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Actualizado el 2005-03-24 a horas: 14:25:44

35 años con Luis Espinal

Alfonso Gumucio D.

Acabo de darme cuenta que he estado más años con Luis Espinal después de su asesinato, que antes. La fatídica fecha de marzo 1980 es como una bisagra. Hay el antes y el después: 10 años antes de su muerte y 25 años después. Siento que me ha acompañado todos este tiempo y que he estado en permanente diálogo con él. Cuando empiezo a recordar todas las intersecciones de su vida con la mía, a lo largo de 35 años, me sorprendo. Como flashes de la memoria aparecen escenas, momentos, imágenes que dibujan una trayectoria de complicidad tan larga y rica, que sería imposible resumirla aquí. Me limitaré a plantar algunas referencias en orden cronológico.

Alfonso Gumucio Dagron

Alfonso Gumucio Dagron

Escritor, cineasta, periodista, fotógrafo y especialista en comunicación para el desarrollo. Ha trabajado en programas de comunicación para el cambio social en África, Asia, América Latina y el Caribe, con agencias de Naciones Unidas, con fundaciones internacionales y ONGs.

Fue miembro de la redacción del Semanario "Aquí" y ha publicado en un centenar de diarios y revistas de Bolivia, América Latina, Europa, Norteamérica, África y Asia. Dirigió películas documentales en varios países. Es Coordinador del Grupo Temático de Comunicación para el Cambio Social en la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC).

Ha publicado más de veinte libros de poesía, narrativa, testimonio, y estudios sobre literatura, cine y comunicación, entre ellos: Historia del Cine Boliviano (1982); Cine, Censura y Exilio en América Latina (1979); Luis Espinal y el Cine (1986); Las Radios Mineras de Bolivia (1989) en colaboración con Lupe Cajías; Comunicación Alternativa y Cambio Social (1990); La Máscara del Gorila (1982) Premio del Instituto Nacional de Bellas Artes de México; Haciendo Olas: Comunicación Participativa para el Cambio Social (2001), Antología de Comunicación para el Cambio Social (2008).

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1969-1970. Luis Espinal había llegado a Bolivia apenas un año antes, pero ya tenía una lugar entre nosotros. Ejercía la crítica de cine en Presencia y yo en Ultima Hora. El era el maestro, y yo el aprendiz, pues asistía a los cursillos sobre cine que dictaba para amateurs como yo. Recuerdo uno de esos cursillos sobre los grandes directores de cine y otro sobre crítica cinematográfica, uno en el Instituto de Cultura Hispánica, y otro en el Sindicato de Trabajadores de la Prensa. Me impresionó desde entonces su conocimiento y su rigor. Ilustraba sus cursos con una colección de diapositivas de películas, que él mismo había preparado con fotos que encontraba en las revistas de cine.

1971-1975. Luego del golpe de Bánzer mantuvimos relación por correspondencia. En algún lugar debo tener guardadas las cartas que me envió a Francia, donde yo estudiaba cine. Intercambiábamos comentarios, noticias y revistas sobre cine. En dos ocasiones fui a Bolivia y lo visité. Nos tomábamos un whisky en su casa mientras hablábamos de cine. Tengo fotos de alguna de esas visitas. Lo entrevisté alguna vez para incluirlo en mi Historia del Cine Boliviano, que se publicó en 1982. Me contó su carrera de cineasta antes y después de llegar a Bolivia.

1975. Nos reuníamos en la oficina de Ukamau Ltda., frente a la UMSA, con Antonio Eguino y Oscar Soria. Antonio preparaba "Chuquiago". Luis escribió el guión original de la primera historia, "Isico", el niño campesino, y yo escribí el guión de la cuarta historia, "Patricia", la chica plástica. En medio de una de esas sesiones tocaron la puerta tres jóvenes mochileros recién llegados de Italia: dos muchachas y un varón. Tenían interés en conocer a los cineastas bolivianos. De las dos muchachas nunca supe más. El varón era Paolo Agazzi.

1977-1978. Cuando regresé a Bolivia con mi título de cineasta bajo el brazo, acababa de estallar la huelga de hambre contra la dictadura de Bánzer. Visité a Luis y a otros amigos ?Xavier Albó, Domitila de Chungara, otros- que se encontraban en el grupo de huelguistas en el matutino Presencia. Conservo toda una serie de fotos de aquella ocasión.

1979. Luis fundó el semanario Aquí y yo estuve entre los colaboradores desde el principio. Yo no iba mucho por el semanario porque mi trabajo en CIPCA no me dejaba mucho tiempo libre, pero enviaba todas las semanas una o dos columnas. Jamás tuve problemas de censura, ni siquiera la más mínima amonestación de parte de Luis.

--- Dábamos cursos de cine en la UMSA. Los alumnos disfrutaban las clases de Luis, siempre amenas. Mi curso era sobre cine político latinoamericano y según mis alumnos, como profesor yo era un plomazo, me lo decían en la cara. Se notaba aún más ya que mi clase venía inmediatamente después de la que dictaba Luis.

--- El jueves 18 de enero de 1979, desde un balcón sobre la Plaza Venezuela, desde el que discursearon varios dirigentes -René Higueras (maestros), Luis López Altamirano (fabriles), Víctor López (mineros), Casiano Amurrio (campesinos)- tomé varias fotos de una masiva concentración de la COB. "Fuera el ejército de las minas", decían las pancartas. Esa noche, mientras revelaba y ampliaba las fotos en mi laboratorio, vi aparecer el rostro de Luis Espinal en medio de la multitud, y me pareció que destacaba con su propia luz entre todos. Esa foto es para mí la que mejor describe a Lucho. La incluí en una exposición de retratos que hice en 1990, y ha sido usada y pirateada a diestra y siniestra. A diestra, incluso por los empresario privados.

1980. Le comenté a Luis que me iba por unas semanas a Nicaragua, que meses antes había inaugurado su proceso revolucionario con el triunfo de los sandinistas sobre la dictadura del clan Somoza. Me comprometió a enviarle notas sobre la política y la cultura nicaragüense. Nos vimos en su casa de Miraflores, al final de la Diaz Romero, nos tomamos un whisky y me mostró sus tallados de madera. "Eres el único amigo que todavía no se ha llevado uno", me dijo. Le dije que no había prisa, que a mi regreso escogería con calma uno de ellos.

---- Jaime Balcázar, Representante Residente del PNUD en Nicaragua me despertó temprano el 22 de marzo para decirme que acababa de escuchar noticias de Bolivia: Luis Espinal había sido asesinado. Ya he descrito en otros artículos la indignación, la rabia y la impotencia que sentí en aquellos momentos. Era un día especial en Nicaragua, pues se estaba lanzando la gran Campaña de Alfabetización. Con el dolor a cuestas estuve en la Plaza de la Revolución, pensando constantemente en Luis, mientras el pueblo despedía a los jóvenes alfabetizadores que pasarían los siguiente seis meses de su vida enseñando a leer en los rincones más apartados de Nicaragua, y aprendiendo mucho sobre la vida de los campesinos.

A partir de ese día bisagra, he vivido 25 años con Luis a mi lado. Otra manera de vivir con Luis, otra manera de preservar su memoria y su enseñanza.

---- Al regresar a Bolivia, Gregorio Iriarte, de la Asamblea de Derechos Humanos, me encomendó coordinar un libro sobre Luis Espinal. Pasé varios días encerrado en su cuarto, en Miraflores, revisando sus papeles, sus fotos, sus archivos sobre cine. El libro que coordiné en un tiempo record se publicó en Lima en 1981, con el título "Luis Espinal, el grito de un pueblo". Por razones de seguridad salió sin nombres, pero para la historia debe quedar establecido que el capítulo sobre la labor de Luis como periodista lo escribió Antonio Peredo, el de Luis sacerdote lo escribió Xavier Albó, el de Luis mártir de la democracia lo escribió Gregorio Iriarte, y yo escribí el artículo sobre su relación con el cine. Una segunda edición se publicó en España, en 1982, con el título "Lucho Espinal, testigo de nuestra América". Nunca vi siquiera un ejemplar de esa edición.

--- En vida de Lucho, él escribía las crónicas sobre cine en el semanario Aquí. En la nueva época, bajo la dirección de René Bascopé, asumí la tarea de hacerlo yo. También escribí en esa época un breve artículo, "La Mesa de García", anunciando el golpe militar de García Meza.

--- Inicié la filmación de un documental sobre Luis Espinal, con una sencilla cámara Super 8, y en base a entrevistas: Antonio Peredo, Xavier Albó, Walter Solón Romero, René Bascopé, Domitila de Chungara, Aníbal Aguilar Peñarrieta, entre otros. El 17 de julio vino el golpe de García Meza y tuvimos que pasar a la clandestinidad y más tarde al exilio. CIPCA, donde habían quedado los rollos y donde trabajábamos varios colaboradores del Semanario Aquí, cerró sus puertas.

1983-1985. Al caer la dictadura de García Meza, Xavier Albó me entregó los rollos Super 8 que habían sido recuperados entre las cosas de CIPCA. Decidí emprender un proyecto más ambicioso, un documental en 16 mm, que en torno a la figura de Luis Espinal, se refiriera a la iglesia progresista de Bolivia. Llamé a mi amigo Jorge "Flaco" Vignati para hacer la cámara. Filmamos la llegada del Papa Juan Pablo II a El Alto, repetimos algunas entrevistas y añadimos otras nuevas, por ejemplo con Monseñor Terrazas. No pude terminar la producción esa vez, pero hice un tercer intento más adelante, con Armando Urioste en la cámara. Pensé que el film ganaría fuerza si reconstruyera algunas escenas de modo que tuviera una parte de ficción y otra documental. Adalberto Kopp se prestó como actor por su parecido con Luis Espinal. Filmamos las escenas del secuestro, tortura y asesinato; estas últimas en el mismo matadero donde años antes Luis había padecido la violencia de sus asesinos. Fue muy duro filmar esas escenas. Un viernes en la noche, filmamos en la imprenta que usaba el semanario. En una escena René Bascopé revisaba uno de los ejemplares. Noté que llevaba un revólver en la cintura, debajo de la chompa. Me dijo que era mejor estar preparado. Le respondí que cuidado se hacía volar los huevos accidentalmente. Eran las 2 de la madrugada cuando terminamos esa filmación. A las 6 de la mañana me llamó a casa Rosemarie, la esposa de René: estaba malherido en una clínica, un disparo le había atravesado el abdomen comprometiendo varios órganos. Suspendimos la filmación en esos días para acompañar a René en la clínica en Sopocachi, donar sangre y buscar apoyo para su tratamiento y recuperación. Cuando retomamos la filmación, otras cosas pasaron que me hicieron pensar que ese film era "k?incha". Sería largo enumerar los hechos, pero lo que enterró el proyecto fue que el sonido de la última filmación se extravió en un laboratorio en Francia, y toda la imagen, se extravió más tarde en los archivos del ICRT, en La Habana, donde yo había empezado a editar la película.

1986. Un libro que tenía inédito desde julio de 1980, "Luis Espinal y el Cine", se publicó finalmente en Bolivia. Aunque se trata de un ensayo, incluí al final un largo poema: "Camino solo a Espinal", escrito días después del asesinato.

1987-2003. Cada año, la memoria de Luis nos invade a mediados de marzo. En varias ocasiones me han solicitado que escriba acerca de él, y lo he hecho tratando de no repetir lo mismo. Cada vez que regreso a La Paz y bajo del aeropuerto a la ciudad, no puedo evitar que mi vista recorra Achachicala. La idea del matadero me estremece. La Avenida del Ejército me trae malos recuerdos.

2004-2005. Dos periodistas de televisión catalanas, Mariona Ortiz y Anna Masllorens, me pidieron información y apoyo para realizar un documental sobre Luis Espinal. Les ofrecí todo lo que podía: contactos, datos, unos minutos de filmación del entierro de Espinal, y mi testimonio. Manejaban mucha información, se habían preocupado de investigar a fondo y de contactar a las personas que estuvieron más próximas a Luis Espinal. En diciembre del 2004, filmaron en Bolivia durante dos semanas y entrevistaron a mucha gente. Al final tenían unas diez horas de material, pero tuvieron que reducir la edición a 30 minutos. Así se llama, "30 minuts", el programa semanal de la Televisión de Catalunya donde el próximo domingo 3 de abril, a las 9:40 de la noche, se proyectará el documental "Luis Espinal, un mártir incómodo". Posteriormente, será difundido a través de PAT para todo Bolivia.

Miércoles, marzo 23, 2005)

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