Martes 19 de junio del 2018
 
x

¿Olvidó su contraseña?

Área: Opinión >> Comentarios y enfoque
Actualizado el 2006-12-13 a horas: 10:41:58

Reflexiones sobre el conflicto por la coca de Yungas de Vandiola

Theo Roncken

(Acción Andina).- En el curso de su historia la especie humana ha cometido más que un atropello en contra de las leyes de la naturaleza. Entre las estupideces más grandes se encuentra la lucha por la extinción de algunas especies del mundo que nos vio nacer. Un triste ejemplo es la guerra contra la hoja de coca. En 1551 el Obispo de Cuzco impuso la pena de muerte sobre el consumo de la hoja, por representar en su visión un "agente del Diablo".

En 1949, el banquero y Presidente de la Sociedad Americana de Farmacéuticos Howard B. Fonda, tuvo el honor de dirigir una comisión de investigación de las Naciones Unidas sobre la hoja de coca. Tras un breve estudio sumamente a-científico, Fonda concluyó que: "el uso de la coca es sin duda dañino y posiblemente cause la degeneración racial de los indios". Este dictamen determinaría la persecución mundial de la hoja de coca, formalizada en la Convención Única de Nueva York del 1961 y ratificada por el gobierno de Bolivia durante la dictadura de Hugo Banzer Suárez.

Así, mientras para muchísimos pobladores de la región andina la hoja de coca representa a la misma vida sagrada, se inició una verdadera guerra por su exterminación, bajo la excusa del combate al mal llamado 'narcotráfico', dirigido desde los Estados Unidos. Durante los años 80 los gobiernos republicanos entregaron el mando de esta lucha a manos militares, mientras una decisión presidencial del demócrata William Clinton de noviembre 1993 oficializó su focalización en los "países fuente": Bolivia, Colombia, Perú. Para el Departamento de Defensa, fue la señal de arranque de lo que luego se conocería como el Plan Colombia y más tarde la Iniciativa Regional Andina.

El 7 de marzo de 1995, el gobierno boliviano recibió de parte de las autoridades de Estados Unidos un "ultimátum" que contemplaba la intensificación de las acciones de erradicación de la coca, en particular en la zona tropical de Cochabamba. En consecuencia directa, el entonces Ministro de Gobierno Carlos Sánchez Berzaín dirigió en abril de ese año un conjunto de acciones represivas contra cultivos de coca y dirigentes del Consejo Andino de Productores de la Hoja de Coca y de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba. El Ejecutivo enfrentó la resistencia de los cocaleros a estas medidas con una campaña publicitaria que buscaba aislarlos del resto de la población. En esa época, voceros gubernamentales y de la Embajada de Estados Unidos calificaron de "narcoterrorista" al actual presidente de Bolivia, Evo Morales.

Las acciones de erradicación no llevaron sin embargo a una real disminución de las áreas de Bolivia sembradas con coca. Para llegar a ello, ninguna estrategia de lucha contra las drogas ha dado resultado alguno, según el experto holandés Peter Cohen. Ocurre, sin embargo, que a partir de la misma época, a mediados de los años 90, se comienza a percibir un importante aumento en la cantidad de coca que es cultivada en Colombia. Son cambios que respondieron en primer lugar a las particularidades del negocio de la cocaína, sus mercados, rutas de suministro, y organización interna. De esta coyuntura, que impulsaría a Colombia a convertirse con creces en el primer productor de hoja de coca de la región, se aprovechó el segundo gobierno de Hugo Banzer Suárez (1997 – 2001). Gracias a una demanda "no tradicional" que era en buena parte cubierta por la producción colombiana, el gobierno de Bolivia, con su estrategia "Por la Dignidad", pudo erradicar una buena parte de la coca en territorio boliviano que en verdad se había vuelto "excedentaria" (ya que debido a la competencia de la coca colombiana, la cantidad cultivada en nuestro país estaba por encima de la demanda real).

Las acciones del "Plan Dignidad" se concentraron en los cultivos y cultivadores de la zona tropical, bajo el argumento que la coca de dicha zona era ilegal, de acuerdo con la Ley 1008 de 1988. Sin embargo, hay una curiosidad que no puede pasarse por alto.. Los datos oficiales sobre la producción de coca en la llamada "zona tradicional" de Yungas de La Paz registran, por lo menos desde el año 1987, un número significativamente mayor a las 12.000 hectáreas permitidas por la Ley 1008 (compartidas con la zona tradicional de Yungas de Vandiola). A pesar de ello, ningún gobierno se decidió por llevar adelante un plan de erradicación forzosa en La Paz, sea por que los gobiernos bolivianos temían la feroz resistencia de los yungueños, sea por otros motivos. Sin embargo, no ha faltado, en todo el tiempo desde por lo menos 1997, una fuerte presión específica por parte de las autoridades estadounidenses para iniciar acciones de erradicación en el departamento de La Paz.

Detrás de estas continuas presiones internacionales se dejan leer por lo menos dos objetivos, ambos enmarcados en la doctrina de Seguridad Nacional de Washington. El primer objetivo tiene que ver con el propósito de mantener bajo control las posibles amenazas a la Democracia del Libre Mercado. Con este fin, ya la Ley 1008 introdujo un potencial eje de conflicto interno de la sociedad boliviana (dividirás y reinarás) e incluso al interior del sector cocalero, definiendo de manera sumamente confusa la existencia de una coca legal y otra ilegal. El segundo objetivo estratégico de la Casa Blanca tiene que ver con la necesidad de crear enemigos "creíbles", en el caso identificados con algunos sectores cocaleros , en justificación de la ejecución de un proyecto hegemónico, que actualmente se esconde detrás de una falsa lucha contra las drogas.

Si bien las organizaciones cocaleras del Trópico de Cochabamba lograron unir sus fuerzas e incluso convertirse en motor de una alternativa política para el país, existen etre los sectores sociales de las distintas zonas cocaleras del país diferencias y rencores que en su momento podrían llevar a confrontaciones entre hermanos y hermanas. Ese es el trasfondo del actual conflicto generado por la erradicación forzosa de la coca más antigua del país, en la zona de cultivo tradicional de Yungas de Vandiola. Es difícil saber hasta qué grado dicha represión contra la coca y las familias cocaleras de Vandiola haya sido impulsada y dirigida por autoridades e instituciones nacionales. Algunos analistas sostienen que sí, mientras otros enfatizan el poder de decisión determinante de organismos estadounidenses sobre las acciones antidrogas que se realizan en el país. Pero llama la atención el hecho que las seis federaciones del Trópico de Cochabamba, en vez de salir en defensa de sus hermanos de Vandiola, los ven con ojos de enemigo. "¿Qué sangre han derramado Ustedes en defensa de la hoja de coca?", es su acusación.

Si bien es cierto que en el pasado la población de Vandiola no ha tenido que enfrentar las represiones vertidas sobre la coca y los cultivadores de coca de las zonas tropicales, y es posible que el hecho de haberse sentido amparados por la Ley 1008 haya sido uno de los motivos para no estar generalmente presentes en las luchas de sus hermanos y hermanas del Trópico; también es verdad que hasta muy recientemente ni los representantes del Estado ni la población boliviana se preocupaba por la suerte de Vandiola. Su población se encuentra prácticamente excluida de los planes de desarrollo y aún hoy se ve en la obligación de sacar a sus productos agrícolas, como lo hacían en la Colonia Española, a lomo de mula. Sin tomar en cuenta la situación particular de la población de esta zona de coca milenaria, es una injusticia descalificar a sus propuestas como absurdas y a sus protestas como exageradas o motivadas por intereses políticos.

Tanto las autoridades gubernamentales como las organizaciones de productores de coca del Trópico de Cochabamba y de otras zonas del país harían bien en reconsiderar sus posturas con respecto a los reclamos de la población de Vandiola debido a la total erradicación de sus bosques de coca antigua. Todos los que buscamos la revalorización de la hoja de coca compartimos intereses comunes, y los derechos de la población de Vandiola forman también parte de esa agenda. Para finalizar, más allá de la coca, se trata también de un tema de soberanía y de no dejar pasar la oportunidad de poder construir políticas de Estado en un marco general que no definen los gobernantes de los Estados Unidos.

Volver atrás
Enviar el artículo por E-mail
close



6 * 5 = echchange

Con el uso de ese servicio Ud. acepta:
Su dirección E-Mail y la del destinatario serán utilizados sólo para avisar al destinatario sobre el envío. Para evitar el mal uso del servicio, Bolpress registrará el IP del emisor del mensaje.

Compartir el artículo en Facebook Versión para mprimir
+ Restaurar tamaño del texto -
Mas informacion
Uhr 7

min.

... a fondo

La influencia histórica de la convicción patriótica

Eduardo Paz Rada

La historia de la sociedad boliviana ha estado marcada por la dinámica y las contradicciones de las relaciones con las potencias capitalistas mundiales en torno a la explotación de los recursos naturales acompañada con la dominación política e ideológica sobre el conjunto de América Latina. En este contexto, los estudios, aportes y (...) :: Más detalles

Otros artículos de análisis

El gobierno de Evo Morales acelera el montaje de la planta nuclear

AnaliaPandoCabildeo

¿Por qué el gobierno de Evo Morales quiere gastar más de 2 mil millones de dólares en la construcción de (...)

Elites económicas y decadencia sistémica

Jorge Beinstein

A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la (...)

El gobierno del MAS se hunde en un mar de mentiras

AmaliaPandoCabildeo

El gobierno del MAS ha perdido tres elecciones consecutivas desde 2014 porque las grandes mayorías, sobre todo urbanas, ya no creen (...)

Quintana tiene el hábito de desviar fondos públicos y de impartir “línea” a los periodistas

Wilson García Mérida

La difusión de un audio que registra una reunión “de trabajo” entre el ministro de la Presidencia Juan (...)

la frase

Álvaro García ha leído pocos libros Cita a Hegel pero leyó citas de citas nada más Por eso carece de espíritu humanista y sufre acomplejamiento social e intelectual

Wálter Chávez, ex asesor del MAS

¿Cuál es el principal desafío del nuevo gobierno

  • Seguridad ciudadana
  • Lucha contra el narcotráfico
  • Industrialización
  • Empleo y educación
  • Otros

Encuesta vigente desde el 13-10-2014

Encuesta anterior:

Por quién votará en las elecciones de 2014