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Área: Economía >> Energía e hidrocarburos
Actualizado el 2004-12-19 a horas: 08:22:19

Aumento de combustibles y colapso energético en Argentina

Aumento de combustibles y colapso energético en Argentina Ricardo Andrés De Dicco Sin planificación, control y regulación del sector energético por parte del Estado nacional no hay futuro posible. Lo único que puede haber es el continuo aumento de las tasas de pobreza, indigencia, desempleo, mortalidad infantil y desnutrición, transferencia de capital y de ingresos (del trabajo argentino) al exterior, aumento de tarifas públicas al punto de convertirlas en precios fijados por el oligopolio energético, saqueo de los recursos naturales y ocupación territorial por parte de los países imperialistas del G7 (no olvidar Afganistán e Irak).

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Aumento de combustibles y colapso energético en Argentina

Ricardo Andrés De Dicco

Los costos de producción de hidrocarburos que las petroleras tienen en Argentina se conforman de la siguiente manera: coste de exploración + coste de desarrollo + coste de extracción. A modo de ejemplo, el costo de producción del barril equivalente de petróleo (bep) del grupo hispano-estadounidense Repsol YPF en el país, al finalizar el ejercicio 2003 (Repsol YPF, 2004: 16), se determina así:

Coste de exploración ("finding cost"): U$S 1,46/bep.

Coste de desarrollo ("development cost"): U$S 2,92/bep.

Coste de extracción ("lifting cost"): U$S 1,72/bep.

Coste TOTAL de producción ("total cost"): U$S 6,10/bep.

Es decir, el costo total de producción por barril equivalente de petróleo que Repsol YPF obtiene en Argentina es de U$S 6,10. Asimismo, considerando que ninguna empresa realiza serias inversiones de riesgo en la exploración de nuevos yacimientos hidrocarburíferos ?demostrado durante los últimos quince años de política energética neoliberal en la declinación significativa de las reservas probadas de estos recursos naturales no renovables?, se debe tener en cuenta que, posiblemente, el costo total de producción de un barril equivalente de petróleo en Argentina, tomando los datos de Repsol YPF, sea de U$S 4,64. Cabe señalar que al triangular estos datos con los "Anuarios de Combustibles" de la Secretaría de Energía de la Nación (http://energia.mecon.gov.ar) y con el trabajo de Nicolás Gadano (2000: 213-248) se puede observar que el valor promedio para los costos de producción del barril equivalente de petróleo en Argentina, durante el período 1988-1997, fue de U$S 7,12. Al analizar los costos de producción del bep en Petrobras (2004), British Petroleum (2003) y ChevronTexaco (2004), se observan que rondan entre los U$S 4 y los U$S 8.

Considerando el precio de venta al mercado interno de (hasta fines de Julio de 2004) U$S 28,50 el barril, y para la exportación fijado de acuerdo a las fluctuaciones del precio internacional en U$S 44,30 (WTI, 30 de Julio de 2004), el reflejo de la increíble rentabilidad del negocio petrolero en Argentina es fácil de advertir. En este sentido, si se considera una producción de petróleo anual de 46.752 MM m3 (como la registrada en 2003 para el total del país, según la Secretaría de Energía de la Nación), multiplicado por 6,289 bbl/m3 (conversión de m3 en bbl) y luego por 44,30 U$S/bbl, estamos hablando aquí de un negocio equivalente a los ¡U$S 13.025 MM/año! (este número refiere solamente a las actividades del upstream: exploración y explotación). Si le adicionamos las del downstream (transporte, logística, refinación y comercialización), más o menos habría que multiplicar aquella cifra por 3 (según el Ingeniero en Petróleo y ex Director Nacional de Combustibles, José Francisco Freda), elevándose la cifra a más de U$S 39.075 MM/año...

No obstante, los importes señalados arriba tienen como objeto definir la magnitud del negocio petrolero en Argentina y las razones que fundamentan las acciones de los conglomerados extranjeros en comercializar los hidrocarburos a precio internacional en el país. Si quisiéramos ser un poco más precisos, las actividades del upstream en el mercado interno (a U$S 28,50 el bbl) representaron en 2003 unos U$S 4.190 MM, las exportaciones U$S 4.631 MM (a U$S 31,50 el bbl, precio anual WTI promedio para 2003), y en su conjunto los ingresos de las actividades del upstream representaron más de U$S 8.821 MM al 31/Dic/2003; correspondiendo más de U$S 12.570 MM a la totalidad de eslabones del circuito productivo del petróleo (sumatoria de las actividades de upstream y downstream) en Argentina, sin exportaciones. Cabe destacar que el 50% de la producción de petróleo crudo en Argentina tiene como destino el mercado interno y el 50% restante el externo (gran parte de la misma exportación no fiscalizada, porque desde las reformas estructurales los Estados nacional y provinciales no controlan cuánto y cómo se extrae).

La versión de la élite del petróleo es que en el mercado argentino debería fijarse la comercialización del barril de crudo en consonancia con los precios internacionales (tomando como referencia el WTI: West Texas Intermediate), como lo fue en el período 1991-2001. Esto puede ser correcto para países importadores netos de hidrocarburos, como ser EE.UU., República Popular China, Japón y la mayoría de los miembros de la U.E. Para el caso de Argentina, cualquier analista energético (que sea empleado de una petrolera, claro está) esbozaría que ajustar los precios del mercado interno a los internacionales es ridículo e inviable para los sectores clave de la economía nacional. Por otra parte, no sólo resulta ridícula sino peor aun violatoria de la Ley Nº 17.319 (de Hidrocarburos) la exportación de hidrocarburos y sus derivados cuando el mercado interno no se abastece satisfactoriamente. Por ejemplo, Noruega, Federación Rusa, México, Venezuela, Libia, Nigeria, Argelia, Egipto, Arabia Saudita, Irán, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia (véase BP, 2003; IEA, 2002; OPEC, 2003) comercializan el petróleo a precio preferencial para el mercado interno, y, por supuesto, a precio internacional al de exportación. Incluso, algunos países importadores de petróleo, como EE.UU., Reino Unido, Canadá, Japón, República Popular China, Australia y la U.E. aplican precios preferenciales para el mercado interno, a fin de obtener ventajas competitivas en los sectores de la industria y del agro.

Argentina se encuentra no sólo ante la imposibilidad de industrializarse debido a los incrementos significativos en los precios de combustibles y tarifas de servicios públicos registrados desde las reformas estructurales, dando por consiguiente el avance del sector privado sobre la propiedad de la cadena energética, controlada y regulada en la actualidad por un oligopolio liderado por las empresas productoras de hidrocarburos, sino que, además, se encuentra ante la inminencia de un colapso energético de características catastróficas. Según la Secretaría de Energía de la Nación, al actual nivel de producción las reservas probadas de petróleo y gas natural estarían agotadas en 9 y 12 años, respectivamente. Pero al analizar las proyecciones de este organismo gubernamental y las del ENARGAS (http://www.enargas.gov.ar), se observa un aumento significativo en la producción de ambos hidrocarburos al año 2010, lo cual se traduce en la declinación de los horizontes de vida: 5 años de reservas probadas de petróleo y 8 años de reservas probadas de gas natural. Cabe señalar que entre las opciones de contingencia, ni Venezuela ni Bolivia podrán abastecernos a comienzos de la década entrante de estos recursos estratégicos, ya que el primero no cumple con las especificaciones técnicas requeridas por la Subsecretaría de Combustibles de la Nación debido al alto contenido de azufre en el crudo, y en el caso de Bolivia, sus reservas gasíferas podrían llegar a agotarse entre 2015 y 2018, considerando que en la actualidad el país andino posee 812 mil millones de m3 (Bolivia, 2004), un poco más que Argentina (663 mil millones de m3 al 31/Dic/2003), y que en el futuro el gas boliviano se estaría produciendo para exportarlo en mayores volúmenes a Brasil, e incorporando nuevos destinos: Paraguay, México, EE.UU. y República Popular China.

Pero, ¿por qué un colapso energético al comienzo de la próxima década? Al analizar la matriz de consumo nacional por fuentes de energía primaria, puede observarse que los recursos hidrocarburíferos ocupan un 90% de la misma, correspondiendo a la hidroenergía un 6%, un 2% a los combustibles nucleares y el porcentaje restante a la quema de residuos vegetales/animales, leña y plásticos, a la energía eólica, etc. Al desagregar esta matriz por consumo nacional de energía eléctrica, se observa que las centrales termoeléctricas (abastecidas en un 73.2% por gas natural, 17.9% fuel-oil, 6.4% carbón mineral y 2.5% gas-oil) cubren el 60% de las necesidades de suministro eléctrico del país, correspondiendo el 40% restante a centrales hidroeléctricas (31%) y centrales nucleoeléctricas (9%), según la Secretaría de Energía de la Nación (2004). Los datos precedentes explican la alta dependencia de la estructura económica del país respecto a los hidrocarburos, recursos naturales no renovables.

Ahora bien, según cálculos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (2004) el consumo de energía eléctrica del país podría duplicar los valores actuales para el año 2010, al actual ritmo de crecimiento económico. En este sentido, según la Secretaría de Energía de la Nación (2003), se proyecta una producción eléctrica para 2010 equivalente a 131.370 GW/h, donde 110.100 GW/h se destinan a cubrir las necesidades del mercado interno, 18.000 GW/h a la exportación y el resto a cubrir pérdidas del sistema. Es decir, que si en 2004 la generación térmica participa con el 60%, en 2010 lo hará con el 67%, la hidráulica con 27% y la nuclear con apenas el 6% (aquí no se considera el ingreso de la C.N. Atucha II al Sistema de Interconexión Nacional ?SIN?, ni tampoco la elevación de cota de la C.H. Yaciretá, en ambos casos obras previstas hacia finales de la década). Según proyecciones del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS, 2002), para 2010 se prevé una producción de gas natural equivalente a los 90.000 millones de m3 (al 31/Dic/2003 fueron de 54.000 millones de m3) donde las exportaciones participarían con aproximadamente 19.000 millones de m3 (10.000 millones de m3 a Chile, 7.000 millones de m3 a Brasil, 1.500 millones de m3 a Uruguay y 500 millones de m3 a Paraguay), es decir, con el 21.11% del total (al 31/Dic/2003 las exportaciones representaban el 12.52% de la producción total).[1]

En suma, la Administración Kirchner tiene el deber y la obligación de revertir tal situación e impedir el mencionado colapso energético (apagones, escasez de combustibles, y sus respectivas consecuencias sociales). Si el Estado nacional no recupera la renta petrolera, las centrales hidroeléctricas y nucleoeléctricas que resultan necesarias construir a fin de evitar el colapso del suministro eléctrico en unos pocos años serán proyectos imposibles de concretar, y lo mismo debe saberse para los combustibles sustitutos de los derivados del crudo, como ser el hidrógeno (producido a través de la energía eólica o energía nuclear) y los biocombustibles (en base a aceites de oleaginosas y alcoholes de cereales), que si no se financia la esfera productiva correspondiente tendremos que importar energía eléctrica, gas natural, gasolinas y gasóleos a precio internacional, y el gran problema estructural se encuentra en el gas natural, como se pudo observar en párrafos anteriores.[2]

Sin planificación, control y regulación del sector energético por parte del Estado nacional no hay futuro posible. Lo único que puede haber es el continuo aumento de las tasas de pobreza, indigencia, desempleo, mortalidad infantil y desnutrición, transferencia de capital y de ingresos (del trabajo argentino) al exterior, aumento de tarifas públicas al punto de convertirlas en precios fijados por el oligopolio energético, saqueo de los recursos naturales y ocupación territorial por parte de los países imperialistas del G7 (no olvidar Afganistán e Irak).

Por estas sencillas razones, la Administración Kirchner tiene la obligación de luchar contra el oligopolio energético y recuperar la soberanía energética perdida hace quince años. La responsabilidad del Estado en este sector clave de la economía es total, y su incumbencia responde a una necesidad social a la cual está obligado.

* Investigador del Área de Recursos Energéticos y Planificación para el Desarrollo del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (IDICSO) de la Universidad del Salvador, del Instituto de Energía e Infraestructura de la Fundación Arturo Íllia (FAI) y del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (MORENO). Fecha: Diciembre de 2004. Email: idicso@yahoo.com.ar

Notas: [1] Para mayor información, consultar el documento "Aportes para un Plan Energético Nacional, 2004-2012", de Ricardo Andrés De Dicco y Alfredo Fernández Franzini (2004). [2] Se debe considerar que en la medida que transcurran los años el precio del barril del crudo irá en aumento, ya sea por la avaricia de los conglomerados del cartel petrolero internacional, como por los escasos 41 años de horizonte de vida de las reservas probadas mundiales de petróleo (véanse BP, 2004 e IEA, 2003).

Referencias bibliográficas: ARGENTINA - COMISIÓN NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA (2004). Alternativas Energéticas para el siglo XXI. CNEA. Buenos Aires. ARGENTINA - SECRETARÍA DE ENERGÍA DE LA NACIÓN (2004). Informe Mensual de Coyuntura Energética, Mayo 2004. Centro de Estudios Energéticos, Secretaría de Energía - Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación. Buenos Aires. _____ (2003). Prospectiva 2002. Secretaría de Energía, Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación. Buenos Aires. ARGENTINA - ENTE NACIONAL REGULADOR DEL GAS (2002). Armonización de Regulaciones y Políticas de Gas Natural en el MERCOSUR. Conferencia Latinoamericana y del Caribe sobre Comercio Transfronterizo de Gas realizada el 31 de Octubre de 2002 en Santa Cruz de la Sierra, a cargo de Repar. ENARGAS. Buenos Aires. BOLIVIA - MINISTERIO DE HIDROCARBUROS Y MINERÍA (2004). Reservas certificadas de gas natural. La Paz. BRITISH PETROLEUM (2004a). "Exploration and Production", in BP Financial and Operating Information 1999-2003. BP. London. _____ (2004b). BP Statistical Review of World Energy, June 2004. BP. London. CHEVRON-TEXACO (2004). 2003 Annual Report. San Ramon, California. DE DICCO, Ricardo Andrés (2004). Argentina: planificación o colapso energético. IDICSO-FAI-MORENO. Buenos Aires. DE DICCO, Ricardo Andrés / FERNÁNDEZ FRANZINI, Alfredo (2004). Aportes para un Plan Energético Nacional, 2004-2012. IDICSO-FAI-MORENO. Buenos Aires. DE DICCO, Ricardo Andrés / FREDA, José Francisco (2004). Diagnósticos y perspectivas del abastecimiento mundial y nacional de hidrocarburos, Octubre de 2004. AREP011, Material del Área de Recursos Energéticos y Planificación para el Desarrollo del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (IDICSO) de la Universidad del Salvador y del Instituto de Energía e Infraestructura de la Fundación Arturo Íllia. Buenos Aires. GADANO, Nicolás (2000). "Determinantes de la inversión en el sector petróleo y gas en la Argentina", en HEYMANN, Daniel / KOSACOFF, Bernardo (2000), La Argentina de los Noventa. Desempeño económico en un contexto de reformas (Tomo II). CEPAL-EUDEBA-UBA, primera edición. Buenos Aires. INTERNATIONAL ENERGY AGENCY (2003). Key World Energy Statistics. IEA. París. REPSOL YPF SA (2004). Informe Anual 2003. Repsol YPF S.A. Madrid.

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