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Actualizado el 2005-10-06 a horas: 22:03:15

Venezuela y Ernesto Che Guevara

Humberto Vázquez ViañaEl asma lo postraba largos periodos de tiempo. Ernesto aprovechaba para leer. Su padre cuenta que los libros de aventuras del escritor italiano Emilio Salgari lo llevaban en fantásticas aventuras por los mares de Malasia y la India. Estas lecturas también despertaron su interés arqueológico (Perú, Cuzco y Machupichu y Centroamérica,Yucatán) lugares que soñaba visitar al mismo tiempo que, educado por su madre en la cultura francesa, su ímpetu juvenil lo empujaba hacia París.

Estas fueron las constantes metas en la vida de Ernesto: India y China como la meta lejana de sus fantasías, Perú como realidades tangibles y París, su meta irrenunciable, propia de los jóvenes argentinos de su clase.

Todas las cumplió, pero no siempre como Ernesto deseaba. El Perú a cabalidad lo visitó dos veces, y se casó con una peruana.; mientras que llegó a India, China y París desde "arriba" como dirigente de la Revolución Cubana.

En los 50´, para un joven latinoamericano de clase media como era Ernesto Guevara, esos sueños solo se podían cumplir con mucho dinero y éste se encontraba en ese entonces en la Venezuela del boom petrolero. Miles de latinoamericanos y europeos (portugueses, españoles e italianos) emigraban a la tierra de Bolívar en busca de fortuna.

Venezuela era el nudo gordiano de la realización de los sueños de Ernesto y hacia allí partió en su viaje en motocicleta con su amigo Alberto Granado, bioquímico, hijo de un inmigrante español asentado en Córdoba. Siete meses habría de durar la travesía por Chile, Perú, Colombia y Venezuela; y tan solo nueve días su estadía caraqueña.

Ernesto visitó ese entonces un barrio pobre de esa Caracas de grandes contrastes entre los recién llegados nuevos ricos y los antiguos habitantes cada vez más arrinconados hacia los cerros que rodean la ciudad.

Granado escribe en su diario (editado en Cuba): "Encontramos una familia de negros, cosa que nos extrañó un poco al principio, pues veníamos de la zona andina, donde está muy manifiesta la raza española y mucho la indígena, en cambio aquí nos encontramos de pronto con un grupo étnico poco común en la América del Sur conocida por nosotros".

Con esa visión argentina de la zona andina con Perú, Ecuador y Colombia, que ya habían recorrido, sin negros ni mestizos sino tan solo "raza española e indígena", Ernesto trata de fotografiar a una madre negra que cocina con ayuda de su hija quinceañera. Les pide posar para una foto pero ellas se niegan a menos que les entregue la fotografía, nada de dejarse "robar el alma".

Ante la insistente negativa Ernesto apunta de pronto con su maquina fotográfica a un muchacho negro en bicicleta; este trata de esquivar el "disparo", pierde el equilibrio y cae.

"Todo el mundo sale precipitadamente para insultarme ?"de portugués....

"Me alejo con cierto desasosiego porque son grandes tiradores de piedras", escribe Ernesto ese día en su diario.

Lo que Ernesto podría haber percibido como un gesto de violencia gratuita, o ignorancia de no dejarse robar el alma, mas bien parece ser una resistencia de quienes quieren ser dueños de su propia imagen, aun así sea miserable, pero suya.

Ernesto continua en su diario: "Los negros, los mismos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués (?.) El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente; el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en 'pegar unos palos' (emborracharse, hvv), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro (?)".

Así pensaba Ernesto Guevara sobre Venezuela, a los 24 años de edad. Sin duda aún no era el Che.

Pese a todo, esa Venezuela del "negro indolente y del portugués trabajador" los acogió generosamente. Alberto Granado a las 48 horas ya tenia trabajo en un Hospital cerca de Caracas con un sueldo de 500 bolívares.

"Cuando ( el Dr. Convit) me ofreció 500 bolívares y alojamiento en el hospital, tuve que hacer un esfuerzo para no decirle sí en el acto. Pero siguiendo el plan táctico que me había fijado, le dije que lo iba a pensar, y puse la mejor cara de displicencia que pude, pese a las señas desesperadas de Fuser (Ernesto) que me indicada que aceptara." (Granado, 17 de julio 1952)

Ernesto había prometido a su madre terminar sus estudios. Para eso debe retornar a Buenos Aires para luego retornar a Venezuela. Examen tras examen, no importa la nota, lo importante es pasar. El 11 de abril dio el último examen y el 12 de junio de 1953 Ernesto Guevara de la Serna recibe su titulo de Doctor en Medicina.

Con el titulo bajo el brazo, esta vez acompañado de Calica Ferrer, su amigo de infancia, hijo de un médico cordobés, en cuya casa Ernesto se había iniciado sexualmente con la sirvienta de los Ferrer, (Anderson 49) emprende el planeado viaje de retorno a Venezuela, donde Alberto Granado lo espera y le tiene un trabajo con 800 dólares de sueldo. Una fortuna para la época, cuando se podía vivir en la Europa de la postguerra con solo 100 dólares mensuales.

"nuestra meta, tal como la recuerdo ? dice Calica- hoy en día,- era llegar a Venezuela, trabajar un poco, lo menos posible y continuar hacia Europa" (Andersson 101)

Ni como Ernesto ni como El Che, nunca más volverá a Venezuela.

Desde el inicio de su partida de Argentina, la Venezuela rebelde se niega a aceptar su regreso. En Buenos Aires el consulado venezolano les niega la visa de entrada.

Como hoy en día, los países llamados "ricos" "filtran" la entrada a los inmigrantes "pobres", el médico Guevara y el hijo del médico cordobés no eran dignos inmigrantes en la "rica" Venezuela de entonces.

Para Ernesto eso no es un obstáculo, ya conoce la ruta y sabe que en el camino la conseguirán y parten hacia el "Dorado" venezolano.

La ruta más directa y barata desde Buenos Aires hacia Venezuela era por Bolivia.

Desde La Paz Ernesto escribe el 24 de julio:

"Estamos en tramite para conseguir la visa a Venezuela...."..... y la consiguen por intermedio de unas amigas del Gral. Ramírez, agregado militar de Venezuela en La Paz.

Con la visa venezolana en el bolsillo desde el Cuzco, el 22 de agosto, al pie del majestuoso MachuPichu, escribe a su madre:

"De mi vida futura no te hablo porque no sé nada, ni siquiera como andarán las cosas en Venezuela, pero ya conseguimos la visa ....."

"Del futuro lejano te diré que sigo en mis trece de los 10.000 dólares que tal vez hagamos un nuevo viaje.....Luego Europa y luego oscuro."

Venezuela y París siguen en la mira de Ernesto

Repentinamente, el 21 de octubre, en Guayaquil, en esa línea imaginaria del Ecuador que divide el mundo entre los ricos y los pobres, Ernesto cambia de rumbo.

Allí también están, Ricardo Rojo, a quien ya conocieron en La Paz, y tres jóvenes argentinos que van hacia Guatemala a presenciar los cambios sociales que allí tienen lugar, uno de ellos, Eduardo (Gualo) Garcia que lo entusiasma a seguirlos.

Ernesto escribe a su madre:

"Te escribo esta carta....desde mi nueva posición de aventurero 100%...

yo que estaba en una especial disposición para aceptar....."

Iría a Guatemala.

Venezuela, los miles de dólares y París, quedarán postergados, pero no olvidados.

Calica, su compañero de viaje siguió hasta Venezuela como planeado.

"La idea era, dice Ferrer, yo iba a Venezuela, me encontraba con Granado, nos poníamos en contacto con Ernesto que estaría en Guatemala y de ahí íbamos a seguir los tres para algún lado." (Castañeda 92)

En el camino, Ernesto tuvo un nuevo enfrentamiento con esta Venezuela que se negaba a aceptarlo. En Costa Rica vivía asilado el futuro presidente de Venezuela y encarnizado enemigo de la Revolución Cubana, Romulo Betancourt.

Ernesto relata en su Diario:

"La entrevista con Romulo Betancourt no tuvo las características de lección de historia que nos diera Mora. Me da la impresión de ser un político con algunas firmes ideas sociales en la cabeza y el resto ondeante y torcible para el lado de mayores ventajas. En principio esta fuertemente con Estados Unidos. Falseó el Pacto de Río y se dedicó a hablar peste de los comunistas" (Che, Otra vez, 34)

Una vez llegado a Guatemala Ernesto continua con sus planes: Venezuela y Paris.

" Quedarme en Guatemala unos seis mes y luego: Por orden decreciente. Venezuela, México, Cuba, EE.UU... luego me voy a Europa Occidental, probablemente con la vieja, donde estaré hasta quemar el ultimo cartucho monetario..." (carta a su tía Beatriz)

Cuando le ofrecen un trabajo de médico en la zona más selvática de Guatemala, el Petén, Ernesto se queja a su amiga Tita Infante, añorando Venezuela.

"De mi vida futura sé poco en cuanto a rumbo y menos en cuanto a tiempo. Pensamos ir a Quito luego a Bogotá y luego a Caracas.

"Lo único que me tiene un poco triste es el pensar que en Venezuela hubiera hecho lo mismo, pero en vez de ganar 125 dólares ganaría 800 . ¡Mal haya la poca plata!."

Hace el intento de viajar a China y le pide al Profesor Edelberto Torres, quien luchó con Sandino, que lo incluya en la lista de los invitados a la Conferencia de Paz en Pekín. Torres ya había enviado el nombre del último postulante y Ernesto ya no tuvo la oportunidad. (Carta de Edelberto Torres a su yerno Luis Fontio, 25 de octubre 1967)

Guatemala era el santuario de centenas de latinoamericanos que huían de las dictaduras militares, entre ellos Ernesto conoce a dos personajes que harán cambiar su vida. Hilda Gadea, una exilada peruana aprista, mayor que él, con quien tendrá su primera hija Hilda y Ñico López, un cubano sobreviviente del ataque al cuartel Moncada y Bayamo en Cuba, que le hablará de Fidel.

La esperanza guatemalteca es cortada de raíz por la intervención directa de la CIA, que organiza una invasión contrarrevolucionaria para defender los intereses de la United Fruit.

Ernesto se ve obligado a escapar a México, desde allí escribe:

"Mis aspiraciones no han cambiado y siempre mi norte inmediato es Europa y el mediato Asia." (Carta a Tita Infante, 29 de septiembre de 1954)

Y le dice a su madre (noviembre 1954): "Naturalmente que esto no me hace perder de vista mi norte que es Europa. Y adonde pienso ir sea como sea"...

Y termina

".. los comunistas, creo que son dignos de respeto y tarde o temprano entraré al partido. Lo que me impide hacerlo más que todo, por ahora, es que tengo unas ganas bárbaras de viajar a Europa y no podría hacer eso sometido a una disciplina rígida..(...) Vieja, hasta París".

Hilda Gadea también ha llegado a México así como el cubano Ñico López quien ya lo llama "Che" y lo relaciona con otros exiliados cubanos.

Ernesto escribe a su madre: " El paso siguiente puede ser EE.UU. (muy difícil), Venezuela (factible) o Cuba (probable). Pero mi meta irrenunciable sigue siendo París y llegare aunque sea nadando todo el Atlántico. (mayo 1955)

Tanto en Guatemala como en México, Ernesto ha conocido a varios exiliados venezolanos, pero es notable que con ninguno logra entablar una relación ni de amistad ni política, pese a que asiste regularmente a sus fiestas.

A partir de mayo 1955, Venezuela va desapareciendo de los planes de Ernesto y el Che comienza a pensar en Cuba.

"Si el próximo país a donde caigo es Cuba, no trabajaré allí sino que daré una rápida vuelta de circunvalación visitando toda la gama de amistades que hice en el exilio (de ellos) y rajaré a Europa o donde sea." (Carta a su padre, mayo 55)

Pero París no lo abandona nunca y escribe a su madre: "Tenés que largarte a París y allí nos juntaremos. Creo que a ti te gustaría pero para mi es una necesidad biológica, y a esa la siento factible y madurando continuamente...." (junio 55)

Entre los trabajos que realiza había cubierto como fotógrafo los juegos Panamericanos en México para la Agencia de Noticias peronista "Agencia Latina":

De los 6.000 prometidos "me pagaron 3.000 pesos y me avisaron que me pagaban con 10 días de antelación. Inmediatamente me fui a buscar pasaje en un barco que salía para España...." (carta a su madre, junio 1955)

El prometido pago no llegó nunca y Ernesto tuvo que quedarse en México. Al mes siguiente Ernesto conoce a Fidel Castro en casa de María Antonia González y desde entonces ya es uno de futuros expedicionarios del Granma. Pero Ernesto-Che sigue pensando en París.

Granados recuerda:

"que cuando ya era un de los expedicionarios del Granma sin embargo le envía una carta y le cuenta que entre sus objetivos esta conseguir una beca en París".. (entrevista de Coco López a Alberto Granado en la Habana 1997)

De pronto, en medio de estos sueños parisinos y planes caribeños un hecho marca su vida, Hilda Gadea está embarazada. Su matrimonio es el reflejo de su destino: Casado con una peruana, su testigo un cubano, Jesús Montané sobreviviente del Moncada, y de Hilda una venezolana, la poetisa Lucila Velázquez, ex secretaria del sindicato de la prensa de Venezuela.

Pero el Che no es un hueso fácil de roer y sigue insistiendo en dar el salto "al charco".

En enero de 56 cuando los planes del Granma ya estaban avanzados el Che le escribe a su amigo Granado:

"Estoy pensando dar saltos mas lejanos. Gracias a que Hilda trabaja en NN.UU. ... a lo mejor ligamos Indonesia.

...Sueño con ir a estudiar la cortisona* con una francesita de esas que sepan todas (para la entretención nomás)" * (Cortisona por Cortina de hierro = países socialistas).

Y lo vuelve a ratificar en marzo. Al mes de haber nacido su hija Hilda.

"lo que me permitiera la ansiada beca a Francia ( Ud. maliciosamente, sospechara que no es para estudiar precisamente que la pido.... tiene razón" (Carta a Tita Infante))

A fines de ese año desembarca en Cuba....y Ernesto Guevara se convierte definitivamente en El Che. El 1 de enero de 1959 la Revolución Cubana ha triunfado.

¿Y Venezuela? No, no está olvidada. El Che tiene un desafío con ella. En enero de 1959 escribe a su amigo Granado que irá con Fidel en el viaje oficial a Venezuela. No pudo, se enfermó y Fidel viajó sin el Che. Esa arisca Venezuela se le escapaba una vez más.

Con el paso del tiempo y el entusiasmo que la Revolución Cubana despertó en la región, la imagen del negro flojo y borracho fue cambiando así como también sobre Venezuela y los venezolanos.

Desde el poder establece relaciones de otro tipo y apoya decididamente la lucha armada revolucionaria que se ha iniciado en ese país. Sin embargo, en 1962 , el Che tiene todavía un imagen pesimista de Venezuela y sobre todo de los militares venezolanos.

Ya iniciado el movimiento revolucionario, el Che diverge con los revolucionarios venezolanos sobre la posibilidad de que la Revolución en Venezuela pueda desarrollarse con ayuda de los militares y dice así, luego del levantamiento de la base naval de Carúpano:

"En Venezuela fue tratar de dar el golpe violento mediante algunas unidades del ejército. En el caso de haber triunfado hubiera triunfado una parte del ejército contra otra. ¿Qué hubiera hecho el ejército? Algo muy sencillo: perdonar a la facción perdedora y mantener las condiciones de casta, todas la prebendas de casta y además de domino de clase en el país. ...( Discurso en la Seguridad del Estado, (Che Obras, 481, 18 de mayo 1962)

El Che se estaba equivocando nuevamente con Venezuela. En los alzamientos de Carúpano y Puerto Cabello (mayo y junio de 1962) murieron 400 venezolanos.

Estos levantamientos militares se habían originado bajo la dirección de oficiales ligados tanto al Partido Comunista de Venezuela como al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y como consecuencia de esto, numerosos militares fueron encarcelados, torturados o asesinados. Varios se incorporaron a la guerrilla venezolana y llegaron a tener puestos de dirección como Pedro Medina Silva, (de quien pronto hablaremos) Manuel Ponte Rodríguez, Juan de Dios Moncada Vidal, Manuel Asuaje, Elías Manuitt Camero, Tulio Martínez Delgado, Rider Colina.

Entre los civiles que participaron de los alzamientos se encontraban Pedro Duno, (de quien enseguida hablaremos) Eloy Torres, Germán Lairet y Humberto Arrietti.

La idea de convertir la Cordillera de los Andes en la Sierra Maestra de América no solo era una frase era un deseo vehemente del Che.

La sombra de Bolívar parecía cubrir la del Quijote. En la biblioteca de su casa tenía tres símbolos: Un bajorelieve de Lenin, un retrato de Camilo Cienfuegos y una estatuilla de Simón Bolívar. (Anderson 497) y cuando envía a Tania hacia Bolivia, el Ministerio del Interior de Cuba bautiza la operación con el nombre de: Operación "Bolívar".

Luego del debate sobre los estímulos morales vs. materiales en Cuba, resurgen nuevamente sus intentos juveniles de ir a Venezuela. El Che se sentía de alguna forma desafiado por Venezuela y Cuba cada vez se comprometía más en los proyectos armados de loa caribeños.

Dice Ben Bella, el ex. Premier de Argelia, que cuando el Che le pidió, en nombre de Fidel, que ayudara a los venezolanos en al transporte de armas provenientes de China y Corea, él aceptó con mucho gusto. Pedro Duno y Oswaldo Barreto se instalaron en Argel y con el camuflaje de una firma de import-export metían en los toneles de aceite de oliva las armas norteamericanas que los chinos y coreanos habían capturado en la guerra de Corea y con ayuda de los argelinos las introdujeron en Venezuela.

Jorge Serguera ex embajador de Cuba en Argelia y el Congo, en sus memorias, les dedica un capitulo aparte a Pedro Duno y Oswaldo Barreto: "Los venezolanos".

En Santiago de Chile en 1973, Duno, responsable de las FALN de Venezuela en Argelia, le contó a Humberto Vázquez Viaña, autor de estas líneas, que el Che pidió tres veces incorporarse a la guerrilla venezolana.

Una de ellas, en diciembre de 1964 el Che hizo llamar a Argel al capitán de fragata Pedro Medina Silva dirigente de las FALN venezolanas que se encontraba de paso por París, para proponerle incorporarse a la lucha revolucionaria en su país. Medina Silva - dice Oswaldo Barreto- le respondió "de acuerdo, pero bajo mis ordenes" (Kalfon 392)

Venezuela se le escabullía de nuevo, sin embargo el Che persistió hasta el final de sus días en apoyar a los intentos revolucionarios venezolanos.

Con motivo del II Seminario Económico Afroasiático en Argel en febrero 1965, donde el Che dio su último discurso público nuevamente aparecen los venezolanos, esta vez como los traductores del discurso del Che.

"Papito" Serguera, en sus memorias afirma que la idea de la Tricontinetal salió del Che en aquella ocasión.

"Me entrevisté con Ben Barka Presidente de la Conferencia Afroasiática. En compañía de los dos venezolanos , que por aquella época se encontraban en Argelia Pedro Duno y Oswaldo Barreto. Ben Barka se convenció inmediatamente.

Luego viajó al Cairo en compañía de Oswaldo Barreto a convencer a los egipcios:

"La idea del Che comenzaba a tomar cuerpo", dice Serguera. (Serguera, 268)

Los venezolanos en Argelia no solo se encargaban de las armas chinas y coreanas de paso a Venezuela, sino también eran los principales organizadores de la Conferencia Tricontinental, que tuvo lugar en La Habana en enero de 1966.

Al salir de su fracasada campaña en el Congo, mientras el Che estaba clandestino en Praga, la Seguridad cubana bajo la dirección de Piñeiro se puso a buscar un lugar para el Che. Nuevamente Venezuela apareció en escena, finalmente se decidieron por la posibilidad de que fuera en el Perú. El Perú de los sueños juveniles del Che... posibilidad que devino realidad en Bolivia.

"Anteriormente estuvieron en consideración Venezuela y Guatemala... pero Bolivia ofrecía muchas ventajas", dice Ariel, responsable de la sección Bolivia en la Inteligencia cubana. (Andersson 680)

En esos mismos días de julio de 1966 que el Che se alistaba para salir de Praga hacia Cuba para iniciar el entrenamiento de los voluntarios cubanos que lo acompañarían, un grupo de 14 voluntarios cubanos desembarcaron en las costas venezolanas de Chichiriviche, Estado Falcon, entre ellos el comandante Arnaldo Ochoa, mas tarde héroe de Cuba y fusilado en 1989 luego de un sonado juicio por actividades ilegales.

Cuando el Che ya estaba en Bolivia, en mayo de 1967 se realizó un nuevo desembarco de otros voluntarios cubanos en las costas de Machurucuto, con resultados negativos. Un muerto (Briones) y dos prisioneros.

El Che escribe en su Diario::

"Todos los radios estuvieron dando con insistencia la noticia de que se había frustrado un desembarco cubano en Venezuela y el gobierno de Leoni presentó dos hombres, con sus nombres y grados; no los conozco, pero todo indica que algo salió mal." (Diario del Che 13 de mayo)

En su conocido documento de octubre de 1966, poco antes de salir de Cuba, titulado por el Che "Crear dos, tres, muchos Vietnam? ", de los seis dirigentes guerrilleros que él nombra, dos son venezolanos.

Y en toda la campaña en Bolivia al único dirigente revolucionario que el Che nombra en su Diario es al venezolano Douglas Bravo. (31 de diciembre).

Si el Che viviera hoy, ¿apoyaría a Chávez?

El Che siempre estuvo a favor de los débiles contra los poderosos, con David contra Goliat.

Dicen que Hugo Chávez, cuando era un desconocido teniente, había tomado contacto, a través de su hermano Adán, con los ya nombrados Pedro Duno y Douglas Bravo, y que fueron ellos quienes lo hubieran encaminado a lo que es hoy. No hay que olvidarse que Duno, aún joven, fue uno de los impulsores de los levantamientos militares de Carupano y Puerto Cabello en los 60´s. Pedro Duno, que murió en 1998, fue elegido Senador de los chavistas.

Los antiguos guerrilleros guevaristas luego del fracaso de la vía armada guerrillera volvieron a su vieja tesis de buscar un cambio social con ayuda de la oficialidad joven, entre los cuales se encontraba Hugo Chávez. Hoy en día, la mayoría de los sobrevivientes de la guerrilla venezolana de los 60´s están de parte de Chávez.

Por otra parte, Oswaldo Barreto es profesor universitario y no coincide con el militar Chávez, mientras que Douglas Bravo, más ortodoxo, se quedó fuera de juego.

El Che cuya constante fue la rebeldía, el inconformismo y la heterodoxia, sin duda hubiera visto con buenos ojos la Revolución Bolivariana que hoy día molesta tanto a los EE.UU.

Como dicen los chinos, que el Che tanto admiraba: "Si el enemigo te ataca es porque estas yendo por buen camino", parafraseando al Quijote: "si los perros ladran es porque caminamos."

Al Che, lo que Venezuela siempre le negó en vida, se lo dio en su muerte. En esa Venezuela del militar Chávez, de quienes tanto desconfiaba, Ernesto Che Guevara ha sido adoptado como el símbolo de su rebeldía, la misma de aquellos muchachitos mulatos que apedrearon a Ernesto Guevara en Caracas cuando se negaron a que en una foto se llevara "su alma", su dignidad; y que hoy en día, esos mismos, se niegan a que a cambio de unos pocos papelitos verdes se lleven su petróleo.

segeltorp@mixmail.com

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