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Actualizado el 2007-07-13 a horas: 23:06:50

El cierre de un ciclo y la compleja relación “movimientos sociales”- gobierno en Bolivia

Jorge Viaña

Un posicionamiento crítico mas allá de los dolores propios y resentimientos es descubrir las condiciones de posibilidad de los procesos de emancipación, por eso conocer hoy las relaciones internas entre los llamados movimientos sociales y el gobierno es decisivo para continuar y profundizar la lucha emancipativa en marcha que ya llevan en su etapa más intensa mas de 7 años y que cambia de rumbo el 18 de diciembre del 2005. Es decisivo –además- por que es lo que está a nuestro alcance como actores del polo insubordinado y es lo que nos determina desde nuestra propia interioridad. Por estos motivos es más importante que lo que hace o deja de hacer el polo conservador, ya que ellos hacen lo que deben, reconstruir el orden y cadenas de mando, el Estado y las relaciones de dominación en función a su proyecto político.

Pero aportar a la comprensión de las relaciones y procesos internos del movimiento hoy es peligroso por la estrechez e inmadurez con la que se aborda el problema. Pocos quieren ir mas allá de la visión quejumbrosas que remata en la búsqueda de culpables internos a los cuales echar la culpa de todo, o del pragmatismo sin esperanza que se resigna a trabajar solo en la pequeña reforma dentro del actual Estado para captar un poco mas de excedente como mecanismo de continuidad y construcción de poder partidario. Debemos ir más allá de estas visiones que no logran posicionarse en una labor de crítica comprometida con el proceso. O no hay crítica en un caso o la crítica no es comprometida en el otro ya que es desproporcionada y a veces mal intencionada[1].

Solo se podrá avanzar sustancialmente en el proyecto de emancipación si se da una transformación completa del Estado, si se re-inventan instituciones que legitimen estatalmente en el marco de un Estado Plurinacional[2] amplias formas de democracia directa y auto-representación social, si se logran autonomías territoriales indígenas amplias que sean el punto de partida de una re-territorializacion del país basándose en la reconstitución de los territorios ancestrales del mundo indígena para dar paso a la apertura de un nuevo mapa institucional del país y el Estado, si se sigue con el proceso de descolonización del Estado y la sociedad, si se profundizan todavía mas los cambios en la propiedad de los recursos (tierra, gas, biodiversidad, industrias) para ser reapropiados directamente por la sociedad autoorganizada y no por “El Estado” en abstracto. Estos cambios retroalimentarían -a su vez- la producción de cambios sostenibles de las relaciones sociales y de producción provocando una transformación total de la relación Estado-sociedad (Rene Zavaleta llamaría a esto, cambio de Forma Primordial) solo a partir de estos cambios se podrán generar condiciones que a mediano plazo puedan constituir los gérmenes de una nueva sociedad y un nuevo Estado. Este caminar hacia un cambio en la forma primordial es lo que se estaría cerrando en Bolivia. Veamos:

Lo primero que debemos decir para evaluar la coyuntura es que el gobierno esta siendo asediado por la construcción de un poder dual (un proto-Estado con tendencias separatistas y secesionistas) asentado en las prefecturas y comité cívicos de los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando que expresan los intereses de los terratenientes, del capitalismo agrario y de las transnacionales petroleras. Con mayor o menor intensidad a lo largo de estos dos años del gobierno del MAS han estado conspirando desde los sectores de la derecha más autoritaria y señorial para derrocar al gobierno, o al menos ir preparando el terreno para este fin. El apoyo y sostenimiento del actual gobierno es prioritario para el avance del proceso que empezó en su época mas intensa hace siete años, pero sostener y apoyar al gobierno no es un fin en si mismo, aunque es una parte del proceso.

Lo más importante y profundo para analizar el rumbo que toma el proceso -además de decir algo evidente, como que la derecha conspira- es analizar las relaciones y procesos internos del polo insubordinado y su proyección en las diferentes tendencias y visiones del Estado y el horizonte en el que nos movemos. El camino de ir hacia lo que Zavaleta llamaría cambio de “Forma Primordial” es lo que se estaría cerrando no solamente debido a la conspiración de la derecha sino sobre todo debido a un fenómeno muy complejo pero que podría agruparse en dos grandes procesos mutuamente relacionados y que sé retroalimentan recíprocamente.

Abdicar del avance auto-determinativo

En las organizaciones sociales y movimientos sociales parece haber cundido la actitud de abandonar la escena como protagonistas y actores colectivos de los cambios que veníamos viviendo los últimos años[3] y dar paso al Estado como protagonista fundamental, que a pesar de estar siendo ocupado por un partido de base cocalera-campesina no ha cambiado en lo absoluto -en su esencia mas profunda y estructural- en estos dos años de el actual gobierno.

Parecería que en lo más profundo de la subjetividad de lo indígena y lo nacional popular esta muy arraigado todavía el deseo de abdicar voluntariamente de procesos mas profundos de autodeterminación a partir de las estructuras colectivas y comunitarias de rebelión. No se logra ir avanzando en la subjetividad de las colectividades la idea de ir sustituyendo las formas vergonzosas de este Estado falaz y aparente por formas de autoorganización expresada en semi-estructuras que correspondan a ese contenido auto-determinativo.

Entonces crece de manera natural la tradicional figura de la política liberal caudillista latinoamericana de los individuos supuestamente imprescindibles, se profundiza el culto a ciertas personalidades, se expande la aspiración de tener un gran “dador” un gran “tutor”, alguien que te lo hace por ti, alguien o algunos a los cuales les encomendamos que nos “salven”, seguimos buscando, imaginando y construyendo “salvadores”, “estrategas” “grandes lideres” que en este tipo de procesos siempre existirán para bien o para mal, pero cuando en el imaginario de emancipación se convierte en fundamental la figura tradicional y conservadora de los “salvadores” o llegan a ocupar el centro de la escena sustituyendo la pluralidad autoorganizativa y los liderazgos colectivos que fueron lo dominante y fundamental del proceso hasta el cambio de rumbo en diciembre del 2005, es síntoma de que el proceso político cambio de rumbo definitivamente.

Estos procesos nos hablan de que se esta dando un replanteamiento general de la lucha mas auto determinativa para encaminarnos por las rieles rígidas de las lógicas estatales y los aparatos partidarios. Aquí constatamos que el autogobernarnos en su sentido mas profundo todavía no esta en el “orden del día” de las colectividades en lucha o al menos no logra postularse como una de las corrientes fundamentales.El problema parece ser que seguimos queriendo abdicar de nosotros mismos en beneficio de vanguardias y especialistas, de los “sacerdotes de la política” como decía un compañero hace ya casi una década. Lamentablemente esto es lo que se visibiliza con toda claridad hoy a dos años de la ocupación del andamiaje del Estado por personas que estuvieron o están de alguna manera vinculados con los movimientos sociales en niveles de dirección y liderazgo.

El fenómeno mas ilustrativo de lo que planteamos es lo que parecería estar ocurriendo en las direcciones, altas y medias e incluso en algunos sectores de las bases de los llamados movimientos sociales y que algunos compañeros nos comentaban recientemente. En las últimas movilizaciones, dirigentes medios y nacionales de los movimientos no quieren movilizarse ni reactivar los múltiples mecanismos de deliberación, decisión y acción colectiva que son fundamentales para dar respuestas a la coyuntura y delinear el rumbo del proceso orientando y dirigiendo al gobierno.

Lo mas sorprendente es el argumento y la lógica con la que se borra esta vital necesidad de la coyuntura: “ya estamos en el gobierno, ellos van a resolver, ellos van a hacer”, no les parece importante fortalecer las organizaciones y mecanismos colectivos de deliberación y decisión autónomos, que fueron la clave del proceso hasta hace dos años, parecería que entre la mayoría de los dirigentes de los llamados movimientos sociales el grado de conciencia no ha sobrepasado este horizonte en el que los movimientos sociales son tan poderosos ante el enemigo pero tan débiles ante si mismos, en especial ante los dirigentes que hoy ocupan el andamiaje del estado.

En algunos aspectos parecería que no se ha podido avanzar en grados más grandes de profundidad auto-determinativa y descolonizadora en las luchas de los últimos años. Parecería que todavía no podemos imaginarnos sin “salvadores” ni “grandes líderes” a los cuales responsabilizar por nosotros mismos. Todavía no nos imaginamos autogobernándonos a nosotros mismos -no desde el Estado- sino a partir de nuestras estructuras de rebelión propias[4], del ayllu, de la comunidad, de los sindicatos y órganos de poder propios, en fin a partir de nuestros mecanismos colectivos de deliberación y del intelecto colectivo.

La Subordinación y el Tutelaje estatal

La otra faceta de este único proceso de cierre de una época y apertura de otra es la manera en la que el Estado a través de los actuales gobernantes ha ocupado el espacio antes ocupado por los llamados movimientos sociales y ha empezado a ejercer un tutelaje y digitación de los llamados movimientos sociales bajo las lógicas y practicas estatales de reconstrucción de cadenas de mando, el reforzamiento de las jerarquías, construcción de obediencia y sumisión al estado, en fin forzando a calzar en sus tiempos y dinámicas a los llamados movimientos sociales, este es un factor fundamental que a reforzado y multiplicado las aspiraciones y deseos que han empezado a generalizarse en los movimientos y organizaciones sociales de ser tutelados, dirigidos y subordinados desde y por el estado[5] cerrando este ciclo de luchas y abriendo un ciclo largo de estado que reconfigura el escenario de lucha a formas típicamente liberales, construir aparatos, planificar elecciones, en fin entrar de lleno a formas liberales de la política remolcando a los llamados movimientos sociales a su desaparición como actores colectivos y plurales.

La digitación discrecional que se ha ejercido y se ejerce sobre las organizaciones y movimientos sociales, la funcionalización y uso como meros soportes de la voluntad de Estado y la anulación de su filo mas critico al convertirlos en grupos aislados de la sociedad civil, todos estos procesos están provocando una sistemática monopolización de la representación de los movimientos y organizaciones sociales por parte de un solo aparato partidario articulado al Estado. Poco a poco se están produciendo relaciones de subordinación, desorganización o aislamiento de los movimientos sociales, y últimamente hasta relaciones clientelares y prebendales que ojala puedan ser detenidas, provocando la limitación pragmática del proceso de avance de la auto-representación y auto-determinación social al proyecto político de construir un “Estado Social” al estilo Keynesiano de los años 60 para fortalecer el denominado “Capitalismo Andino” bajo formas típicas de un caudillismo liberal.

Ahora todo el proceso de avance de la lucha de los últimos años que se expresaba como pluralidad de formas políticas y organizativas, liderazgos colectivos y complejos procesos de auto-organización de los movimientos sociales que fueron y son el motor del proceso desde hace siete años parece detenerse y desaparecer, debido a las dos causas explicadas, pero principalmente debido al proceso de seducción asimétrica que ejerce el actual gobierno desde la posición de “jefes de Estado” y la injerencia burocrática que esta destruyendo la pluralidad, la creatividad y la autonomía de las organizaciones y movimientos sociales, lamentablemente esta debilidad al interior del propio movimiento esta provocando el cierre de la crisis de Estado que vivimos desde hace unos años sin grandes cambios estructurales.

Consideramos que hay una mayor responsabilidad de los altos funcionarios de este gobierno ya que son los que han empezado a imponerse como actores centrales con todas las prerrogativas que un Estado como el que existe les otorga, por que creemos que los funcionarios del gobierno son los mayores responsables de reconstruir los mecanismos de obediencia y las cadenas de mando de un Estado que estaba en crisis, por que son los mayores responsables de –con el poder muy grande que actualmente tienen- desorganizar subordinar y desmovilizar los movimientos y organizaciones sociales, aunque lamentablemente –como se explico mas arriba- las organizaciones y movimientos sociales tampoco son victimas absolutas de nadie, también lo aceptan, lo toleran, lo permiten, lo reproducen, incluso en algunos niveles se benefician sectorialmente de ello y por lo tanto lo están consolidando. En procesos tan dolorosos como el descrito siempre hay una coresponsabilidad. Ambos actores internos del movimiento son responsables de lo que esta ocurriendo.

Luís Tapia propone la misma idea de la corresponsabilidad del cierre de una época y la inevitable desaparición del escenario de los llamados movimientos sociales “el MAS es responsable de haber llevado a varias de estas organizaciones a su facetas mas corporativa de sociedad civil, por lo tanto mas conservadora…quitándole la dimensión de fuerza política que mas bien plantea problemas generales y articulan fuerza hacia reformas mas globales en el país. Obviamente otra parte de la responsabilidad esta en las mismas organizaciones; y la explicación estaría en la historia de estas organizaciones en tanto instituciones de la sociedad civil, que las lleva a asumir, nuevamente, mas esa faceta de corporación que de movimiento social”[6].

¿Es posible un gobierno de los movimientos sociales?

Este proceso de remolcar a las organizaciones a su faceta más corporativa y más conservadora y por lo tanto a su desaparición como estructuras colectivas, es el precio que los llamados movimientos sociales están pagando debido a que todo el proceso de lucha se encamino desde hace dos años hacia formas liberales y estatalisantes de la política. Todo lo mencionado nos ayuda a ver claramente que si estrictamente no existen los movimientos sociales, menos en su faceta colectiva de deliberación y decisión mucho menos puede existir un “gobierno de los movimientos sociales”.

En palabras de Luís Tapia “creo que la actual red de alianzas que sostiene el MAS en la configuración del gobierno y la asamblea constituyente, no se puede caracterizar como una alianza entre partido y movimientos sociales, sino entre partido y organizaciones de la sociedad civil, de trabajadores que efectivamente le dan una base amplia, pero le reducen o ya no contienen el filo critico que tenían cuando formaban parte de los movimientos sociales”[7]. O esta otra cita del mencionado balance que plantea el mismo tema insistiendo en la conclusión de que no tenemos todavía un gobierno de los movimientos sociales “la configuración actual no se pude pensar, todavía, como un gobierno de los movimientos sociales, en la medida de que, por un lado, el tipo de inclusión es básicamente de instituciones corporativas de la sociedad civil y, por el modo en que se ha dado, se pude ver que en tanto no se configure un nivel colectivo de deliberación y de toma de decisiones colectivas, donde lo que decida el ejecutivo haya sido también discutido y deliberado en los núcleos públicos que configuraron los movimientos sociales y las organizaciones de trabajadores en el país, en rigor, sigue siendo un gobierno de un partido –el MAS-, que tiene una red de alianzas políticas, pero que no habría configurado todavía –tal vez no ocurra-, un núcleo de cogobierno con estas organizaciones de la sociedad civil y con los movimientos sociales”[8]

Como vimos líneas arriba, es muy importante recalcar que no tenemos todavía un gobierno “de los movimientos sociales” sino solamente una alianza entre un partido y organizaciones de la sociedad civil y actuando en tanto sociedad civil, no olvidemos que la sociedad civil es la forma política de actuación en la esfera del egoísmo del sector de la sociedad civil al que se pertenece y por lo tanto se actúa en tanto gobernado, respetuoso del sistema liberal y la mayor parte de las relaciones y estructuras de dominación y obediencia al Estado. En esta transformación del escenario político es donde podemos empezar a rastrear la emergencia de conflictos al interior y en el seno mismo de los llamados movimientos sociales mineros-contra mineros, una provincia contra otra por recursos estatales, etc., etc. La sociedad civil actúa en una esfera muy estrecha y sectorial y lo más importante y triste desaparece la posibilidad de que se planten problemas generales y articular fuerza hacia reformas más globales en el país.

Los movimientos sociales en Bolivia al cuestionar y poner en crisis al Estado y al modelo neoliberal también cuestionaron y pusieron en crisis las estructuras de la sociedad civil aunque se apoyaban en ellas para desplegar su accionar, para luego disolverla en el movimiento social en marcha[9]. Hoy no se da ni lo uno ni lo otro, el estado se reconstruye y la faceta de sociedad civil se refuerza cambiando totalmente el escenario de las luchas y creado mucha confusión y un replanteo radical del proceso.A pesar de todo lo dicho, parecería que todavía no es imposible que se reconduzca el proceso en la perspectiva de ir construyendo un co-gobierno entre el actual partido de gobierno y estructuras colectivas de deliberación y toma de decisiones de organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales que se reconstruyan en una perspectiva autónoma e independiente de todo partido, pero en dialogo de igual a igual con un gobierno afín.

Una reconducción política del proceso solo será posible si este fenómeno que bloquea el avance de las corrientes mas auto determinativas –que tiene dos aspectos centrales, como se explico anteriormente- se van rápidamente debilitando gracias al fortalecimiento de la pluralidad y la autonomía de las organizaciones y movimientos sociales y a la irrupción desde abajo de un proceso de reconducción del proceso apartir de las estructuras colectivas de deliberación y decisión de los llamados movimientos sociales.

Nos referimos a una reconducción desde abajo, desde las bases de los movimientos sociales y basados en la reactivación de sus mecanismos colectivos de deliberación, decisión y acción mas allá del Estado y de los actuales partidos y las lógicas partidarias que empiezan a ser centrales en la política interna de los llamados movimientos sociales.

Se esta cerrando un ciclo auto determinativo y plural por la confusión y desmovilización de los movimientos sociales como fuerzas autónomas y plurales y cerrando el horizonte de un cambio profundo que esperamos se pueda revertir en los próximos meses.

Creo que conocer y profundizar sobre las relaciones internas del movimiento emancipativo es hoy por hoy peligroso, por que se están construyendo fronteras internas en el movimiento bajo lógicas dicotomicas (la búsqueda de los malos que remata en reafirmarse a si mismo en el bando de los buenos) de lógicas que simplifican de forma distorsionada el proceso y exacerban visiones unilaterales.No estamos teniendo la madurez de vernos en la lógica de corrientes diferentes pero igualmente comprometidas y corresponsables de lo que nos esta pasando, o más bien de lo que nos estamos haciendo por cuenta y riesgo propio, esta es muestra de inmadurez política y manifestación de que no pudimos construir un horizonte claro de lo que es un cambio profundo y esa es responsabilidad de todos. Tal vez por eso los llamados movimientos sociales no se plantean la reorganización de sus mecanismos de deliberación y acción colectiva para pasar a una nueva fase de cogobierno con el actual partido de gobierno.Comprender esto y reorganizar nuestras practicas cotidianas es a su vez un acto organizativo, o mas bien de reorganización y replanteo, por que reorganizar nuestro caminar -para quien quiere ver mas allá de sus certezas que siempre tienen un lado de estrechez- nos cambia a todos y esto es lo que precisamente necesitamos y sobre todo es -como dice Zavaleta- un acto vital, precisamente por que es el desafío más grande de la actual coyuntura. Infundir más vida al proceso de cambios profundos y crear horizonte.

Debemos tener la capacidad de recuperar, profundizar y aportar al legado de compañeros que en el pasado nos dieron los elementos más importantes que nos permiten hoy hacer una critica profunda al proceso, este desafío critico que a la vez es un acto transformador y organizativo tan urgente y vital es una responsabilidad con nosotros mismos. Debemos contribuir con tal responsabilidad colectiva y personal y seguir por el camino vital de tratar de ser expresión tendencial de las potencias más auténticamente emancipativas (con mayor razón si son minoritarias o casi inexistentes) más que de las tendencias “realista” y sin esperanza sin que por eso nos convirtamos en sectas cerradas que ya no dialogan con compañeros que tienen otro balance y actúan de forma diferente.

Referencias

[1] Una balance político que aporta elementos interesantes y novedosos de la relación del gobierno con los movimientos sociales es el de Luís Tapia “Los Movimientos sociales en la coyuntura del gobierno del MAS”. En Revista Willka. Edición CADES. No 1 El Alto. 2007.

[2] Postulado fundamental del documento “Propuesta para la nueva Constitución Política del Estado. Por un Estado plurinacional y la autodeterminación de los pueblos y naciones indígenas, originarias y campesinas” del pacto de Unidad de las Organizaciones Indígenas de Bolivia (CSUTCB, CONAMAQ, CIDOB, CPESC, Confederación de Colonizadores de Bolivia, Federación de Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina Sisa, APG, MST, CPEMB) de cara a la Asamblea Constituyente.

[3] Luís Tapia explica este fenómeno a partir de la idea de que los llamados movimientos sociales en los momentos pre-electorales, como por ejemplo a fines del 2005 vuelven a adoptan su faceta, de manera cada vez mas pronunciada de sociedad civil, de organización corporativa sectorial, que representa intereses de grupo, de fracción, etc. y que por lo tanto negocian su inclusión en el partido y las listas y dejan de actuar como movimiento social y esto se podría constatar cuando se negocia con el MAS no en torno a núcleos programáticos sino en torno a cuotas y a personas que serán incluidas en las listas. Ver: “Los Movimientos sociales en la coyuntura del gobierno del MAS”. En Revista Willka. Edición CADES. No 1 El Alto. 2007. Pág. 145

[4] Contrapoderes Territoriales le llamaría Paolo Virno

[5] Luís Tapia plantea al respecto: “ahora se despliega esta estrategia de centralidad del partido en relación a organizaciones y movimientos que se tienden a subordinar en tanto han negociado su inclusión en las listas del MAS”. “Los Movimientos sociales en la coyuntura del gobierno del MAS”. En Revista Willka. Edición CADES. No 1 El Alto. 2007. Pág. 149

[6] . Luís Tapia “Los Movimientos sociales en la coyuntura del gobierno del MAS”. En Revista Willka. Edición CADES. No 1 El Alto. 2007. Pág. 150

[7] . Luís Tapia “Los Movimientos sociales en la coyuntura del gobierno del MAS”. En Revista Willka. Edición CADES. No 1 El Alto. 2007. Pág. 150

[8] Luís Tapia “Los Movimientos sociales en la coyuntura del gobierno del MAS”. En Revista Willka. Edición CADES. No 1 El Alto. 2007. Pág. 147

[9] Para Profundizar la definición de Movimiento Social y su relación con sociedad civil ver: Luís Tapia, Jorge Viaña, Bernardo Rozo y Sabine Hoffman “La Recontracción de lo Público, movimiento social, gestión del agua y ciudadanía en Cochabamba”. Editorial Muela del Diablo. La Paz 2006.

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