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Área: Seguridad >> Coca y narcotráfico
Actualizado el 2007-02-21 a horas: 10:18:48

En defensa de la “machu coca” o coca de Vandiola

Maya Rivera Mazorco y Sergio Arispe Barrientos

Tuvimos el agrado de asistir al seminario “Erradicación y Revalorización de la Hoja de Coca de Vandiola”, en fecha 13 de febrero del 2007. El evento realizado en el auditorio de la carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), en coordinación con las Sub-centrales de Icuna, Arepucho y Machuyungas de Vandiola-Totora, la Federación Universitaria Local y la carrera de Sociología de la UMSS, tuvo como objetivo contribuir a la formación crítica de nuestros estudiantes bolivianos en torno al tema coca.

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El temario del evento consistió en los siguientes puntos: Historia del cultivo de la hoja de coca en Bolivi; Análisis de la Ley 1008 y las políticas gubernamentales de erradicación; Rol de las organizaciones sindicales frente a la revalorización de la coca; Expositores del evento: José Mario Illescas, Mario Argandoña, Theo Roncken, Emilio Caero.

Empezada la ronda de expositores, fueron manifestados, de modo general, los lineamientos o estrategias globales del imperialismo que, a grosso modo, penalizaron la venta, comercialización y tenencia de coca dentro de la coyuntura jurídica global. Inclusive, se resaltó el cinismo de los organismos multilaterales, específicamente de las Directivas de Estado recomendadas por las Naciones Unidas para la destrucción total de las plantas ERITROXINAS (o variantes de coca) de Latinoamérica, para el año 2008.

En la fase neo-neoliberal, caracterizada por la articulación imperial liderizada por el eje americano-británico, todo humano, animal, planta, mineral, ideología y filosofía representa un tipo de capital variable y constante funcional al cometido de esta etapa del capitalismo. Dentro de esta lógica, a la par de la sistemática aniquilación de nuestros entornos ecológicos, sumidos en las penurias causadas por el mercado global, se sitúa a la coca en una debacle que pone en peligro su crianza[1] (producción) a nivel latinoamericano. Como producto de esto, y en el contexto específico del ecocidio de los bosques antiguos de coca, ejecutado en Vandiola por agentes de erradicación forzosa, en fecha 29 de septiembre del 2006, el seminario comentado abrió, una vez más, la discusión y análisis del proceso de exterminio de la coca, con una fuerte orientación hacia la defensa misma de la identidad cultural boliviana.

Bajo estos parámetros, los oradores de este evento, dentro de su visión de mundo individual y su enfoque o tentativa de revalorización de la coca, consensuaron en determinar que existe ya, post 11 de septiembre, una nueva faceta del imperialismo denominado neo-neoliberalismo, etapa caracterizada por un intervencionismo imperial más cruel y belicoso.

Esta etapa imperial, artífice actual de la agudización confrontacional interna suscitada en el país entre occidente y oriente, así como en la sociedad en general, refuerza la tesis de la dicotomización social evidente en el proceso denominado “balcanización e irakización estatal[2]” precedido, en su actualidad, por las realidades de Irak, Afganistán y Somalia, que han sido estimuladas por el proyecto imperialista. En este sentido, mientras el gobierno del MAS no pueda soslayar la agresividad metódica, abierta y encubierta del imperialismo neo-neoliberal, tampoco logrará impedir los cometidos divisionistas que conllevan a la proliferación de múltiples frentes espaciales, sociales y culturales en confrontación. Por lo tanto, es de altísima importancia desenvolver un discurso con alto contenido filosófico, que exija de las bases sociales, tanto urbanas como indígenas/campesinas, proyectar cambios COLECTIVOS e INDIVIDUALES, que impulsen simultáneamente un proyecto de nuevo Estado, que no sea moderno ni posmoderno. Ante este emprendimiento, por exigencia histórica, se debe trazar un discurso de gobierno que, notablemente, pueda plantear un equilibrio táctico entre los movimientos sociales que apuestan por un proyecto nacionalista y de plena integración entre el Estado y la sociedad, y una élite social acomodada que, al contrario, puja por un proyecto subalternizado a los intereses del imperialismo, que consiste en: años de colonialismo y evangelización, prebendalismo, corrupción y un enorme arsenal de aspectos que buscan, en Bolivia, nuevas formas de explotación y esclavización al modo de los sistemas económicos e ideológicos globales.

Las políticas orientadas a la erradicación de la coca de Vandiola son, a nuestro criterio, parte del contexto recién explicado. Es indispensable cuestionar y estudiar a profundidad este caso, debido a que la coca de esta localidad presenta características especiales que se constituyen en lo que se denomina una “Machu Coca”, que significa “coca antigua” y que atañe a una de las raíces de la memoria y de la historia de la cultura andino-amazónica.

La “Machu Coca” de Vandiola

La importancia de este tipo de coca denominada “Machu Coca”, radica en su existencia, sus entrañas y su legado de ser un “ser milenario” o, más aún, un “Uno-Todo”[3]. Dicha variante de la coca, descubierta por los ojos de Occidente mediante el famoso naturalista francés Alcide D´Orbigny, hacia 1830, es un árbol y no así un arbusto como el que prolifera en otros espacios geográficos. Los bosques de coca son una variante de uso común en el territorio boliviano y, se estima, datan desde antes de la Confederación Tiawanacota. Los gruesos troncos que suspenden las hojas de coca a unos tres o cuatro metros del piso, aproximadamente, la grandeza que los bosques transmiten y la impresionante belleza que las fotografías traídas al seminario evidencian, convocan a unirnos a un sentimiento de profundo respeto por estos seres. Lamentablemente, para el desagrado general, varias de las fotos de estas magníficas abuelas/abuelos sin tiempo o sin dato histórico, quedan en las imágenes del recuerdo, ya que la mayoría de esta coca fue extirpada de manera abrupta y sin el menor respeto, dejando un máximo de cuatro “catos” de Machu coca, o 6400m2, restantes en Vandiola.

Esta coca milenaria es, además, una especie única en el mundo. Por lo mismo, resulta sumamente extraño el hecho de querer destruirla sin una previa investigación responsable que evite, posteriormente, grandes contratiempos políticos y culturales, así como ecológicos.

Vandiola, a través de la erradicación forzosa, no es más que una pauta de las agresiones internas –digitadas por los intereses mundiales– que sufrirá y soportará el gobierno de Evo Morales. La aniquilación de la coca de Vandiola es una estrategia de las políticas internacionales de recolonización y re-evangelización, para imprimir en este gobierno el estigma de haber causado el exterminio de un tipo de coca irremplazable y profundamente enraizada dentro de la identidad histórica de este país.

Por otra parte, y en cuanto al tema de la exigencia de una investigación previa, nos preguntamos: ¿será que hay pruebas contundentes de que Vandiola es una zona en alza de actividad de narcotráfico?, ¿existen pruebas en contra de miembros de las mil familias originarias de Vandiola por narcotráfico? ¿Es estrictamente necesario aniquilar una especie que denota y connota características tan especiales? Llama sobremanera la atención la falta de criterio con que las fuerzas de erradicación actuaron al extinguir, casi en su mayoría, los bosques de Vandiola. Este acto tan radical, derivado de motivos nebulosos, efímeros, inciertos, nada contundentes, que no hacen más que generar confusión en la población oriunda de Vandiola y en la población boliviana en general, delatan razones que no están precisamente ligadas al narcotráfico. Considerando que el gobierno no está impulsando una política de “coca cero”, sino que, por el contrario, pretende conservar la coca para el consumo individual y comunitario, para industrializarla, exportarla y para mantener las expresiones culturales que de ella nacen, no encontramos una razón convincente que explique los hechos comentados en este artículo. Siendo esta coca una especie única que, al parecer, ha sido producida desde siempre en uno de los primeros lugares, si no el primero, en el que se crió la coca para el consumo y para los rituales, la única causa que queda en evidencia es la intención recolonizadora y re-evangelizadora del imperio. Matar a una abuela/abuelo sin tiempo o sin dato histórico, como es la coca en cuestión, es un hecho que se relaciona estrictamente con políticas exteriores ecocidas y etnocidas.

En este contexto, el gobierno del MAS tiene el deber de desmantelar, de manera tajante, las fuerzas conjuntas y organizadas para la erradicación en Vandiola. Es importantísimo equilibrar el daño, y todavía no es imposible reencausar lo acontecido en esta localidad. Acentuar el respeto que este gobierno tiene y le debe, en gran parte, a la gran madre/padre coca, es una acción debida que debe emanar del mismo presidente, ineludiblemente.

Es importante, también, advertir que, ante la articulación de una derecha creciente, las acciones de apoyo a los cocaleros oriundos de Vandiola, que alcanzan unas mil familias, podrían, en caso de darse, ser utilizadas por el imperialismo y sus representantes locales para ir en contra del proyecto de gobierno.

¿Es permisible que semejante falta de criterio (destruir los bosques de Machu Coca) quede sujeta a tal arbitrio? ¿Será posible que el gobierno del MAS no advierta que la coca de Vandiola es y será una contribución histórica a la identidad o hermandad del ser humano integral, en unidad con su entorno, y pierda la oportunidad de fortalecer la hoja de coca como un ser y como parte inherente a la cultura andina-amazónica? Considerando el silencio del MAS y de los movimientos sociales ante este fenómeno, el seminario en cuestión realizó las conclusiones y recomendaciones que resumiremos a continuación.

Conclusiones del seminario

En primer lugar, profundizaremos algunos criterios específicos expuestos dentro del seminario que, a nuestro parecer, deben ser de conocimiento público para contribuir a una mejor construcción de juicios y sentimientos en torno al tema de la hermana/hermano coca.

Los expositores del evento tuvieron el acierto de resaltar cómo el negocio del narcotráfico, históricamente, fue una gran herramienta para obtener fondos monetarios inescrupulosos destinados a financiar los procesos de acumulación de ganancias de los grandes capitales e imperios de turno. Resaltaron el episodio dentro del cual la Ley Seca de Estados Unidos, figura jurídica que imposibilitó la comercialización de alcohol dentro del territorio norteamericano, fue un negocio redondo para muchos actuales potentados del país del norte, entre los cuales resalta la familia Kennedy y su gran fortuna. Un caso similar es la cantidad de dinero que acumuló el imperio inglés durante el tráfico de opio en China, que desató una gran eclosión social inducida por los mercaderes ingleses, hecho que culminó en la guerra Anglo-China (Guerra del Opio), de 1839 a 1942. Estos antecedentes de captación económica anticiparon el discurso imperialista que fingidamente plasmó, mediante campañas globales durante decenas de años, la tipificación y recriminación que las drogas conllevan en su actualidad.

Entonces, este discurso acompaña las falsas campañas antidrogas que encubren delanteras militares de la estrategia geopolítica latinoamericana que, en la actualidad, reafirma el control y mantenimiento de las ganancias extraordinarias del mercado de drogas a nivel mundial. Así, debemos entender que las estrategias de las Naciones Unidas dirigidas a la coca, no son menos despreciables. En el año 1949, Howard B. Fonda, Presidente de la Sociedad Americana de Farmacéuticos, tuteló una comisión investigativa sobre la hoja de coca, que concluye: “el uso de la coca es sin duda dañino, y posiblemente cause la degeneración racial de los indios”[4]. Ante estas medidas impulsadas por las Naciones Unidas, es en el año 1961, en la Convención de Estupefacientes, que la coca es considerada como una planta nociva. Bolivia, durante la dictadura de Hugo Banzer Suárez se adhiere a estas resoluciones que satanizaron la hoja de coca.

También se sostuvo que existe, en concordancia con una Asamblea Especial de Naciones Unidas, una estrategia internacional, denominada S.C.O.P.E., que tiene el plan de destruir la crianza de coca para el año 2008. Esta figura, respaldada por un impulso financiero proveniente de Estados Unidos de Norteamérica, dispone de un fondo colectivo de alrededor de cuatrocientos millones de dólares (ver tabla inferior, específicamente las divisiones 2 a 5)[5] que prevé: interdicción, erradicación, prevención y comunicación. Sin duda alguna, todavía existen unidades tácticas dentro del aparato de erradicación gubernamental, que operan con los fondos previstos para estos fines.

Es esta dependencia financiera, tan corrosiva para la autonomía de las “fuerzas antinarcóticas” como para el equilibrio nacional, la que debe ser anulada, paulatinamente, por el gobierno boliviano y las bases sociales organizadas, con el fin de, verdaderamente, crear modos de destrucción de las vías del narcotráfico, y no responder a los intereses económicos del eje imperialista que utiliza la fachada “antidrogas” para fines geopolíticos que no precisamente apuntan a erradicar la droga, porque se benefician de ella.

PROGRAMA DE INVERSIONES CONSOLIDADO

ESTRATEGIA INTEGRAL BOLIVIANA DE LUCHA CONTRA EL

NARCOTRÁFICO

2004-2008

(En Dólares Americanos)

N°AREA/COMPONENTEFINANCIAMIENTO EXTERNO ($US)FINANCIAMIENTO INTERNO ($US)COSTO TOTAL ($US)1DESARROLLO ALTERNATIVO480.500.00076.500.000557.000.0002PREVENCIÓN10.540.0001.860.00012.400.0003ERRADICACIÓN2.850.00026.500.00029.350.0004INTERDICCIÓN338.720.08015.878.773354.598.8535COMUNICACIÓN4.600.000400.0005.000.000TOTAL837.210.080121.138.773958.348.853

Fuente: Viceministerio de Desarrollo Alternativo. 2004.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones efectuadas por los expositores, se recalcó una estrategia de revalorización que considera tres puntos.

Primero: Desarrollar un mercado nacional interno para el consumo de la coca, a partir de la difusión reiterativa de sus propiedades psíquico-biológicas-“espirituales”, que son benéficas para el organismo humano. Se trata de articular campañas de información que, inicialmente, reorienten a la población interna al acullico y/o a usos industriales de la coca, como el mate y/o otras presentaciones, así como a su uso ritual. En este proceso, irrefutablemente, la coca de Vandiola deberá tener un valor agregado, ya que, todavía ha sabido ser criada sin el uso de pesticidas que hoy en día son de usanza regular en la producción de coca[6]. Por consiguiente, el progresivo aumento del mercado ecológico, interno y externo, podrán favorecer la adopción de prácticas orgánicas en otras áreas de cultivo que actualmente, por el excesivo uso de pesticidas, han degenerado la coca a una condición que daña no sólo al consumidor, sino, inclusive, a la tierra donde ella crece.

Segundo: A nivel de la universidad pública boliviana, se debe considerar, mediante los consejos universitarios, promover el consumo de la coca dentro de los comedores universitarios. La coca es un potenciador psíquico-biológico-“espiritual” que, sin lugar a dudas, mejoraría el rendimiento académico necesario para el proyecto de una Bolivia sin recolonización y sin re-evangelización.

Tercero: Retomar la propuesta del Canciller David Choqueuanca de incluir el consumo de coca a nivel escolar, como respuesta a los efectos degenerativos que provoca el consumo de lácteos en los niños desde temprana edad. Uno se preguntará: ¿qué locura es esta? Y de seguro que las campañas de las empresas lácteas, que aducen que la leche hace crecer a los niños fuertes y grandes, entrarían en una gran contradicción. Los métodos recoloniales persiguen impedir la revalorización de alimentos tradicionales, porque van en contra de las ganancias de las transnacionales que hoy dominan la industria láctea nacional. La imposición de la leche como el alimento mayoritario de la dieta infantil ha estancado el desarrollo de la niñez boliviana, el cual debería, más bien, ser potenciado mediante el consumo de productos de la talla de la quinua, amaranto, wilcaparhu, cañawa, tojori, chivé, plátano, papaya, carambolo, maracuyá, tamarindo, y tantos otros oriundos de los diversos pisos ecológicos de Bolivia. Estos alimentos, que se van dejando de lado como una estrategia de la recolonización y re-evangelización que apunta a la creciente desbiologización del ser humano, son de menor costo que la leche, de gran beneficio social y, por otro lado, se corresponden con las estructuras sanguíneas nativas de Bolivia, en general. No está de más recordar a Rousseau[7], quien dijo que el temperamento de resistencia de la gente de Córcega se debía, en gran medida, a la calidad de alimentación de que disponía, en comparación con la inferioridad alimenticia de las urbes europeas. Es decir, la comida es también un eje indispensable para la descolonización.

En cuanto a la correspondencia entre la alimentación y los grupos sanguíneos, la mayoría de la población boliviana, de acuerdo a su legado genético, contiene, mayoritariamente el grupo sanguíneo “O”, y secundariamente el grupo “A”[8]. Estas estructuras sanguíneas, considerando que la sangre es la portadora de alimentos hacia todo el cuerpo, contienen un anticuerpo “B” que incompatibiliza la estructura de anticuerpos de la leche de origen bovino con la estructura sanguínea humana nativa, convirtiendo la leche, al contrario del mensaje de las campañas lácteas dispersadas en las urbes bolivianas, en tóxicos para el cuerpo[9]. Son varias las enfermedades que devienen de esta incompatibilidad: hipotiroidismo, asma, bronquitis, amigdalitis, insuficiencia hepática, osteoporosis, otitis, entre otros.

En conclusión, no podemos dejar de luchar por cambiar la situación de recolonización y re-evangelización a la que está supeditada Bolivia. No son solamente la ideología y la educación una parte indispensable de estas imposiciones internas y externas al país, la alimentación también lo es. La alimentación está estrictamente relacionada con la identidad, consecuentemente, es parte importante para cambiar los códigos y prácticas alienígenas que aseguran la sobrevivencia de la subalternización social, política, económica, cultural, científica, artística, educativa y tecnológica. La coca, así como otros seres de la naturaleza, deben ser revalorizados dentro de una estrategia integral que rompa con los códigos de dicotomización y jerarquización que tanto daño le hacen a nuestro medio ambiente y a nuestro medio social, económico y político, tanto como a nuestro organismo. Ergo, la defensa de la Mamacoca no puede reducirse únicamente al resguardo de conceptos y prácticas ecológicas y culturales que la conciben como un ser separado del ser humano y de todos los seres de la realidad. La Machu Coca es nosotros mismos; es un Uno-Todo que, en su diferencia, o Uno, contiene todos los otros seres, por su semejanza. La coca es un ser, una abuela/abuelo, una hermana/hermano que existe desde hace milenios. No se le puede quitar su derecho natural a existir con su propia identidad de coca en su diferencia, y con su identidad de semejanza con la Totalidad. Finalmente, en tanto la coca es un ser Uno-Todo, debe ser salvaguardada en conjunto con otros seres que se combinan e intracombinan con la identidad alimenticia de las culturas bolivianas, como ser el tarwi, la quínoa, el amaranto, la cañawa, la walusa, el wilcaparhu, la papaya, el plátano, el maracuyá, el carambolo, el tamarindo… En síntesis, un nuevo planteamiento ontológico es requisito fundamental para defender a la Mamacoca. Esta idea implica reconocer que en Bolivia coexisten dos visiones de la realidad, la occidental y la indígena/originaria, que se constituyen en dos propuestas de civilización. La bicivilizacionalidad es un marco indispensable que permitirá reconocer la sabiduría andino-amazónica referida a la coca, en complementación, y no en confrontación, con el conocimiento de Occidente.

Desde esta perspectiva, debemos incluir también el ámbito económico. La crianza de la coca no se circunscribe sólo a los campos filosófico, cultural, político y de alimentación; encierra también concepciones y prácticas económicas. Por esta razón, dentro del marco de la bicivilizacionalidad planteado, es pertinente proponer una plurieconomía que incluya la economía originaria de origen en el oriente, amazonía, chaco, valles andinos y altiplano, en complementación y complementariedad con los sectores: capitalista tradicional, capitalista reformado, estatal, de propiedad social de los medios de producción y cooperativista.

Contáctenos a thunhupha@yahoo.com.ar

Notas:

[1] Los antepasados originarios, que vivían en unidad con la realidad, tenían una relación de complementación y complementariedad con la hoja de coca –la cual era concebida como un ser vivo y no así como un “recurso natural” –, en la que la criaban y se dejaban criar por ella. Por el contrario, en estos tiempos, dicha relación de complementación y complementariedad ha sido reemplazada por una relación de producción.

[2] López, Cesar. BOLIVIA: unida, justa e incluyente. La-Paz 2005. pg: 36.

[3] La concepción de “milenario” responde, únicamente, a la filosofía Occidental, que asume la separación del tiempo-espacio y del presente-pasado-futuro. Si consideramos aquellas filosofías que no conciben tales separaciones, entones la “Machu Coca” es un ser Uno-Todo que existió, existe y existirá siempre.

[4] Roncken, Theo. Acción Andina: Reflexiones sobre el conflicto por la coca de yungas de Vandiola,

Qhananchawi, 12 de diciembre del 2006.

[5] Gonzalez/Illescas, Tatiana/José: Acerca de la Defensa de la Mamacoca, Tukuy Riqch´arina. Cochabamba 2006. El programa de inversiones consolidado, estrategia integral boliviana de lucha contra el narcotráfico fue también sacada de este texto.

[6] En el seminario se indicó que el uso de pesticidas en Bolivia va aumentando, lo que requiere que el rubro de productores de hoja de coca realice fuertes montos de inversión para abastecerse de estos productos, así como para aplicarlos en los cultivos. Por ejemplo, el año 2003 se invirtieron 203 millones de dólares en la importación de agroquímicos al país, muchos de los cuales son ilegales.

[7] Juan Jacobo Rousseau. 1712-1778. Ginebra. Proyecto de Constitución de Córcega.

[8] El amerindio es “O” y el colonizador europeo “A”.

[9] La condición de secretor o no secretor –carga positiva o negativa– que conllevan las variantes del grupo sanguíneo “A” y “O”[9], nada tiene que ver con la incompatibilidad o compatibilidad alimento-grupo sanguíneo.

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