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Área: Internacional >> Latinoamérica
Actualizado el 2005-02-24 a horas: 19:14:50

Las agresiones a Venezuela

El imperio y la CIA contra América Latina II

(Altercom).- El sacerdote Ernesto Cardenal, poeta y revolucionario nicaragüense, en El Nuevo Diario de Managua, el 23 de abril de 2004, afirmaba que Venezuela con el Presidente Chávez a la cabeza ha iniciado una nueva Revolución en América Latina. Sostiene que «Chávez tiene en contra a todos los medios de comunicación privados, y también a los extranjeros. La oposición además recurre al terrorismo. Sus manifestaciones políticas son vandálicas»; pero como Bush decidió que Chávez es enemigo del Imperio, esos terroristas no son terroristas, sino luchadores por la democracia y la libertad. En el doble discurso y doble moral de Bush, el emperador y señor de la guerra y la muerte y verdadero peligro para la humanidad y el propio pueblo estadounidense, así mismo califica de terroristas a las guerrillas de las FARC y ELN de Colombia. Y tampoco los fundamentalistas chechenos que asesinaron con extrema crueldad a los niños de una escuela en Beslán, e n el norte del Cáucaso en Rusia, son terroristas. Cabe afirmar que quien siembra odios cosecha odios, e indudablemente, Bush es el mayor terrorista de todos los tiempos.

Dignidad, soberanía y revolución en Venezuela

Para Bush, el Presidente Chávez que lidera la Revolución Bolivariana, es un peligro para la «democracia y la libertad» al estilo del Imperio y, como es amigo de Fidel Castro, se constituye en grave amenaza para los sacrosantos intereses de Estados Unidos, las transnacionales monopólicas y las oligarquías venezolanas. En consecuencias, hay que acabar con Chávez y la Revolución Bolivariana, al precio que sea necesario, sin que importen los derechos legítimos del pueblo y con total irrespeto a la soberanía, autodeterminación e independencia garantizados por el Derecho Internacional.

Para liquidar al sueño revolucionario de Chávez, el Imperio cuenta con la sanguinaria CIA y a esa agencia del terror y espionaje universal, le ha encomendado que encabece la oposición venezolana y así fue como tuvo activa participación en el golpe de Estado de 2002, en la organización del sabotaje petrolero, en los diversos y múltiples atentados terroristas, en la conspiración armada ocurrida antes, durante y después de la recolección de firmas en el referendo revocatorio, en la organización de paros y huelgas, de manifestaciones violentas y de asesinatos contra dirigentes populares y últimamente del Fiscal que investigaba el golpe de Estado y execrables actos criminales de la oposición patrocinada por la CIA.

La Red Voltaire, en el mes de noviembre de 2003, publicó un estudio documentado del periodista e intelectual venezolano Pacho Villamar, en el que sostiene: «Ahora la CIA es la principal protagonista de la oposición al gobierno de Chávez y dado su extraordinario poder, basado en Estados Unidos, marca el paso de una oposición diversa y fraccionada por intereses económicos, sociales y políticos internos, en muchos casos antagónicamente opuestos. Hábilmente la CIA los manipula para su propósito esencial: destruir la democracia en Venezuela y someter al país a la tutela colonial del capital estadounidense».

Villamar afirma que en este camino la CIA ha trabajado en la satanización del Presidente Chávez. En la izquierda pretenden desprestigiarlo presentándolo como un populista, gorila y una amenaza a la democracia. Ocultan que el gobierno de Carlos Andrés Pérez, para imponer las medidas draconianas del Fondo Monetario Internacional, ordenó la masacre de 7.000 ciudadanos en la revuelta conocida como «Caracazo» y que la oposición a este crimen fue el origen de la insurrección de Chávez contra el sangriento «demócrata» preferido de Wall Street. En la derecha, presentan al Coronel, como la extensión de Fidel Castro. Pero no pueden vencer la realidad, Chávez es el Presidente que goza de la más activa simpatía popular en su país y en el continente, incluido el pueblo de Estados Unidos. Y sin duda, una de las causas de su popularidad internacional, es la constatación de que la CIA se opone a él. Aspecto al que se suma el que no pudo ven cerlo en el golpe del 11 de abril de 2002, diseñado como una versión actualizada del pinochetazo del 11 de septiembre de 1973, en el curso del cual ni siquiera los 2.000 allanamientos ejecutados en un día, pudieron detener la insurrección popular que lo restituyó en el poder. Y que tampoco pudo vencerlo en el sabotaje petrolero más agresivo de la historia.

En la Revista Temas (del 19 al 25 de marzo de 2004) se refiere que el congresista José Serrano, Representante demócrata del Estado de Nueva York afirmó que Estados Unidos financia a grupos de oposición con el fin de debilitar la democracia en Venezuela. Lamentó que el gobierno estadounidense no respete a Presidentes electos democráticamente. «Se trata (Chávez) de una persona que ha sido electa dos veces. No podemos continuar diciendo que la democracia es buena y después no apoyarla». El congresista denunció que Otto Reich quiere tumbar a Chávez por su amistad con el Presidente Fidel Castro. Serrano enfatizó que «si alguien tiene de cualquier forma o cualquier manera una relación amigable con Castro, (Otto) Reich lo botará».

Usando los medios de comunicación que se prestan en muchos casos por dinero, prensa escrita, radiodifusión y televisión de propiedad privada de los grupos de poder económico y político de Venezuela, tal como ha ocurrido en América Latina, la CIA, con el propósito de desprestigiar la actividad gubernamental de Chávez, por primera vez desnuda los rostros de la miseria, como si esta fuera el producto del último gobierno y no el resultado del despiadado saqueo de la riqueza petrolera venezolana por el capital transnacional. Denuncia también la violencia de la delincuencia en el mismo sentido, como si no hubiera sido producida por el mismo capital transnacional y las oligarquías locales. Así también calla con desvergüenza, que el pueblo venezolano fue condenado a la miseria por los gobiernos de la burguesía que contaron con el apoyo de Estados Unidos en sus corruptelas sembradoras de pobreza. Nada dicen, por ejemplo, que en 1999, el 85 % de la pobl ación era pobre La CIA ignora lo que el gobierno bolivariano está haciendo: la entrega de tierra a los campesinos, la alfabetización masiva de quienes el viejo régimen mantuvo en la ignorancia, sus programas de salud, la recuperación para el beneficio de su país de la industria petrolera y lo que la gente siente y las estadísticas revelan, una disminución de la delincuencia.

Ahora preparan un nuevo asalto contra la democracia en Venezuela, que es un nuevo atentado contra la autodeterminación y la soberanía de América Latina, dice Villamar.

En la Venezuela de la Revolución Bolivariana, la CIA y el Imperio han actuado con extraordinario dinamismo para enviar centenares de espías, entrenar en el manejo de armamento sofisticado a policías de gobernaciones y municipios que orquestan la oposición, como si se prepararan para una guerra civil. Es más, la CIA ha introducido aviones y fomenta la «desobediencia civil», manifestaciones en contra del Comandante bolivariano y la más grande oposición mediática que no se detiene ante nada, ni siquiera ante los límites de la ética periodística. Nunca antes se ha insultado tanto a un Presidente por medio de la televisión, de la radio y la prensa escrita y, sin embargo no hay ningún medio de comunicación clausurado, periodista detenido o presos políticos.

La abogada estadounidense, especialista en derechos humanos. Eva Golinger denunció que el gobierno de Estados Unidos «para el financiamiento de actividades conspirativas en Venezuela, aproximadamente la inversión en dólares pasaría de los USA $ 1.136.000». Golinger en su análisis refleja «la entrega de un millón 136 mil dólares a Cedice y a la CD para el financiamiento de foros y actividades en contra del proceso bolivariano», según reportaje especial de la periodista Wendy La Rosa, publicado por el Diario caraqueño VEA en la edición de 17 de abril de 2004.

Antonio José Herrada Ávila, en la Revista Temas de Venezuela del 18 de diciembre de 2004, expresa que el imperialismo ha movido sus fichas en contra de Venezuela y que por ejemplo ha «comprado el seso del embajador de Venezuela ante la ONU para que diga que el gobierno de Venezuela está cometiendo asesinatos. Asesinatos que han sido previamente planificados por la oposición al ver que su Plan Guarimba no logró el objetivo deseado». Denunció que los medios de comunicación sirven a los planes geopolíticos de Bush en contra del proceso bolivariano. Las pruebas están en Venevisión, Televen, RCTV y Globovisión que «presentan mensajes cada 15 minutos, con imágenes violentas, colocando la bandera de Venezuela llena de sangre y acusando al Presidente Chávez de asesino».

La CD (Coordinadora Democrática de oposición financiada por Estados Unidos) dice Herrada, «está tratando de buscar más muertos con la intención de crear un conflicto armado entre hermanos de un mismo país, tal como un guión de película escrito por la CIA».

Un coro de dueños de periódicos, revistas, radiodifusoras y canales de televisión de América Latina y de Venezuela se ha levantado para protestar contra la nueva Ley de Comunicación y Prensa aprobada constitucionalmente, pero nada dicen sobre que esa Ley ha sido diseñada y establecida para proteger al pueblo y, en especial a los niños venezolanos de tanta infamia difundida en aras de la libertad de prensa y que se refieren a la violencia social, al crimen, al terror, violencia intrafamiliar y violaciones sexuales.

En el diario VEA de 11/febrero/2004, se denuncia que millones de dólares recibe la oposición para financiar el derrocamiento de Chávez. Afirma que Fundaciones (ONGs) encubiertas de la CIA y el Departamento de Estado han suministrado millones de dólares para pagar la campaña mediática y las operaciones contra Chávez. Las revelaciones han sido posibles gracias a documentos obtenidos por el periodista norteamericano Jeremy Bigwood, provenientes de los propios archivos de la CIA.

Bigwood dijo al periódico británico The Independent, en artículo reproducido por VEA que el financiamiento a la oposición a Chávez por parte de Estados Unidos [«repite el patrón que se desarrolló en Nicaragua en la elección de 1990 cuando Estados Unidos invirtió 20 dólares por elector en ese país centroamericano para conseguir la derrota del Presidente sandinista Daniel Ortega. Hacer tal cosa en nombre de la democracia es muy hipócrita»].

Estados Unidos y la CIA utiliza diversas organizaciones tipo ONG, para desarrollar operaciones encubiertas. Una de ellas es la National Endowment for Democracy que juega un papel protagónico en contra de Chávez, ya que a través de ella se reparten millones de dólares entre los opositores. Esa organización no gubernamental distribuye unos 40 millones de dólares, anualmente, entre grupos y entidades no gubernamentales, que en América Latina y en otras partes del mundo, tratan de imponer sistemas con «valores impulsados por Estados Unidos». La NED expresa Bigwood, es una de las principales organizaciones encubiertas de la CIA, dedicadas a desprestigiar a Chávez para lograr su derrocamiento.

El pueblo bolivariano detuvo los afanes golpistas de la Administración Bush

Ante pruebas contundentes, según sostiene la periodista Rosanna Rodríguez desde Washington, el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, reconoció que el gobierno de Estados Unidos a través del Instituto Nacional Demócrata (NDI) ayuda financieramente a grupos supuestos a fortalecer la democracia en Venezuela. De acuerdo con los documentos de la CIA, Estados Unidos ha enviado millones de dólares a líderes de la oposición en Venezuela, a fin de financiar operaciones de desestabilización contra el gobierno legítimo del coronel Chávez. [«Los documentos reflejaron que NED pagó más de un millón de dólares a los llamados grupos antichavistas con el fin de que estos contribuyeran a imponer en Venezuela una democracia al estilo norteamericano»].

Más aún, Ariel Floril en la Revista Temas de Venezuela de 25/marzo/2004, sostenía refiriéndose a Bigwood que había afirmado que la NED utiliza «ramas operacionales» como el Instituto Internacional Republicano, el Instituto Nacional Democrático para Asuntos Internacionales, el sector de Relaciones Extranjeras de la organización sindical AFL-CIO y el Centro Americano para la Solidaridad Laboral Internacional, para enviar fondos a la oposición venezolana. AFL-CIO, desde hace décadas es utilizada por la CIA para penetrar en el movimiento sindical de América Latina.

Omar Gómez, en el Diario VEA de 14/marzo/2004, afirmaba que la embajadora estadounidense en Brasil y anterior embajadora en Venezuela en los días previos al golpe de Estado, Donna Hrinak solicitó al gobierno de Brasil que endureciera su posición con Venezuela. El parlamentario venezolano Saúl Ortega denunciaba que «Hrinak, siendo embajadora en Venezuela se fue un mes antes del golpe de Estado, después de hacer todos los preparativos para esa acción».

Gómez señalaba que es «interesante recordar a Steve Kangas en su artículo Memorial de atrocidades de la CIA, publicado en Rebelión en diciembre de 2003, en el que escribía que la Asociación para el Disenso Responsable estimaba que para 1987, seis millones de personas habían muerto como resultado de las operaciones encubiertas de la CIA. El ex funcionario del Departamento de Estado William Blum llamó a esto correctamente un "Holocausto estadounidense" (Coleman McCarthy, "The Consequences of Cover Tactics" Washington Post, December 13, 1987). Este ?Holocausto Estadounidense? debe llevarnos a reflexionar sobre la titánica tarea que le espera a Venezuela y enfrentar una amenaza gigantesca como la que representa la CIA, hasta el terrorismo mediático llevado a cabo, principalmente, por las televisoras comerciales de Venezuela».

El escritor y profesor universitario de la Universidad de los Andes de Venezuela, José Sant Roz en su último libro: "La CIA en Venezuela" (Kariña Editores. Mérida Venezuela) pone al descubierto a los personeros de la política venezolana, empresarios, sindicalistas y religiosos relacionados directa o indirectamente con la Agencia Central de Inteligencia -CIA- y demuestra que existen venezolanos que hasta sin tener conciencia de lo que hacen o dicen, prestan servicios de variada naturaleza a la CIA y sus planes desestabilizadores ya sea en calidad de acuciosos informantes, mediante paga en dólares, venta de trabajos intelectuales en degenerada actitud o entrenamiento pagado para realizar sabotajes, preparar asonadas, planificar asesinatos y otras barbaridades propias de la CIA.

Sant Roz llama «agentes o sirvientes» a los personajes venezolanos que intervienen activamente en la oposición a Chávez y que siempre van de la mano de la CIA y menciona a los «líderes» Gabriel Puerta Aponte, Ángela Zago, Carlos Andrés Pérez, Pompeyo Márquez, Oswaldo Álvarez Paz, general Raúl Salazar Rodríguez, Douglas Bravo, Américo Martín, y muchos otros, entre ellos, algunos personajillos que en un tiempo fueron comunistas o dirigentes de la izquierda venezolana y hasta guerrilleros víctimas de la misma CIA.

El profesor Sant Roz, también denuncia el financiamiento del National Endowment for Democracy -NED- a distintos medios de comunicación opositores al gobierno del Presidente Chávez y expresa que «las acciones de la CIA muy pocos la conocen. La CIA, dice, puede estar derrumbando las bases de un Estado a través de una inocente competencia de fútbol, por ejemplo. Sus laboratorios cuentan en Venezuela con fotógrafos, maquilladores, barrenderos, profesores universitarios, limpiabotas, heladeros, mensajeros, etc.» Es seguro que en la mayor parte de las veces, esta gente ni siquiera se entera de que está siendo usada por la CIA. Revela la existencia de un «consorcio» que intenta desde Washington dominar al mundo. En él están: George Bush, James Wolfenshon (Banco Mundial), el Rey Juan Carlos de España, Henry Kissinger y sus títeres Jimmy Carter y César Gaviria, quienes tienen la encomienda de «arreglar a Chávez».

Las ONGs de derechos humanos y varias de la «sociedad civil» son otra punta de lanza de la CIA en la activa oposición a la Revolución Bolivariana y, para servir a la CIA y a los intereses del Imperio, no podía faltar la Iglesia Católica y sus sacerdotes como fue el caso de Baltasar Porras, Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela.

El Presidente Chávez denunció ante organismos latinoamericanos y mundiales, la injerencia de Estados Unidos y de la CIA en Venezuela. En el mes de septiembre de 2003, mientras más dura era la actitud golpista de la opositora empresarial y política, sostuvo que tenía en su poder un video que sus fuerzas de seguridad grabaron secretamente en el que, agentes de la CIA daban instrucciones a venezolanos. Burlándose de la CIA expresó: «La técnica no debe haber sido muy buena, puesto que logramos filmarlo».

El propio Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el Vicepresidente y varios de los Ministros de Estado, ante diversos foros internacionales, han denunciado en forma reiterada a la CIA implicada en actividades clandestinas en Venezuela, antes, durante y después del golpe de Estado, en el proceso de recolección de firmas para el referendo revocatorio del mandato, durante las elecciones, en el uso de los medios de comunicación social, en el financiamiento de las actividades opositoras, en los atentados criminales y en los diversos estratos poblacionales; pero la CIA hasta ahora ha fracasado en sus intentos provocadores que aspiran a derrocar al Presidente Chávez, o asesinarlo como lo ha hecho con otros líderes mundiales que resultaron molestos a los planes expansionistas y de dominación imperial.

La CIA, el brazo clandestino de los gobiernos de Estados de Estados Unidos, viola todos los principios del Derecho Internacional en la República Bolivariana de Venezuela; pero no sólo la CIA conspira contra la democracia venezolana y el Estado de Derecho, sino otras agencias como la National Endowment for Democracy (NED), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y otras que suministran logística y millones de dólares a la oposición empresarial y burgués-oligárquica. Un claro ejemplo está en el uso y abuso de los medios de comunicación social privados que, al servicio de la Agencia, calumnian, engañan y mienten tratando de desprestigiar al Presidente Chávez.

A fines de marzo de 2004, el embajador de Venezuela ante el Consejo Permanente de la OEA, Jorge Valero, denunció la conspiración de Estados Unidos y de la CIA para derrocar al Jefe de Estado venezolano: Con pruebas contundentes demostró la injerencia imperial en financiamiento de actividades de desestabilización, reconocimiento automático del gobierno dictatorial surgido del golpe de Estado de abril de 2002, promoción del referendo revocatorio del mandato, etc.

Naturalmente que el representante de Estados Unidos ante la OEA, el ex embajador en Venezuela, John Maisto negó todos los contundentes hechos expuestos por Valero y con el cinismo imperial de siempre dijo que las acusaciones son: «irresponsables y falsas»; pero la realidad existente y la historia de las actividades clandestinas de la CIA que violan todos los derechos y libertades de los pueblos son innegables e irrefutables.

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