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Actualizado el 2004-05-29 a horas: 17:33:52

¿Es posible la nacionalización del gas?

¿Es posible la nacionalización del gas? Mirko Orgáz García La insurrección de octubre del año 2003 demostró esencialmente la emergencia de un nuevo nacionalismo encarnado en las naciones originarias, obreros y clases empobrecidas cuyo programa fue impedir la exportación del gas a través de un puerto chileno, su industrialización y, sobre todo, la recuperación y/o nacionalización de la propiedad del energético traspasada a las compañías petroleras a través de la Capitalización y la Ley de Hidrocarburos.

¿Es posible la nacionalización del gas?

Mirko Orgáz García

La insurrección de octubre del año 2003 demostró esencialmente la emergencia de un nuevo nacionalismo encarnado en las naciones originarias, obreros y clases empobrecidas cuyo programa fue impedir la exportación del gas a través de un puerto chileno, su industrialización y, sobre todo, la recuperación y/o nacionalización de la propiedad del energético traspasada a las compañías petroleras a través de la Capitalización y la Ley de Hidrocarburos.

Siete meses después la nacionalización del gas es en la actualidad la principal bandera de los movimientos sociales buscan su realización como un proyecto político opuesto a los intereses de las compañías petroleras y del gobierno de Carlos Mesa que busca legitimizar el esquema de la capitalización a través del Referéndum.

En este marco, ¿es posible que Bolivia retome el control de sus fuentes energéticas?

¿Es decir, es posible la nacionalización del gas y del petróleo?

Según el discurso de funcionarios del gobierno y del sistema mediático, la nacionalización es una medida "utópica", "irrealizable"; significaría para el país un "salto al vacío" en el contexto actual de la globalización de la economía y de la industria petrolera mundial.

La historia de los hidrocarburos ha sido la lucha por el control de las fuentes energéticas. Tanto países exportadores como importadores, así como las compañías que lo extraen transportan, refinan y venden han tratado de controlar las fuentes energéticas y de apropiarse de la renta petrolera.

Los procesos de nacionalización en el mundo han posibilitado que las compañías nacionales administren cerca de las tres cuartas partes del petróleo crudo que se produce, y desplacen a las empresas petroleras transnacionales de la exploración y explotación de los hidrocarburos desde la década de los 60, 70 y 80. Por ejemplo, Aramco de Arabia Saudita; KPC de Kuwait, NIOC de Irán; Petrobras de Brasil y PdVSA de Venezuela son las grandes compañías nacionales que permiten a los Estados un total control de la renta petrolera.

Inversamente a este proceso, Bolivia vivió un proceso de desnacionalización de sus hidrocarburos en los 90. Debido a la Capitalización ?una privatización a la boliviana? y la Ley de Hidrocarburos ejecutada por el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), el Estado perdió soberanía sobre sus recursos hidrocarburíferos que pasaron a manos de las transnacionales.

Contexto mundial

El primer país del Medio Oriente que nacionalizó su petróleo fue Irán, en 1951, cuando el gobierno de Mosshadegh le quitó los poderes al gobierno del Sha que gobernaba bajo la influencia externa.

Un golpe organizado por los Estados Unidos en 1953 volvió a poner al Sha en el poder. Según sostiene diversos espcialistas, las reservas de petróleo y la posición estratégica de Irán fue la razón principal de que los Estados Unidos se inmiscuyeran en el golpe de 1953 para reintalar al Sha en el poder. La caída de este régimen se dio en 1979, con la revolución iraní que renacionalizó el petróleo.

El 14 de septeimbre de 1960 en Bagdad se crea la Organización de Países Exportadores de Petróleo. A partir de ese entonces muchos países ricos en esta materia prima como el Emirato Abu Dhabi, Argelia, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y Venezuela nacionalizan total o parcialmente sus industrias petroleras.

En el continente, Venezuela nacionaliza su petróleo en 1975. Según el Presidente Venezolano Carlos Andrés Pérez "la nacionalización definiría la suerte de la República y al señalar algunas de las fallas que acusaban a las empresas, que hacían imprescindible esa medida, citaba la explotación irracional, la falta de actividad exploratoria en los últimos años, el enorme desperdicio de gas que se producía, al explotación preferencial de los crudos livianos, el bajo rendimiento de la refinación, la limitada participación de venezolanos en las decisiones de la industria petrolera, y la escasa transferencia de tecnología que llegaba a efectivizarse en beneficio del país ".

Se puede afirmar que para los países exportadores o ricos en el recurso, la nacionalización del petróleo ha propiciado su independencia económica y política contra la dominación exterior y el intento de subyugarlos como colonias productoras sólo de materia prima.

Oistein Noreng sostiene que hasta comienzos de la década de 1970 las compañías nacionales recién creadas tenían poca importancia internacional. Sin embargo, desde el 2001 administran cerca de las tres cuartas partes del petróleo crudo. En este sentido, las compañías petroleras nacionales han sido consideradas esenciales para asegurar el poder de mercado de los principales países de la OPEP.

Tres factores intervinieron para nacionalizar el petróleo en las décadas de los 50, 60, 70 y 80: 1. asegurar una participación directa del Estado en la industria petrolera para garantizar intereses nacionales cruciales, supuestamente de una manera más eficaz que lo que harían las fuerzas del mercado y las iniciativas privadas;

2. motivos políticos de controlar nacionalmente la extracción y la exportación de petróleo como proyectos de independencia política y;

3. Deseo de aprender de la industria del petróleo, como importante motivación para establecer una compañía petrolera nacional (Noreng).

Dice Oystein Noreng que por esta razón, "una privatización total de la industria petrolera de los principales exportadores requeriría nuevos instrumentos para la concertización de las políticas petroleras en realidades de mercado, o que los gobiernos exportadores renuncien a sus ambiciones de control de mercado, con efectos posiblemente negativos sobre la apropiación de la renta económica".

En síntesis, en la mayoría de los países de la OPEP, y los principales países exportadores de petróleo de Oriente Medio, la industria del petróleo está dominada por grandes compañías petroleras nacionales. Esto ha provocado que en el mundo petrolero exista una división internacional: en el upstream -exploración, explotación? las grandes compañías petroleras han sido reemplazadas por las compañías nacionales; en el Downstream ?refinación y comercialización? la competencia es más fuerte entre un número mayor de compañías muy diversas.

La nacionalización en Bolivia: la Standard y la Gulf oil

La cuestión de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, está vinculada a los grandes acontecimientos de su historia. En la década de los 20 y 30 fue la tesis programática de un movimiento político cuyo rasgo preponderante fue el nacionalismo que se plasmó en 1952 generando importantes transformaciones económicas y políticas para el país.

En los hechos, las defraudaciones ? en impustos e incluso contrabando de crudo hacia otros países? de la Standard Oil, fueron la base de la nacionalización del petróleo el año de 1937 y la creación de YPFB en 1936 que fue el primer acto de un auténtico proyecto nacional, la avanzada de la nación que cristalizaría en 1952. El gobierno de Tejada Sorzano inició en 1935 un proceso administrativo contra la Standard, como consecuencia lógica de su contrariedad ante el reiterado desconocimiento de la ley de que hacía gala. Este hecho rompió el poder simbólico de la empresa. Era la primera vez que se le iniciaba un juicio de esta naturaleza. La nacionalización de esta empresa fue un caso único, pues era la primera expropiación que afectó al Trust Standard Oil, la primera empresa petrolera del mundo. Los jerarcas del Trust desencadenaron en los Estados Unidos y el mundo una campaña de calumnia y falsedades contra el Estado boliviano. Ante la presión que ejercieron sobre el departamento de Estado de su país, para intimidar a Bolivia a que anule la medida, el presidente F. Delano Roosevelt calmó las iras y prometió negociar una indemnización. La suma de ésta alcanzó a 1.700.000 dólares americanos por las inversiones realizadas por la Standard. En suma, como sostiene Juan Perelmán, la nacionalización y la creación de YPFB "Fue el parto doloroso de la Guerra del chaco. De esa tormenta creadora nació Bolivia. YPFB no nació porque era un buen negocio, YPFB nació como el primer acto de afirmación de la soberanía nacional, era sobre todo el símbolo de la joven nación emergente, de su proyecto de soberanía e independencia económica ".

En lo posterior, la tesis de la nacionalización, como dice Sergio Almaraz , plasmó su continuidad histórica en los gobiernos de Toro, Busch y Villaroel, continuidad que se interrumpió en 1950 y se rompió definitivamente en 1955 con la aplicación del Código Davenport ?elaborado a la medida de las empresas norteamericanas? que va a generar una nueva alineación de fuerzas en torno a los hidrocarburos.

El código Davenport posibilitó el ingreso de otra empresa norteamericana en la década de los 50: la Gulf Oil Company. En 1961-62 esta compañía descubre los pozos petrolíferos de Caranda, Colpa y Río Grande. Así queda abierta una pugna: la Gulf exige condiciones absolutas al gobierno del MNR y de Barrientos para adjudicarse el derecho de propiedad del gas y los oleoductos. El golpe de Estado pro-norteamericano del general René Barrientos, aseguró la propiedad a la concesionaria, iniciando la aplicación del "Sistema Mayo", es decir el plan que contemplaba la entrega total de los recursos naturales del país.

Este proceso desnacionalizador de la política y de la economía terminó el 17 de octubre de 1969 cuando el gobierno del general Ovando decreta el fin de las concesiones a la Gulf y nacionaliza todos sus bienes. Esta determinación soberana del Gobierno de Ovando, recuperó para el país el 90% de las reservas de gas que estaban en manos de la Gulf. A pesar de los 78 millones de dólares que costó la indemnización y los subsiguientes bloqueos financieros a la economía nacional, el país terminó ganando 3.600 millones de dólares en reservas hidrocarburíferas.

En síntesis, la nacionalización de la Standard y la Gulf Oil, fue expresión del enfrentamiento de la nación boliviana con el imperialismo por el excedente económico de los hidrocarburos, y la demostración palpable de que sí es posible quebrar el poder petrolero, como acto de afirmación de la soberanía nacional.

La Capitalización y la Ley de Hidrocarburos

Contrariamente a este proceso, Bolivia vivió una desnacionalización de sus hidrocarburos en los 90. Gracias a la Capitalización y la Ley de Hidrocarburos ejecutada por el gobierno de Sánchez de Lozada en el período 1993-1997, Bolivia perdió soberanía o la propiedad de sus recursos a favor de las transnacionales.

El objetivo de estas dos leyes, fue la tupackamarización (el desmembramiento) de la principal empresa estatal petrolera ?YPFB? que provocó la constitución de un Estado débil y sin autonomía financiera, como un país colonial de hace siglo y medio, incapaz de retener el excedente económico de la fabulosa riqueza del gas, cuyo equivalente monetario sobrepasa los 200.000 millones de dólares. Una fabulosa riqueza transferida a las manos de las compañías petroleras.

Se podría decir que con la emergencia de la riqueza del gas, Bolivia descubrió su propia provisionalidad por los intereses económicos y políticos que están en juego: un dilema entre desaparecer como colonia o lograr su independencia.

Bajo este esquema jurídico-político favorable a las transnacionales y altamente desfavorable a los intereses del Estado boliviano, las compañías se han opuesto a la revisión de los contratos mediante los cuales se les entrega la propiedad de los hidrocarburos arguyendo la "irretroactividad de la ley" e invocando derechos adquiridos derivados de las leyes aprobadas por Gonzalo Sánchez de Lozada.

El único camino que queda, planteada la imposibilidad de modificar legalmente este esquema, es la expropiación. Es decir, una nacionalización de los hidrocarburos como una medida política para frenar este proceso de enajenación de la economía y el Estado, tal como ocurrió en 1936 y 1969, cuando se nacionalizaron los bienes de las transnacionales Standard y Gulf Oil.

La lucha por el excedente

El primer argumento a favor de la tercera nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia es la lucha por el excedente petrolero de los países productores que ha provocado que en la mayoría de los países de la OPEP y los principales países exportadores de petróleo de Oriente Medio, la industria del petróleo esté dominada por grandes compañías nacionales. Las transnacionales han aprendido a convivir y negociar con las compañías nacionales en la industria mundial de los hidrocarburos, pues la nacionalización del propio petróleo ha hecho valer la independencia económica y política de los países productores como México, Arabia Saudita, Venezuela o Irán, respecto al poder externo. Bolivia debe seguir estas pautas de la industria mundial ?refundando YPFB? en el que las empresas nacionales tienen un papel importante en la oferta de petróleo y gas.

El segundo argumento es de carácter legal. La Constitución Política del Estado en su artículo 137 dice que los hidrocarburos son de propiedad inalienable de la nación boliviana, por lo que el marco jurídico, ?Capitalización, Ley de Hidrocarburos y Decreto Supremo 24806?, que transfiere la propiedad de los yacimientos a las compañías petroleras es ilegal e inconstitucional en cualquier tribunal, sea nacional o internacional.

El tercer argumento es económico. Las reservas actuales de gas en manos de las transnacionales tienen un equivalente de 208 mil millones de dólares , riqueza suficiente para enfrentar procesos de indemnización ?si corresponden? a las compañías por sus inversiones en el país. Por otro lado, Bolivia no ha resuelto desde su fundación sus principales problemas de pobreza. La nacionalización del gas supone la base para eliminar estos problemas estructurales que perjudican de los inicios de la República. Es un enorme excedente económico y dependerá de la unidad de la nación boliviana para reconquistarlo y colocarlo como condición de su desarrollo.

El cuarto argumento es político. Después de la Capitalización se ha conformado en Bolivia una nueva estructura de poder articulada a la riqueza del gas. Un poder petrolero que, por las dimensiones económicas del negocio, no dudará en desmembrar el país para defender sus intereses. Nación Camba, Nación Aymara, o la Media Luna son algunas expresiones de esta estrategia colonial.

En este sentido, la nacionalización es un proyecto político que tiene en su base la nacionalización de los recursos naturales y nacionalización del Estado oligárquico y transnacionalizado, ya que sin soberanía nacional y popular no hay ninguna perspectiva de desarrollar las condiciones para la vida social y mucho menos condiciones para la justicia, igualdad social y libertad política.

Ese fue el sentido fundamental de la nacionalización del petróleo en 1937 y 1969.

En el marco de las luchas de liberación nacional por el control de las fuentes energéticas en el mundo y la disputa por la apropiación de la renta petrolera, a la nación boliviana le asiste el deber de recuperar lo que legítimamente le pertenece y le ha sido arrebatado dolosamente. En suma, Bolivia tiene derecho al acceso y control de la fuente energética del gas, ?como la mayoría de los países productores de hidrocarburos del mundo?, que equivale a merecer un futuro con dignidad.

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