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Área: Documentos >> Movimientos sociales
Actualizado el 2005-09-26 a horas: 23:51:32

Documento político de la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA) para el Vigésimo Congreso Ordinario de los Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia

ISITUACION INTERNACIONAL: 1.- La crisis del capitalismo es estructural Se trata de un fenómeno cíclico que se repite de manera cada vez más frecuente y profunda. En la base económica del sistema capitalista el desarrollo de las máquinas y la fuerza de trabajo (fuerzas productivas) han desarrollado una capacidad ilimitada para producir y los mercados se contraen cada vez más dramáticamente para absorber esa producción. Los dueños de la gran propiedad privada de los medios de producción (relaciones de producción) se ven obligados a dosificar la capacidad productiva de las fábricas, de tal modo que sólo deben producir lo que puedan vender en el mercado. Para este propósito se ven obligados a paralizar una parte o la totalidad de la capacidad productiva de las máquinas y de la fuerza de trabajo.

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Las consecuencias de este choque que se produce entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción se traducen en el plano superestructural de la sociedad como desocupación, hambre, guerras, prostitución y todos los flagelos que la sociedad en su decadencia pueda generar. Estamos viviendo este momento de la decadencia del capitalismo, es el momento del derrumbamiento catastrófico del actual sistema social y se trata de un fenómeno universal donde los países más débiles y pobres de la periferia sufren sus consecuencias de manera más dramática.

Esta crisis estructural no se supera con paliativos superestructurales. Su solución radical no puede ser otra que liberar el crecimiento incontenible de las fuerzas productivas destruyendo su actual obstáculo que es la gran propiedad privada de los medios de producción, que toda la capacidad productiva que ha generado las fuerzas productivas se pongan al servicio de la solución de las necesidades de toda la humanidad. En esto consiste la naturaleza de la revolución en esta etapa del desarrollo humano. Por la naturaleza universal del desarrollo de las fuerzas productiva y de las relaciones de producción, la revolución también debe darse en el plano internacional. Sólo será posible consolidar la victoria del socialismo si las relaciones de producción capitalistas han sido destruidas en todos los rincones del planeta.

2.- El imperialismo desesperadamente busca sobrevivir y remontar la crisis

El imperialismo, con el propósito de ampliar los mercados y convertir a los países pobres de la periferia en sus colonias, ha impuesto la política de libre mercado. Las fronteras nacionales que, en alguna mediada permitían una política proteccionista a los países oprimidos, han sido borradas y sistemáticamente; a través de las transnacionales, se apropia despóticamente de todos los recursos naturales del planeta. Para lograr este propósito utiliza de igual manera el genocidio más sucio y descarado como en el Iraq o la imposición de programas comerciales como el ALCA o el TLC que tienen la finalidad de convertir a esta parte del mundo, desde la Tierra de Fuego en el sur hasta el Canadá en el norte, en un inmenso mercado donde el imperialismo pueda vender las mercancías que produce. La imposición de estos programas de libre mercado significa la destrucción de los débiles aparatos productivos de los países de la periferia y la sistemática privatización de sus recursos naturales. De este modo, el imperialismo somete a mayor pobreza y hambre a sus colonias para sobrevivir como sistema social.

La aplicación despótica de la política de libre mercado que ha generado más hambre y miseria en los países coloniales está generando la rebelión de los oprimidos a lo largo y ancho del continente y del mundo. Lo ocurrido en la Argentina, Ecuador, Bolivia, México y otros países del continente que han terminado barriendo a sus gobiernos títeres del imperialismo, preocupa al imperialismo. Los sectores más bárbaros encabezados por Busch apuestan a la violencia y al genocidio para preservar sus intereses económicos. Ultimamente ha instalado una gigantesca base militar en el Paraguay, muy cerca de la frontera con Bolivia, para garantizar los intereses de las transnacionales en esta parte del continente y, con el argumento de luchar contra el terrorismo, perseguir y aniquilar todo movimiento revolucionario de los explotados.

Los sectores menos duros del imperialismo, encabezados por senadores demócratas, con la misma finalidad de poner a salvo los intereses de las transnacionales en el continente, desarrollan la teoría de que, ante el fracaso incuestionable la política de libre mercado. el Estado debe volver a ser agente económico principal y que, respetando la inversión privada internacional, debe convertirse en socio de aquella para garantizar un negocio pacífico y rentable para todos. Los reformistas de todo pelaje y la clase dominante del continente se suman entusiastas a esta corriente que puede terminar tumbando la política guerrista de Busch.

Los movimientos populares que se han producido en el continente no han logrado coronar en victorias, en la revolución social que significa no sólo la expulsión de gobiernos corruptos sino del imperialismo de esos países, en la destrucción de la gran propiedad privada de los medios de producción y la implantación de la propiedad social, porque está ausente la dirección revolucionaria internacional. La gran debilidad de la lucha revolucionaria en el presente radica en que, a pesar de que se derrumba el capitalismo, no surge la dirección de las masas insurrectas para conducirlas a la consolidación del socialismo.

II.- SITUACION NACIONAL

1.- El problema capital que define la situación política

El desarrollo de la lucha de clases en el país ha evolucionado a tal grado que, todos los días, se expresa en la rebelión de la propiedad social contra la gran propiedad privada de los medios de producción. Esta rebelión está poniendo al desnudo que la propiedad privada se ha convertido en obstáculo para resolver los problemas del conjunto de la sociedad y que la única alternativa para salir de este estado de cosas es la implantación de la propiedad social.

Ahora, la propiedad privada encarnan las transnacionales y, en menor medida, la miserable clase dominante boliviana que, para sobrevivir, tiene que reptar servilmente detrás del imperialismo. Frente a esta situación, las rebeliones sociales ocurridas en Cochabamba (guerra del agua), La paz y todo el país (guerra del gas), instintivamente han encarnado la propiedad social en la medida que han puesto como eje de sus acciones la recuperación (expropiación) de los recursos naturales ahora en manos de las transnacionales y la expulsión de éstas del país. Además, los explotados, todos los días, usando la acción directa, se orientan a expropiar la gran propiedad privada para satisfacer sus necesidades: tales los casos de la ocupación de latifundios por los campesinos sin tierra, la ocupación de minas en diferentes lugares del país, de centros de trabajo y de campos petroleros, etc. Esta conducta, sin ser consciente de sus proyecciones revolucionarias, encarna la política del proletariado porque éste es la única clase social desposeída de la propiedad privada de los medios de producción y la esencia de su lucha radica en acabar con ella.

Sin embargo, los sectores explotados diferentes al proletariado, que ahora enarbolan la política de éste, porque son pequeños propietarios (clases medias de las ciudades y del campo), no podrán conducir esta rebelión de la propiedad social contra la gran propiedad privada hasta sus últimas consecuencias, hasta la abolición de toda forma de propiedad (comunismo). Esta tarea corresponde al proletariado que, a la cabeza de toda la nación oprimida, podrá dirigir la revolución hasta lograr la consolidación de una sociedad sin opresores ni oprimidos.

La crisis estructural del sistema social que estamos viviendo pone al desnudo que, en el marco del capitalismo, ya no es posible resolver los grandes problemas del conjunto de la sociedad; por el contrario, las políticas que imprime el imperialismo que consisten en descargar sobre los sectores explotados y países oprimidos todo el peso de la crisis del sistema nos están conduciendo a la barbarie. No otra cosa significa la defensa de los intereses de las transnacionales limitándose a pedir unos centavos más de regalías e impuestos, a usar el dinero recaudado para cubrir la deuda externa y equilibrar el déficit fiscal manteniendo en el hambre y la miseria a la mayoría nacional, la terca persistencia en la aplicación de reformas en educación, salud, en el seguro a costo plazo, etc. que no buscan otra cosa que privatizarlas para liberar al Estado de la pesada carga que significa financiarlas, la defensa desembozada de los intereses de los latifundistas toda vez que se ven amenazados por los campesinos sin tierra usando la violencia, etc.

Los dislates del reformismo en sentido de que todavía el capitalismo puede remozarse y posibilitar el desarrollo ulterior del país son desmentidos por las leyes internas que rigen el desarrollo del sistema social. Resulta risible la teoría de un ex ? foquista, ahora convertido en un demócrata burgués, en sentido de buscar un "capitalismo andino". Ese planteamiento no hace otra cosa que mostrar de cuerpo entero a los impostores que pretenden aparecer como "izquierdistas" en la contienda electoral. Es preciso señalar categóricamente que todos los problemas que aquejan a la sociedad (el hambre, la falta de fuentes de trabajo, la educación, la salud, tierra para los campesinos, la autodeterminación de las nacionalidades, el libre cultivo, comercialización e industrialización de la coca, etc.) sólo podrán resolverse superando la contradicción fundamental, la destrucción de la gran propiedad privada y su transformación en propiedad social, que en esto consiste la revolución social.

2.- El agotamiento de la clase dominante, de sus expresiones políticas y del Estado burgués

La clase dominante ha caducado en la medida que ha fracasado como perspectiva histórica para posibilitar el desarrollo de las fuerzas productivas de Bolivia en el marco del capitalismo. Primero la experiencia liberal y posteriormente la del llamado "nacionalismo revolucionario" son los hitos de este fracaso histórico que, invariablemente han terminado como los instrumentos de la penetración del imperialismo, primero del inglés para la explotación de la plata y después del americano para saquear el estaño y, ahora, todos los recursos naturales.

Se ha constatado hasta la saciedad que la clase dominante, su Estado y sus expresiones políticas ya no pueden resolver ninguno de los grandes y pequeños problemas de la sociedad. Se ha convertido en correa e transmisión de los intereses del imperialismo y ha entregado generosamente los recursos naturales al imperialismo. Se ha sometido servilmente a la política de libre mercado y privatizado todas las grandes empresas del Estado para ponerlas al servicio de las transnacionales; ha destruido la seguridad social a largo plazo liberando a las empresas y al Estado de su obligación de participar en el financiamiento de las rentas de los jubilados para que sea el mismo trabajador quien ahorre durante toda su vida para percibir una miserable renta en su vejez; está en camino de destruir la educación fiscal y gratuita aplicando las recetas del imperialismo que en Bolivia se impone como una reforma educativa, cuya finalidad es privatizar la educación por los mecanismos de la descentralización y su entrega paulatina a la empresa privada y otras organizaciones que buscan convertirla en negocio lucrativo; pretende asestar duros golpes a las conquistas económicas, sociales y profesionales del magisterio buscando destruir el actual escalafón del servicio educativo; se empeña tercamente en privatizar la seguridad social a corto plazo (seguro de salud) recurriendo a la trampa de la "terciarización" de algunos servicios en la Caja Nacional de Salud y buscando sistemáticamente su quiebra con la aplicación de políticas demagógicas como los seguros de vejez y materno infantil que han resultado una durísima carga para los entes gestores del seguro que atienden estos servicios sin percibir oportunamente las obligaciones financieras del Estado y los municipios; siguiendo servilmente las órdenes del imperialismo se ha empeñado en erradicar la hoja de coca utilizando brutamente las fuerzas represivas directamente comandadas por militares norteamericanos y condenando a miles de familias cocaleras a la miseria; defiende los intereses de una minoría que ha concentrado grandes extensiones de tierra en el Oriente boliviano dejando a miles de campesinos sin ninguna posibilidad de sobrevivir, ha usado repetidas veces la violencia para desalojar las ocupaciones legítimas que esta gente ha hecho de algunos fundos improductivos en el Oriente y el Occidente; en fin, se trata de una clase dominante y de un Estado que, lejos de representar los intereses nacionales, son dóciles instrumentos de la penetración y acentuación de la opresión imperialista en el país, es la expresión de la antinación y de la barbarie capitalista.

Bolivia es escenario del total agotamiento de las expresiones políticas de la clase dominante que, al influjo de la lucha tenaz de los explotados, sucumben estrepitosamente como respuestas al problema capital del atraso del país. Las expresiones política que en el pasado crearon ilusiones en la conciencia de los explotados como el MNR se encuentran en pleno proceso de disolución y los nuevos partidos, tan pronto aparecen en el escenario político, se hunden inmediatamente encharcados en la más sucia corrupción. Es la crisis estructural del capitalismo que se expresa de manera tan brutal en las expresiones superestructurales del sistema.

No es una novedad boliviana, sino un fenómeno universal, el hecho de que las llamadas expresiones de la "izquierda" migren abiertamente hacia la derecha. El reformismo en su conjunto se muestra descarnadamente como instrumento de la clase dominante y desarrolla una apolítica burguesa al aferrarse a la posibilidad todavía del desarrollo capitalista del país cuando este sistema social periclita y fracasan todos sus intentos por sobrevivir. Quienes pretenden mantener ilusiones en la conciencia de los explotados sobre un remozamiento del capitalismo y la posibilidad de que, en ese marco, puedan todavía desarrollarse un amplio programa de reformas que beneficien a los explotados; quienes pretenden contraponer al "Estado neoliberal y oligárquico" un "Estado democrático y popular" capaz de hacer grandes transformaciones democráticas (burguesas), en escenarios como la asamblea constituyente, están fuera de la realidad y terminan como sirvientes de la política del imperialismo que busca embridas a los explotados para contener sus luchas por resolver sus problemas y los del país.

3.- La asamblea constituyente no es la respuesta a la crisis del Estado burgués

Se engaña a los explotados cuando se dice que en la asamblea constituyente se transformará Bolivia radicalmente como un nuevo país y un nuevo Estado; que, sin salir del basamento de la propiedad privada, se posibilitará una sociedad capitalista floreciente capaz de sacar al país de su atraso secular. Los teóricos más radicales de la constituyente ya no se atreven a sostener que por esta vía democrático burguesa se va ha encontrar el camino hacia el socialismo. Ahora muestran su verdadera cara cuando señalan que sólo buscan un Estado capitalista más justo y democrático cuyo objetivo es entenderse con el imperialismo arrancado un mejor trato en sus relaciones económicas: mejores precios para las materias primas, más impuestos y regalías para los hidrocarburos, etc.

Cuando en la base estructural del sistema social capitalista están chocando brutalmente el crecimiento de las fuerzas productivas, cuya expresión social es el proletariado, con las relaciones de producción (gran propiedad privada de los medios de producción) que se encarna en la burguesía; cuando se derrumba el conjunto del sistema social capitalista y conduce a la humanidad a la barbarie, es subjetivo en extremo el planteamiento del reformismo que, ahora, desarrolla una política francamente burguesa y servil al imperialismo. La asamblea constituyente puede convertirse en un espejismo que momentáneamente engañe a algunos sectores de los explotados pero que, muy pronto, se percatarán del engaño y retornarán al cause de sus verdaderas luchas revolucionarias.

4.- Las tendencias centrífugas obedecen al atraso del país

En Bolivia, desde su fundación, han existido tendencias centrífugas (autonomistas, descentralistas, federalistas, anexionistas, etc.) y la causa de éste fenómeno es que este país no ha logrado estructurarse como un verdadero Estado nacional unitario; no ha logrado construir una verdadera cultura nacional. Las regiones se mantienen dispersas con diferentes grados de desarrollo material, diferentes intereses y sin ninguna conexión material entre ellas; impera el atraso cuya expresión más característica es el localismo.

La causa de esta situación, básicamente, son de naturaleza económico ? material; está en la estructura económica del país que, por el poco desarrollo de sus fuerzas productivas, no ha logrado construir un gran mercado nacional donde todas las regiones y nacionalidades converjan como vendedoras de sus excedentes y como compradoras. La presencia de ese mercado nacional hubiera posibilitado mayores medios de comunicación (caminos, ferrocarriles, etc.) y mayores posibilidades de que surja una nueva cultura nacional, probablemente como una síntesis de las culturas regionales existentes.

Al panorama descrito, se suma otra realidad que hace que este país sea más complejo aún, su naturaleza multinacional. Es un mosaico de nacionalidades que coexisten en un ambiente de opresión de las más fuertes sobre las más débiles. Estas nacionalidades, a su vez y con todo derecho, exigen también la necesidad de autodeterminarse.

En este marco de la naturaleza estructural del país debemos entender el fenómeno autonomista cruceño, que no es actual sino latente en los siglos XIX y XX. En momentos ha tenido explosiones cruentas como el movimiento encabezado por Andrés Ibáñez.

El movimiento autonomista en general y también el cruceño no es reaccionario ni revolucionario en sí mismo, Todo depende de qué clase social lo dirige y hacia qué perspectiva apunta. En el siglo XIX, sobre todo bajo la dirección de tendencias socialistas encabezados por Ibáñez tuvo contornos progresistas, ahora a la cabeza de la clase dominante reaccionaria y fascistoide aparece como un movimiento popular cuyo objetivo es consolidar los intereses de las transnacionales petroleras y de las logias que tienen en sus manos el poder económico de la región. En realidad, la miserable clase dominante cruceña, busca retener en sus manos las limosnas que dejan las transnacionales en forma de impuestos y de regalías por la explotación de los recursos hidrocarburíferos y la propiedad de grandes extensiones de tierra a costa del despojo de las nacionalidades existentes en la región.

No olvidar que se trata de un movimiento popular y, en esa medida, el objetivo central de los explotados debe ser actuar en su seno para disputar a las logias su dirección. Este trabajo, muy difícil, exige la necesidad de enarbolar un programa de reivindicaciones transitorias que partan de las necesidades inmediatas de los explotados proyectados al objetivo de acabar con la gran propiedad privada de los medios de producción para transformarlas en propiedad social. Este objetivo pasa por desenmascarar las pretensiones mezquinas de su actual dirección. Mostrar que la autonomía enarbolada por la clase dominante sólo significa remachar las cadenas de explotación de los pobres de la región.

5.- Las elecciones como maniobra del imperialismo y de la clase dominante para contener la rebelión de los explotados ha fracasado

Después de sucesivas rebeliones sociales que han terminado con los gobiernos de Sánchez de Lozada y Carlos Mesa, cuando se ponía al desnudo el total agotamiento político de la clase dominante, de su Estado de sus expresiones políticas, el imperialismo y sus sirvientes nativos imponen la sucesión constitucional del presidente Rodríguez y la convocatoria inmediata a las elecciones generales. El propósito era paralogizar las luchas de los sectores sociales y enfilarlos detrás del carnaval electoral. Por lo que podemos comprobar objetivamente, esta maniobra no logra el objetivo perseguido porque los distintos sectores, a tres meses del verificativo de las elecciones, permanecen en las calles usando el método nada democrático de la acción directa para arrancar al Estado la satisfacción de sus necesidades. Las últimas movilizaciones de los municipios del país, del sistema universitario y de las regiones del Chaco exigiendo su derecho a la coparticipación del impuesto directo a los hidrocarburos (IDH), la persistente lucha de los campesinos sin tierra por su derecho a sobrevivir, las movilizaciones de los diferentes sectores (maestros, mineros, rentistas, regiones, etc.) confirman que la farsa electoral no ha logrado crear ilusiones en la conciencia del conjunto de los explotados; que con la papeleta electoral se va ha resolver los gravísimos problemas estructurales de este país; todo esto como producto de la agudización de la lucha de clases y de la evolución de la conciencia política de los explotados.

La poderosa resistencia y repudio a las elecciones se potencia por la mortal descomposición de las expresiones políticas de la clase dominante en medio de una escandalosa corrupción que se expresa como transfugio y nauseabundas maniobras politiqueras.

No cabe duda que la presencia del MAS en la contienda electoral pueda distorsionar en algunos sectores el repudio generalizado a las elecciones, crear la ilusión de que se trata de una expresión de la izquierda o que un presidente campesino gobernará en favor de los explotados, nacionalizará los hidrocarburos y recuperará los recursos naturales de manos de las transnacionales; que, a través de la asamblea constituyente, podrá transformar Bolivia en un paraíso de los pobres.

El MAS, desde el momento que no cuestiona la gran propiedad privada de los medios de producción, se empeña en mostrarse potable ante el imperialismo y sus organizaciones financieras como el BM y el FMI; hace esfuerzos, a través de su candidato vice presidencial, por tender lazos de entendimiento con la empresa privada, con los logieros del Oriente, con el clero, etc. Ya antes de su posible victoria electoral, acentúa su política burguesa para maquillar su rostro ante la clase dominante y ganar votos de los sectores más conservadores de la clase media de las ciudades.

Quien gana las elecciones y se instala en el Palacio Quemado no toma el poder. Eso de que los gobernantes han tomado el poder por la voluntad del pueblo expresada en las urnas es una superchería que debe borrarse de la conciencia de los explotados. Los verdaderos dueños del poder son aquellos que concentran en sus manos la gran propiedad privada de los medios de producción, en nuestro caso, las transnacionales y la clase dominante cipaya del imperialismo.

El nuevo gobierno que se posesiones en enero del próximo año, sea quien sea, para instalase en el Palacio Quemado tiene que jurar defender a muerte la propiedad privada, los intereses de las transnacionales y de la empresa privada nativa, de los verdaderos dueños del poder, que eso significa defender la constitución.

Los explotados, al percatarse de que el nuevo gobierno se ha convertido en sirviente del imperialismo y de los poderosos y al ver que no se resuelven sus problemas vitales, retornarán a la acción directa para imponer por la fuerza nuevas conquistas y el respeto a sus derechos. El nuevo gobierno, de no aplastar a las masas en lucha usando la violencia, con apoyo del imperialismo, tendrá los días contados. Seguirá la misma suerte que han corrido sus predecesores.

***

Plataforma de lucha:

El magisterio urbano, junto a todos los explotados del país, están obligados a luchar:

1.- Por aplastar la política imperialista de saqueo de los recursos naturales y por la expulsión de las transnacionales del país.

2.- Por destruir la propiedad privada, hoy en manos de las transnacionales y de la miserable empresa privada nativa, e imponiendo la propiedad social de los medios de producción se resolverán todos los problemas nacionales y de la educación.

3.- Por impedir que la asamblea constituyente y el carnaval electoral desvíen la lucha de los explotados por sus objetivos estratégicos.

4.- Por la nacionalización de los hidrocarburos y de todos los recursos naturales, hoy en manos de las transnacionales, esto sólo será posible en manos de un gobierno de obreros y campesinos y en el marco de la propiedad social de los medios de producción.

5.- Por la autodeterminación de las nacionalidades oprimidas.

6.- Por el libre cultivo, comercialización e industrialización de la coca.

7.- Porque toda la tierra cultivable pase a manos de los campesinos y por la total abolición de los latifundios en el país.

8.- Por el aumento general de sueldos y salarios que cubra todas las necesidades del trabajador (sueldo mínimo vital)

9.- Por sueldo debe reajustarse automáticamente en la misma proporción que suben los precios de los artículos de consumo. (Escala móvil de sueldos).

10.- Por la defensa de los bonos y todas las conquistas económicas del magisterio y de todos los trabajadores.

11.- Por acabar con la Ley de Pensiones (capitalización individual). Que los patrones y el Estado financien totalmente las rentas de los trabajadores.

12.- Por la administración obrera de los regímenes de corto y largo plazo de la seguridad social.

13.- Por la jubilación a los 55 años para varones y 50 años mujeres.

14.- Por acabar con la reforma educativa del Banco Mundial, destructora de la educación fiscal.

15.- Por la defensa de la educación fiscal, única y gratuita.

16.- Por una nueva educación donde el proceso del conocimiento se desarrollo en el marco de la unidad de teoría y práctica en el proceso social de la producción.

15.- Por la defensa intransigente del Escalafón del Servicio Educativo vigente.

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