial de parte de la menoría blanca, se ha reflejado en la respuesta consecuente de las organizaciones anti-Apartheid, como el Consejo Nacional Africano liderado por Nelson Mandela. En este punto se hace necesaria la mención de Gandhi y su influencia de lucha no violenta que en primer lugar practicó durante los años de su vida en Sudáfrica y luego con su vuelta a la India, la practicó y la desarrolló aún más.

Gandhi y su influencia en la lucha en Sudáfrica

Aquí no se trata de hacer una biografía de Gandhi, sino de sintetizar su influencia en la lucha contra el Apartheid.

En 1893 Gandhi firma con una empresa india, que operaba en Natal, en Sudáfrica, un contrato de trabajo. Su residencia en este país empezó a cambiar su vida a causa de las humillaciones y la opresión a las que estaban sujetos los hindús por el sistema segregacionista y que el mismo Gandhi empezó a sufrir en carne propia. Algunos ejemplos pueden ilustrar la naturaleza y el grado de humillación referidas:

El haberle sacado a la fuerza de un tren, en la estación de Pietermaritzburg, cuando se negó a mudarse de la primera clase en la que viajaba a la tercera, debido a su raza. En otra ocasión fue golpeado por el conductor de una diligencia, cuando se negó a ceder su asiento a un pasajero blanco. En este mismo viaje en diligencia sufrió otras humillaciones al negarle alojamiento en varios hoteles por la misma razón; su raza. En enero de 1897, un grupo de hombres blancos lo atacó y trató de lincharlo. Obviamente la lista de humillaciones es bastante más larga que lo mencionado. Pero el hecho le situó (a Gandhi) en el contexto real de la situación de los hindús en Sudáfrica y le hizo cuestionar la situación de sus coterráneos y de él mismo.

Al finalizar su contrato de trabajo, y en la fiesta de despedida que se hizo en su honor, Gandhi tiene conocimiento de que la Asamblea Legislativa de Natal está elaborando una ley que negaría el voto a los hindús. Por este motivo, aplazó su partida y se dedicó a la tarea de elaborar diversas peticiones, tanto a la asamblea de Natal como al gobierno británico tratando de evitar que dicha ley fuese aprobada. Si bien no logró su objetivo, ya que la ley fue promulgada, logró, sin embargo, llamar la atención sobre los problemas de discriminación racial contra los hindús en Sudáfrica y la fundación del Partido Hindú del Congreso de Natal en 1894.

Esta organización política le permitió ejerce la lucha no violenta. Las denuncias de la discriminación y los crímenes consecuentes de la misma, le permitía concienciar a su base social y movilizarla como influenciar a la opinión publica, interna y externa. El proceso tuvo uno de sus puntos culminantes en 1906 cuando logra la adopción de la plataforma “satygraha”, es decir “apego o devoción por la verdad” que básicamente consistía en el ejercicio de la “protesta no violenta”, en el desafío abierto al régimen pero sin violencia.

Mandela y el Congreso Nacional Africano

En una primera etapa de la lucha Mandela y el Congreso Nacional Africano, influenciados por Gandhi, aplican una política de lucha no violenta y cobraron notoria importancia durante la Campaña de desobediencia civil de 1952, y la adopción, en 1955, de la “Carta de la Libertad” como programa principal en la lucha contra el Apartheid. Con todo, en 1956, Mandela y otros 150 de sus compañeros son arrestados y sentenciados a presión, sentencia que cumplieron entre 1956 y 1961.

En estos años de presión, la agudización de las medidas segregacionista como la cada vez más violentas medidas de represión ponen en entredicho no solo la validez, como programa, de la Carta de la Libertad, sino la propia credibilidad del Congreso Nacional Africano (CNA) como la instancia conductora de la lucha de la mayoría africana frente al Apartheid y de este modo van surgiendo del seno del mismo CNA como fuera del mismo grupos minoritarios más radicales que constantemente cuestionaban la validez de la lucha no violenta frente a los crímenes del régimen.

De este modo, entre 1952 y 1959 el Congreso Nacional Africano sufre una ruptura, y surge una nueva clase de activistas negros, los africanistas, en demanda de acciones más drásticas contra el régimen blanco del Partido Nacional. La primera escisión de importancia surge en 1959, con la escisión del Congreso Pan-Africano (PAC) que tarda poco tiempo en ejercer la lucha armada a raíz de la masacre de Sharpeville, cometida por el gobierno.

En 1959, aun estando en la cárcel, Mandela lanza en la Conferencia Pan-Africana un dramático llamado a las armas anunciando la formación del comando “Umkhonto we sizwe” (Lanza de la nación, conocido por la abreviatura MK). Ya en libertad en 1961 Mandela se dedica a dirigir el MK, para lanzar una campaña de sabotajes contre objetivos militares y gubernamentales y se prepara para una guerra de guerrilla. En el mismo año sale clandestinamente del país y se dirige a Argelia con el fin de entrevistarse con varios dirigentes africano y planificar las cuestiones de entrenamiento, fondos y logística del MK.

En agosto de1962 y después de varios meses de vida clandestina en el país, Mandela es arrestado y encarcelado en el fuerte de Johannesburgo. En su alegato de defensa ante la Suprema Corte en Pretoria, Mandela se esfuerza en demostrar la racionalidad en la elección del CNA de usar la táctica de la violencia. Su discurso revela la forma en que el partido utilizó medios pacíficos de resistencia hasta la masacre de Sharpeville. Aquel hecho coincidió con el referéndum que establecía la Republica Sudafricana, la declaración de un estado de emergencia y la exclusión del CNA de la vida política, lo que convertía al sabotaje en la única forma posible de resistencia. Hacer otra cosa hubiera resultado equivalente a una rendición incondicional. Mandela explica como desarrolló el manifiesto de Umkhonto, intentando producir la caída del Partido Nacional mediante la caída de la economía y el alejamiento de los inversores externos ante el crecimiento de riesgo en el país.

Mandela cierra su alegato con la siguiente expresión; “Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He peleado contra la dominación blanca, y he peleado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que todas las personas vivan juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero poder vivir para verlo realizado. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir”.

La cárcel de Mandela se prolongó por 27 años hasta el 11 de febrero de 1990. Su férrea voluntad y su clara visión respecto a la lucha de su pueblo fueron ejemplares. En la década de los setentas el gobierno de Pretoria la propuso liberarlo a cambio de su compromiso de dejar la actividad política, Mandela rehusó. La propuesta se repitió en 1985 condicionada al abandono de la lucha armada, teniendo la misma respuesta negativa. Pero cuando el primero ministro de Pretoria, Frederick D`clerc, anunció el fin de la exclusión del CNA y la liberación de Mandela, al día siguiente el mismo Mandela anunció el fin de la lucha armada y el inició las negociaciones para poner fin al régimen del Apartheid.

Se puede resumir las líneas básicas del desarrollo de la lucha del pueblo sudafricano, entre el establecimiento de la Republica de Sudáfrica en 1961 y el fin del Apartheid del siguiente modo; el desarrollo, la amplitud y la profundización de la lucha de la mayoría negra en el país, iba produciendo y motivando paralelamente un rechazo cada vez más amplio y más enérgico contra este sistema de segregación racial.

El proceso de repulsa tuvo un alcance internacional, pero se desarrolló de modo especial en la misma Inglaterra y EE.UU. Este carácter especial se debe a varios factores; la mayoría de las empresas transnacionales que sostenían a Pretoria, y mantenían su financiación del régimen como sus inversiones procedían precisamente de estos dos países anglosajones. Los dos gobiernos; el de Thatcher en Londres y el de Reagan en Washington eran, junto con Israel, los más acérrimos defensores del Apartheid. Pero al final, la lucha de los sudafricanos, la creciente repulsa de la opinión pública y las varias resoluciones de las NN.UU. exigiendo el boicot al régimen del Apartheid, terminaron por doblegar tanto a Reagan como a Thatcher que al final, un años antes de su caída, aceptaron la aplicación del boicot al régimen de Pretoria.

Esto fue al anuncio del inicio del fin. El primer ministro Frederick D`clerc, tuvo que anunciar el fin de la exclusión del CNA, y la puesta en libertad de Nelson Mandela. Mandela ya libre anuncio el fin de la lucha armada y el inicio de las negociaciones para el desmantelamiento del Apartheid y la realización posterior de elecciones generales que se realizaron en 1994 dónde el CNA y Mandela alcanzaron la mayoría absoluta.

Mandela obtuvo en 1993, junto con D`clerc el Nóbel de la Paz. Quizás la herencia que ha tenido Mandela de las enseñazas de Gandhi, se ha visto reflejada en su renuncia al poder político en 1999, pero no a mantener su actividad política al servicio de su pueblo.

El nuevo régimen fue y es el único que puso fin a su programa de armamento nuclear iniciado por los gobierno del Apartheid en colaboración con Israel y liquidado al poco tiempo de asumir el poder Nelson Mandela, este hecho nos conduce a;

La relación especial entre Pretoria y Tel-Aviv

Se trata de una relación muy peculiar que arranca desde los momentos fundacionales, las de Israel y las del Régimen segregacionista de la ex Rhodesia y de África del sur y que ha continuado hasta la caída del Apartheid.

En primer lugar cabe mencionar el discurso colonial ya mencionado de “La Tierra Prometida” que espera su “Pueblo elegido” que ha sido utilizado, por, entre otras colonizaciones, la de Rhodesia, África del Sur y Palestina. Consecuencia del unificado discurso colonial fue la relación intima entre el fundador de Rhodesia, Cecil Rhodes (que dio su nombre a la colonia) y el fundador del Movimiento Sionista, Theodor Hertzel, relación que ameritó las recomendaciones de Cecil Rhodes al gobierno de la metrópoli Londres para que recibiera y atendiera las peticiones de Hertzel.

Pero la relación no es solo bilateral entre colones de África y colonos de Palestina, sino va más allá y completa el triangulo implicando a los políticos de la metrópoli, Londres. Lloyed George y Arthur Balfour fueron los autores intelectuales y políticos de la Carta Constitucional de Rhodesia y África del Sur, pero también fueron los autores intelectuales y políticos de la Declaración Balfour en 1917, donde el gobierno de “Su Majestad” promete su apoyo a la colonización de Palestina y la creación de Israel en el territorio palestino.

Este fue el marco ideológico y político que selló la colaboración especial entre Pretoria y Tel-Aviv en el periodo mencionad 1961 a 1994. La colaboración militar abarcó tanto la industria militar tradicional como la nuclear. El triunfo de la aviación israelí en la guerra de 1967 fue gracias, en gran parte, a la afluencia masiva de pilotos de África del Sur.

Los servicios secretos israelíes como los militares dieron su apoyo a sus equivalentes de Pretoria en las intervenciones que realizó ésta última contra las luchas de liberación nacional desplegados por los pueblos de Mozambique y Angola entre otros.

La colaboración entre ambos regimenes abarcó de la aviación militar, la fabricación de tanques y cañones. Si bien y después de varios años de esfuerzo, Israel fracasó en la instalación de una fabrica suya del avión de combate Kfir en América Latina, en cambio logró el éxito en la Sudáfrica del Apartheid. Los primeros modelos del tanque israelí Merkavah, fue producto de esta colaboración.

En el campo del armamentismo nuclear, la colaboración fue múltiple pero principalmente consistía en el intercambio de tecnología israelí por uranio sudafricano y logró el ensayo de una explosión nuclear realizado por ambos gobiernos. La explosión fue detectada por los satélites de EE.UU. y la denuncia fue hecha por la Central de Inteligencia Americana (CIA) en 1987.

La Colonización de Palestina

Este es el conflicto por el que se gastó más tinta y papel no precisamente para informar sobre sus pormenores y su desarrollo, sino para crear la desinformación más gigantesca dada sobre un conflicto concreto. Pero no se dispone del espacio necesario para una desmitificación exhaustiva y tampoco este es el marco apropiado par tal finalidad. Además el conflicto ha generado tal cúmulo de acontecimientos (cinco guerras regionales y otras más localizadas) que hace inviable dar una cabida para esta pretensión. Por tanto se va a recurrir al uso de los conceptos básicos del conflicto igual que en el caso anterior.

La idea de colonizar Palestina mediante el elemento judío europeo no surge en el seno de las menorías judías europeas como es la creencia predominante hoy en día donde confusa y peligrosamente se confunde al judaísmo (una de las tres religiones monoteístas) con el concepto de nacionalidad. No hay discusión sobre la concepción del cristiano o del musulmán como creyentes en una de las otras dos religiones monoteístas. Todos somos concientes que el ser cristiano o musulmán no es sinónimo de nacionalidad, sino de la pertenencia a una fe religiosa. En cambio se acepta la falacia de que el Movimiento Sionista no es un movimiento colonial, como el alemán, el inglés, el francés, etc., sino un movimiento de liberación nacional. Si esto último fuera cierto entonces el sionismo habría liberado a Palestina de sus palestinos.

Una revisión de la historia colonial de Europa nos evidencia que la idea de crear un estado judío en Palestina, es producto del pensamiento y la acción de este colonialismo.

Napoleón Bonaparte no fue el primero en lanzar la idea sino el primero en iniciar el intento de realizarla. Su acción fue parte de la pugna entre Francia e Inglaterra por el dominio sobre la India y el camino del comercio colonial con la misma, y en este sentido Egipto (con la potencialidad de abrir el Canal de Suez que Napoleón llevaba en mente al iniciar la invasión) y Palestina adquieren una importancia estratégica. La primera era el espacio donde se pensaba abrir el Canal de Suez y al mismo tiempo formaría el flanco occidental del mismo canal y la segunda formaría su flanco oriental. Napoleón invade Egipto y continúa su marcha militar hacia Palestina y casi cumple con su objetivo, pero su primera derrota en 1799[3] frente a los muros de San Juan de Acre (Aka en árabe) en el norte de Palestina, pone fin a su aventura militar y como consecuencia se vio obligado a retirarse de ambos territorios. Napoleón en preparación de esta invasión dirige un llamado a los dirigentes judíos para que le apoyen financieramente a cambio de su promesa de crear un estado judío en Palestina.

El fracaso de Napoleón no significó el fin de esta idea colonial, simplemente motivó a sus competidores, los colonialistas británicos a tentar la suerte de realizarla. El premier inglés Palmerston tomó la batuta abogando por la colonización de la región y el eco de sus reclamos resonó en el seno de las iglesias reformadoras inglesas; la anglicana y la evangelista. Se formaron instituciones y a mediados de la segunda mitad del siglo XIX se formó una federación de instituciones eclesiásticas a favor de tal objetivo bajo el nombre de los “Amantes de Sión”[4].

Ya a finales del siglo XIX esta idea colonial empieza a tener eco entre reducidos grupos intelectuales y financieros judíos. En principio la idea no era colonizar Palestina en concreto, sino estudiar y barajar la posibilidad de colonizar alguna parte del tercer mundo, alguna parte de África, Asia o América Latina. De hecho antes y después del primer congreso sionista en 1897, en Basilea-Suiza se han barajado una amplia gama de espacios geográficos donde el proyecto colonial sionista pueda realizarse, a guisa de ejemplo se puede mencionar; Madagascar, Uganda, Chipre, La península del Sinaí, parte de la Patagonia argentina, etc.

En este marco de referencia cabe destacar que los proyectos de colonizar Uganda y la Patagonia Argentina, han tenido ciertos significados. En el caso de Uganda, el proyecto se adaptaba perfectamente, en su momento, al interés de Londres y era la potencia colonial que más le apoyaba de modo efectivo, que siempre ha tenido bastantes partidarios en el seno del sionismo por el cual competía con eficiencia con el proyecto colonizador de Palestina incluso después de que el Movimiento Sionista haya optado al final por este país del levante mediterráneo. La Patagonia Argentina, he tenido en el millonario Hirsh a un padrino eficiente y con poder financiero para dar inicio al proyecto. De hecho se compró más de medio millón de hectáreas de tierra y se dio inicio a la colonización de esta parte de tierra argentina, pero el proyecto es abandonado al poco tiempo de iniciarse y como huella, dejó la figura del gaucho judío en Argentina.

Obviamente no todo movimiento colonial es igual a otro. Todos tienen rasgos comunes; la concepción de la superioridad de su raza (el racismo) con el cual justificar su dominio sobre otros pueblos, el tener una metrópoli, una potencia colonial que sostenga el proyecto, lo fomente y le de protección frente a la competencia de otras potencias coloniales. Pero cada uno tiene rasgos propios y diferenciados.

El primer rasgo diferenciador del sionismo como movimiento colonial es el hecho de no tener una metrópoli propia, dado que aunque la totalidad de su dirigencia en su primera etapa era laica, pero pertenecían a una fe monoteísta y no a una nacionalidad, como el caso de los colonos, franceses, ingleses, holandeses o alemanes. Así que su proyecto colonial tenía que obtener primero el beneplácito de alguna potencia colonial europea. Es decir el proyecto sionista tenía que encajarse dentro de la política de una éstas potencias, y como consecuencia obtener su apoyo como su protección. Una lectura de las memorias de Theodor Hertzel como de los documentos referentes al movimiento sionista y sus dirigentes pone lo dicho en evidencia. Las negociaciones abarcaron a todas las potencias coloniales europeas; Francia, Italia, incluida la Italia fascista de Mussolini, la Rusia antisemita del Zar, la igual antisemita Alemania del Káiser como la de Hitler, etc.Al final fue Inglaterra y su proyecto colonial en Oriente Medio el factor que dirimó las controversias y decidió sobre la elección del territorio a colonizar. Inglaterra pudo lograr para si lo que intentó realizar Napoleón y se apropió de Egipto como colonia suya y junto a Francia pudo abrir el canal de Suez[5], para desalojar, posteriormente, a Francia y quedarse como la única propietaria de este canal. El reparto colonial que acordó con Francia a través del Acuerdo Sykes-Picot (1917), por el cual Francia al situarse en el Líbano como la potencia colonizadora del mismo, estaría a una distancia de aproximadamente 300 kilómetros del flanco oriental del Canal de Suez y lo dejaría vulnerable y Palestina es el espacio geográfica situado entre el Líbano y el Canal de Suez. De este modo el gobierno de Londres negocia con el Movimiento Sionista la colonización de Palestina bajo la bandera inglesa y emite la ya mencionada Declaración Balfour (1917) dando formalidad al compromiso adquirido por ambas partes y de este modo garantizar el flanco oriental del canal, entre otros objetivos.

El segundo rasgo diferenciador del Sionismo es que el propio movimiento colonial es quien tuvo que generar su ideología. Cada movimiento colonial, era el producto del desarrollo capitalista de la Nación-Estado del país que genera este movimiento. Han sido las instituciones de la sociedad británico las que generaron la ideología y la cultura coloniales y no los colonos ingleses en la India o en cualquier otra colonia de la corona británica, en todo caso habría participado en el proceso pero no lo generaron. Este no es el caso del sionismo ya que carecía de metrópoli propia. Dado que la mayoría aplastante de las menorías judías europeas rechazaron energéticamente la idea sionista, negándose a aceptar que una fe pueda fundamentar un nación y menos un estado, la laica dirección sionista optó por la mitología judaica como base de su ideología. De este modo el Sionismo recurrió a los mitos coloniales anglosajones de la “tierra prometida” que espera la llegada de su “pueblo elegido” y le añadió otro mito ya contenido en el anterior; “la herencia de Abraham”.

El tercer rasgo diferenciador del Sionismo es haber llevado el modelo colonial hasta sus últimas consecuencias. Los modelos coloniales siempre han implicado una relación colonial especifica entre la metrópoli y una colonia dada, que obviamente incluye la explotación de la tierra (recursos naturales) y la población nativa (mano de obra a explotar y consumidores de la producción de la metrópoli). Hasta el caso extremo del Apartheid está dentro de este modelo.

Solo hay dos casos destacados que rompen con este modelo clásico llevando al colonialismo a sus últimas consecuencias; EE.UU. e Israel, donde la población nativa está llamada a desaparecer, a estar fuera de la historia y la geografía. No hay lugar a la explotación de la población nativa, este campo se sacrifica en aras de la pureza étnica de la población. De hecho en EE.UU. solo han quedado residuos nativos y no población nativa.

En el caso concreto del Movimiento Sionista, en la guerra de 1948 ocupó el 80% del territorio palestino creando en este espacio el estado de Israel, el conocido plan de limpieza étnica llamado Dalet, implicó que de algo más de millón de habitantes de este territorio solo quedaran en el mismo unos 120 mil. Hoy en día estos palestinos crecieron hasta aproximadamente un millón y medio y, conforman al grupo de ciudadanos israelíes de tercera categoría, en la medida en que los judíos sefardím (orientales) conforman la segunda categoría, mientras la primera es exclusiva de los judíos ashkenazim (europeos).

Esta finalidad de lograr una población puramente judía, ya estaba clara y anunciada desde los momentos fundacionales del Sionismo. El propio fundador Theodor Hertzel lo expresó con claridad; “Queremos crear un estado judío en Palestina, tan judío como Inglaterra es inglesa y Francia es francesa”. Conviene anotar que en la época en que Hertzel expresa su intención, la inmigración en estos dos países era casi inexistente y no como ahora.

Las circunstancias regionales como las internacionales no permitieron al Sionismo completar la limpieza étnica de los palestinos de su país. Pero si logró su objetivo parcialmente. Hoy en día de los nueve millones de palestinos algo más que la tercera parte vive en el territorio histórico de Palestina (esto incluye el propio Israel, la Franja de Gaza y la Orilla Occidental del Jordán) quedando un porcentaje algo superior al 60% viviendo en un exilio que abarca los cinco continentes.

Antisemitismo y Sionismo

Los datos anteriores como el examen de los hechos, arroja interrogantes sobre hechos que parecen a primera vista como paradójicos y/o contradictorios. El primero de ellos es la actitud antisemita y colonial de los políticos europeo que apoyaron fervientemente al Movimiento Sionista y el otro hecho, que es la otra cara de la moneda, se refiere a la cerrada oposición de las comunidades judías europeas al sionismo (esta oposición se rompe a partir de las atrocidades nazis contra estas comunidades).

Como ejemplo del primer tipo de estos hechos podemos tomar a los mencionados políticos colonialistas ingleses; Lloyed George y Arthur Balfour ya mencionados. Cuando arrecian los pogromos[6] en el centro y oriente de Europa, la corriente migratoria consecuente hacia Inglaterra es frenada (1909) por un conjunto de leyes discriminatorias y antisemitas por el entonces ministro del interior británico Arthur Balfour que en defensa de sus medidas alegó “la protección del consenso de la sociedad británica frente a un elemento extraño y perturbador”.

La otra cara de la moneda lo ha representado Montagut, el único ministro judío del gabinete británico que emitió la Declaración Balfour y el único opositor a la mencionada declaración. El alegato de Montagut era el común dentro de las comunidades judías europeas en contra del sionismo. Él planteaba que su familia es inglesa desde hace siglos, que lleva dos dedicada al servicio publico ingles, como ejemplo de este hecho está tanto él como alto funcionario público y su hermano como alto oficial en el ejercito ingles destinado en la India y que la declaración emitida les está diciendo que Inglaterra ya no es su país, que ellos pertenecen a otro (Palestina) que no conocen y que les es extraños y se les invita a abandonar su propio país; Inglaterra.

Se puede dar una larga serie de estos ejemplos que al final terminarán señalando la coincidencia conceptual e ideológica entre el antisemitismo y el sionismo. El antisemitismo es un fenómeno propiamente europeo y de una larga duración de siglos y por tanto ha tenido una variada gama de formas para manifestarse desde la Iglesia Católica con su Inquisición persiguiendo marranos y conversos (árabes y judíos), como el de la Alemania del Káiser y la nacionalsocialista de Hitler, la Rusia Zarista, etc., pero un examen de los conceptos antisemitas de estas manifestaciones arroja luz sobre un concepto concreto; concebir a los judíos en su conjunto como un pueblo, una nación y no verlos como pertenecientes a varios pueblos y/o naciones pero con una fe monoteísta común que es el judaísmo tal como los judíos se conciben a si mismos. Expresado de otra forma; si los alemanes en tiempos de Káiser o de Hitler concibieran a los judíos como alemanes, que los diferencia de los demás solo su fe religiosa, difícilmente (aunque no sería un hecho imposible) hubieran podido justificar su antisemitismo y sus crímenes. Pero tal como lo han hecho, los han concebido como “pueblo”, como “nación”, y por tanto es más fácil incitar los odios contra un extranjero que contra un con-nacional de distinta fe.El sionismo tiene la misma ideología que los antisemitas en cuanto, también, y en aras de justificar su proyecto colonial, concibe a los judíos como pueblo, como nación (de esto modo tiene derecho a colonizar una parte del tercer mundo, como el pueblo inglés, el alemán, etc.) y por lo tanto, y aquí se está señalando otra coincidencia con el antisemitismo, no es viable la integración de los judíos en las sociedades nacionales a las que pertenecen, esta integración sólo es posible mediante la colonización de Palestina para que formen una sociedad puramente judía[7].

De hecho el sionismo fue apoyado por los antisemitas europeos en la medida en que les permitía deshacerse de sus propios judíos. Quizá ello explica no solo la actitud de Lloyed George y Arthur Balfour, sino también la del régimen fascista de Mussolini que apoyó la colonización de Palestina por el sionismo y rubricó la Declaración Balfour, y también la del Tercer Reich hitleriano que tuvo la misma actitud pero fue más lejos al firmar dos acuerdos con el Movimiento Sionista tendientes a apoyar esta colonización.

Alterativas de solución

La larga lucha del pueblo palestina excede el marco de este ensayo, pero el examen de las alternativas de solución refleja de algún modo esta lucha y pone en evidencia que es la única parte que ha presentado posibles soluciones al conflicto colonial que se está examinando.

1. La primera etapa de la lucha cuando Palestina estaba bajo el Mandato inglés encargado de ejecutar la Declaración Balfour; la dirección palestina plantea en la primer mitad de los años treintas del siglo pasado la primera alternativa de solución consistente en los siguientes puntos principales; a) El fin del Mandato y la independencia de Palestina, b) El establecimiento de un régimen parlamentario democrático para el país, c) Fin de la inmigración sionista al país sostenida por el régimen mandatario, d) El carácter democrático y parlamentario de Palestina dará solución a los problemas de las diferentes minorías del país incluida la judía que tendrá su representación en el mismo. Esta alternativa de solución incluyente ni siquiera mereció ningún examen o estudio de parte de Londres y menos de parte del Sionismo.

2. La segunda etapa de lucha palestina arranca a partir de la creación de Israel en el 80% del territorio palestino y de este modo Al-Fatah inicia el movimiento de resistencia palestina el 1º de enero de 1965 y a la distancia de un par de años plantea su solución al problema con el fin de abrir un dialogo y una discusión con las fuerzas política y sociales israelíes. Al-Fatah planteó la creación en la totalidad del territorio palestino de un régimen laico y democrático que de cabida a todos en pie de igualdad. Esta segunda alternativa recibió la ignorancia total y absoluta de parte israelí, solo un grupo minoritario, el Matzpen, de tendencia trotskista (ya dejó de existir), aceptó este planteamiento como base de una negociación al conflicto. Es notable el carácter incluyente y la semejanza de estas dos alternativas de solución con la que el CNA de Nelson Mandela dio al problema del Apartheid.

En esta segunda etapa, El Frente Democrático de Liberación de Palestina (FDLP) planteó otra base para la negociación y la solución al problema; la de dos estados, el Israelí que ya existe y el palestino que se tendría que crear en el restante 20% del territorio palestino; Orilla Occidental del Jordán y la Franja de Gaza ocupados por Israel en 1967.

La negativa de gran parte de la sociedad israelí a aceptar la perspectiva del estado laico para todos y otros factores hicieron que Al-Fatah, se inclinará, al final, a favor del enfoque dado por el FDLP de dos estados en el entendido de que no es excluyente del un solo estado laico para todos teniendo en cuenta que la posibilidad de dos estados pueda terminar al final con una federación, confederación o unión entre ambos que debería de ser el resultado de la decisión conjunta de ambas partes, e incluso esta posible unión pueda abarcar otros estados de la región como Jordania y/o el Líbano. Pero la actitud de Al-Fatah no se quedó con hacer este segundo planteamiento sino realizó el trabajo político necesario para su socialización en el seno palestino y que sea adoptado por la máxima instancia de decisión que es el Consejo Nacional Palestino (el plan de diez puntos adoptado en 1974), una especia de parlamento en el exilio de la propia Organización de Liberación de Palestina (OLP) que agrupa a todas las formaciones de la resistencia, las organizaciones sindicales, populares y al conjunto del exilio palestino y como tal, la OLP goza del reconocimiento internacional como único legítimo representante del Pueblo palestino y con esta calidad es miembro observador en las Naciones Unidas.

En base a este logro y la adopción de parte del CNP (Consejo Nacional Palestino) de este programa, la OLP inicia una ofensiva de paz, que arranca con el famoso discurso de Arafat en la Asamblea General de Las Naciones Unidas (1974) pidiendo a las mismas que no hagan caer el ramo de olivo que llevaba en su mano.

Conviene señalar que a lo largo de estas décadas de lucha y conflicto, la parte israelí nunca planteó alguna perspectiva o principios de solución sino a lo largo de estos años reclamaba la ausencia de una contraparte, sea árabe o palestina para negociar la paz mientras ampliaba su expansión territorial. Pero la acogida interna palestina como la internacional hacia las iniciativas de paz palestinas hacía imposible que Israel ignorara este hecho y su respuesta fue por un lado lanzar varios intentos de crear una dirección palestina en los territorios ocupados que sea alternativa a la dirección de la OLP y por el otro intentar, militarmente, acabar con la existencia de la OLP, de allí sus invasiones del sur del Líbano en 1978 y 1981 y finalmente la invasión del mismo país en 1982 que como resultado condujo al desalojo de la sede central de la OLP de Beirut y su traslado a Túnez.

Solo de parte de EE.UU. hubo ciertas iniciativas como el Plan Rogers, la Iniciativa Reagan o La Ruta del Camino del presidente Bush que formalmente tienen la pretensión de lograr alguna solución negociada pero en realidad su objetivo era y sigue siendo diluir las perspectivas de solución negociada lanzadas por la parte palestina.

La lucha palestina no violenta

La primera Intifada[8] en 1987 ha representado varios hechos importantes. En primer lugar hay que señalar que si la invasión del Líbano en 1982 alejó a la OLP (a Túnez) a una distancia del territorio palestino de aproximadamente 2000 kilómetros, la Intifada volvió a situarla ya no en las fronteras de este territorio sino dentro del mismo.En segundo lugar habrá que apuntar que esta primera Intifada tuvo su existo debido al carácter de lucha popular y no lucha armada, en la medida en que la mayoría de sus actividades se basaba en la movilización de las masas palestinas bajo ocupación, frente a la atroz represión del ejercito de ocupación militar israelí. De hecho este enfoque estaba en la mente de los dirigencia palestina de la Intifada, pero una persona en concreto jugó un papel diferenciado en desarrollar esta lucha popular, se trata de Dr. Awad Mubarak, un palestino que la guerra de 1948 (la creación de Israel) le obligó a emigrar a EE.UU. siendo adolescente. Allí cursó sus estudios universitarios, se nacionalizó como estadounidense y se casó con una ciudadana del mismo país. Pero al final decidió volver a su patria y allí fundó el Centro Palestino de Investigaciones de la Lucha no violenta.

El estallido de la 1ª Intifada no solo abrió el espacio para ampliar las actividades de este centro, sino la misma Intifada fue influenciada por estas mismas actividades. Era una relación dialéctica e iba en constante desarrollo. Pero igual que en el caso de la lucha no violenta del CNA contra el Apartheid, este método de lucha llega a su fin debido a varios factores que solo mencionaremos los más importantes; la criminal y violenta respuesta militar de la ocupación, recurriendo al uso de su aviación, blindados, rompiendo brazos y piernas delante de las cámaras de televisión iba cerrando constantemente este espacio de lucha. La serie de atentados suicidas de parte de Hamas (la rama palestina de la Hermandad Musulmana, creada por la inteligencia militar británica en el Cairo y la inteligencia de la fenecida monarquía egipcia, en la década de los veinte del siglo pasado, con la finalidad de frenar el auge de la lucha nacionalista, antiimperialista y laica) servían de argumentos para justificar la atroz represión militar israelí y por el otro lado Hamas ejercía un constante boicot a las actividades y movilizaciones de masas de parte de la Intifada[9]. Al final y pocos meses antes del inició de la Conferencia de Paz en Madrid (1991) y por ordenes del primer ministro derechista Isaac Shamir, el Dr. Awad Mubarak es sacado de madrugada de su cama y en pijama puesto en el primer avión con salida hacia EE.UU con el alegato de que el Dr. Mubarak representaba un peligro para la seguridad del Israel. Aunque los familiares del Dr. Awad y siendo él mismo ciudadano estadounidense, hayan recurrido a la Embajada y el gobierno de EE.UU., ambas partes no hicieron ni dijeron nada al respecto. Hoy en día este centro sigue existiendo pero su espacio de acción es mínimo.

Los Acuerdos de OsloLa mencionada Conferencia de Paz de Madrid auspiciada por EE.UU. terminó en un estancamiento que se prolongó por casi dos años y lo peor es que no se vislumbraba ninguna luz al final del túnel. Este hecho junto con otros factores, de ellos el más importante, es la atomización y la extrema debilidad del campo árabe antiimperialista, nacionalista y laico, frente a la hegemonía cada vez más marcada del campo monárquico, derechista y aliado de EE.UU., encabezado por Arabia Saudita y los países del Golfo, acompañado por un boicot financiero a la OLP[10], mientras esta financiación iba en aumento a las fuerzas religiosas como Hamas, hizo posible que las negociaciones secretas efectuadas en Oslo desemboquen en 1993, en el acuerdo que lleva el nombre de la capital noruega.Con lo dicho anteriormente, se puede sintetizar que estos acuerdos representaban una escapatoria a la que recurrió la dirección de la OLP. Por otro lado, estos acuerdos si se conciben tal y como son, un acuerdo marco y transitorio hasta la definición de la situación final, y que solo representan el marco de esta etapa de transición (que debía concluir en 1996) como de la negociación, serán como todo hecho humano, nada perfectos sino perfectibles. El hecho es que esta etapa de transición nunca llegó a su fin y por tanto lo que servía como transición, al prolongarse se hace asfixiante para la parte débil, para la parte ocupada, es decir la parte palestina. En resumen Los Acuerdos de Oslo tienen varias fallas, pero su falla principal es esta, el haberse convertido en perennes y en una trampa para la parte palestina.

La pregunta es ¿por qué de esta evolución negativa? De hecho es un solo factor aunque tenga múltiples ramificaciones. Desde los años setentas del siglo pasado, la sociedad israelí está efectuando un giro constante a la derecha[11], giro que se reflejó en el triunfo electoral del Likud de Menahim Beguin en aquella década y los triunfos electorales de otras formaciones aun más a la derecha del mencionado Likud. La izquierda israelí ha padecido y sigue padeciendo una debilidad crónica, de hecho como ya se mencionó, el Matzpen ha desaparecido lo mismo que las “Panteras Negras” de los judíos orientales, y se menciona a estas dos formaciones que aunque fueron siempre minoritarias pero fueron de lo más desgranado que la izquierda israelí pudo generar. Desde ésta desaparición, la izquierda israelí se redujo a la existencia de personalidades y de grupos dispersos pero sin ningún rumbo concreto. Su presencia se reduje a un par de manifestaciones importantes, a ciertas publicaciones académicas y/o de grupos de izquierda europeos y/o estadounidense. En los momentos más cruciales optó en el mejor de los casos por el silencio y la inactividad, y en uno, el de la invasión israelí de El Líbano, en 2006, su actitud fue peor; el grueso de esta izquierda minoritaria se lanzó a una competencia frenética para apoyar esta invasión. Dicho de otro modo, la izquierda israelí que es el campo propicio para la acción política de la OLP en el seno de la sociedad israelí para entablar alianzas con el objetivo de lograr el fin de la ocupación brilla por su incapacidad y ausencia. Al fin y al cabo la liberación del ocupado, como señaló Franz Fanon[12], es la liberación de su ocupante. La suma de esto es que el grueso de la sociedad israelí aunque en las encuestas se muestra partidario de la creación de un estado palestino pero a la hora de votar, lo hace a favor de las fuerzas políticas derechistas partidarias de la continuación de la ocupación y la colonización.

En resumen y dado que falta espacio para una exposición algo detallado de los avatares de este supuesto proceso de paz, se puede decir que este factor es la negativa, en los hechos pero no en los dichos, del establishment israelí a la creación de un estado palestino independiente y soberano en este 20% del territorio original palestino, su empeño en mantener la ocupación de Jerusalém Oriental, su negativa a aceptar las resoluciones de la Naciones Unidas referentes al derecho de los refugiados palestinos al retorno a sus hogares y/o a la indemnización, como su insistencia en continuar la colonización de las tierras palestinas que transformarían al futuro estado palestina en una especie de un conjunto de bantustanes [13] al estilo del Apartheid. Y, lo que está claro es que mientras Israel no se ve obligado, como lo fue la menoría blanca de Sudáfrica, a aceptar al otro y aceptarlo en pie de igualdad el conflicto seguirá lacerante[14]. Romper este nudo del conflicto, es dudoso que se pueda lograr solo mediante la negociación si estas no vayan acompañadas de una amplia lucha de parte de los ocupados como de la presión de la opinión pública internacional. Ésta es la cuestión que suscita el enfrentamiento interno palestino; definir si esta lucha ha de ser armada o de movilizaciones populares o ambas a la vez. Es el dilema que enfrentó el CNA a los africanistas en la década de los sesentas del siglo pasado.

Bolivia

No se trata aquí de hacer un recuento de la historia colonial y republicana de Bolivia, sino se parte de que el lector de este trabajo ya tiene una idea formada al respecto. De lo que se trata es de señalar ciertas premisas relacionadas con el tema que nos ocupa, de examinar ciertos paralelismos en el hecho colonial y sus consecuencias en los tres casos señalados sin que ello implique una comparación, propiamente dicha entre Bolivia, Sudáfrica y Palestina.

El primer rasgo a señalar es que la Bolivia colonial, como el resto de América Latina, dependía de un centro administrativo y político establecido por la corona española, que era el Virreinato de Perú en este caso concreto. Las decisiones eran tomadas por la corona con cierta participación de los funcionarios enviados desde España y una relativa marginalidad de los criollos aunque el sistema establecido les beneficiaba enormemente.

El grueso de la población, la originaria, estaba destinada a cumplir con el deber de contribuir al erario publico, a través de sus unidades comunarias (Ayllus), o trabajar para el dueño de la tierra en las encomiendas, etc. Fuera de estas funciones económicas, esta mayoría originaria no tenía existencia, ni en la vida política y menos en la social, cultural, etc.

Un poco para refrescar la memoria cabe señalar el estéril debate entre Sepúlveda y su grupo frente al de Bartolomé de Las Casas y sus partidarios sobre si la población originaria del continente recién descubierto tenía la naturaleza y la categoría de humanos. Del desenlace de este debate dependía el derecho del colono de despojarles de sus posesiones y propiedades libremente si no fueran humanos y de hacer lo mismo pero de modo relativamente controlado si se les otorga la categoría de humanos. Este debate estéril teóricamente fue definido por una bula papal de Paulo III, en 1537, que sentenciaba: “Los aborígenes del nuevo mundo son seres humanos, por tanto se les puede bautizar...”. Dicho de otro modo, su naturaleza de humanos posibilita aplicarles la segunda espada ya que la primera espada era la de los conquistadores y ahora se le une la de los misioneros.

El crecimiento de las elites criollas, las ponían en contradicción con la corona y sus representantes, y les motivaba a hacer sus reclamos, pero, al menos en el caso de Bolivia, no rompían con la ligazón de lealtad hacia Madrid. Lo miembros de estas elites formaban el grueso de las filas realistas. El peso principal de la lucha por la independencia recaía en los hombros de la población originaria (las Republiquetas), pero la inclinación de la balanza a favor de la lucha de la población mayoritaria hizo que estás elites cambiaran de bando, con el fin de seguir manteniéndose en el poder.

La pugna entre estas elites representada por el Licenciado = abogado Olañeta y el prócer Sucre que terminó con la salida (herido y maltratado) de parte de Sucre es representativa de este cambio. La independencia y la Republica eran para las elites, no para la mayoría originaria y estas elites son las que deberán marcar las pautas del nuevo régimen.Un examen de la producción ideológica de estas elites, ya durante la Republica, nos indica que la categoría de humanos dada por la corona española a los originarios aún no estaba aceptada. Personalidades e intelectuales partidarios de la democracia republicana seguían negando esta condición a los originarios. El escritor, intelectual e investigador Gabriel René Moreno sostiene que: “El indio es una variedad arcaica, sombrío, asqueroso, huraño, postergado y sórdido. Por su cerebro incásico es incapaz de asimilar el cristianismo”. El Presidente Mariano Baptista afirmaba que: “La clase letrada y cristiana siente por los aimaras un grande horror… yo los he contemplado desde mi niñez con espanto por la humanidad”. El Presidente José Manuel Pando afirmaba que: “Los indios son seres inferiores y su eliminación no es un delito sino una selección natural”[15].

Paradójicamente Pando había logrado, no ya su federación, que al final no hubo tal, sino el traslado de la sede del gobierno desde Sucre a La Paz (tema de polémica y diversión ideológica en la actual Constituyente) aliado con Zárate Willka y en base al sacrificio y la vida de miles de originarios aymaras. De hecho y acorde con sus palabras Pando eliminó a Zárate Willka.

De hecho la producción ideológica de estas mismas elites al respecto es abundante, pero con las muestras mencionadas es suficiente para señalar esta realidad. En lo económico, desde la independencia y hasta el posterior auge de la minería en la segunda mitad del siglo XIX, los impuestos pagados por los originarios representaba la parte sustancial de los ingresos del erario publico, pero este hecho no tenía ninguna traducción en el campo político, y menos un reconocimiento de parte de las elites en el poder.

El auge de la minería implicaba la necesidad de avituallas e insumos para alimentar a las minas y los mineros, proceso que condujo a la revalorización de la tierra y el inicio de los ataques de estas elites para apropiarse de las tierras comunarias de los originarios, ataque iniciado por Melgarejo y continuado por los siguientes gobiernos especialmente los liberales. En la parte final del siglo XIX y las primeras décadas del XX, los gobiernos liberales en tres décadas aproximadamente, se apoderaron de una proporción de las tierras comunarias de los originarios igual a la que la corona logró durante los siglos de colonia.

En este marco y por encima de los fugaces intentos de hacer avanzar al país y por lo tanto mejorar las condiciones de vida de sus mayorías (Germán Bush, Villarroel, el MNR de 1952, Torres, etc.) no se ha logrado cambios sustanciales de estas mismas condiciones. Sin entrar en los detalles de estos fugaces intentos, habrá que señalar que todos partieron de nuevas elites progresistas, que surgieron del seno y/o a la sombra de las elites tradicionales, y si este nuevo fenómeno no condujo a cambios reales en la vida de la mayoría originaria no por ello pierden su valor y significado.

El signo de un cambio innovador que pudiera ser real (como todo proceso que se inicia, es prematuro hacer pronósticos en sus inicios) fueron las marchas por la vida iniciadas en la última década del siglo pasado por los originarios de las llanuras orientales del país, a la que se adhieron rápidamente los demás originarios del país, reclamando una nueva constituyente y una refundación del país que de su lugar a su mayoría originaria.

En este contexto hay que apuntar a lo novedoso del proceso, a la inteligencia de estos originarios de recurrir a métodos democráticos y de movilizaciones populares y no al enfrentamiento violento. Y, si se habla de métodos democráticos, cabe señalar que el hecho no procede de la tradicional democracia representativa, sino de la democracia participativa que es parte integrante de su cultura originaria.

Sin perderse en la complejidad de este multifacético proceso cabe señalar ciertos hechos y rasgos. Si en Sudáfrica hubo negociaciones entre el CNA y el último gobierno de Apartheid que culminaron con el fin de este régimen segregacionista, y en el caso palestino se iniciaron las negociaciones que hasta el momento no llegaron a ninguna parte, en el caso de Bolivia no hubo tal negociación, sino unas elecciones generales dónde una mayoría de la población (más del 50%) dio su voto a una formación política, el MAS y a un dirigente de la misma, Evo Morales Ayma, conocidos por su cosmovisión originaria.

Del proceso merece señalar parte de sus aspectos fundamentale

Volver atrás
Enviar el artículo por E-mail
close



15 * 6 = echchange

Con el uso de ese servicio Ud. acepta:
Su dirección E-Mail y la del destinatario serán utilizados sólo para avisar al destinatario sobre el envío. Para evitar el mal uso del servicio, Bolpress registrará el IP del emisor del mensaje.

Compartir el artículo en Facebook Versión para mprimir
+ Restaurar tamaño del texto -
Mas informacion
Uhr 52

min.

... a fondo

La influencia histórica de la convicción patriótica

Eduardo Paz Rada

La historia de la sociedad boliviana ha estado marcada por la dinámica y las contradicciones de las relaciones con las potencias capitalistas mundiales en torno a la explotación de los recursos naturales acompañada con la dominación política e ideológica sobre el conjunto de América Latina. En este contexto, los estudios, aportes y (...) :: Más detalles

Otros artículos de análisis

El gobierno de Evo Morales acelera el montaje de la planta nuclear

AnaliaPandoCabildeo

¿Por qué el gobierno de Evo Morales quiere gastar más de 2 mil millones de dólares en la construcción de (...)

Elites económicas y decadencia sistémica

Jorge Beinstein

A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la (...)

El gobierno del MAS se hunde en un mar de mentiras

AmaliaPandoCabildeo

El gobierno del MAS ha perdido tres elecciones consecutivas desde 2014 porque las grandes mayorías, sobre todo urbanas, ya no creen (...)

Quintana tiene el hábito de desviar fondos públicos y de impartir “línea” a los periodistas

Wilson García Mérida

La difusión de un audio que registra una reunión “de trabajo” entre el ministro de la Presidencia Juan (...)

la frase

Álvaro García ha leído pocos libros Cita a Hegel pero leyó citas de citas nada más Por eso carece de espíritu humanista y sufre acomplejamiento social e intelectual

Wálter Chávez, ex asesor del MAS

¿Cuál es el principal desafío del nuevo gobierno

  • Seguridad ciudadana
  • Lucha contra el narcotráfico
  • Industrialización
  • Empleo y educación
  • Otros

Encuesta vigente desde el 13-10-2014

Encuesta anterior:

Por quién votará en las elecciones de 2014